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Polisario: Treinta años violando derechos humanos de saharauis (III parte)

25/08/2010 13:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

ESCLAVITUD en pleno siglo XXI en Tinduf, sin que la ONU haga nada y el Frente Polisario persigue a los periodistas que desvelan estas y otras atrocidades que cometen contra disidentes que quieren regresar a Marruecos

Foto capturada en Internet con banderas de apoyo a ETA

Chema Gil. Periodista (Colegio de Murcia). Diplomado ONU en estudios sobre terrorismo. Diplomado Liceus en Ciecias del Islam. Subdirector de www.gacetaforense.es

La existencia de la esclavitud en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) ocupados por unos 120.000 saharauis es una realidad incontrovertible y es objeto de denuncias de organizaciones en defensa de los Derechos Humanos y, también, por parte de manifestaciones artísticas que han dicho basta a seguir la corriente a un Frente Polisario y a algunos elementos poderosos de Argelia de mantener prisioneros a los habitantes de los campamentos de Tinduf.

Fotograma del documental Stolen

Basta recordar la película ‘Stolen’ (robados) en la que se venía a hacer una denuncia de situaciones aberrantes auspiciadas y defendidas por el Frente Polisario. La proyección de la película fue protestada de forma enérgica por el Frente Polisario dentro del Festival de Cine de la ciudad de Sídney. Los intentos por censurar tal film por parte de los polisarios se prolongó por más de un año.

El Frente Polisario, que utiliza el victimismo para lograr ayudas de todo tipo y desde esa aparente posición de víctima va recaudando desde dinero, a ayuda materia, desde armas de diferente tipo, a vehículos, vio en la cinta uno de los peligros que suelen combatir con fuerza, aunque cada día con una menor credibilidad. Noticias como éstas están haciendo que muchos países que habían reconocido la República Árabe Saharaui, hayan aprobado en sus parlamentos la retirada de tal reconocimiento, desde el Caribe a la propia África, así como que países importantes ni se planteen a estas alturas reconocimiento alguno. El mundo, poco a poco, está comprendiendo los peligros que conciernen al pueblo Saharaui desde su representación por el Polisario.

Stolen (robados)

Lo curioso de esta película, según reconocen sus autores, Violeta Ayala y Dan Fallshaw es que “desde hace un año el Frente Polisario ha hecho todo para intentar impedir que estrenáramos el documental. Nosotros queríamos hacer una historia sobre el Frente Polisario, queríamos ayudarles, no teníamos intenciones de filmar un documental político, pero vimos que esa gente (los campamentos de Tinduf) están viviendo en una PRISIÓN POLÍTICA.

La cuestión es que fue el propio Frente Polisario quien invitó a estos realizadores a visitar los campamentos de refugiados, concretamente el campamento “Veintisiete de febrero” para rodar un documental sobre un programa de reunificación familiar que estaba gestionando la ONU. La obra se fija en la experiencia de Fetim Sel Lami Handi. Ésta es una mujer saharaui, de raza negra, de su hija de 15 años, Leil Baba Hussein, y del reencuentro de la primera con su madre biológica, Embarka, a quien no veía desde hacía tres décadas.

Estando realizando el documental Embarka reconoció que fue esclava del padre de Deido Ambark Omar, una mujer blanca, y que tuvo varios hijos con él. Deido la escogió como su esclava. Ayala manifestó que “cuando quitan a un niño blanco es un crimen y cuando es negro es una costumbre social”.

El Frente Polisario detectó por dónde se estaba dirigiendo el rodaje y entonces decidió detener durante varios días a Ayala y a Fallshaw, quienes tuvieron que ser ayudados por las Naciones Unidas y por la embajada de Australia. Todo esto sucedía en el interior de los campamentos de Tinduf, controlados férreamente por el Frente Polisario, y principal atractivo, que utilizan para remover las conciencias de a quienes piden solidaridad o favores.

Los documentalistas salieron de Tinduf sin las grabaciones, que pudieron ser recuperadas con la intervención de Marruecos, y por eso se pudieron conocer los gravísimos atentados que se producen contra los derechos humanos de los saharauis por sus propios dirigentes del Frente Polisario.

