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PETER SELLERS: genio sin fronteras, desafortunado en amores, humor negro y pacifista comprometido

27/05/2010 12:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Del cine de la postguerra mundial, el artista más polifacético fue Peter Sellers. Era además un regalo para los "paparazzi" que le trataron siempre mal. Murió joven pero su nombre no se ha olvidado y es un ejemplo para todos los cómicos

El cumplirse 25 años de su muerte temprana fue probablemente el motivo de la reposición de ‘ Llámame Peter’ , una película documental sobre el actor que él detestaba por lo inexacta. Bueno antes tendríamos que decir que en la partida de nacimiento de Sellers el Peter figura en el tercer lugar, precedido de Richard y Henry, nacido en South Sea en 1925, debiendo el nombre de Peter a su hermano mayor que murió prematuramente y se llamaba así.

En casa nadie le llamaba Henry, era Peter. Esa ambigüedad de nombres hizo que a su primer hijo le llamara Michael, a quien confió todo siempre hasta en el lecho de muerte, y fue el propio actor el que le encargó, para su funeral, sus últimas bromas de humor negro dirigidas a quienes en vida le habían hecho tanto daño: los periodistas.

De joven estudió danza en South Sea y estaba aprendiendo guitarra, bajo y ukelele en 1940, cuando estalló la guerra. Se alistó en la RAF durante el blitz de la Luftwaffe de Goering sobre Inglaterra y por sus rápidos ascensos parece que peleó bien, pues no quedaron muchos de los pilotos a quienes Churchill llamó ‘ the few’ (los pocos) frente al poder que parecía imbatible de Hitler. Y más tarde rechazó a varios editores ingleses y norteamericanos que le proponían que escribiera sus experiencias de esos días de la Batalla de Inglaterra.

La verdad es que odiaba la guerra aun estando en el bando vencedor y... el contrato millonario que le ofrecían quedó para nunca. Entre 1943 y 1946 se dedico a entretener a sus compañeros de escuadrón, haciendo teatro y vaudeville gratis para ellos. Era un gran especialista en las tablas y fue muy aplaudido... hasta que les licenciaron en 1946. Se había iniciado con sus padres en esas artes a los cuatro años de edad en el London Windmill Theatre.

Entrar en la BBC no le fue difícil y sus apariciones en espacio Show Time aun se recuerdan. El programa presentaba al ‘ crazy people’ (gente atraviliaria y chiflada) como el Mayor Bloodnock y Bluebott. Pasó al cine enseguida. Y con sus nuevos personajes hicieron historia.

Un duro aprendizaje con los maestros de BBC-radio

Del primer grupo al que perteneció, ‘ The Goons’ , del que él o los autores de ‘ Llámame Peter’ sacaron algo a su manera y del que la BBC Radio saco mucho (1949-1960). Diremos sólo que estaba compuesto por actores cómicos muy buenos, que luego fueron destacando individualmente. (Spike Milligan, Terence Alen, Harry Secombe), todos mayores que él, de los cuales el aprendió profesionalidad y respeto.

Destacaba Sellers sobre todo por ser el más observador y el que, en cierto modo, marcaba el paso en los guiones y el tema a tratar. Era una fuente inagotable de ideas. Pero cada uno tenía una especialidad diferente. Spike Milligan tenía chistes y ocurrencias que hacían las delicias del público, en aquellos días lúgubres de la posguerra mundial. Secombe ponía la mímica. Alan, el atrevimiento. Sellers aporto sobre todo el humor negro, en dosis ilimitadas.

Peter Sellers era un gran psicólogo, el más destacado del cine británico de esos días. También el más estudioso y especializado en la mímica y la caracterización de sus personajes. El más exasperante. El hecho de que conociera, en cuanto intercambiaba cuatro palabras con él, a su interlocutor, no quiere decir que luego fuera a contárselo a los demás o que anduviera a la caza de las formas de ser ajenas. Todos respetaban las diferencias.

Con ‘ The Goons’ (que significa algo así como los mercenarios) no tuvo problemas sino fraternidad. Los problemas surgieron con la llegada de la fama y con la prensa inglesa.

Contra el Pentágono

Tenía apenas 30 años cuando un documental sobre su joven carrera y vida realizado por Tony Palmer en la TV británica descubrió sus excentricidades sobre todo basadas en los personajes que encarnaba. Era el principio de su calvario con la prensa, según el mismo Palmer. Además la guerra le había dejado sus huellas aunque no las mostraba. Y los paparazzi le rondaban.

