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Piojos y liendres

01/03/2013 08:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageLo primero agradeceros todos vuestros mensajes, whatsapp, sms, correos y demás preguntándome cómo estábamos. Ha sido una semana dura, pero porque hemos tenido una visita inesperada que nos ha acarreado muchísimos problemas.

Nosotras estamos bien, Pizquita en la barriga y yo con contracciones irregulares, que algunas pican, pero sin novedad. Ayer mucho más molesta que ningún día, pero normales por los acontecimientos de los últimos días.

El martes fui a buscar a mi Bichito y la profesora me dijo que quería hablar conmigo. Entré y me comentó que mi Bichito tenía liendres, la miré y no me pareció a primera vista, pero en cuanto llegamos a casa observé mejor y efectivamente tenía. No eran muchas, pero ahí estaban y si había liandres es porque algún piojo había decidido pasearse por la cabeza de mi hija y dejar sus huevos. Y si había estado en la cabeza de mi hija, podía haberse paseado por la mía y entonces empezó a picarme todo el cuerpo.

¿Y qué hay que hacer en estos casos? Pues asesinar a los visitantes, herradicar sus liendres y echarte las manos a la cabeza porque la que te espera es pequeña. Todos los lugares por donde la cabeza de mi Bichito hubiera podido pasar debían de ser descontaminados, es decir, que tienes que lavar mínimo a 60º la ropa de cama de cada uno de nosotros, mantas, colchas, edredones, almohadones, pijamas, cojines, fundas de cojines, toallas, albornoces, ropa de la piscina, mochilas de la piscina, disfraces, peluches, ropa, uniforme, abrigos, gorros, bufandas, etc, etc. Esto, en plena semana de frío polar pues como que no es divertido, os lo aseguro.

Tanta era la montaña de ropa, que para poder llegar a la lavadora y a la secadora, tenía que subirme en ella porque no me cabía ni en el tendedero y primero tenía que atravesar la montaña de la cocina. Total, 9 lavadoras en 3 días y otras tantas secadoras. Ropa colgada de puertas, radiadores y casi de mi punta de la nariz. Una odisea, de verdad. Lávala, secálala y luego recógela. Os podéis imaginar la paliza que me he dado estos días. Esta mañana he puesto la última lavadora y las últimas dos secadoras. Tengo ropa en la silla para doblar y una lavadora normal con la ropa que se ha ido generando en estos tres días.

Los muñecos más cercanos a ella, la caja de las gomas, diademas, orquillas y demás, se encuentran en cuarentena, metidos en una bolsa de plástico y dejándolos 1 semana para que todos los bichitos se mueran. La pobre me pide sus cosas, pero ya la he dicho que tiene pipis y que debemos esperar a que ellos también se curen.

Lo bueno es que le eché un producto a mi Bichito y las liendres desaparecieron. La miré bien, la pasé la lendrera infinidad de veces y ni un piojo salió. Yo me eché aceite del árbol del té y después descubrí que en grandes cantidades es tóxico, pero ya era tarde para lamentarse, aunque desde entonces me pica la cabeza. Mi marido me ha mirado y nada, pero a mí me da mucho yuyu. Por suerte, ni mi Pequeñín ni mi Marido tienen una sola liendre.

Nosotros preveníamos, o mejor dicho, creíamos que preveníamos, echando aceite del árbol del té al champú. Bueno, pues puedo aseguraros que no es suficiente, así que ahora antes de salir de casa y si me acuerdo, le pongo un par de gotitas a cada uno detrás de las orejas. Huele que apesta, pero por si acaso yo se lo hecho. Lo peor es que este domingo les pasé la lendrera y miré si tenían y no vi nada, dos días después, vino a casa con liendres.

A favor de mi hija debo de decir que yo he sido muy propensa a tener "pipis", pero muy muy propensa. Recuerdo a mi abuela con la lendrera, cabeza abajo, ella con las gafas y sacando un montón de piojos de mi cabeza. Nunca olvidaré el chasquido cuando los mataba. Tuve muchos en infinidad de ocasiones y, por desgracia, mis hijos han sacado mi pelo, por lo que sus cabezas deben de ser muy apetecibles para estos parásitos. Lo malo que tenemos es que nuestro pelo es finísimo y quitar las liendres en muy complicado, porque, en muchas ocasiones, atraviesa la lendrera como si nada.

Yo seguiré repasando la cabeza de mis hijos, recordaré esta semana como un infierno y esperemos que no los vuelva a coger, porque vaya paliza!!! El único consuelo que tengo es que ha ocurrido justo cuando ya puedo moverme, lo cual es un alivio.

Y no puedo dejar de contaros que mi hija se portó como una campeona, no sólo por dejarse mirar la cabeza la infinidad de veces que lo hice, sino que además aguantó con un potingue toda la noche y por la mañana cuando la bañé a las 8 de la mañana, ni rechistó. Al contrario, colaboró muchísimo conmigo e hizo que todo fuera más fácil y sencillo. Me sentí muy orgullosa de ella y la di las gracias un montón de veces.

Vuestros hijos y vosotros, ¿habéis cogido alguna vez piojos? ¿Qué remedios utilizáis? ¿Algo para prevenir? Contármelo todo, que yo no quiero volver a vivir este infierno nunca más!!!


Sobre esta noticia

Autor:
Construyendouna (486 noticias)
Fuente:
suu-construyendounafamilia.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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