El trabajo de los dos cineastas no quedó ahí, pues éstos denunciaron toda la situación a la organización Human Right Watch en el año 2008, la organización abrió su propia investigación y concluyó con algo que a día de hoy nadie persigue judicialmente. Human Rights Watch comprobó que dentro de los campamentos “hay saharauis negros que son PROPIEDAD de personas o familias blancas”. Lo peor no queda ahí, porque las investigaciones sobre estos hechos es que éstos casos afectan mayormente a mujeres de color quienes, incluso para casarse, necesitan permiso del amo.

El trabajo documental no es una mera especulación, como el Frente Polisario ha pretendido afirmar. Estos polisarios siempre actúan igual en cuanto aparece una información crítica independiente; rápidamente trata de vincularla a los servicios secretos marroquíes. Lo cierto es que en la cinta aparece Emirik Olud Salem quien muestra ante la cámara una cédula de su liberación fechada el 29 de septiembre de 2005 y en la que se lee textualmente “el cuello de Emirik Olud Salem es libre desde hoy”. Por si fuera poco, el reportaje recoge las experiencias de que aquellos esclavos que deciden hablar y denunciar la situación, son directamente encarcelados por el Polisario, “te encarcelan y desapareces”.

Todo esto bajo el mandato de un grupo terrorista integrado por pseudo militares y pseudo políticos, que han hecho de las víctimas de Tinduf, su mejor forma de difundir sus obsoletas reivindicaciones, obtener grandes sumas de dinero, que –ciertamente- no se emplean en su mayor parte en atender las demandas de una población civil saharaui de la que podemos afirmar que en buena medida, al menos una parte de la misma, son rehenes de una situación política a la que Argelia debiera poner fin de inmediato, pues están en su país y, de no actuar de motu propio o mediante las Naciones Unidas, quedaría justificada una acción militar de liberación a gran escala, mediante la ampliación de la Minurso (Misión de Naciones Unidas en el Sahara Occidental) que está sirviendo de bien poco, especialmente en los últimos tiempos. Pero sobre la Minurso hablaremos más adelante.

Campamentos de Tinduf En la segunda entrega puse de manifiesto que es prioritario ayudar a ‘desmontar’ una imagen falaz construida a base de pedir solidaridad y emplear lo obtenido, gracias a las buenas intenciones de las personas, en fines bien distintos a la ayuda a niños, mujeres y mayores, pues buena parte de esta ayuda se destina, según los propios saharauis, a una especie de bolsa de favores o de red de contrabando montado con determinados elementos de Argelia en zonas como Malí. NOTA: Después de comenzar a publicar esta serie de informaciones decens de comentarios en Globedia y en otras páginas web que se han hecho eco, como si de un ejército perfectamente ordenado se tratara, ha comenzado una auténtica lluvia que pretende desacreditar las informaciones. Eso sí, sin facilitar ni un dato que desmienta la situación. El comentario más demostrativo de lo que se respira en ciertos ambientes es el publicado por un lector en www.vegamediapress.com que viene a decir que "Ojalá el Polisario fuera un grupo terrorista para darte lo que te mereces". Eso entre comentarios como que los periodistas que sacamos informaciones negativas del Polisario estamos pagados por Marruecos. Nada me alegra más que este tipo de reacciones pues demuestran lo que son. Fdo. Chema Gil

Próxima entrega: UN SECTOR DEL POLISARIO FUERZA LA GUERRA, MOSTRAREMOS EL ARMAMENTO ADQUIRIDO

En el blog www.Saharaopinions.blogspot.com es fácil ver como, incluso activistas a favor del Frente Polisario, parecen hartos de la situación que ya hemos citado:

“Verdades Incómodas"

por Ubeida Rabihi Daif.

Todo está ya dicho con respecto a nuestra triste y deplorable situación, pero como nadie hace caso, es menester seguir insistiendo en ello hasta la extenuación, esta vez con términos mas crudos, si cabe. La verdad, no es sinónimo de traición, perjurio o infidelidad, es todo lo contrario, más bien es lealtad y rectitud.

La verdad para quien la recibe, no le ha de causa ofensa alguna, pero tampoco para quien la emite con dolor, no debe sentir arrepentimiento alguno por decirla.

