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Posición Europea para Copenhague, demandas y estado de las negociaciones

23/11/2009 20:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La UE es uno de los principales interlocutores en las negociaciones internacionales y el líder histórico en materia de clima. Sin embargo, hasta la fecha no está cumpliendo con su papel. Las negociaciones climáticas internacionales están bloqueadas por la falta de acuerdo

Posición Europea para Copenhague demandas y estado de las negociaciones, importancia de la posicion de la UE

La UE es uno de los principales interlocutores en las negociaciones internacionales y el líder histórico en materia de clima. Sin embargo, hasta la fecha no está cumpliendo con su papel. Las negociaciones climáticas internacionales están bloqueadas por la falta de acuerdo sobre dos elementos clave: los compromisos de reducción de emisiones de los países desarrollados y el apoyo que estos países van a aportar a los países en desarrollo en su lucha contra el cambio climático.

La posición que los líderes de la UE están acordando en el Consejo Europeo estos dos aspectos que va a ser determinante del rumbo que tomen las negociaciones internacionales en la reunión de Naciones Unidas

ESTADO DE LAS NEGOCIACIONES SOBRE REDUCCIÓN DE EMISIONES Y FINANCIACIÓN

1) Reducción de emisiones de los países desarrollados Las peticiones se fundamentan en los últimos datos científicos, según los cuales, para tener posibilidades razonables de conseguir mantener un aumento de la temperatura global bien por debajo de 2ºC es necesaria una reducción de las emisiones de los países desarrollados del 40%, respecto de los niveles de 1990, para 2020 (la franja alta del rango de reducción de emisiones recomendado por el IPCC para 2020). En este sentido:

Greenpeace y otros colaboradores en su lucha contra el cambio climático piden a los países desarrollados una reducción del 40%, respecto de los niveles de 1990, de sus emisiones conjuntas para 2020, de las que al menos el 30% debe ser interno.

La UE ha acordado un compromiso unilateral de reducción de emisiones del 20% (por debajo del mínimo recomendado por el IPCC), con la posibilidad cada vez más condicionada de aumentarlo al 30% en caso de esfuerzo comparable de la comunidad internacional. Este objetivo no sólo no es suficiente para evitar un cambio climático catastrófico sino que no representa ningún esfuerzo efectivo de reducción de emisiones para la UE en base a los siguientes datos:

- La Agencia Europea de Medio Ambiente publicó, en agosto, que la reducción de emisiones de la UE ya alcanza un 10, 7% respecto a las emisiones de 1990. Este descenso se ha debido a la reestructuración del sector industrial del centro y este de Europa, a las mejoras en eficiencia derivadas del avance natural de la ciencia, a los cambios en el clima que han hecho disminuir la demanda energética en invierno y a las políticas climáticas existentes.

- La Agencia Internacional de la Energía acaba de publicar un informe según el cual va a experimentarse un importante descenso de las emisiones procedentes del sector industrial a causa de la coyuntura económica. En concreto, para 2009 pronostica la mayor caída de las emisiones de los últimos 40 años: un 3%, tomando como referencia los niveles de 1990.

- Además, el Protocolo de Kioto encierra dos lagunas que la UE puede utilizar para alcanzar parte de este compromiso de reducción del 20% con facilidad:

1. Compensaciones . Los países de la UE pueden cumplir una parte de sus compromisos de reducción de emisiones utilizando compensaciones adquiridas mediante los mecanismos previstos en el Protocolo de Kioto. A la práctica, esto significa que el objetivo del 20% para 2020 sólo requeriría una reducción interna de emisiones del 16% y el resto de reducciones serían compensadas mediante proyectos en los países en desarrollo (proyectos que no siempre son los más recomendables).

2. “Aire caliente” . Se trata de la posibilidad de que los países que alcancen sus compromisos de reducción de emisiones asumidos para 2012 bajo el Protocolo de Kioto “arrastren” los derechos de emisión que no “hayan utilizado” al periodo de cumplimiento bajo el acuerdo de Copenhague (2013 al 2020).

Países como Rusia, Ucrania, Polonia y Hungría disponen de gran cantidad de estos créditos excedentarios, conocidos como AAUs (siglas en inglés para “Assigned Amount Units”) debido al descenso de emisiones que siguió a la caída del comunismo.

El uso de estas AAUs podría proporcionar la mitad de las reducciones internas necesarias para cumplir el compromiso de la UE del 20% y, además, estas AAUs también podrían ser utilizadas como moneda de cambio por estos países.

España está abusando de estos mecanismos para no hacer frente a las reducciones de emisiones internas necesarias. Ha comprado ya 16M(millones de toneladas de CO2) de AAUs (5M a la República Checa, 6M a Hungría y 5M a Latvia) y los planes son adquirir 159 M de AAUs y créditos de compensación para cumplir Kioto. La última de las adquisiciones fue a la República Checa la semana pasada y, pese a que el gobierno Checo declara que va a invertir los ingresos en renovables como le exige la ley, todavía tiene pendiente de justificar las inversiones realizadas con los ingresos que obtuvo de la venta de AAUs a España el año pasado.

De la interpretación conjunta de estos datos se desprende que la UE podría alcanzar con total facilidad la reducción del 20% de las emisiones para 2020 o incluso superarlas sin apenas esfuerzo.

