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Piscinas, liceos y lazaretos

23/06/2011 10:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imagePor fin, tras muchos gritos y jadeos, el gobierno ha decidido parir el monte de la Reforma laboral. Aún recuerdo cuando el gobierno acusaba a la oposición de odiar a los trabajadores por proponer un "abaratamiento del despido". En esos momentos en los que la salida de la crisis era algo inminente, el gobierno debía estar muy seguro de que los brotes verdes iban a crecer fuertes como robles y no débiles como cabezas de espárrago. Ni siquiera una simple crisis internacional iba a impedirles disfrutar de la senda del despilfarro. El caso es que no ha sido así, y a toda prisa han tenido que engendrar in-vitro a un hijo no deseado al que poder sacarle la médula... ahora que los linfocitos de sus encuestas están por los suelos.

Por supuesto, el monte parido ha resultado ser profundo como una mina de sal, profundo como las Marianas. Tan profundo que da vértigo mirar al fondo. Por tanto, es lógico que los pusilánimes prefieran mirar a otro lado y decir que efectivamente es una montaña.

Cuando un socialista se pone a hacer políticas liberales lo que le sale es socialismo nacional. Por lo pronto, la Reforma Laboral no es más que otra forma de promocionar el empleo subvencionándolo con dinero público; exactamente igual que hizo con el Plan 'E' de infausta memoria. Además promociona la contratación de las mujeres por encima de los hombres; 200 euros es lo que vale más una trabajadora joven que un trabajador joven para los socialistas. El coladero de las pérdidas continuadas de la empresa para despedir trabajadores, afectará solamente a los empleados más antiguos; cuando llevamos arrastrando 2 años de dificultades, no es más que la luz verde para echar a la calle a la gente en masa, subvencionando ese despido, para luego poder contratar personal con despidos más baratos y cobrar la subvención correspondiente. Por supuesto, los 2 años de subsidio de esos despidos los pagaremos todos, el subsidio de 8 días por año trabajado del Fogasa, los pagaremos todos, y el subsidio de 200 euros de la contratación de las chicas  jóvenes, lo pagaremos nuevamente todos. Al final se sigue la lógica feminista radical de Zapatero; quitar el trabajo a los padres (patriarcas machistas) para sustituirlos por sus hijas (el futuro es suyo, aunque sea  empobrecido). Que en una casa haya un padre parado y que el único sueldo que entre sea el de la hija, es el panorama más triste y ruinoso que puede desear un país para su gente.

La Reforma del Millón de Desempleos (al tiempo), es un despropósito. Un churro mojado en la leche agria de la impotencia. Un insulto a la ciudadanía. Más discriminación entre españoles. Más intromisión del Estado a través los jueces de lo social en el mercado. Dos años perdidos. Parecía que en España necesitábamos la constatación palpable de que va contra la esencia natural del socialismo multiplicar la riqueza; su papel en el mundo es dividirla y no en partes iguales precisamente. Esta Reforma Laboral solo dice que son incapaces de enfrentar una solución que pase por reconocer sus despropósitos.

Mao Tse tung durante el 'Gran Salto Adelante' arruinó China hasta el punto de empujar a muchas aldeas al canibalismo. Su obsesión por la metalurgia como única vía para avanzar industrialmente, llevó a la ruina al resto de los sectores productivos del país. Todo se sostuvo entusiásticamente, y luego se tapó, con ideología y propaganda. Los diez años del monocultivo del ladrillo en especial los seis de la legislatura Zapatero han sido el 'Gran Salto Adelante' de España. Aquí también se ha derrochado ideología y propaganda: una ideología perversa basada en la especulación indolente y en el absentismo cívico.

El Estado hipertorfiado que se encargaba de manejar los dineros de todos, no sólo no dio las señales de alarma, sino que provocó con su codicia que los efectos perniciosos se multiplicasen. Además, el Estado engañó a la opinión pública española, que de haber tenido información cabal hubiera podido salvar la situación en la mayoría de los casos. ¿Dónde estaba entonces el Estado que la propaganda no dejaba de decir que nos iba a defender? Enfrascado en vendernos ideología y más propaganda. En ese punto ya no se puede negar que es el Estado quien ha fomentado los efectos perniciosos de la crisis, y en concreto los dos efectos más devastadores para la economía: la burocracia rampante y la inmigración consentida.