Vladimir Lenin, manifestaba que al pueblo, hay que decirle la verdad por muy amarga que sea, a nadie se le ocurre acusar al principal líder de la revolución bolchevique de traidor, los traidores surgieron después, aquellos que invocan a Lenin contra Lenin, pero esto es harina de otro costal.

Algo huele a podrido para que se alcen tantas voces criticas en nuestra sociedad, que, seguramente no serán del agrado de la alta nomenclatura Polisaria, para ella, la situación no es tan mala como la pintamos los que tenemos la posibilidad, de plasmar nuestras observaciones en esta sección de opinión de arso, es lógico que no la perciben tan cruda como parece, por aquello de cada ladrón juzgue según su condición.

Y es que, el confort y la opulencia en la que viven algunos de nuestros jerarcas, le hace pensar que todos lo refugiados están en la misma situación, y sencillamente no es así, no todos tienen la posibilidad de comprar casas en los países vecinos, ni todos tienen abultadas cuentas bancarias, ni grandes cantidades de ganado, es más, la mayoría en los campamentos afrontan serias dificultades para llegar a fin de mes, con los pocos víveres que distribuye la media luna roja saharaui.

El surgimiento de clases sociales en los campamentos, es producto de la corrupción política y administrativa y eso puede arruinar definitivamente todo el proyecto nacional, si no se toman medidas contundentes, con miras a erradicar esta lacra, antes de que el cáncer se haga metastático, hay claros indicios de que grandes figuras de la política están involucradas hasta la coronilla en toda esta putrefacta y nauseabunda situación.

Al ignorar este diagnostico, estamos pagando por ello una factura elevada en términos políticos y sociales, por ejemplo el fenómeno de la fuga masiva de jóvenes a Marruecos, es consecuencia directa de la desesperación, la falta de expectativas, la incertidumbre en el futuro, que junto a la injusticia social y la desconfianza absoluta en la dirección, hizo que muchos jóvenes tomaran esa lamentable y triste decisión.

Urge hacer un llamamiento a las conciencias limpias que sin duda alguna, aun existe en nuestro pueblo, este estado de cosas es sencillamente inaceptable e inadmisible, desde cualquier punto de vista, ya sea político, religioso o moral. ¿Hasta cuando unos corruptos sin escrúpulosos pretenden hacer grandes fortunas con desgracias ajenas?

No hay que andar en busca de Mesías, porque no existen, tampoco debemos depositar nuestra confianza en políticas demagógicas, la experiencia ha demostrado que detrás de esas promesas nunca cumplidas, se esconde un nefasto populismo, que no solo es incapaz de resolver problemas, mas bien todo lo contario, los empeora y agudiza. Únicamente el pueblo salva al pueblo, por ello se hace necesario arrimar el hombro, para que entre todos busquemos el modo de salir de esta asfixiante crisis que solo conduce al abismo y al fracaso.

Las medidas paliativas, si bien es cierto, que amortiguan provisionalmente las penurias, pero no las resuelven definitivamente, se hace imprescindible una revisión profunda de nuestra política en todos los dominios, con el fin de remediar cuanto antes la degradante y lamentable circunstancia difícil que afronta la causa saharaui.

Corresponde a quienes ostentan el liderazgo hacer el esfuerzo por recuperar la confianza, que antaño el pueblo depositó en ellos, y que con el devenir del tiempo han ido perdiéndola paulatinamente, por sus prácticas corruptas y nefastas. Si de verdad existe la voluntad real de emprender unas medidas de rectificación de errores, se debe empezar por la cumbre, haciendo una declaración jurada de bienes y devolviendo a las arcas del Estado, aquellas fortunas mal habidas, o de dudoso origen.

Cuando empecemos a percibir señales alentadoras, que nos indiquen que se están tomando medidas radicales contra la corrupción y sus causas, no tendremos problemas en aplaudirlas y homenajearlas, mientras eso no ocurra, nos asiste la razón, para seguir condenando y desenmascarando a los responsables y causantes del desastre”.

Por Ubeida Rabihi Daif 12.05.10.


Sobre esta noticia

Autor:
Chema Gil (194 noticias)
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