Existe un libro titulado "La Máscara detrás de la Máscara" que, en tercera persona, descubre o pretende descubrir, al verdadero Sellers, como estrella, como actor y como hombre.

Era de una generación insegura, pensativa, más bien triste, perdida, en la búsqueda de sí misma, tratando de borrar los recuerdos del pasado... En realidad había cosas autenticas en el documental para todos los que habían vivido esos días en Inglaterra pero individualmente centrado en Sellers era muy injusto, posiblemente por envidias profesionales de quienes querían suplantarle en la carrera hacia la fama que él ya había conseguido, a pesar de todo, a edad temprana.

Ya se perfilaba en él a un hombre que se creaba fácilmente enemigos, aunque tenía también muchos más amigos y admiradores. Y la mejor prueba la constituyen los miles y miles de telegramas que llegaron a la oficina de correos cercana al hospital "Cendars of Lebanon" de Los Angeles donde le ingresaron cuando sufrió su primer ataque cardiaco.

Su biografía, la impunidad, los paparazzi

Se ha dicho que concedía pocas entrevistas y algunas más por compasión de quienes le mareaban una y otra vez diciéndole que si no conseguían algo le iban a echar del periódico, etc...

Su imprudencia mayor era la de que todos sabían que, dijeran lo que dijeran después, Sellers tenía como norma no llevar a juicio a nadie. Pero hubo un tal Evans que le utilizó para que le dijera más o menos quienes eran sus peores enemigos.

Con este dato, Evans lo que hizo fue entrevistar a quienes odiaban a Peter Sellers, convertido ya en figura nacional. El libro de Evans salió y el actor se quedó casi paralizado y esta vez dio textualmente una respuesta obligada.

"Ese personaje que el señor Evans describe no es Peter Sellers. Es un invento completamente irreal. Tampoco soy yo el del film documental "Llámame Peter", de Tony Palmer, inspirado en el libro. De hecho ni el libro ni el documental nada tienen que ver conmigo. No soy ningún recluso que no se atreve a salir a la calle’ .

"Ese libro es un hijo intelectual de su autor. Naturalmente no podía evitar yo que el tipo anduviera de arriba para abajo entrevistando a gentes que apenas me conocen o que afirman conocerme. Sabía que estaba escribiendo una obra sobre mi y expresé mi disgusto. Pedí a Evans que esperara hasta que mi carrera siguiera un poco más lejos. Durante cierto tiempo pensé incluso en escribir una autobiografía para describir las situaciones increíbles en que me he encontrado y todas las personas con quienes he tenido relación de amistad. El libro lo escribió Evans sin mi aprobación y yo ni vi los originales."

Al respecto, una de las cosas que hubiera indignado hoy a Peter es la afirmación del guionista del documental "Llámame Peter" de que sus propios personajes fueron los que rodearon y en cierto modo guardaron a "Peter" de las críticas, como si estuviera dentro de un recinto amurallado. Precisamente lo contrario era lo cierto.

Sus personajes jamás le arroparon sino que le perdieron: es la típica confusión entre ficción y realidad. A Sellers se le confundía, en el film comentado, con sus personajes.

-No es verdad -dijo ante una crítica análoga aparecida en "The Observer". Yo no he dicho nada que se parezca la afirmación de que ‘ Sellers es lo que son sus personajes".

"Lo que he dicho y lo digo es que me encuentro mejor trabajando o ensayando algo nuevo que no haciendo nada porque, además, interpretando a un psiquiatra obseso o a un detective que es un paranoico despistado puedo encarnar la personalidad de otro en un sentido crítico e irónico".

"Eso puede parecer que quiero ocultar mi propia personalidad bajo una prestada. Yo jamás sería ese psiquiatra o ese detective privado".

También objetó Sellers el que tuviera una enorme mansión de su propiedad en Londres y comentó: "Vivo en una casa alquilada, cerca de Albert Bridge. Y enfrente del Támesis porque me paso horas contemplando el río. Me gusta’

Estoy a punto de alquilar una casa en Dublín, sin amueblar, para poder vivir lejos de esos "detectives privados" o sus análogos. Aquí tengo los papeles de la agencia inmobiliaria irlandesa que esta vez no se los voy a enseñar. Quiero aislarme para estudiar los guiones. He tratado mucho con los Beatles.

