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El plátano, esa fruta que ya no te puedes comer tranquilo sin que te hagan una bromita, como en Gran Hermano 17

12/10/2016 22:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Rebeca, comiéndose un plátano con suma inocencia. (TELECINCO)

POST NO APTO PARA NIÑOS. Si eres un niño o una niña, deja de leer.

En esta sociedad hipersexualizada (en la teoría, en los medios, en la publicidad, porque en la realidad no hay quien ponga el pepinillo en salmuera) hay determinados alimentos que no te puedes comer sin que te hagan una broma de índole cuñada, da igual si eres hombre o mujer o viceversa o tronista.

Y ojo, hablo de cosas normales, sin maldad, como porras, churros, salchichas, una ostra sin manos, un par de flanes con una guinda encima sobre una bandeja que se bambolea... ni plátanos.

Eso mismo le ha pasado a Rebeca, en Gran Hermano 17. A ver, que tampoco es que la pobre estuviera tranquila, es que sólo le faltó anunciar que se iba a comer un plátano con unas luces de neón y música sexy de saxofón de fondo.

Estaba Rebeca en el dormitorio con Alain, al que al parecer pretende (no sé qué le habrá visto, la verdad) y comenzó a utilizar expresiones... como lo diría... Equívocas.

"Me apetecen unos churritos... Porque hay pocas porras que me gusten". Eso lo dice Terelu Campos y todos sabemos que está hablando de comida y nada más, y que encima está mintiendo en lo de las porras, porque le gustan tanto que puede olerlas a lo lejos. De hecho, Terelu se está bañando en Ibiza y tú metes una porra en el agua de una playa de Torrevieja y la tía la detecta, se pone a nadar y la está royendo en diez minutos.

"Qué asco, a mí nadie me da un abrazo de buenas noches", dijo Rebeca a continuación. Que indirecta más directa, joder, cuánta sutileza. Sólo si gritas: ¡¡QUIERO UN PUTO ABRAZO, JODER!! queda más claro.

"Me está dando hambre, me comía un plátano, pero como me coma un plátano no vas a poder dormir", le dijo después Bea a Alain. ¿A qué se refería? ¿Tiene Alain platanofobia y si ve un plátano es como si viera a un payaso del averno debajo de su cama? ¿Quería decir Bea que si la veía le entraría hambre a él y el rugir de su estómago no le dejaría coger el sueño?

Porque, la verdad, no creo que se refiriera a que Alain podría imaginarse a Rebeca haciendo cosas de papás y mamás. Bueno, cosas de papás que se llevan una mamíta. O sea, esto... olvidadlo.

Total, que la muchacha se comió el plátano. ¿En la cocina? No, en la cama, a ver si con un poco de suerte se cae algo y amaneces lleno de hormigas aprovechando los restos. Eso sí que es una cochinada hecha en la cama y ríete tú del beso negro y esas tonterías.

Y Alain dijo: "Sí, sí, sí, que lo vea". Cuánto daño ha hecho el porno. ¿Qué más quería Alain? ¿Que se pusiera a beber leche y se le derramara por los pechos? ¿Que te lavara el coche con una camiseta sin sujetador? En eso de las metáforas sexuales Alain es todo un innovador.

"¿Te gustan los plátanos? ¿Cuántos plátanos te puedes comer?", le empezó a interrogar Alain. De nuevo, la sutileza. El fino arte de hablar, de decir, de comunicarse con finas metáforas que... vamos, que solo le faltó preguntarle si se comía las pollas dobladas o no (perdón). Por el amor de dios. Qué topicazos.

Para corresponder, Alain debió haberse hecho llegar a la cama medio melón y haberse puesto a comérselo sin pelar y de dentro a fuera. O una fuente de almejas y que Rebeca le hubiera preguntado: ¿Te gustan las almejas? ¿Cuántas te puedes comer? ¿Y la perla bien, no?

Quitároslo de la cabeza, un plátano es muy mala metáfora para un pene:

a) Es pequeño. Si me dices un plátano macho de esos que puedes sentar encima a una familia de seis miembros, todavía.

B) Tienen manchas.

C) Están muy curvados. Eso habría que llevarlo todo el día en una horma para que se pudiera meter. O usarlo para llevar la bolsa de la compra, que hay que ser prácticos.

El caso es que Rebeca levanta las iras de todas las muchachas de la casa. Todas piensan que está detrás de su respectivo chico, sin que ningún chico sea su chico. Los celos compulsivos de Adara, que mira mal hasta a la toalla con la que Pol se seca los cataplines, están contagiándose a todas.

Bea el otro día estaba on fire porque Rebeca llamó gordito a Rodri: "le ha dicho gordito... que no se lo he dicho yo en un mes, ¿pero qué quiere ésta?". Madre del amor hermoso.

Hablando de Bea y Rodri: han sido aislados (por una decisión mamporrera de la audiencia) en el apartamento. "Soy la choni que nunca quería en su vida", dijo Bea, que dice que ahora está menos cariñosa con él porque "no se quiere confundir". A mí me da que confundidilla ya estás pasaos tres pueblos.

De hecho, la Naranjita ha dicho que tiene "ganas de matar la curiosidad" sexual con Rodrigo. Excelente metáfora. La usaré la próxima vez en la discoteca: "Hola, me llamo Gus y quiero matar la curiosidad". Hostia al canto.

Si yo fuera Rodrigo no lo dudaba y me quedaba con Bea. El otro día la Chonija le estampó con la mano una mosca que se había posado en la camiseta de Rodri, con él dentro. Se llevó una hostia que ahora tiene el estómago pegado a la columna vertebral. Pero si una mujer tiene esos reflejos y habilidad... cásate con ella.


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blogs.20minutos.es
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