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La planta stevia contra el edulcorante cancerígeno aspartamo aprobado por el Presidente Reagan en 1981

08/06/2012 16:17

1 El incremento de los tumores cancerosos, la leucemia, la diabetes y otras pandemias peligrosas, tras los experimentos con ratones en laboratorio y otros estudios, hace señalar con el dedo acusador a el espartamo. Aquí toda la historia

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El enfrentamiento entre la stevia y el aspartamo viene de lejos. Mejor dicho la desigual lucha entre una planta que reparte salud y un edulcorante artificial rodeado de peligros que numerados no cabrían en un artículo. DIASPORA ha publicado cosas sobre la Stevia y ha rechazado al Aspartame (aspartamo) casi olímpicamente, lo cual ha resultado ser un error que no vamos a volver a cometer porque el silencio puede significar aprobación. Y ser involuntariamente cómplice y ayudar a una publicidad restrictiva y agobiante frente los potenciales competidores débiles, pagada por dólares y a cambio de favores importantes incluso políticos y de poder.

Esos factores han puesto al Aspartamo en la cumbre casi monopolizadora de los edulcorantes comerciales y ahora DIASPORA ha entrado en escena solo para ayudar a la modesta Stevia a aguantar la presión de sus omnipotentes enemigos.

En esta desigual pelea que comparamos hipotéticamente a un match de boxeo, tenemos en un rincón del ring a Aspartamo, que personifica a un edulcorante muy utilizado en la industria de los alimentos de bajas calorías, Light, dietéticos, bebidas dulces, y muy publicitado y consumido hasta contra la obesidad… Le respaldan las grandes multinacionales y recibió su aprobación desde la misma Casa Blanca, a pesar de que había ya hace 30 años varios estudios científicos que revelaban la incipiente peligrosidad de esta sustancia.

Por ejemplo, el estudio realizado por el Centro de Investigación de Cáncer Cesare Maltoni confirmaba que este edulcorante artificial provocaba cáncer y leucemia en ratas.

Antes de que empiece la hipotética pelea que hemos montado para empezar a ilustrar el tema habría que ver -con un análisis previo- si los guantes de Aspartamo -no están untados de algún veneno, que ya de entrada neutralicen al adversario. Pero la Gran Mafia lo tiene todo previsto: ningún árbitro en el campo de este tipo de adversarios se atrevería a poner en peligro al Aspartamo y su honorabilidad, de forma oficial o casi y el árbitro lo sabe. En el otro rincón del ring, se sienta Stevia respaldado por la calidad, la trasparencia y sin más poder mediático que los medios de la salud, la ecología, el medio ambiente. Stevia se mantiene en absoluto silencio. Pase lo que pase, sabe que será el perdedor, pero tampoco echa la toalla.

Aquí haremos primero una muy breve presentación de Stevia, la planta, para luego ir al Aspartamo con el fin de alertar primero sobre su peligrosidad y después enfocaremos el problema de fondo de este desigual combate y diremos el porqué de la desigualdad. Y dejaremos la ficción para ir a los hechos probados.

La Stevia Rebaudiana Bertoni es una planta originaria de Paraguay, aunque puede crecer en gran variedad de climas. Es muy conocida entre la gente de América Latina y en los medios que se dedican a la Salud y a los alimentos naturales. Pero no ha gozado del favor oficial ni de grandes promociones publicitarias. Es modesta su poder no es mucho. El edulcorante que se extrae de ella es 300 veces más dulce que el azúcar, pero al no ser metabolizable y no añadir calorías al organismo, se elimina fácilmente.

La Stevia se puede utilizar de varias formas: en infusión, en forma líquida o en forma de cristales solubles, cada una de ellas con diferentes propiedades o aplicaciones.

Nos vemos obligados a retomar la ficción y ponernos a la vista del ring. Decididamente el combate entre los dos púgiles en el hipotético ring del principio, estaba amañado. Lo ganó Aspartamo por KO técnico. Había unanimidad. Claro que tenían monopolizada la venta de entradas en favor de dos multinacionales del espectáculo y se veían muchos hombres de negro mezclados entre los espectadores. También jóvenes musculosos de los cuerpos de seguridad.