Tengo asimismo otros proyectos que no voy a revelar para no tener espías que esperan día y noche para verme entrar y salir a la biblioteca pública, a comprar el pan y el periódico, porque la leche me la dejan temprano en la puerta de mi casa y aún entonces, me espían.

"Tampoco soy un eremita que se oculta para esconder a la vista de los demás mi propia inseguridad. Ni el del documental de la televisión de Tony Palmer. Cuando quiero relajarme me voy a Suiza a esquiar, tratando, claro está, que no me sigan los paparazzi dotados de cámaras de fotos sofisticadas, con teleobjetivos sensacionales. Naturalmente no aviso a nadie que me voy ni a donde voy. Ni muestro mis fotografías personales sino que las que sirven y ésas me las publican varias revistas. Soy un aficionado a la fotografía, pero lejos de ser uno de esos paparazzis".

Su imprudente sinceridad fue su peor arma

Vestía de manera descuidada, mejor dicho aparentemente descuidada, pero en el fondo muy cuidada. Sus modales eran siempre amistosos, su voz suave y tonificadora. Sonreía con facilidad. Respondía lo mejor que podía, con imprudente sinceridad y confianza a todas las preguntas, lo cual le perjudicó mucho. Incluso aunque diera pocas entrevistas, iba con la verdad por delante con los malentendidos consiguientes, pero jamás pidió una rectificación. Era el tipo ideal para cualquier paparazzi malintencionado que quisiera tirarle de la lengua.

Tengo asimismo otros proyectos que no voy a revelar para no tener espías que esperan día y noche para verme entrar y salir a la biblioteca pública, a comprar el pan y el periódico, porque la leche me la dejan temprano en la puerta de mi casa y aún entonces, me espían.

Sellers odiaba la guerra pero amaba a las mujeres y más a sus coprotagonistas como Sofía Loren, Britt Ekland, etc... fue elegido para ser Agente 007 pero lo cedió a Connery

Películas y esposas: un cóctel de peligroso

Sigue un film que no aparece por ninguna parte, titulado ‘ The smallest show on Herat’ (El show más pequeño del mundo, 1957). Luego vinieron otras 50 quizás 60 películas, y no 90 como se le atribuyen.

Pero hubo muchos otros en que Sellers brilló con luz propia como en The party, (1968) del director Blake Edwards, en que encarna al indio Hrundi V. Backshi, actor secundario en su país, que es invitado a una fiesta y comete tal serie de gafe sur gafe que desbarata el party. Ahí los franceses lo compararon al celebre cómico Jacque Tati. Pero ya antes había sido un psicoanalista obsesionado en la película de Feldman ‘ What’ s new Pussycat’ , en que tomó el pulso al personaje de un psicoanalista obseso y melenudo, el Dr. Fritzbander que quería el director. Al final Feldman estaba tan satisfecho que le regaló un Rolls-Royce, el cual por cierto no usaba. Todos los demás coches que tuvo los destripaba pues era un apasionado de la mecánica. Este fue un motivo de fricción constante con las cuatro esposas que tuvo en su vida. Los coches según él no servían para viajar sino para estudiarlos por dentro.

Por lo que más se lo recuerda es por su inolvidable inspector Clousseau en que ironizaba sobre la forma de operar de los policías o investigadores con grandes cámaras fotográficas y lentes que nunca le dejaron vivir. Este inspector se mueve en varios países y con diversos uniformes dentro de la serie de las Panteras Rosas con Blake Edwards como director en 1964, 1975 y 1978. Acababa de triunfar en ‘ Bienvenido Mr. Chance’ cuando sufrió un ataque cardiaco agudo durante las tomas de ‘ El diabólico plan de Fu Manchu’ en que interpretaba a los dos personajes principales. Trasladado al hospital de ‘ Cedros del Líbano’ donde ya había estado antes, esta vez no pudieron salvarle. Pero se le recuerda allí como un hombre atento y sobre todo agradecido porque desde su anterior estancia y le conocían bien.

Era cierto obviamente que Sellers era un actor de muchas caras, un maestro de la caracterización, un tipo sin rostro uniforme capaz de reaccionar de la forma más extraña y original frente a cualquier situación ante el publico o las personas, lo cual añadía algo diferente a su verdadera personalidad y salir y le ayudaba a salir triunfante de cualquier problema que le planteaba el guión o la vida. Era un innovador nato. Improvisaba a más del 50%.