De hecho, la UE podría asumir de forma relativamente cómoda el 40% de reducción de emisiones necesario para conseguir mantener un aumento de temperatura bien por debajo de 2ºC:

- El escenario de Revolución Energética de Greenpeace para la Europa de los 272 muestra que las emisiones de los sectores energético y de transporte pueden recortarse hasta un 30% a nivel interno de la UE respetando las proyecciones de crecimiento económico y demográfico actuales y creando, además, 348.000 nuevos trabajos en la Europa de la OECD para 2020.

La Comisión Europea considera que, efectivamente, los gastos que se generarían en los países en desarrollo en la lucha contra el cambio climático ascenderían a unos 100.000 M de euros

- Además, de acuerdo con las previsiones de la UE, un ahorro energético del 20% comparado con el gasto energético actual representaría un ahorro de hasta 60.000 millones de euros anuales.

Ante este escenario es difícil comprender porqué la UE no hace gala de su liderazgo climático y se compromete a un “esfuerzo real” de reducción de emisiones, alineado con la ciencia y que sea capaz de arrastrar las negociaciones climáticas internacionales hasta un acuerdo capaz de frenar el cambio climático.

Diferentes posiciones políticas al respecto:

- El Comité de Medio Ambiente del Parlamento Europeo aprobó, el 19 de octubre, una resolución en la que recomienda un compromiso de reducción de emisiones de la UE del 40%.

- Varios países de la UE proponen aumentar el compromiso unilateral al 30%. Reino Unido, Bélgica, Holanda, Suecia y Dinamarca aceptarían este compromiso. Francia y Alemania no se han manifestado activamente a favor del aumento del esfuerzo pero, según nuestros datos, estarían dispuestos a apoyar el 30%.

- España se mantiene al margen de este debate. El Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino defiende el 20% mientras pone de manifiesto la necesidad de no superar los 2ºC, . Un razonamiento del todo incoherente pero explicable:

1)El compromiso europeo de reducción del 20% de las emisiones sigue representando para España la posibilidad de aumentar sus emisiones respecto a las del año 1990 y, por lo tanto, de seguir quemando carbón.

Si tenemos en cuenta que en los Presupuestos Generales del Estado se contemplan más ayudas al carbón (a pesar de las recomendaciones del G20 en sentido contrario) y que el Gobierno Español baraja una propuesta de nuevo sistema jurídico que “legalice” primar más aún la quema de carbón y establecer cupos que limiten el número de renovables que pueden acogerse al sistema de primas, la posición española en la UE no parece tan incomprensible.

2) Financiación de la lucha internacional contra el cambio climático

Los países en desarrollo son las principales víctimas del cambio climático y están decididas a pasar a la acción pero si los países desarrollados no les ofrecen apoyo financiero no van a poder desviarse de su ritmo de crecimiento de emisiones invirtiendo en energías limpias, este “desvío” debe ser de entre el 15 y el 30%, luchar contra la deforestación y adaptarse a los impactos que ya son inevitables. La financiación para la lucha internacional contra el cambio climático no es caridad, es una forma de que los países desarrollados asuman su responsabilidad en la crisis climática y el gesto necesario para dinamizar las negociaciones internacionales.

En este sentido, Greenpeace pide que los países desarrollados pongan a disposición de los países en desarrollo 110.000 millones de euros anuales para 2020. La UE debería contribuir a este fondo con unos 35.000 millones. Las aportaciones internacionales deberían empezar progresivamente (entre 5.000 y 7.000 millones de euros anuales para los años 2010, 2011 y 2012 e ir aumentando a partir de 2013). Estos flujos económicos deben ser adicionales a los generados por la intervención en los mercados de carbono y a los compromisos existentes en Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).

Las posiciones existentes son:

- La Comisión Europea considera que, efectivamente, los gastos que se generarían en los países en desarrollo en la lucha contra el cambio climático ascenderían a unos 100.000 M de euros. Sin embargo, recomienda que la contribución de los países desarrollados esté entre los 22.000 y los 55.000 M de euros, de los que la UE solo debería aportar unos 15.000 M.

- El Comité de Medio Ambiente del Parlamento Europeo recomienda que la contribución de la UE de los 27 alcance, por lo menos, los 30.000 M de euros al año para 2020.

- El último ECOFIN fue un fracaso monumental y no consiguió, ni siquiera, alcanzar un acuerdo respecto unas conclusiones de mínimos. Al parecer había dos bloques: a) países como el Reino Unido (que fue el primero en hablar de una aportación de los países desarrollados entorno a los 100.000M de euros), Holanda (que también ha mencionado los 100.000M de euros), Bélgica, Finlandia o Dinamarca que apoyaban el acuerdo sobre cifras de fondos públicos

b) países del centro y este de Europa que, al ser los países con menos recursos económicos, se negaron a lo anterior porque necesitaban que figurara también en las conclusiones un mecanismo interno de reparto del esfuerzo.

c) países como Alemania que estuvieron muy rígidos y bloquearon las negociaciones.

- La posición de España es una incógnita. No quiere hablar de cifras (ni en la UE ni con Greenpeace y prefiere alcanzar un acuerdo acerca de los elementos accesorios (gobernabilidad y fuentes de dónde obtener el dinero) y luego entrar a hablar de cifras.

Respecto a la adicionalidad de los fondos, España considera que deben ser fondos adicionales en cuanto a cantidad pero que, en su gestión, deberían integrarse en la AOD.

Informa: Andres Gonzalez. Corresponsal en Andalucia


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Andres Gonzalez (541 noticias)
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