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¡Perú salud SOS!

25/05/2023 10:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hay que vivir la experiencia de andar al borde del precipicio existencial para darnos cuenta que la salud en el Perú está en emergencia SOS!... Nos relata quien preside la Fundación Universidad Hispana en el Perú a su paso por un cuadro de salud que lo tiene alejado de nuestros medios. Leámoslo

Visitar las emergencias de los hospitales de la gran Lima metropolitana es literalmente como rememorar los quejidos de las víctimas de la edad media, donde atados de manos y pies, las fosas nasales de las personas eran tapadas (en la mayoría de los casos), para finalmente introducirles piezas de metal en la boca y así evitar que las cerrasen bruscamente. En tiempos actuales los pacientes emiten quejidos similares y las víctimas del siglo XXI son apiladas en espacios reducidos, desangrándose, a la espera que algún médico de turno los atienda.

Las especialidades son la mejor coartada para desentenderse del paciente que en su desesperación se acerca a los médicos que se encuentran en el área de emergencia pidiendo que los auxilien. El galeno, con una descomunal indiferencia le explica al paciente que "no es mi especialidad y lamentablemente no lo puedo atender, espere que llegue el médico del área que le corresponde". No importándole que la persona este parada, con el corazón en la mano, porque simple y llanamente no es su especialidad. No hay ni camillas, ni una piedra donde sentarse. No hace mucho, cualquier médico estaba capacitado para auxiliar absolutamente cualquier emergencia sanitaria y era más sensible a estos dramáticos cuadros.  

Y como caso curioso todos los galenos de estos hospitales son super jóvenes, recién egresados, sin mayor experiencia que la teoría. Así lo determina el sistema, que vayan a practicar con el pueblo pobre, indigente, que no tiene quien reclame si por A o B algo falla en su proceso de aprendizaje ya no teórico, sino práctico. De manera que, en fila india se aprecian historias de fallecidos o medio muertos por un sistema que tiene a los médicos experimentados en las clinicas privadas de la gran Lima, y a los matasanos en los hospitales públicos. Situación que no es una exclusividad peruana, sino Latinoamericana. México atraviesa por una desatención similar y con un cuadro de médicos experimentados asignados sólo a las clínicas privadas. Encontrar algún recién egresado laborando en una clínica privada obedece a sus altas calificaciones, de lo contrario debe irse a un hospital del Estado a practicar con los pobres.

Ni hablar si te tienes que operar. El viacrucis comienza desde el centro médico de tu barrio, a donde tienes que madrugar para agarrar un número que te permita ser atendido por un médico internista, sólo para que te refiera al hospital estatal que te corresponda de acuerdo al área donde vives. En el gran hospital descubres que para consultas, por más emergencia que tengas, hay que hacer lo mismo, es decir, madrugar cada 30 días, en una fecha determinada donde suelen asignar las citas por una especie de lotería. Si el sistema está fallando, cosa común a estos niveles kafkianos, debes volver las veces que sean necesarias con el paciente a costa de andar con un pie fuera de este mundo. Una operación puede terminar de protocolizarse en 6 meses a un año porque los hospitales andan saturados, no hay camas disponibles.

Y si se ven desbordadas por los reclamos, terminan gritando a toda voz: es mejor que no me digan nada, porque vengo del área contigua y se me acaba de morir un paciente

Aunque parezca una exageración, las propias doctoras tras tener a los pacientes esperándolos horas interminables en el área de emergencia, de pronto hacen su súbita aparición enojadas, reprendiendo a los angustiados pacientes que han echado raíces de tanto esperar, impidiendo cualquier mínimo reclamo. Y si se ven desbordadas por los reclamos, terminan gritando a toda voz: es mejor que no me digan nada, porque vengo del área contigua y se me acaba de morir un paciente. No estoy para explicaciones, si me tengo que volver a ausentar es porque soy la única que está de guardia hoy. Así es que mejor se esperan tranquilitos o se van a otro hospital porque éste anda saturado.

Saliendo hacia la parte de farmacia donde se expiden gratuitamente algunos de los medicamentos solicitados por los doctores, los comentarios desesperados continúan, con casos de negligencia médica o mala praxis en las narices del pueblo pobre que no le queda otra opción que pedirle a Dios que interceda por ellos, porque es poco o nada lo que se puede esperar de un servicio de salud que anda en cuidados intensivos, con médicos que le dan prioridad a sus servicios privados que lo ejercen luego de cumplir con sus horarios de atención en hospitales públicos.

           

En suma, el Estado lo hace mal en el tema de salud, lo hace mal en el tema educativo, administra desastrosamente nuestras pensiones, tres temas sociales en los que no da la talla. Adicionalmente tenemos un sistema político que aunque imperceptiblemente es también administrado por el Estado, porque los partidos políticos obedecen y reciben dádivas del Estado. La gran coartada de que las grandes industrias estratégicas deben ser manejadas por el Estado por el bien del pueblo, no se ve reflejado a la hora de una emergencia sanitaria, de un acceso adecuado a la educación de nuestros hijos, de una atención por jubilación, no se ve reflejado en el pueblo pobre. Saben donde se refleja, en los politiqueros, en los sindicalistas que se ven beneficiados directa o indirectamente. De manera que el Estado debe quedar de lado y buscar abrir un acceso directo entre el pueblo y el servicio privado, sin mayor intervención de quien utiliza nuestras precariedades existenciales para supuestamente defendernos o salvaguardar nuestras vidas. A otro perro con ese hueso. 

JORGE CARRIÓN RUBIO, MAYO DE 2023                     


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