Los productores le daban la libertad de salirse del libreto y añadir alguna genialidad ‘ Sellers’ por su cuenta. Sin duda se había revelado como un actor de primera, genial, con sus consiguientes defectos humanos y hasta trato siempre igual con desconocidos, sin importarle el rango de las personas ni el momento. Eso ante los grandes del cine le restaba simpatía o popularidad hasta que le conocían bien.

Pero le era más difícil no enamorarse de la protagonista y hasta llevarle al altar.

Al fracasar su matrimonio con la hermosa Anne Howe (1951) Sellers dijo públicamente que no volvería a casarse, pero lo hizo con Britt Ekland (1964) y fue un desastre.

Reincidió otras dos veces, lo cual puede ser signo de inseguridad sobre todo cando comento ?‘ estoy con lo que opinan que el matrimonio es algo que decae en nuestra sociedad moderna. La gente se cansa por que uno siempre busca la compañía y a veces ella no es compañía’ . Era 1975. Dos años después se caso con Linne Frederick y el intento termino también en ruptura si escándalos. Ellas decían que era imposible convivir con un genio que genera ideas nuevas día y noche.

El idilio de Peter Sellers con la ‘ millonaria’ Sofía Loren

Durante el rodaje de ‘ La millonaria’ (1961), una comedia inglesa de A. Asquith, los cronistas dijeron que Peter Sellers, se enamoro perdidamente de Sofía Loren, lo cual, pudo ser un comentario maligno o un rasgo de su inestabilidad, no se puede pontificar pues ha habido después de otras películas rumores similares sobre la exuberante actriz italiana y sus partenaires y los paparazzi los tomaron al pie de la letra que era su deber ante el editor. Es fácil especular sobre luminarias.

Ella al regresar a Roma dijo que Peter Sellers era un tipo fabuloso, quizás con espíritu de humor demasiado british, un compañero gentil y comprensivo en el trabajo, aunque también demasiado perfeccionista, por lo que era difícil trabajar a su lado. Pero la experiencia de esta película le había enriquecido mucho, titulo aparte, y tres meses después aun estaba agotada.

Ese flirt ‘ volcánico’ con Sofía Loren no es lo suficientemente típico como para seguir la serie de sus amores. Como lo marinos uno en cada puerto- o la estrella, una en cada film, no solo por el ambiente en que se desarrollan las escenas mas atrevidas, futuros compromisos matrimoniales o fílmicos, divorcios, etc... etc..., casi siempre sugeridos por lo productores o el director para enganchar a la gente ávida de escándalos.

Por aquellos días empezaron a proliferar en Inglaterra los establecimientos de apuestas mutuas ?fútbol, carreras de caballos, casinos, etc. Naturalmente Peter Sellers observó el fenómeno como cualquiera que viviera en Londres. Hasta entonces no había sido un mero crítico de los errores de la sociedad británica por culpa del propio Gobierno porque no era un moralista ni mucho menos.

Pero la ludopatía obre todo los juegos de azar lo consideraba Peter Sellers como una explotación la gente humilde o de los incautos, con la bendición interesada del gobierno. En cuanto a los ricos, ¡que vayan a Epson con sus libras! Como no tenía en su mano una solución, le gustaba recordar después que con solo 100 libras esterlinas y algún dinero a crédito se fue a los Estudios Brigthon y, encabezo un film cómico contra las apuestas de fútbol. En verdad confeso que fue una película desastrosamente mala en la que el encarnaba a un coronel de 60 años, pero el maquillador no logro hacerle aparentar esa edad.

Solo consiguió pintarle el pelo de gris, como lo que tenía una apariencia extraña: cara joven y cabellos de persona mayor. Pero de esto hacia mucho tiempo y no lo recordaba muy bien años después. Pero las quinielas de fútbol protestaron del daño del cine a algo oficialmente autorizado.

Cuando le eligieron para ser James Bond

No obstante años después rechazo un millón de dólares mas porcentaje en los ingresos, en un papel que después paso a Sean Connery, en el film de Charkles Feldman ‘ Casino Real’ , en que también intervino su amigo David Niven. Este film elevo a Sean Conferí al ‘ eterno’ Agente 007, papel que odiaba pero que le encumbro en el cine, y le hizo popular como actor. Peter y Sean como David Niven fueron grandes amigos.

‘ Pienso que yo no había sido una buena eyección para ser 007’ , -decía Sellers-. ‘ Era la primera vez que me ofrecían semejante cifra, pero la rechace’ . Naturalmente me sentí muy halagado por el ofrecimiento. Y el que Connery se lo llevara después me lleno de satisfacción.

