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El problema de la humanidad contado en dos o tres párrafos

20/05/2011 11:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Ileana Medina Hernández

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"Si mis lectores me insisten en que les diga cuál es el descubrimiento social más trascendental de estos dos últimos siglos, no tendré más remedio que responder: el impacto insospechado en su vida de adulto de lo acontecido al bebé desde el vientre de la madre." Eduard Punset

Cuando un bebé humano nace,     como todos los primates y como todos los mamíferos,   (o incluso más inmaduro  que el resto,   debido a que  la plasticidad neuronal de su gran cerebro termina de modelarse fuera, en la cultura)  , espera  encontrarse en un entorno acogedor, en su HÁBITAT BIOLÓGICO natural:  sobre su madre, mamar, ser llevado en brazos, ser atendido y tocado, ver sus necesidades básicas satisfechas: comida, calor, cariño, compañía, noche y día.

Pronto, se da cuenta de que ese  AMOR incondicional que él espera no es así de incondicional: pronto aprende que para recibir aprobación y aceptación de sus padres debe comportarse de "determinada manera". Que su llanto (principal modo de expresión) no siempre va a ser atendido, que sus deseos de succionar van a ser desviados,   que su  necesidad permanente de compañía no siempre va  a ser satisfecha... que no puede obtener lo que desea, que no es entendido, que es adiestrado en un sentido u otro, que algunas cosas están "bien" y otras "mal".

O sea, tiene que REPRIMIR (Freud) sus deseos y ajustar su conducta a aquello que se espera de él. Tiene que aprender que unas cosas pueda hacerlas o expresarlas y otras no.

Todo lo que se reprime, lo que se prohibe, lo que se  niega, se convierte en inconsciente, se convierte en SOMBRA. (Jung). Nuestros deseos no desaparecen, nuestra energía vital o sexual reprimida no se difumina, nuestras malas experiencias no se desvanecen. Se olvidan, se sacan de la memoria y de la conciencia, pero no se evaporan (la energía ni se crea ni se destruye): en el plano mental, van a la sombra; en el plano físico, conforman la CORAZA (Reich).

«La sombra personal se desarrolla en todos nosotros de manera natural durante la infancia. Cuando nos identificamos con determinados rasgos ideales de nuestra personalidad -como la buena educación y la generosidad, por ejemplo, cualidades que, por otra parte, son reforzadas sistemáticamente por el entorno que nos rodea- vamos configurando lo que W. Brugh Joy llama el Yo de las Resoluciones de Año Nuevo. No obstante, al mismo tiempo, vamos desterrando también a la sombra aquellas otras cualidades que no se adecuan a nuestra imagen ideal -como la grosería y el egoísmo, por ejemplo -. De esta manera, el ego y la sombra se van edificando simultáneamente, alimentándose, por así decirlo, de la misma experiencia vital.» (Zweig, Connie y Jeremiah Abrams: Encuentro con la sombra. El poder del lado oculto de la naturaleza humana, Kairós, 1993).

Muchas son las técnicas y terapias existentes para contactar con la sombra, para recuperar lo que aparentemente, por desagradable, nuestra mente mandó al olvido, pero que es en realidad lo que controla un buen porcentaje de nuestro comportamiento: muchas de las cosas que hacemos las hacemos simplemente  con el ansia de  obtener el amor, la aprobación, la mirada, la atención, el placer  o el bienestar que no obtuvimos de niños.

Pero no sólo en el plano mental la represión se queda guardada. También en  el plano físico. Y quizás esta es una de las formas más sencillas de explicar la relación cuerpo/mente. El cuerpo también reacciona frente a la represión: en forma de acorazamiento, de tensiones que se acumulan en nuestros músculos, en nuestros órganos  y en nuestras células. La huella celular y neurológica de la represión está siendo demostrada  cada vez más  por la NEUROCIENCIA.

De ahí que la represión y la deprivación afectiva  también estén directamente relacionadas con la ENFERMEDAD. Nuestras células, nuestras neuronas, nuestros tejidos,   acusan el malestar, y  nuestros mecanismos de autorregulación fisiológica se alteran. Como dice Alice Miller, el cuerpo nunca miente.    También en La enfermedad como camino, al explicar el origen psicosomático de la enfermedad,   sus autores reconocen que casi todas las enfermedades están relacionadas con la REPRESIÓN SEXUAL y con la represión de la AGRESIVIDAD (que tienen el mismo origen).

