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Chema Gil
Publicada el 09-02-2012 20:05 0 6

El Polisario, factor criminógeno y de inestabilidad en El Magreb

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El Frente Polisario es un movimiento nacido como consecuencia de la política de bloques de los años setenta del siglo pasado, generando un conflicto artificioso. Hoy en plena descomposición se ha convertido en un factor criminógeno y de inestabilidad en el Magreb

Chema Gil/Editor. Head of International Security Analyst. Centre for International Security and Strategic Studies. Partnership: Criminological Institute 'Manuel de Lardizabal' and Int Eurogroup -Spain-

La ‘entelequia’ de la autodenominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que reivindica un estado independiente, algo que nunca ha existido en la historia; y su manifestación político/militar –el Frente Polisario- fue una creación artificiosa bajo la inspiración ideológica revolucionaria al uso en los años setenta del siglo pasado, especialmente financiada por Libia y auspiciada por Argelia. La política de bloques, el alineamiento de estos dos países en aquel contexto, la salida de España del territorio que ocupaba y el hecho de que Marruecos estuviera posicionado del lado del bloque occidental frente al dominado expansivamente por la antigua URSS fueron el caldo de cultivo para que se llegara a una guerra que se detuvo en el año 1991, alto el fuego auspiciado por las Naciones Unidas.

El Frente POLISARIO ha celebrado la en la ciudad de Sevilla lo que denominan ‘EUCOCO’, una periódica conferencia europea en la que el POLISARIO oculta su identidad bajo el apoyo al pueblo saharaui. Mantiene el Frente POLISARIO que –después de 35 años- es la única voz política de los saharauis, pese a las incesantes y emergentes expresiones en el seno saharaui, incluso independentista, de diferentes sensibilidades políticas y sociales. Cada expresión es reprimida por las estructuras del POLISARIO por la vía de las detenciones arbitrarias y la aplicación de un supuesto derecho en una zona de no derecho.

La celebración en España de la EUCOCO se ha producido tras el último congreso del POLISARIO en la localidad de Tifariti donde –pese a la existencia de un alto el fuego supervisado por la ONU- uno de los compromisos adquiridos es el reforzamiento del pseudoejército polisariano bajo la advertencia de que ‘la vuelta a las armas es una opción más que probable’. Pese a estas circunstancias el Reino de Marruecos no ha generado ninguna dificultad al nuevo Gobierno Español.

La ‘entelequia’ de la autodenominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que reivindica un estado independiente, algo que nunca ha existido en la historia; y su manifestación político/militar –el Frente Polisario- fue una creación artificiosa bajo la inspiración ideológica revolucionaria al uso en los años setenta del siglo pasado, especialmente financiada por Libia y auspiciada por Argelia. La política de bloques, el alineamiento de estos dos países en aquel contexto, la salida de España del territorio que ocupaba y el hecho de que Marruecos estuviera posicionado del lado del bloque occidental frente al dominado expansivamente por la antigua URSS fueron el caldo de cultivo para que se llegara a una guerra que se detuvo en el año 1991, alto el fuego auspiciado por las Naciones Unidas.

La realidad, independientemente del discurso políticamente correcto –aunque falaz- que los dos grandes partidos españoles quieren mantener ante la cuestión del Sáhara, es que el pretendido estado saharaui es un ‘constructo intelectual’ que se conforma como un factor criminógeno que, de materializarse, actuaría como coadyuvante al amplísimo espectro de la fenomenología criminal que se registra en el área sahelo-sahariana. Esta fenomenología criminal pivota sobre grupos jihadistas formalmente vinculados a Al Qaeda u otros vocacionalmente inspirados en ella; presencia delegada de grandes grupos de crimen organizado –especialmente con elementos de la UE, de la Europa del Este y Latinoamericanos-. Las actividades criminales van desde el terrorismo de diferente etiología, narcotráfico, el tráfico de armas hasta la trata de seres humanos, entre otras.

