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Picasso, su electricista y Jacqueline: la misteriosa aparición de 271 bocetos picassianos

16/12/2010 12:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El descubrimiento de 271 diseños, "collages", etc... de Picasso en el garaje de su ex-electricista es un misterio inexplicable en Francia. Los gendarmes hablan de robo y el matrimonio Le Guennec se defiende. Un "affaire" a la francesa

Pierre Le Guennec, electricista jubilado que tenía 271 dibujos y diseños de Picasso, no es hombre que pierde fácilmente el contacto con la realidad. Sentado en su comedor, prefiere hablar de "bricolage" suavemente en vez de comentar nada sobre la tormenta provocada por el anuncio del pequeño tesoro de pintura moderna que ha mantenido durante décadas en la oficina de su garaje. Cuadernos llenos de bocetos, "collages", diseños; podrían acusarle de haberlos robado. El afirma que los recibió como regalo de Jacqueline Picasso, la última esposa del pintor.

A principios de 1970, Pierre Le Guennec, treinta años, abandonó París con su esposa, Danielle, para estar cerca de sus padres en la zona de Cannes. En uno de esos periódicos que publica ofertas de empleo o trabajos a eventuales vendedores, artesanos, secretarias, etc... y que es fácil conseguir gratis en las tiendas, Le Guennec se ofreció como electricista. "Un día sonó el teléfono y contestó mi padre"- recuerda. Me pedían que fuera a Mougins para arreglar una avería. La casa de campo donde me esperaban se llama "Notre-Dame-de-Vie". Fue la última morada de Pablo Picasso y de su esposa Jacqueline. Fui y llamé a la puerta. Ella (Jacqueline Picasso) me llevó a la cocina y me mostró un horno, comprado en Estados Unidos, cuyo motor se había quemado."

Pierre lo reparó rápidamente y se convirtió, de repente, en el electricista preferido de aquella residencia de 35 habitaciones, donde siempre había un interruptor que cambiar o una bombilla nueva que poner. Dos o tres veces por semana, a veces más, Pierre dejaba su pequeña casa de Mouans Sartoux a las afueras de Cannes, para ir en camioneta a casa de los Picasso. Se puede ver que incluso hoy él que se refiere a Picasso como "el Maestro". Muchas veces le veía tomando su desayuno en la terraza. De vez en cuando el pintor le llamaba para discutir en cinco minutos los pequeños trabajos ya hechos o por hacer.

"Estaba impresionado", dice Pierre. En cada una de sus visitas acostumbraba a ponerse un mono azul muy limpio, por respeto a su ilustre patrón. Un día fue "Madame", quien le invitó a sentarse en su mesa. "Yo llevaba un gran sombrero de paja y ella me dio a entender que al Maestro le gustaba. Me lo quité y se lo di", dice. Al cabo de unos meses Pierre se convirtió en el hombre de confianza de los Picasso. Él fue quien instaló las alarmas que unían el castillo a la Gendarmería.

Construyó también justo detrás de la puerta de entrada, una verja metálica que bajaba Jacqueline Picasso todas las noches para proteger el lugar de cualquier intento de robo. También empezó a trabajar en otras propiedades de la pareja: en "La California", casa en la parte alta de Cannes, que acogió en un tiempo a Miguel, secretario de la artista. Pierre se hizo cargo también del castillo de Vauvenargues (Bouches-du-Rhone), donde el pintor y su esposa están enterrados. Y del apartamento en Cannes (Quai Saint-Pierre).

“Y un día, en 1971, ” -Pierre escarba en sus recuerdos- Jacqueline Picasso le interceptó cuando salía de la casa de campo de Mougins. "Fue en el pasillo-recuerda- y Jacqueline me dijo: "esto es para usted" y me entregó un paquete de dibujos y collages. Los puse en mi camioneta y bajé a casa", termina.

Los mostró a su esposa lo que se percibía eran bocetos, "trozos de papel colados". . Luego puso este regalo inquietante en la oficina de madera que ocupa la parte trasera de su garage... El paquete de hojas sueltas y los 271 collages y otros dibujos han dormido allí hasta el año 2010...

Para la policía, la hipótesis del robo es la más convincente

En enero pasado, Pierre se dio cuenta de que la operación de cáncer, a que debía someterse, era inaplazable... Entonces decidió exhumar estos dibujos para que en caso de que fuera mal, la autenticidad de los 271 dibujos pueda establecerse. En un catálogo, la pareja encontró la dirección de la Fundación Picasso de París y llamó para pedir una cita”.

