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Pieles listas para el sol.

05/04/2011 20:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Pieles y sol

La luz solar es beneficiosa. Sin embargo, la tendencia al bronceado ha llevado a muchas personas a tomar sol por tiempos prolongados sin medir la exposición y sus consecuencias. ¿Como tomar las precauciones?

El sol tiene un lado brillante y positivo, capaz de aportar calor y bienestar físico y mental. Tiene efectos beneficiosos sobre el humor, estimula la glándula pineal y combate el trastorno emotivo estacional, asociado a la depresión y al aburrimiento invernal. Es indispensable para la síntesis de la vitamina D, fortalece los huesos y combate la osteoporosis.

Sin embargo, hay un lado oscuro que se dispara cuando se toma en exceso y sin la protección adecuada. Las dosis altas ponen en marcha la producción incontrolada de radicales libres que reaccionan en cadena y son difíciles de detener.

No todas las pieles toleran igual los efectos de los rayos ultravioletas. La pigmentación que tiene cada una -la cantidad y calidad de melanina que poseemos- es la que determina la capacidad de defensa frente al sol. Antes de tomar el sol es conveniente saber cuál es nuestro tipo de piel para acertar con los índices de protección que se deben utilizar para ponerse morena sin quemarse.

¿Cómo conocer nuestros índices de protección?

Los fototipos son los distintos tipos de piel, que se clasifican en seis categorías diferentes: desde la piel muy clara a la que le cuesta mucho broncearse hasta los tonos muy oscuros que lo hacen rápidamente.

Clasificación por fototipos

Fototipo 0: Cabello blanco, ojos azules, piel albina, sin pecas, bronceado nulo y piel muy sensible. Las personas que poseen este fototipo deben evitar la exposición solar.

Fototipo I: Cabello pelirrojo, ojos verdes o azules, piel muy claara, pecas muy numerosas, bronceado mínimo, piel muy sensible. Protección extrema (FP 30) para los primeros días y para el resto también protección extrema (FP 25)

Fototipo II: Cabello rubio, ojos claros, piel clara, pecas numerosas, bronceado ligero y piel sensible. Los primeros días, protección máxima (FP 20) y el resto, protección máxima (FP 15)

Fototipo III: Cabello Rubio o castaño, ojos pardos, piel clara o mate, pocas pecas, bronceado claro y sensibilidad media de la piel. Protección alta para los primeros días (FP 12) para luego pasar a FP 10.

Fototipo IV: Cabellos castaño, ojos oscuros, piel mate, sin pecas, bronceado intenso y escasa sensibilidad de la piel. La protección para los primeros días es media (FP 8) y el resto de días FP 6.

Fototipo V: Cabello castaño oscuro, ojos oscuros, piel oscura, sin pecas, bronceado muy oscuro y piel poco sensible. Los primeros días la protección será mínima (FP6) y posteriormente FP4.

Fototipo VI: Cabello y ojos negros, sin pecas, bronceado negro y piel prácticamente insensible.

Sana y bronceada

El bronceado no es más que la manifestación de un proceso de autodefensa natural protagonizado por la melanina y el capital solar. Este capital solar es personal y genético, desde el nacimiento se empieza a consumir y el 80% de las personas agota su capital solar antes de cumplir los 21 años.

El mejor antídoto para evitar todos los problemas que el sol pone en marcha, es tomarlo de manera gradual, moderada y con la protección adecuada. De momento, ésta es la única garantía para evitar las manchas, el eritema y el fotoenvejecimiento.

Los protectores solares funcionan siempre que no se abuse de las horas de exposición y se utilicen correctamente. Se deben aplicar 20 minutos antes de tomar el baño de sol, renovándose la aplicación cada hora y media o después del baño.

¿Qué se requiere antes de una exposición solar?

Muchas son las personas que, durante los meses de primavera y verano, sueñan con lucir un bronceado envidiable. Sobre todo, porque es en esta época cuando las prendas se hacen más ligeras y la piel deja de estar permanentemente protegida bajo la gruesa ropa invernal. No obstante, hay quienes olvidan que para conseguir ese tono moreno tan bonito y atractivo el 'proceso' debe empezar varios días (incluso semanas) antes de la exposición solar. ¿Cómo? Preparando la piel a través de dos pasos muy sencillos:

Limpieza y exfoliación

Es absolutamente imprescindible para que la piel esté preparada para broncearse. Y es que sólo habiéndonos librado de las células muertas y de las impurezas se conseguirá que el tono que vayamos a adquirir sea uniforme, evitando así los ronchones. En realidad se debería hacer durante todo el año con una frecuencia aproximada de dos veces por mes (menos, si la piel es grasa), pero si tan sólo quiere realizar la exfoliación antes de tomar el sol, no lo haga en las horas previas, pues eliminaría parte de las defensas de la piel ante las radiaciones solares.

Hidratación

Si en invierno es necesaria, en los meses de buen tiempo resulta fundamental debido a los rigores externos (sol, aire acondicionado… ) que hacen que la piel se reseque. Por eso, de cara al verano es importante prepararla y conseguir que quede tersa y luminosa. Sólo así el bronceado posterior será más bonito y duradero. No obstante, hay que tener en cuenta que no se deben utilizar cremas demasiado untuosas. Para combatir el calor y el sudor es mejor optar por hidratantes ligeros y refrescantes, tanto de día como de noche.

Luego del bronceado, cuidados intensivos

Una vez que logra ese color canela que tanto buscó con largas sesiones de bronceado, ¿sabe exactamente lo que se esconde bajo esa piel dorada? Una piel dañada que pide a gritos que le devuelvan un poco la vida.

Y es que, como explica la esteticista María Moldes, ‘ a estas alturas, con el bronceado o, con las quemaduras en la piel, el daño está hecho y no queda más que solucionar el problema lo mejor posible’ .

Hidratar

Uno de los primeros síntomas que se empiezan a notar en la piel bronceada o quemada es la deshidratación, es decir piel tirante, quebrada e incluso escamada, que necesita con urgencia rehidratarse.

El primer paso para restablecer su estado más saludable de la capa externa de la piel es la hidratación.

Para hacerlo, lo más aconsejable es usar productos hidratantes, como cremas corporales de base acuosa, geles y lociones indicadas para este fin.

Es muy importante que, antes de iniciar un tratamiento de hidratación, se conozca muy bien el producto que se usará.

Se recomienda lociones hidratantes que tengan entre sus componentes aceites esenciales de manzanilla, sándalo, jazmín y lavanda.

En el caso de las cremas hidratantes, estas actúan en la superficie de la piel reforzando la película de la epidermis y aumentando la capacidad de las células para retener su reserva natural de agua.

Este proceso, justamente es lo que evita que la piel se escame o se arruge, puntualiza.

Exfoliar

El paso siguiente, es hacerse un peeling o raspado de la piel que arrastre y elimine todas las células muertas de la capa córnea de la piel y favorezca la penetración de los tratamientos hidratantes que deben continuarse una vez realizado el peeling.

Mucha agua

Por otro lado, queda la hidratación interna que es, según coinciden ambas especialistas, la menos complicada, más barata de aplicar y también importante: consumir mucha agua.

El agua resulta excelente para la hidratación y eliminación de toxinas y actúa como un descongestionante.

Por último, solo queda continuar estos chineos durante el tiempo necesario y esperar a que la piel vuelva a lucir elástica, luminosa y con buena salud .

Fuente: www.estetica-natural.com


Sobre esta noticia

Autor:
Productos Ecológicos (665 noticias)
Fuente:
blog.productosecologicossinintermediarios.es
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Tipo:
Reportaje
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