Una eventual y artificial creación de la pretendida República que vindica el Frente POLISARIO no sería más que un estado fallido, porque ni siquiera se conformaría socialmente de forma homogénea por la idiosincrasia tribal saharaui, porque los tan traídos y llevados ‘recursos naturales propios’ no serían capaces de generar la economía propia de un Estado; porque la porosidad de sus hipotéticas fronteras abocaría irremediablemente a una penetración por parte de la fenomenología criminal, antes descrita, especialmente por la acción de los grupos terroristas estén o no formalmente bajo el paraguas conceptual de Al Qaeda.

En la realización de análisis prospectivos de seguridad se desarrollan ejercicios de ‘simulación de escenarios’; no se trata de una mera especulación, sino de un ejercicio en el que se tiene en cuenta elementos que van desde la economía, a la educación, desde los servicios públicos, a las instituciones, desde la política a las relaciones exteriores, y más recientemente la incidencia de las comunicaciones sociales en relación con la red de redes, entre otras muchas cuestiones. Es decir, el ejercicio prospectivo tiene en cuenta la realidad poliédrica del hecho que se analiza. Todas las simulaciones de escenario que conocemos –respecto de esta cuestión del Sáhara- son absolutamente negativas respecto a la hipotética república, con especiales consecuencias perjudiciales para lo que sería uno de los elementos que definen al Estado, la población. Los resultados más optimistas hablan de un Estado muy dependiente de la cooperación exterior y con una soberanía que en realidad estaría sometida a elementos exógenos; sin una mínima institucionalización real, pues se parte de una realidad inexistente. Es decir, no sería un Estado en transición de una forma de gobierno a otra, sino de la generación ‘exnovo’.

La creación de este hipotético estado, que nacería con la vocación y con las condiciones de posibilidad para ser un estado fallido, en un área tan inestable, además de conformarse como un factor criminógeno ‘ad intro’ en el área sahelo-sahariana tendría unos efectos negativos –desde la perspectiva securitaria- para los países del entorno (especialmente Argelia, Mauritania, Mali y Marruecos), ya sometidos a un gran sufrimiento por las actividades terroristas y del crimen organizado. Entre las consecuencias merece la pena señalar efectos desestabilizadores en la sociedad de cada país. Evidentemente, ese hipotético estado, sería un actor inseguro para toda el área, inseguridad que se proyectaría de inmediato de manera internacional; como de hecho ocurre en otros escenarios reales como Somalia.

En la simulación de escenarios prospectivos, en cuanto a cuestiones de seguridad, hemos llegado a observar la posibilidad de acciones, tan simples como inquietantes, hasta el extremo de que, aun no causando víctimas, tendrían efectos devastadores en ámbitos económicos de primer orden como el Turismo para España. (El contenido de esta simulación de escenarios no puede ser reproducido por razones obvias puesto que, incluso desde la realidad actual –la realidad real- tales acciones pueden llevarse a cabo).

Así pues, la mediocridad política, la sensación de distancia o de no concernimiento respecto de las eventuales consecuencias securitarias en relación con la cuestión del Sahara, es de una imprudencia temeraria. Parece que éstas pueden ser palabras o conceptos de grueso calibre, pero son los términos a los que tenemos que recurrir honestamente, pues no apreciamos ningún elemento objetivo de análisis que nos permita describir todo esto de forma más suave.

Las propias contradicciones internas del Frente POLISARIO son tan evidentes –basta recordar que el presidente del mismo Mohamed Abdelaziz, ni siquiera es de origen saharaui pues es marrakechí- la corrupción generalizada entorno a personajes destacados del mismo (de lo que se lamentan los propios saharauis), la frustración, el aislamiento, las persecuciones internas, etc… Todas estas circunstancias y otras, ponen al descubierto un movimiento –dotado incluso de armamento y formación militar y de guerra de guerrillas- que está en descomposición, con apoyos formales internacionales que han pasado de los 83 países, en el momento más optimista, a una veintena, o poco más, en la actualidad. A apoyos internacionales reales como Venezuela, Cuba, y algún país más vinculado a las disparatadas iniciativas ‘revolucionario-bolivarianas’ patrocinadas por individuos como los hermanos Castro o el preagónico Hugo Chávez y, a través de ellos, de algún país como Irán; los mismos que preconizan una ‘nueva multipolaridad’ absolutamente criminógena; aunque, curiosamente, tal concepto (nueva multipolaridad) es lo que ha llevado, hace unos días, a la publicación de la nueva estrategia de defensa de los Estados Unidos que, en relación con el continente africano, tiene una mínima expresión, muy tangencial, como si los EEUU no se estuvieran jugando en África su seguridad.