Que sobran administraciones enteras, ministerios, oficinas, delegaciones, etc., no es una novedad. Sólo hay que llamar por teléfono a un ayuntamiento por la tarde para que no te lo cojan (tampoco tan tarde) y oír en el contestador automático la retahíla de concejalías de una arcadia feliz: bienestar, igualdad, mujer, salud, juventud, fiestas, integración, participación ciudadana, cultura... detrás de cada una de estas bonitas alegorías hay uno o varios burócratas nada alegóricos cobrando 14 pagas, que le están chupando la sangre económica al municipio y robando el pulso a la ciudadanía. Lo mismo es extrapolable a las Autonomías y a los Ministerios, pero en una proporción abrumadoramente mayor.

El problema es que la burocracia hoy ya ha perdido los tapujos. Se nos sientan tres en una mesa de cuatro ¡y piden por nosotros aunque vayamos a pagar! Eso sí: para nosotros una sopa y una ensalada que es muy sana. Mientras, la troika del bienestar no se priva de nada; y ojo con reprochárselo, que todavía te retiran la sopa. Es lo que pasa cuando la demanda (que es el verdadero poder) no nace del ciudadano sino desde la administración: que siempre va a encontrar los medios y las excusas para engordarse a sí misma.

image"A todo el mundo el mundo le gustan las piscinas". Una premisa de este tipo es lo único que necesitan unos burócratas para decidir por su cuenta que tiene que haber piscinas municipales. La cosa es sí parece loable; hay una supuesta demanda y la administración no va a esperar a que el mercado analice si merece la pena explotar esa posibilidad, así que mete a su gente a construir, comprar terrenos, contratar personal para que funcionen las piscinas. Todo eso necesita burócratas y los burócratas necesitan dinero, que obtienen de todos los vecinos: pero como la premisa es que a todo el mundo le gustan las piscinas, si se reparte alícuotamente no es un gasto tan grande.

Llega el verano ¿y dónde va a ir un vecino? A la piscina, qué remedio, si es lo único que hay; y es una pena porque resulta el empresario que pensaba poner un minigolf se lo pensó mejor al ver que competía con las piscinas del Ayuntamiento, no digamos ya del que pensaba poner una piscina con trampolines olímpicos.

Así que, como no es demasiado lo que al vecino le queda del sueldo después de impuestos, decide ir a su piscina municipal. Cuál es la decepción cuando, por ejemplo, se encuentra que la piscina está tomada por pandilleros la mayoría hijos de inmigrantes. Nuevos vecinos que no han contribuido en los gastos de la construcción ni en el mantenimiento, pero que se aprovechan del precio de una entrada subvencionada por el Ayuntamiento para enseñorearse de la misma. Así que, al final, al vecino contribuyente lo que le queda es volverse a su casa a mirar por la ventana como el concejal de deportes carga su coche nuevo para irse de vacaciones a la playa.

Si uno analiza la demanda al final se ha pagado un precio exorbitante para obtener un servicio que no disfruta y por el que no pagaría ni la centésima parte del precio subvencionado. Y así un vecino tras otro y un servicio público tras otro. Si desincentivan la demanda pero se mantiene artificialmente la oferta, el desfase monetario entre ambas lo pagamos todos igualmente; cada vez será más grande y cada vez nos dará menos servicio. La estafa del gobierno es que nos hace creer que sin esa burocracia desparecerían por ensalmo los bienes comunitarios. Pero sabemos que no es verdad. Ya hemos visto que habría otra piscina con trampolines olímpicos. Si al final se va ir una vez al año, como a la pública, aunque fuese más cara buen dinero se habrá ahorrado el vecino; además tendría la opción del minigolf y, para colmo de satisfacciones, probablemente su vecino ex-concejal de deportes sería quien le picase los tiquets.

Pues este ejemplo de las piscinas sirve para todo lo demás: Trasporte, cultura, salud, vivienda, educación... y detrás de todas estas actividades económicas hay uno o diez mil burócratas, por tanto la burocracia es el primer obstáculo a derribar para salir de la crisis. Lo más importante es ir quitando de las mentes de la opinión pública la superstición del Estado benefactor, que tan nefastas consecuencias económicas y morales ha traído.

El otro mal que hay que erradicar es la inmigración acomodada en España por la vía del desistimiento administrativo. Esos mismos funcionarios que deben su salario a la ciudadanía, un día decidieron por su cuenta y riesgo lavar sus negras conciencias de burócratas con el dinero de los contribuyentes, poniendo sobre los hombros del resto de la sociedad una carga que a él, tan solidario, no le importa compartir.