El público se volcó sobre el cuadrilátero en aplausos y lágrimas. Confidencialmente unos pocos periodistas supieron que el árbitro estaba comprado por Monsanto y los jueces los había nombrado la Casa Blanca. Los guantes de los dos adversarios no fueron examinados, pero tampoco era necesario. La pelea fue sabiamente orquestada en muchos medios y portales de internet. El vencedor se ciñó el cinto que decía “Aspartamo el Rey absoluto de los Edulcorantes del Mundo”. Y mientras en un vestuario se repartían billetes entre los mafiosos de poca monta.

Los grandes beneficios no se cotizaron en bolsa, pero el Aspartamo había vencido una vez porque como Mohamed Ali era el mejor. Stevia no ha podido ni concertar un combate de revancha y así pueden pasar cientos de años!

A muchos espectadores conscientes de que algo raro pasa entre bastidores les viene a la cabeza una famosa frase que solían decir en las películas de abogados que rezaba que “uno es inocente hasta que se demuestra lo contrario.” Y eso parece ocurrir en el caso de la Stevia pero al revés: la condenan como culpable (al no comercializarla) hasta que no se demuestre lo contrario (lo cual “ellos” lo hacen oficial y virtualmente imposible.

La historia de la Stevia en América indígena y luego en Europa en época contemporánea

Antes de ser llevada a Europa en el siglo XIX por el Dr. Bertoni, la planta era conocida y usada normalmente, desde hacía siglos, por los indios guaraníes bajo el nombre de “kaá-heé” lo que en ese idioma significa “hierba dulce”. Esta planta posee excelentes propiedades edulcorantes y al parecer medicinales (durante siglos en Paraguay y Brasil los usaban en comunidades indígenas en el tratamiento de la diabetes), y no se incluían siquiera normas orales de los chamanes sobre posibles contraindicaciones, porque la experiencia les decía que la Stevia en el peor de los casos era inofensiva.

Y primera pregunta que surge es ¿por qué será que después de más de 100 años en Europa y con la experiencia y resultados en Latinoamérica de varios siglos, todavía no dan oficialmente por concluidas las pruebas sobre si es adecuada o no para el consumo humano? ¿No será que hay intereses que están ralentizando este proceso, para poder seguir sacando provecho de los enormes beneficios que se están consiguiendo con el azúcar refinada y los edulcorantes artificiales?

Estudios hechos por el departamento de Endocrinología y Metabolismo del Aarhus University Hospital de Dinamarca revelaron que el esteviosido (principio activo de la Stevia) actúa estimulando de forma directa las células beta del páncreas generando así una secreción considerable de insulina, reduciendo los niveles de glucosa en sangre hasta un 35%.

También se han hecho estudios con conclusiones positivas en cuanto al papel hipotensor del steviosido. Eso se desprendía de las pruebas realizadas en pacientes hipertensos que fueron tratados tres meses con el extracto hipotensor de la planta y la tensión les bajó a niveles normales.

Otros estudios químicos indicaron que la Stevia y los Esteviosidos no son tóxicos en experiencias de laboratorio controladas, incluso con ratones, enfocadas hacia consecuencias a corto y largo plazo de la ingestión de grandes y moderadas cantidades de Stevia. Los resultados fueron una confirmación de ausencia de consecuencias toxicas en cobayas humanos voluntarios.

No obstante, los organismos oficiales de alimentos y fármacos de distintos países (SCF- EU, FDA-Estados Unidos, JECFA-FAO/WHO) dijeron que esos estudios y similares, aún no resultaban concluyentes respecto a los efectos

secundarios del consumo en humanos, y por eso aún no se permite oficialmente su comercialización en la mayoría de países (con excepción de Japón, Paraguay, Brasil, China Malasia, Estados Unidos, Israel –donde se vende en herboristerías solo como suplemento dietético-. Y no ha habido nunca una prohibición legal, ni ha sido jamás catalogado como droga. En la Unión Europea, debido a una restricción de la comercialización como edulcorante aditivo o suplemento, la demanda se limita a extractos en general de tipo cosmético.

Al respecto la Asociación de control de fármacos en EE.UU en un escueto informe de seis líneas se indica que.. “la Stevia Rebaudiana Bertoni no presenta componentes inherentemente tóxicos, aunque no existe evidencia oficial, analítica, de la ausencia de efectos secundarios…”

Las personas obesas siguen tomando espartamo a pesar de todo. La información sobre sus efectos esta casi inédita y la culpa principal es la de las multinacionales

Esto puede dejar boquiabiertos a los usuarios, pero está claro que hay una presión muy fuerte desde muy arriba para no crearle competidores al Aspartamo, sobre todo de edulcorantes naturales en todo caso inocuos. Pero al no encontrar en la Stevia ninguna toxicidad se recurre al silencio o su equivalente, un eufemismo… Queda encendida la luz verde para el aspartamo.

