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El Problema del Ser y del Tener. Una lectura a Arturo Roig

13/01/2011 23:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Arturo Roig, al igual que gran parte de los pensadores y filósofos latinoamericanos, entiende lo vital y necesario que es para el hombre americano afirmarse en sí mismo. Esta es una idea central en su concepción del ser, ya que, es la única alternativa que él vislumbra para poder ser sujetos de nuestro ser histórico. Sin embargo, y a diferencia de muchos otros, ese autoafirmarse debe ser precisado por una condición autocrítica, ya que, el propio proceso de autoafirmación podría terminar convirtiéndose en una vía expedita para alienarse. Dice Roig: "Si no nos autoafirmamos, no tenemos posibilidad de ser sujetos de nuestro ser histórico, mas, en ese mismo autoafirmarse se esconde también un principio de alienación". Por eso cuestiona si ese ponerse para sí es, en todo momento, legítimo; y que, al mismo tiempo, ese cuestionamiento permita afianzar la confianza de ponernos como valiosos. Autoafirmarnos desde una óptica crítica es su propuesta inicial. Duramente críticos, pero que, en modo alguno, se termine medrando en la renunciación de dicha confianza.

La legitimidad de lo que denomina como a priori antropológico se sustenta sobre la base de ese proceso autocrítico, ya que considera que, de otra manera, estaríamos edificando una autoafirmación inauténtica. "Aun cuando pareciera ser una paradoja, que de hecho no es, afirma Roig, la autoafirmación se nos presenta como un juego de afirmación, pero a la vez de negación de nosotros mismos". Este proceso de autoconciencia no es, en modo alguno, un proceso individual, ya que, si bien parte del plano personal, éste guarda estrecha vinculación con la manera en cómo el individuo se relaciona con su entorno. En tal sentido, retoma la idea sartreana de una conciencia arrojada al mundo, puesto que: "La sujetividad, el acto de ponernos como sujeto, no se resuelve en una subjetividad, sino que es, además, la raíz de toda objetividad sin la cual no sería posible la subjetividad misma". De esta construcción dependerá la formulación del discurso y su carácter opresor o liberador.

Sin embargo, hay algo que Roig destaca y es el hecho de que antes de ser el hombre un sujeto filosófico fue un sujeto histórico, lo cual termina definiendo, ya lo hemos dicho, como a priori antropológico. Éste a priori antropológico tiene su umbral en la conciencia histórica que, como apunta el filósofo: "en su forma originaria es una experiencia propia del hombre en cuanto tal, señalable por eso mismo en todas las épocas y todas las culturas". Una conciencia que consiste en los mecanismos que dieron forma al sujeto respecto de sí, "mediante aquellos hechos, acciones u obras y por tanto de un sujeto que, a su vez, se capta a sí mismo como tal". Una conciencia que guarde una profunda comprensión de la temporalidad humana. Una conciencia que afirme su sujetividad en la justificación de una presencia concreta sobre el mundo mediante, por ejemplo, los mitos de origen que guardan casi sin excepción historicidad e historiografía.

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El a priori antropológico latinoamericano se encuentra afirmado y negado al mismo tiempo en el poner platónico, en el cogito cartesiano, en el sujeto trascendental kantiano, en el yo fichteano, en el yo concepto hegeliano, en el sujeto puro husserliano. De tal manera que, así como Fornet-Betancourt propone desfilosfar la filosofía, así como Ivone Guebara propone la construcción de una nueva epistemología, Arturo Roig nos habla de un reordenamiento de los saberes; es decir, rescatar el a priori antropológico latinoamericano desde un desconstrucción de las filosofías de la conciencia y del ser con las que se ha expresado el logocentrismo desde los griegos. Buscar en la raíz, en aquello que está más atrás, anterior a todos los discursos y que él denomina: facticidad social. Por ello apela e insiste en la interculturalidad como posibilidad real para que una autoconciencia entienda y logre explicarse a través de otra autoconciencia y que el ejercicio de la sujetividad sólo será captado en su plenitud cuando se logre ver al otro como un plural, cuando al otro lo aprendamos a ver como a un nosotros, tal y como lo desarrolló Levinas. Escribe Roig: "En relación con aquel nosotros, en donde se inserta todo singular concreto, se ejerce la función de reconocimiento, que se cumple desde una mismidad cerrada o abierta a la alteridad del otro".

Todo este proceso de autoconciencia y de relación con el otro es transferido a la amplitud de las naciones. Tal y como un sujeto se proyecta en otro sujeto; de la misma manera, un pueblo debería relacionarse con otro. Roig señala los mismos mecanismos de sociabilidad cuya consecuencia inmediata sería la instalación de un nosotros global. Los pueblos, las naciones son concebidas como una extensión del yo a través del poder, idea que toma de Juan Bautista Alberdi, y que aprovecha para negar la idea de que "el poder de cada uno es límite del poder de su semejante", lo que es igual a pensar que "mis derechos culminan donde inician los del otro". Roig, para este caso, prefiere suscribirse a una declaración hecha por la Federación Obrera Regional Argentina en la cual se define que, la libertad, el derecho, el poder de cada uno se complementa con los de los demás.

En conclusión, el filósofo argentino tiene claro que, el hombre americano, necesita emprender un viaje a través de sí mismo, un viaje guiado por un espíritu –un espíritu muy concreto, por cierto– de autoafirmación. Una autoafirmación profundamente crítica que permita una visión diáfana de lo que somos y de aquello que hemos tenido y que da forma a lo que, efectivamente, somos como individuo y como pueblo. Este proceso podría tener como consecuencia una nueva relación con el conocimiento, ya que, sólo a través de una autoafirmación se puede desmontar el logos en el cual nos hemos desarrollado. El logos que ha determinado mi relación conmigo mismo y con el otro, así como la o las formas bajo las cuales percibo el mundo y la realidad. Esta idea no es nueva. Muchos pensadores latinoamericanos la han planteado. ¿Dónde está el aporte, en este caso, de Roig? El aporte está centrado en, como ya hemos dicho, el desmontaje epistemológico. El hombre es lo que han hecho de él, decía Sastre; razón que explota Roig para sustentar su propuesta deconstructora y a partir de allí emprender una nueva aventura identitaria desde lo que él insistentemente ha venido planteando como a priori antropológico.


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Bitacoradelabismo (31 noticias)
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bitacoradelabismo.blogspot.com
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