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LA NEUROCIENCIA está demostrando hoy que cuando el bebé llora sostenidamente sin ser atendido, cuando el bebé está en ESTRÉS, cuando el bebé no recibe el confort humano que necesita y requiere para su supervivencia,   cuando sufre ABANDONO, cuando se repliega y deja de pedir lo que necesita porque se ha convencido de que no va a ser atendido, cuando se le niega el PLACER CORPORAL...    la ADRENALINA y los neurotransmisores del MIEDO, mantenidos durante mucho TIEMPO, configuran nuestro CEREBRO para la AGRESIVIDAD, para el egoísmo, el autoritarismo y la VIOLENCIA.

«Cuando no hay mucho contacto o existe una falta de cuidados, es más probable que el cerebro desarrolle un sistema dirigido fundamentalmente por la adrenalina. Esto dará lugar a un tipo más violento, más agitado, algo que tiene sentido desde un punto de vista evolutivo. Cuanto menos protegido esté un niño por sus padres, más agresivo tiene que ser para sobrevivir». (Cozolino, Louis: The neuroscience of human relationships. Attachment And the Developing Social Brain, WW Norton & Company, New York, 2006.)De ahí que la VIOLENCIA SOCIAL se transmita a nivel individual en cada niño que nace, y que es tratado con la misma PEDAGOGÍA NEGRA (Alice Miller) con que sus padres fueron tratados, transmitiendo el miedo, la neurosis, la agresividad y la propensión a la enfermedad,   de generación en generación.

En cambio, cuando los bebés  nacen naturalmente (o incluso orgásticamente)  y son criados en contacto físico permanente y respetando poco a poco la libertad que ellos mismos van conquistando, la OXITOCINA, la hormona del amor, inunda su cerebro y su cuerpo, proporcionando la sensación de placer que ayuda a la  formación de su cerebro y de su cuerpo  para la relajación, para el bienestar, para la  PAZ, consigo mismo y con los demás.

La buena noticia es, sin embargo, que los males de la infancia no tienen por qué atraparnos para siempre.    Desde que tenemos el valor de reconocer lo que nos pasa, desde que emprendemos la aventura de la conciencia, desde que reconstruimos los añicos del puzzle de nuestra biografía humana (Laura Gutman)  y aprendemos a mirarnos con ojos nuevos y a amarnos a nosotros mismos como siempre merecimos ser amados; entonces  comenzamos poco a poco  a recuperar la libertad, la salud, la energía vital y el control sobre nuestra vida. Cualquier momento es bueno para re-comenzar, para reactivar los circuitos del placer, para darle a la oxitocina, a los vínculos  y al amor propio el lugar que merecen en nuestras vidas.

La represión de la  SEXUALIDAD FEMENINA (Eva pecadora, condenada a parir con dolor y a ser dominada por el marido)  ha sido un mecanismo, consecuencia y a la vez causa, de que las mujeres -potenciales madres- nos desconectemos de nuestras pulsiones, perdamos nuestra autoestima y nuestra fuerza,   y llegado el momento no podamos sostener a las crías humanas en el HABITAT de amor, fluidos, libido, oxitocina, sostén corporal...  en que espera ser recibida. No es la  represión de la mujer el  objetivo final: es la represión de cada nuevo ser que  nazca, a través de la madre "frígida". De ahí que las sociedades que son represivas con la mujer, a través de la MORAL  o directamente del castigo,   son además  VIOLENTAS en todos los sentidos.

«La más grande amenaza para la paz del mundo proviene de aquellas naciones que tienen los ambientes más pobres para sus niños, y que son las más represivas en cuanto al afecto sexual y a la sexualidad femenina» (Prescott, James W. "El placer corporal y el origen de la violencia", Revista The Futurist, 1975).La crianza reprimida y robotizada;   la privación, represión y desvalorización del PLACER; la represión de la sexualidad femenina y el ocultamiento de  su relación con la CAPACIDAD MATERNANTE de las mujeres (la madre Virgen. Para comprender la naturaleza sexual de la maternidad, leer a Casilda Rodrigañez);   la represión de la  SEXUALIDAD infantil (todo el mundo sabe que la sexualidad es inherente a nuestra vida  desde que nacemos hasta qué morimos ¿en qué consiste la sexualidad de un bebé?):  han sido los mecanismos mediante  los cuales  se ha reproducido  la DOMINACIÓN de clases, el patriarcado, la violencia, la explotación laboral, la explotación  intensiva de la NATURALEZA, el maltrato al resto de las especies,   y  todas las formas de violencia y de coacción de la libertad del otro que han caracterizado a la humanidad desde que la Historia cuenta.

Ahí es donde hay que bucear si queremos comenzar a comprender algo.

_____________________ ?Entradas relacionadas:   Criar seres libres Las "malas" madres Paz y crianza: ¿dónde nace la violencia?    de El Blog Alternativo.


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tenemostetas.com
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