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"Poeta en zapatillas" (Capítulo XII).

03/01/2022 18:33 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La gata y el ratón

Este es el relato auténtico de un sorprendente encuentro entre una bella y elegante gata negra, y un apasionado y diminuto ratón blanco.

La maravillosa historia de amor entre una deslumbrante felina y un pequeño roedor.

Y sin más, paso a contarles lo que sucedió.

Se acordó de la canción de Sabina y quiso aliviar su soledad.

Salió con pasaporte nocturno en busca de una gatita y patrulló por la ciudad.

Antes de que llegara la hora maldita que cerrase aquel bar.

Tuvo suerte y la encontró en la oscuridad de un pequeño local.

Él la miró, y ella muy atenta, le respondió.

Con sus dulces ojos de gata.

Y con una simple y sincera sonrisa atrapó su corazón.

¡Sin duda el más sabroso queso , para un pequeño ratón!

Supo al momento que era ella lo que buscaba, pero la duda lo envolvió.

¿Puede tener tanta suerte un perdedor?

¡Es muy probable que no salga indemne de esta extraordinaria aventura!, fue lo primero que pensó.

¿O quizá sea tan solo una locura?, añadió.

De todas formas y con la duda a cuestas, el diminuto roedor, no se amilanó.

¡Era pequeño, pero también valiente y matón!

Y el ratoncito como un humilde poeta, trató de engatusar a la gata (valga la redundancia), con versos dulces y sentidos, buscando un te quiero que saliera de su boca, sellado con un beso gatuno (valga la insistencia minina ) para saborear la dulzura de sus labios, y también oler el aroma de su estilizado cuerpo, y acariciar su piel suave, y sentir como salta su corazón escuchando los l atidos del de ella cerca del suyo, y que la emoción se desboque y lo que sea que pase, entres dos amantes protegidos por la privacidad que les otorga la oscuridad del lugar para que todo se quede en el anonimato, dejando que los dos disfruten a solas de su íntimo momento...

Pero a veces lo peor es estar ya despierto.

Casi mejor, ¡caerse muerto!

¡Qué lástima, se acabó el sueño, sin duda un dardo envenenado, demasiado tequila para un cuerpo tan pequeño y tan poco acostumbrado a los excesos y a las fuertes emociones!

¡Pobre ratoncito empachado de amor disfrazado!

Tan solo le queda la resaca.

Dolorosa como una estaca.

Atravesando su desengañado corazón .

Muchas veces la juguetona vida, te hace pasar hambre y otras te ceba en exceso.

Y es demasiado el queso, para un pequeño roedor.

© Fran Laviada

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Sobre esta noticia

Autor:
Fran Laviada (515 noticias)
Fuente:
fran-laviada.mozello.es
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449
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