Es evidente que, como consecuencia de las acciones de presión en otras regiones, el fenómeno Al Qaeda se atomiza y tiene ya –al menos- tres centros de gravedad que se extienden en toda la banda centro africana de Este a Oeste. Pese a ello los EEUU han iniciado una deriva, en cuanto a Africa, en nuestra opinión arriesgada, de alejamiento del Magreb y Centro Africa, orientando su acción sólo sobre el Cuerno de África. Basta señalar –en relación al documento de la nueva estrategia de Defensa de los EEUU- que Africa solo aparece citada en una ocasión y para referirse al continente junto a otras zonas del mundo para la ejecución de planes o acciones de “bajo coste” y a ser posible otros actores internacionales.

El llamado AFRICOM (Africa Commander), atendiendo a lo que se establece en la citada nueva estrategia ha quedado reducido –casi- a una mera declaración de principios. Hete aquí que apenas diez días después de publicarse la nueva estrategia defensiva norteamericana, Argelia ha desbaratado los planes de Al Qaeda en la zona para atacar buques bajo bandera USA con ‘lanchas-bomba’…¿desde dónde se lanzarían esos ataques?, pues evidentemente desde la costa atlántica del Sáhara Occidental.

Rebajar la intensidad operativa de seguridad de Europa y los EEUU en corresponsabilidad con los países concernidos del área magrebí y del Sáhel/Sáhara es una gran imprudencia. Si tal desapego se materializa, Francia y España están llamadas a materializar conjuntamente y en cooperación con los países de la zona una nueva estrategia más amplia que la que hasta ahora desarrollan. Lo de España es muy preocupante pues en materia securitaria tan sólo ha trabajado en convenios bilaterales y aunque ha incrementado su actividad de análisis de información y de elaboración de inteligencia; lo cierto es que al final resuelve las situaciones de conflicto, como los secuestros, con individuos que van desde negociadores locales con evidentes buenas relaciones con los terroristas y el crimen organizado hasta, directamente, con delincuentes.

El área es un 'avispero' con todos los elementos de la fenomenología criminal: Terrorismo, narcotráfico, tráfico de armas, trata de seres humanos, etc..

[Algo de eso está ocurriendo en estos momentos en relación con los cooperantes secuestrados dentro de los campamentos del propio Frente POLISARIO, en territorio argelino. Las negociaciones, que conllevarán el irresponsable pago de rescate si no cambian las cosas, se están llevando a cabo en la banda intermedia sahelo-sahariana].

La lucha contra la fenomenología criminal en la zona, incluyendo el terrorismo, exige una diligencia constante; no estamos hablando de paciencia como virtud, sino de una paciencia proactiva como necesidad operativa.

Volvamos a la cuestión Saharaui

Me remito al análisis que expuse hace dos años ante el Cuarto Comité Especial de Naciones Unidas; yo soy un firme defensor de Naciones Unidas, única organización dotada de instrumentos, razonablemente eficaces, de la que se han dotado los Estados para la búsqueda de la Justicia y la PAZ internacional.

1.- Como he descrito anteriormente, la hipotética concesión, en una zona del Sáhara Occidental, de un Estado como el que reivindica el Frente Polisario; en contacto con la zona del Sáhel abriría la puerta a un Estado Fallido.

2.- El AQMI ha recibido el mandato de ser, en palabras del actual número uno de Al Qaeda “una espina clavada en la garganta de los infieles hijos de España y Francia y en los gobiernos apóstatas de Argelia y Marruecos” y los analistas internacionales que nos acercamos a este conflicto coincidimos en un diagnóstico claro, el jihadismo y otros fenómenos del crimen organizado que operan en la zona se harían con las estructuras de poder de ese hipotético estado, fallido, para la ejecución de sus planes y el logro de sus intereses; desequilibrando el conjunto del Magreb y teniendo a su alcance objetivos como Argelia, Marruecos, España y por ende la Unión Europea; así como intereses norteamericanos y aliados.