¿Y qué pasa con los edulcorantes sintéticos como el Aspartamo del que sí se conocen efectos negativos y tóxicos en el cuerpo?. Las pruebas contundentes en favor de la planta, al ser testimonio de parte, no hacen ley ni sientan jurisprudencia). Aunque digan que la ley es monopolista. Ellos responden “Dura lex, sed lex”. (Ley dura, pero ley). Y todos volvemos a la selva.

La información básica para este estudio se puede cotejar con el: “Sondeo de Mercado de Stevia” por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humbolt.

Una alerta global sobre el Aspartamo y las consecuencias de engancharse a él como edulcorante

El Aspartame fue descubierto en 1965 por James M. Schlatter. Él estaba trabajando sobre una droga contra las úlceras y derramó por accidente, algo de aspartame sobre su mano. Cuando se lamió su dedo, se dio cuenta de que tenía un sabor dulce. Es un polvo blanco, cristalino sin olor, que se deriva de dos aminoácidos el ácido aspártico y la fenilalanina. Es aproximadamente dos veces más dulce que el azúcar y puede ser usado como edulcorante de mesa o en postres congelados, gelatinas, bebidas y en goma de mascar. Su nombre químico es L-alfa-aspartil-L-fenilalanina metil éster y su fórmula química es C14H18N2O5.

Aunque no tiene el sabor amargo que deja la sacarina al final, su inconveniente es que podría no saber exactamente igual que el azúcar porque reacciona con otros sabores de la comida. Cuando es consumido, el aspartame es metabolizado en sus aminoácidos originales y tiene un bajo contenido energético.

De acuerdo con la analista de mercado Mintel, un total de 3920 productos que contienen endulzantes artificiales fueron lanzados en Estados Unidos entre 2000 y 2005. Solamente en 2004 fueron lanzados 1649 productos endulzados artificialmente. De acuerdo al analista de mercado Freedoniasino, el mercado americano de endulzantes artificiales creció alrededor del 8% por año hasta llegar a 189 millones de dólares en 2008.

El aspartame es actualmente el edulcorante más popular y asequible en la industria de alimentos de Estados Unidos, desde que el precio bajó significativamente ya que la patente de Monsanto expiró en 1992.

Algunos estudios de diversos orígenes relacionan al aspartato con tumores de cerebro, ovarios, úteros, mamas, testículos, tiroides y páncreas, esclerosis múltiple, lupus…

Especialmente en diabéticos, el aspartamo pasa la barrera de la sangre al cerebro y deteriora sus neuronas, pudiendo provocar daño cerebral, depresión, ataques de pánico e ira incontrolable.

¿Por qué es el Aspartamo tan peligroso? Cuando la temperatura de este edulcorante excede los 30 ºC el alcohol de esta esencia se convierte en Formaldehído y después en ácido fórmico, el cual causa acidosis metabólica. El ácido fórmico es el veneno descubierto en la aguja de las hormigas de fuego (fire ants). La toxicidad del metanol imita, entre otros la esclerosis múltiple y el lupus sistémico.

Los niños son especialmente sensibles al edulcorante porque les pueden ocasionar disfunciones neurológicas. Como la patente del Aspartamo expiró hace unos años, ahora hay más de 5000 productos sueltos en el mercado que contienen dicha sustancia. Y por supuesto muchas empresas ávidas de las ganancias que se obtienen (y más en tiempos de crisis en que los débiles bajan las persianas), y seguirán haciéndolo a menos que cambie muchas leyes de ámbito internacional).

Algo que va más allá de la evidencia es que incluso en el New York Times se expuso que la organización de Monsanto (creador del Aspartamo) contribuye con generosidad “humanitaria” con fondos con la Asociación Americana de la Diabetes (ADA), la Asociación Americana de Dietética y la Conference of the American College of Physicians (algo así como el Colegio de médicos).Y otras varias.

Por supuesto, estas asociaciones, como muchas otras responsables de la salud de millones de personas (FDA –US Food & Drug Administration en el caso americano), no pueden criticar estos aditivos, ya que obtienen gran parte de sus ingresos de estas compañías. Y se ponen una venda sobre los ojos, bien sujeta, para no abrirlos ni por accidente. Y llevan tapones en los oídos.