"Para una ocasión así, sacamos billetes de tren de Primera Clase", dice Danielle, esposa de Pierre, que estaba angustiada de tener que desplazarse con los bocetos. Durante todo el viaje no le quitó ojo a la pequeña maleta con ruedas, donde se guardaban los dibujos…

Llegados ante Claude Picasso, hijo del pintor, y sus ayudantes, la pareja retiró los envoltorios para mostrar sus tesoros. El ambiente era "frío, glaciar", observa la pareja... Los empleados de la Fundación pidieron que se les permitiera fotografiarlo todo y prometieron una respuesta rápida. "Volvimos a casa a esperar que nos contactaran", dice Danielle.

Pero el 5 de octubre, era la policía la que llamaba a su puerta. Siguió un detallado registro en la modesta casa blanca de los Le Guennec. Los dibujos fueron incautados, mientras se llevaban a la pareja a la sede de la policía judicial de Niza. Allí se les colocó en "garde à vue" (bajo custodia).

Como el detective Poirot habrá que inventar otro para explicar la aparición de un tesoro invalorable en Francia. La Fundación Picasso tiene enormes intereses económicos en el tema

Al parecer la policía había recibido una denuncia "pour recel" presentada por la Fundación Picasso. El fiscal de Grasse abrió una investigación preliminar y durante veinticuatro horas, el ex electricista tuvo que explicar lo que hemos contado, es decir que Jacqueline Picasso, le atajó en un pasillo y le dio esos documentos, etc… cuyo valor sigue siendo inestimable.

Una historia, evidentemente, difícil de creer... Sobre todo porque el hoy jubilado no puede aportar explicación alguna para justificar ese gesto, que fue ya en aquel momento, sorpresivo, y cuyas consecuencias eventuales no midió entonces. "Éramos jóvenes e ingenuos", explica.

Para la policía, la hipótesis del robo parece más convincente. Eso sin añadir que Picasso tenía fama de manejar con cuidado cualquier regalo de sus obras. "Si el pintor estaba presente, siempre se firmaba (la donación), con lo cual se autentificaba. Eso lo corrobora la mayoría de los expertos del inventor del cubismo…

Este no es el caso de estos bocetos. Después del regalo de Jacqueline, la pareja de jubilados dejó pasar los años manteniendo un estilo de vida modesto, esperando el momento adecuado para explotar su botín.

Pero, ¿cómo explicar las gestiones iniciadas por el electricista acerca de la Fundación Picasso con el fin de hacer autentificar las obras?" subraya la abogado de los Le Guennec, Evelyne Rees. "Eso equivale a introducirse en la boca del lobo" Hubiera sido más fácil para ellos vender los bocetos y collages a aficionados al arte o entendidos discretos, pasando por intermediarios sin escrúpulos.

Esta versión de los hechos olvida un personaje central de esta historia: Jacqueline Picasso, la última esposa del Maestro -que compartió con él los últimos veinte años de su vida, hasta la muerte del pintor en 1973. De hecho, ella mantuvo una relación especial con respecto a las obras de su marido y, en general, con el dinero que tenía. "Jacqueline era la generosidad misma, " puede dar testimonio la escritora y periodista Pepita Dupont, que fue amiga de la esposa de Picasso de 1982 a 1986, cuando Jacqueline Picasso se suicidó disparándose una bala de revólver en la cabeza.

En el libro que le dedicó “La verdad sobre Jacqueline y Pablo Picasso", (Editorial Le Cherche-Midi), relata muchos hechos que prueban que Jacqueline Picasso era capaz de dar mucho a un montón de gente cuya sencillez y generosidad apreciaba: un dibujo para Guy, el hijo de su chofer de taxi; un grabado al dueño de su restaurante preferido; dos millones de Francos en efectivo a dos exsirvientes para ayudarles a crear su propio comercio; el coche de Picasso, un elegante Lincoln blanco, se lo dejó al pompista de una gasolinera después de la muerte del pintor, etc.. ... Abundan los ejemplos.

Con Jacqueline Picasso, una relación especial

Con el tiempo, Jacqueline había establecido incluso una relación de verdadera complicidad con Danielle Le Guennec que tenía veinte años menos que ella. Recuerda que Jacqueline fue a visitarle a la clínica cuando dio a luz a su hijo en 1973. "Ella me llamaba por teléfono varias veces al día y me contaba sus pequeños problemas, y yo le confiaba los míos", recuerda Danielle.

A veces venía a comer un bocadillo a la sombra de la morera que se encuentra en el jardín de los jubilados… También invitó a dos mujeres para que pudieran permitirse un viaje a Cannes para disfrutar de un plato de patatas fritas en un restaurante modesto. En el salón de los Le Guennec Jacqueline Picasso está siempre presente, con fotos y carteles de las pinturas en los que posó como modelo. El matrimonio los tiene pegados en la pared. Y en su caja de secretos, Danielle conserva piadosamente todas las cartas que la esposa del maestro le escribió... Por lo menos nadie podrá acusarle del robo de estos papeles.


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