¿Está dispuesta la ONU a aceptar que por falta de prospectiva se llegue a un nuevo conflicto, en esa zona del mundo?

La solución a la cuestión del Sáhara Occidental no puede abordarse hoy con los parámetros nostálgicos y obsoletos que se manejaban a finales de los años 70 del siglo pasado. Hay que resolver el conflicto con los parámetros de la realidad actual.

Hoy, la autodeterminación, dentro del espectro conceptual admitido en Derecho, en una zona como el Sáhara Occidental, cobra un especial, honesto y eficaz significado, una verdadera personalidad, en la propuesta de autonomía del Reino de Marruecos, en cuyo diseño han participado representantes saharauis.

Naciones Unidas debe abandonar el principio de que el único representante de los Saharauis es el Frente Polisario, pues la realidad no es esa. Merece la pena preguntarse a qué saharauis representa el Polisario, a los que apoyan el plan de autonomía, por lo visto no, pues los tacha de traidores, los detiene y desaparecen. Representa a los grupos tribales que se encuentran en Malí o Mauritania, tampoco. Ni siquiera representa democráticamente a los saharuis que viven confinados en los campamentos argelinos de Tinduf, a los que desde hace un tiempo, prohíbe salir y escapar de la situación de miseria en la que se encuentran, volviendo a su tierra. ¿A quién representa el Frente Polisario realmente? Representa intereses personales y tribales. Hoy son miles de saharauis los que viven fuera de los campamentos y a los que se excluye por el simple hecho de haber tomado una decisión. ¿Quién es el frente Polisario para conceder o no el estatus de Saharaui?.

Naciones Unidas conoce la propuesta del Reino de Marruecos, Naciones Unidas ha de ser consciente de que los elementos del Frente Polisario han quedado relegados a simples vigilantes de los saharauis a los que mantienen confinados en los campos de Tinduf.

El Plan de Autonomía de Marruecos garantiza mediante un proceso de organización territorial homologable al que facilitó la brillante transición española o al que existe en el centro de Europa, garantiza –decía- colmar los anhelos de miles de saharauis.

La ONU no puede dejar los brazos caídos por más tiempo.

Hay una gran oportunidad para la PAZ que está puesta encima de la mesa: La autonomía; que implica un alto nivel de autogobierno por parte de los habitantes de esa zona, algo que anhelan miles de saharauis.

Pero, por el contrario, la otra cara de la moneda es la guerra y el avance del terrorismo de Al Qaeda en el Magreb, de otros grupos y del crimen organizado; fenómenos que ya han puesto de manifiesto la porosidad o connivencia criminal con elementos del propio Polisario.

Naciones Unidas está obligada, dentro de sus competencias y misiones, a evitar los potenciales peligros que la autodeterminación de un Estado Fallido pueden acarrear, teniendo en cuenta que ese Estado –además- NUNCA EXISTIÓ.

La autonomía es una propuesta generosa, con altura de miras, que garantiza la seguridad, especialmente, si todos los países y personas de buena voluntad implicados, ponen su mejor esfuerzo. Hay que eliminar los velos de los prejuicios y actuar de una vez por todas.

Marruecos ha hecho un buen trabajo para lograr la mejor oportunidad con la que resolver este conflicto contando con el pueblo de la Hasanía.

Marruecos es hoy una de las mejores ventanas o puertas de África al mundo, progresivamente, en un proceso de evolución, está alcanzando mayores cotas de igualdad, de desarrollo social, cultural y económico, situación que con la propuesta de autonomía también será posible en el Sáhara Occidental, con los hermanos saharauis y marroquíes como AUTÉNTICOS protagonistas.

La Seguridad Internacional se juega mucho en la franja sahelo-sahariana pues es ahí donde están generándose nuevos centros de gravedad de Al Qaeda y nuevos grupos

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