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El presidente Obama necesita reencantar a sus seguidores y poner en marcha sus reformas más polémicas

21/01/2010 01:33 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Presidente estadounidense tiene la difícil tarea de reevaluar sus principales estrategias en Economía, Salud, y Política Exterior. La ciudadanía, ansiosa del "cambio" inicial, espera acción inmediata

De todo el entusiasmo -euforia, en algunos casos- que había para la investidura de Barack Obama como el 44º Presidente de EE.UU. y primer afroamericano en llegar a la Casa Blanca hace un año no queda mucho. Y tras un difícil año de estreno, 2010 se ve aún más complicado.

Estados Unidos comienza un año electoral en el que la Casa Blanca intentará sacar adelante los más importantes y polémicos planes de gobierno, mientras se las arregla para que el oficialista Partido Demócrata no pierda su amplia mayoría en el Congreso.

Las midterms - las elecciones de noviembre que renovarán toda la Cámara Baja y un tercio del Senado- son consideradas un plebiscito para la gestión presidencial y su agenda legislativa.

El programa de este año incluye la reforma al sistema de salud, la propuesta para aumentar los controles sobre Wall Street y un plan para mejorar la educación.

El problema es que hasta ahora los intentos de reforma y la implementación de planes económicos han dado malos resultados políticos: los congresistas han perdido respaldo en sus distritos y la popularidad de Obama ha caído significativamente.

Michael Munger, profesor de la Universidad de Duke, sostiene que los demócratas interpretaron mal el mandato con el que llegaron al gobierno. El voto por Obama fue para el político carismático y no para todo su programa, asegura.

La mayor desilusión ha sido para sus seguidores. "Por años, él hizo campaña asegurando que reduciría la polarización política", comentó a "El Mercurio" William Galston, analista de la Brookings Institution. Pero durante su gestión la brecha entre los partidos ha crecido, dijo Galston, y se ha visto poco del bipartidismo prometido.

Cuenta regresiva para generar más empleos

Al medir los índices de popularidad de los últimos siete presidentes registrados justo después de su primer año, los peores ranqueados son Bill Clinton, Barack Obama y Jimmy Carter; o sea, los demócratas. Como si fuera costumbre, éstos se caracterizan por abocarse a tareas complejas, como reformar presupuestos millonarios y reasignar impuestos. Obama enfrentó ambas en medio de la crisis financiera, que trató de resarcir en febrero pasado con un plan de estímulo de US$ 787 mil millones.

Casi un año después de asumir, los sondeos le dan al Mandatario sus peores índices de aprobación en el manejo de la economía, con el 46% de aprobación en esa materia. ¿Contribuyó el estímulo a superar la recesión? Este año se verá.

El Mandatario enfrenta estadísticas preocupantes que dejan sin sueño a su equipo económico y a muchos ciudadanos. Hay 30 millones de estadounidenses sin trabajo, y el déficit fiscal es equivalente al 10% del PIB.

"Si la economía mejora perceptiblemente, los niveles de empleo suben, y se aprueba la reforma de Salud, Obama enfrentará noviembre de buena manera. Si no, su presidencia va a ser problemática", dijo a este diario Fred I. Greenstein, analista de Princeton. No será nada fácil.

Para Curtis Gans, experto electoral, es necesario dar empleo a unos 10 millones de desocupados. "La gente pedirá respuestas concretas en julio o agosto", varios meses antes de las elecciones, agregó Gans.

Las midterms serán un test para la bancada de Obama. ¿Y para él? La sensación entre los expertos es que a pesar de lo agitada que podría ser la economía en lo que queda de su mandato, el verdadero reto de Obama vendrá en 2012.

Si no lo cree, acuérdese de Bill Clinton, que a pesar de una aprobación desfavorable, ganó la reelección en 1996. Ronald Reagan hizo antes algo similar. Con la economía por el suelo en 1982, su popularidad se disparó, junto con la inversión, y logró otro período en 1984.

"De todas formas, sigue siendo mejor para un Presidente tener una economía próspera, éxito en la política exterior, y paz en el mundo, cuando se busca la reelección", añadió a "El Mercurio" Donald Critchlow, experto en historia política de la Saint Louis University.

El inesperado rol en Haití

Mientras su popularidad cae entre los estadounidenses, en el extranjero es todavía un líder admirado. El nuevo tono que el Presidente Barack Obama ha dado al manejo de la política exterior norteamericana ha sido bien recibido en el mundo musulmán, en Europa y en Latinoamérica.

Y aunque el conflicto en Medio Oriente, las guerras de Irak y Afganistán, y la relación con China, siguen encabezando la lista de prioridades diplomáticas y de seguridad, es Latinoamérica la que ha puesto en la puerta de la Casa Blanca un desafío inesperado.

Tras el terremoto en Haití, que dejó a ese gobierno sin capacidad para enfrentar el desastre, Estados Unidos se ha hecho cargo de gran parte de la organización de la ayuda. Le tocará a Obama decidir sobre el rol de su país en la reconstrucción de la nación más pobre de América, y evitar que la participación en esa etapa sea vista como una "ocupación", de acuerdo a lo que ya le han criticado los líderes antiimperialistas de la región.

El manejo por parte de Obama de la crisis haitiana ganó la aprobación del 80% de los estadounidenses encuestados por CBS News, y podría contribuir a elevar su aprobación general.

Problemas puertas adentro

La polémica que comenzó en 2009 sobre el plan de la reforma a la salud no fue estéril. Ahora que el proyecto está a punto de ser aprobado, Obama tendrá que demostrar que el gigantesco cambio que impulsó en el sistema de seguros médicos no va a elevar el ya abultado déficit de las arcas federales, una de las principales razones de los opositores para rechazar el proyecto.

La seguridad interior es el otro gran desafío puertas adentro y se complicó con el frustrado atentado de Navidad, cuando un nigeriano vinculado a Al Qaeda intentó hacer explotar un avión cuando aterrizaba en Detroit, sostiene Michael Munger, profesor de la Universidad de Duke. Barack Obama fue criticado por su reacción ante la amenaza y deberá convencer a los estadounidenses de que su opción de llevar a tribunales civiles a los acusados de terrorismo es el camino correcto.


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Ariel (3892 noticias)
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Gilwellian (21/01/2010)

Ostras, pues si Obama necesita encantar de nuevo a su gente, Zapatero al menos precisa una conversión de Fe y hacerse del Opus Dei a ver si le llueve un milagro, porque no encanta ni a las serpientes.