Unir burocracia e inmigración ha resultado como mezclar fuego con gasolina. Sin ir más lejos: la Junta de Andalucía ya tiene el borrador del III Plan Integral para la Inmigración en Andalucía 2009-2013 (PIPIA). Este programa cuenta con un presupuesto inicial de ¡2.500 millones! sólo en Andalucía, a invertir hasta 2013 y lleva gastados más de 4.000 millones de los anteriores planes I y II (el Plan E fue de 8.000 para toda España). Para colmo, parte de ese dinero se pretendía dedicar a enseñar árabe como segunda lengua en los colegios. Sin duda con la vista puesta en un futuro luminoso... trabajando en el campo de sol a sol.

Esto es, obviamente, la apoteosis del despilfarro y del descaro público. No solo las administraciones crean un problema tremendo al ciudadano con la inmigración (el 4º problema de los españoles según el CIS), sino que atracan al contribuyente para sostener una burocracia enorme que bendiga esa estafa. ¿2.500 millones de euros para integrar extranjeros? Con ese dinero se podrían pagar becas de 10.000 euros a 90.000 universitarios andaluces en Europa o EEUU ¿Hay tantos universitarios en Andalucía? Entiendo que la siguiente pregunta que se hará alguien sensato es: ¿y no puede ser que los extranjeros que lleguen a trabajar a España se integren con su propio dinero, porque es su obligación? ¿Y no puede ser que al extranjero que no se integre, no sólo no le lleguen los beneficios de un sistema pagado por todos, sino que se le retire la alfombra roja? Aquí nos extrañamos del enorme déficit del Estado, de la falta de liquidez, pero es que estamos en círculo vicioso de corrupción pública que nos arrastra al fondo como si estuviéramos encadenados a una losa.

La crisis española no se puede entender ni explicar sin el fenómeno de la inmigración. Fenómeno alentado por propaganda multicultural de la clase política, el quijotismo de los españoles, la pereza intelectual y la aceptación resignada de la voluntad del inmigrado. La causa de porque la inmigración y la crisis están relacionados es muy sencilla: se han construido millones de viviendas y se ha realizado gran cantidad de obra pública en estos 10 últimos años. Toda esta obra no está pagada más que en un pequeña parte, pero gran parte de los sueldos para realizarla sí están pagados y ha ido a manos de la mano de obra barata inmigrante. ¿Qué ha pasado con estos capitales? Buena parte de ellos se ha salido de España para ayudar a montar negocios en el extranjero, para comprar casas en el país de origen de los inmigrantes y para el sostenimiento de sus familias en el extranjero. Además, han  retraído  cantidades  ingentes de dinero en concepto de subsidios de  desempleo, que no se corresponden en cuantía con los pocos años cotizados ya que es un fenómeno reciente. La inmigración ha competido por espacios públicos, por los empleos y los sueldos en condiciones desventajosas para los españoles. Para colmo de males, ha acaparado buena parte de las migajas del estado benefactor por su condición de partida de  desfavorecidos económicamente. Tenemos al Estado permitiendo una inmigración que se lleva el dinero del país, mientras aquí hay una crisis de liquidez y de consumo, pero que, además, gasta inmensos recursos públicos en beneficiarlos.

Sabemos que las dos partidas presupuestarias más costosas; en las que se va la mitad del dinero del Estado son sanidad y educación. Un trabajador medio con una nómina, entre el IVA, el IRPF y las cotizaciones a la seguridad social deja la mitad de esta nómina en manos del Estado. Bueno, pues por una sencilla regla de cálculo sabemos que una cuarta parte de su sueldo (entre 250 y 500 euros mensuales) irá con seguridad a pagar la educación y la sanidad de otros. De otros que ni siquiera serán españoles. No es ningún secreto que buena parte de quienes consumen los recursos educativos son extranjeros, hijos de inmigrantes, que por el mero trámite intrascendente de un empadronamiento ya tienen derecho a disponer cada mes de su parte de esos 250 o 500 euros que pone cada trabajador español con nómina. ¿Es esto justo? ¿Es justo que se permita? ¿Es justo que se fomente? Desde luego que no, es inadmisible.

Si laminar la burocracia es el medio para dinamizar la economía y fortalecer la fibra moral de la nación, quitar los incentivos a una inmigración, que ha resultado nefasta, es lo que traerá el oxigeno de liquidez que necesitamos. El resurgimiento económico y la creación de empleo vendrán cuando los españoles podamos invertir con libertad en todo aquello que demandemos nosotros mismos, no unos burócratas insaciables e incívicos por nosotros.