Tampoco Sellers creyó nunca que le hubieran tolerado los productores que fuese un Agente de Su Majestad con un sentido del humor como el suyo, pues el creador del personaje, Ian Fleming, no tenia el menor gusto por la ironía y mas bien quería crear un tipo de agente salido de su propia imaginación y que no tuviera la menor reilación con lo verdaderos profesionales de la Inteligencia Británica, pero era demasiado formalista y tampoco conocía demasiado el mundo del espionaje separado de lo establecido.

Pero que el personaje fuera en cierto modo distinto fue realidad en parte gracias a Sean Connery pero Fleming no se atrevió a separarlo del servicio de la corona y que Connery era un descubrimiento. Aunque las maneras y el estilo que Connery imprimió al su nuevo agente nada menos que con licencia para matar eran diferentes y muy personales, pero las armas están inventadas por artificieros de S.M. y todo se cobija bajo el ambiente de una oficina secreta, dirigida oficialmente por Mr. M, bajo cuyas ordenes actúa 007. Todo dentro del control del ‘ establishment’ más rígido, propio del Intelligence Clásico.

De hecho hubo muchos que criticaron a James Bond y algunos cineastas querían ridiculizar o satirizar a 007 y alguien insinuó que Peter Sellers era el mas indicado para hacer algo que hubiera sido parecido a la ‘ Pantera rosa’ de muchos años después, que hemos mencionado en breve.

Y así Wolf Mankowitz fue a verle y en Roma le propuso la realización de ‘ Alter the fox’ . Se trataba de un rol de croupier en un casino de Londres. Tenia que hacerse pasar por James Bond.

El papel le gustaba, dijo, pero no la orientación y cada cual cerró en su tesis. El proyecto fracaso tras mil inconvenientes. Probablemente y en el fondo, Sellers no quiso ridiculizar a Sean Connery.

Luego llego ‘ The Lady Killers’ en que lo protagonistas encabezados por Alec Guinnes haciéndose pasar por un quinteto de música barroca comenten muchos robos y les descubre una anciana dama de una mansión edwariana que les sirve de pensión. Ella les reclama y exige devuelvan lo robado y ellos terminaban en medio de situaciones hilarantes por deshacerse de ella matándola. La película marco una especialidad de Sellers: el humor negro pero no es eso solo sino el análisis de la distorsión de las nociones del bien y el mal que en la posguerra y sobre todo en Inglaterra y lo Estados Unidos fue un virus peligroso que llego a contagiar a los políticos. Hitler, el mal, muerto ¿Dónde esta el bien?. Resulto que estaba en la conveniencia señalada por los políticos, como en el film los del quinteto de la muerte.

Alec Guinnes (luego Sir) le toma simpatía a Sellers en el curso de la película y luego le permitía excepcionalmente asistir a sus ensayos, estar cerca de el en las tablas, comentar lo actuado, tomar una taza de te en los ‘ breaks’ en el camerino, escuchar sus criticas que soportaba y mucha de ellas influyeron después en su técnica. Era un aprendizaje a dos bandas.

Sellers se convirtió en el discípulo mas aventajado del Sir Alec Guinnes precisamente en esa especialidad de caracterizar hombres de muchos rasgos. El joven admiró a Guinnes en ‘ Ocho sentencias a muerte’ (1949) con el cual este paso de interprete de Shakespeare bajo la dirección de John Gielgud o en el Old Vic, al humor negro.

A partir de 1950 encarno al empleado de banca modelo que es en realidad un gangster en ‘ Oro en barras’ (1951), al famoso inventor de un tipo de tela que no se gasta nunca, o al clergyman (pastor) ?detective (Hammer 1954) y otros parecidos-.

Guinnes cambia de género: adiós al humor negro de Sellers

Y parecía que eso iba a seguir así, pero para sir Alec, ese tipo de humor negro difícil de interpretar sobre todo para que fuera captado por públicos no anglosajones y eso requería un gran esfuerzo, lo cual le hizo abandonar la especialidad por la de actor de carácter.

Y allí, desde el punto de vista cinematográfico, se separaron, Guinnes le llevaba quince a los y prefirió el papel que el llamo ‘ cómodo’ , el del Coronel Nicholson en ‘ El puente sobre el río Kwai’ (que por cierto se separa totalmente de los hechos reales), pero que requería a un actor que hubiera sido oficial durante la II Guerra Mundial y supiera las maneras del Ejercito de su Majestad, tan especificas. Y ese era Guinnes.


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