Si una cosa era mala (el azúcar) la solución que las multinacionales dieron, el Aspartamo, conocido también con la cave indescifrable de E-951 es mucho peor.

Pruebas iniciales de seguridad anteriores a la década de los 80 establecieron que el Aspartame había causado tumor cerebral en ratas, y fue retirado de la venta en Estados Unidos durante varios años.

En 1981 el nuevo presidente de Estados Unidos forzó la aprobación del Aspartame como edulcorante no nocivo

En 1980, la FDA, convocó un Consejo Público de Investigación, que consistió en asesores independientes encargados de examinar y comprender la relación entre el aspartame y el cáncer en el cerebro. Sus conclusiones no fueron transparentes sino todo lo contrario. A pesar de todo los propios investigadores recomendaron la no aprobación del aspartame en ese momento. Pero al año siguiente, el comisionado para la FDA, Arthur Hull Hayes, designado por el presidente Ronald Reagan (quien acababa de jurar su cargo), aprobó el Aspartame como aditivo de las comidas. Naturalmente estaba totalmente respaldado por la industria de edulcorantes artificiales, en la que el nuevo presidente tenía muchos amigos íntimos. El más notable era Donald Rumsfeld, luego con Goerge Bush Secretario de Defensa de Estados Unidos, y entonces gran jefe de la compañía Searle. Hayes, citó datos basados en un sólo estudio japonés que predicaba la no toxicidad del Aspartamo. Y aunque no había sido avalado por los miembros de la PBOI, como la razón para esta aprobación como edulcorante virtual, la Casa Blanca dio el sí.

Desde que la FDA aprobó el aspartame para su consumo, muchos investigadores denunciaron que un incremento observado en la tasa de tumores de cerebro en los Estados Unidos podía estar relacionado, al menos parcialmente, con la fácil disponibilidad y consumo del aspartame. Otros científicos, frecuentemente asociados o dependientes de compañías que producen edulcorantes artificiales, debieron encontrar nexos entre el Aspartame, el cáncer, y otros problemas de salud. Pero no apareció ninguna protesta pública. No era fácil ponerse en aquellos días frente al Presidente Reagan para cualquier adversario porque era tachado enseguida de alguna conexión con los comunistas y acusado de antiamericano.

Sin embargo, investigaciones posteriores y recientes han mostrado un nexo claro entre esta sustancia y el cáncer, un nexo que podría ser evidencia suficiente para que la FDA lo retirara del mercado. Esta investigación la llevó a cabo el Centro para las Ciencias en el Interés Público, al incluir en su Directorio de Cocina Química, al aspartame entre las sustancias que deben ser evitadas.

Así que hay que pensar un poco antes de beber Colas Light porque no contienen azúcar. De hecho, la mismísima empresa Coca-Cola parece que está investigando y un periódico norteamericano afirmó hace poco que la empresa había hecho gestiones para utilizar la Stevia como edulcorante en algunas de sus bebidas dietéticas.

Razones para que muchas personas con exceso de peso sigan tomando aspartamo

Hay cuatro razones principales por las cuales los individuos usan algún sustituto del azúcar:

Para ayudar en la pérdida de peso: algunas personas escogen limitar su ingestión reemplazando al azúcar por su alta energía calórica o al jarabe de maíz por edulcorantes que aportan poca o ninguna energía. Esto les permite consumir los mismos alimentos que normalmente tomaban, mientras se pierde peso y evitan otros problemas asociados con el consumo excesivo de calorías. Sin embargo, un estudio realizado por el centro de ciencias de la salud en la Universidad de Texas en San Antonio mostró que, más que promover la pérdida de peso, las bebidas dietéticas en gigantesco aumento entre los jóvenes y menos jóvenes son un marcador alarmante en el incremento de la obesidad en el mundo. No solo en América, sobre todo en Estados Unidos sino en Europa y aún más en Gran Bretaña.

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Jimplus (10/06/2012)

Eso no es de extrañar, en el Ministerio de Salud,la autoridad nacional de medicamentos,un médico joven Dr.Dongo,desde que hace 8 años lo nombró el apra/chacana,no se dá cuenta que las cadenas han aumentdo los precios,han subido los medicamentos exhonerados de impuestos por ley; Dr Tejada donde esta la inclusión,pobre enfermo.