Soluciones: si las dos partidas más importantes son sanidad y educación habrá que empezar a valorar nuevas ideas para reconducir esa sangría de fondos. Por lo pronto habría que sacar a todos los niños y jóvenes extranjeros de los colegios, institutos, centros de formación profesional y universidades públicas españolas. No se puede permitir de ninguna manera que ningún niño o joven extranjero, a no ser por motivo de un intercambio, se matricule en un colegio público español. Obviamente esto iba a suponer un problema para los padres de esos niños que tendrán que afrontar ellos. Deberán decidir si les compensa seguir en un país que ya no les dedica buena parte de esos 250 a 500 euros mensuales de cada uno de sus ciudadanos para pagarles a ellos esos servicios públicos de los que hasta ahora se estaban beneficiando.

Naturalmente, para los que se queden habrá que habilitar la posibilidad de una educación para sus hijos que, por supuesto, deberán pagar ellos mismos. Habría para ello que crear una red de liceos para extranjeros que se financie a medias entre los padres y/o los países de origen. El marco de condiciones en el que se desarrolle la formación el los liceos se regulará por ley y podrán ser cerrados si las condiciones no son adecuadas, con lo que se expulsaría automáticamente a las familias extranjeras con hijos allí matriculados, por no tener debidamente escolarizados a sus hijos. En cuanto a la agrupación de los alumnos podría ser por regiones, por ejemplo en    liceos iberoamericanos, o el liceo árabe, el liceo chino, o por nivel económico familiar, por religión, : católicos,   protestantes, musulmanes, etc.., incluso podría haber un liceo ecuménico o universal; eso será a criterio del centro. Por supuesto si los  países  de origen  estuvieran interesados en participar en la educación de sus ciudadanos, se facilitaría que creasen sus propios liceos nacionales: liceo ecuatoriano, liceo marroquí, etc.. El tipo de educación la decidirán los padres, así como la lengua en la que se imparta, y, siendo entidades privadas, el profesorado y el resto serán personal contratado sin ninguna relación con la administración española. Lo más irónico es que aquellos liceos que se organicen adecuadamente, y una vez que la inmigración que ha utilizado el Sistema en su favor emigre de nuevo, es posible que hasta terminen dando una educación mejor que la pública española. Quién sabe si con el tiempo no les interesará los padres españoles matricularles en alguno de esos colegios, lo que sería un acicate y un ejemplo muy edificante y positivo para la sociedad.

Si el ejemplo de las piscinas servía para trasportes, cultura, vivienda, etc., el ejemplo de los liceos es extrapolable a la sanidad, el otro gran servicio público oneroso. La regla es la misma; ningún tratamiento ni cuidado en un hospital público español a un extranjero. En ninguno de sus niveles y bajo ningún concepto. Por supuesto eso exigiría la creación de una red de lazaretos privados (árabes, iberoamericanos) sostenidos con el dinero de los extranjeros y el de sus países de origen. Las administraciones podrían privatizar algunos hospitales para la creación de esta red de lazaretos, siempre bajo un criterio de  estricta  rentabilidad. Entre tanto, la sanidad privada existente deberá ser la que atienda en exclusiva, tanto las consultas, las curas de urgencia, así como las intervenciones y los tratamientos. Los seguros que deberán suscribir los inmigrantes con las compañías privadas tendrán que reflejar estos servicios adicionales que hasta ahora les pagaba el resto de los españoles de sus impuestos.

Hoy en día, con la crisis estamos viviendo un síndrome de desintoxicación colectivo. Éste es producto de la adicción al estado del bienestar al que hemos llegado por las pamemas y zalamerías de todas las administraciones. Podemos desintoxicarnos de una vez por todas, o seguir siendo unos dependientes empobrecidos de por vida con la inexorable perdida de autoestima y oportunidades para el futuro que eso supone. España es una gran nación que aún puede dar lecciones de grandeza, que serán recibidas positivamente incluso por aquellos que hoy se pudieran verse perjudicados con medidas contundentes. Que a España le vaya bien le conviene también al mundo, que le vaya mal no le conviene a nadie. Hoy nos jugamos ser un ejemplo para lo bueno o para lo malo. Confiemos en que sea para lo primero.

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tintinenelpaisdelosprogres.blogspot.com
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