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Periodistas venezolanos, entrevistan a Fidel Castro en La Habana, Cuba (Parte II)

10/08/2010 16:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Fidel Castro.—Sí, ¿y qué más? ¿Qué hace falta para poder llevar a cabo el plan de este...? Walter Martínez.—Coverdell

Fidel Castro.—Yo no me voy a tratar de aprender el nombre, ya tú lo tienes...

Walter Martínez.—Es que además Coverdell era el vocero de una política; no importa Coverdell que ya murió, la política sigue en pleno desarrollo.

Fidel Castro.—Y ya por fin han logrado tener las bases, ya tienen a Colombia, todas las bases que quieren. ¿Y qué más necesitan?

Walter Martínez.—En principio voluntad política.

Fidel Castro.—No, vamos a suponer que tienen la voluntad de atacarla. Tiempo, es una de las cosas que necesitan.

Walter Martínez.—La maniobra es espacio y tiempo; el espacio lo tienen.

Fidel Castro.—Tiempo; pero no lo van a tener, no van a tener tiempo de hacer eso, nada, ni un 5% del tiempo que necesitarían para llevarlo a cabo. Aparte de que ellos aspiran antes...

Digamos una cosa: que la Revolución Bolivariana fracase, que es uno de los objetivos que ellos buscan; ellos piensan en usar las armas como último recurso. ¿Cuál es la hora de último recurso? Después que hayan hecho todos los esfuerzos, como lo hicieron para derrocar al gobierno revolucionario en el 2002, y agotarán todo ese expediente, y cuando lo consigan serán felices y dirán: "Vean, qué inteligentes somos, lo hemos resuelto todo con los medios de..., hemos usado la otra artillería: la publicidad, la mentira y los hemos puesto fuera de combate". Así que las posibilidades se reducen mucho.

Así era todo, así invadieron Iraq, bueno, en otros tiempos en que no existían esas armas, así ocuparon a Cuba y le impusieron la Enmienda Platt, le impusieron esa base naval de Guantánamo; así han impuesto los cientos de bases militares que tienen en todo el mundo, en todos los continentes, unidas a las de sus predecesores los ingleses y sus suministradores ideológicos, los franceses, porque esta Francia, es el resultado de aquella revolución tan justa, que es la Revolución burguesa, que evolucionó hasta ser hoy el imperio. De modo que todo está muy claro, muy explicado, es muy lógico. Y creo que las posiciones que nosotros sostenemos no se apartan en absoluto de esa lógica, Walter.

Vanessa Davies.—Comandante, usted plantea y también con base en la pregunta y el comentario que hacía Walter, ni el imperio ni la revolución van a lograr el poder por la vía de las armas, de las armas que conocemos, es decir, la revolución armada o lo que le contestaba Walter ahora. ¿Cuáles son las armas ahora para hacer la revolución y cuáles son las armas del imperio?

Fidel Castro.—Divulgar la realidad de lo que va a ocurrir y te voy a decir por qué.

Vanessa Davies.—¿La comunicación es el arma?

Fidel Castro.—Bueno, yo creo que ustedes tienen el arma nuclear en las manos, ideológica, y si ganan esa batalla habrán derrocado al régimen, y no harán falta las revoluciones. ¿Qué te parece?

Vanessa Davies.—Me parece increíble.

Fidel Castro.—Bueno, es así.

Vanessa Davies.—Solamente la batalla la vamos a agarrar, tomando las palabras de Walter, en el terreno de la comunicación.

Fidel Castro.—Sí, ahí la tienen ustedes.

Bueno, de la trasmisión de una idea, porque ayudarán a que nuestro hombre no se equivoque.

Walter Martínez.—Si usted me permite.

Hace tiempo que desarrollamos una teoría que era de que hay dos teatros de operaciones: el teatro real, sea militar, crisis política, crisis gerencial, y un teatro paralelo o alternativo que es la versión de esto en los medios de comunicación. Y en un mundo interconectado vía satélite, donde la información es parte de toda estrategia uno puede estar perdiendo en el teatro de operaciones, pero si logra convencer de que está ganando, al menos ganará tiempo, y si está ganando, pero no lo sabe vender en el teatro de la comunicación, es como si no ganara, ¿es por ahí que viene lo que usted nos acaba de decir, del poder de la comunicación en un mundo interconectado vía satélite y el tiempo real?

Fidel Castro.—El poder de la comunicación estuvo en manos del imperio, usó y abusó de ese poder, y al fin y al cabo hoy todo lo que ocurre en el mundo es producto de eso; por todos los medios han fabricado el poder que tienen y pretendían conservarlo, pero no pudieron, así que tienen que resignarse ahora.

Vanessa Davies.—¿Quién, el imperio o nosotros?

Fidel Castro.—¿Quién?

Vanessa Davies.—¿Quién debe resignarse?

Fidel Castro.—Tú sabes bien que es el imperio (Risas).

Vanessa Davies.—El imperio es el que debe resignarse.

Walter Martínez.—O sea, WikiLeaks se convierte en algo así como una guerrilla de los años sesenta.

Fidel Castro.—Habrá que hacerle una estatua.

Vanessa Davies.—A WikiLeaks.

Fidel Castro.—Habrá que hacer unas cuantas estatuas.

Vanessa Davies.—¿A quién más le haría las estatuas en este momento?

Fidel Castro.—Bueno, a ustedes, no pueden subestimar..., fíjense, fíjense que ustedes han estado martillando todos los días; además, ustedes han estado apoyando a la revolución, y esa es una revolución que ha conmovido el hemisferio. Y para nosotros significó mucho en los momentos más difíciles del período especial, de dónde vino una ayuda que le ahorró enormes sacrificios a nuestro pueblo que lleva casi 50 años luchando, cuando estos creían que lo tenían todo, estaba el señor Bush ya a punto de nombrar, ya creo que tenía a un gobernador para..., y ustedes han apuntalado todo eso, ¿no merecen una estatua, díganme? ¿Y todos los medios de allí en manos de quién estaban?, de la contrarrevolución, ¿y quiénes fueron los que defendieron las ideas revolucionarias?, ustedes. Así que no exagero, ni es un elogio que yo esté fabricando aquí para ustedes.

Vanessa Davies.—Usted habla de ideas nuevas, entender el mundo de otra manera, no como lo hemos entendido las revolucionarias y los revolucionarios hasta hoy. ¿En qué nos equivocamos cuando analizamos el mundo con las viejas ideas? ¿Y cuáles son esas ideas nuevas, esas nuevas herramientas para el análisis de las ideas?

Fidel Castro.—Yo creo que eran correctas las ideas. Las ideas no eran incorrectas, hoy se quedaron como ideas de otra época.

Vanessa Davies.—¿Y cuáles son las ideas de esta época, entonces?

Fidel Castro.—Bueno, la primera es evitar la guerra, y las demás están por elaborar. Pero sí, las demás, cómo va a ser la sociedad, cómo se van a administrar los bienes y los servicios, cómo se van a obtener las fuentes renovables de energía¼

¡Caramba!, por aquí tengo algo.

Mario Silva.—El proyecto HAARP.

Fidel Castro.—Ustedes verán, ustedes verán.

Vanessa Davies.—Pero, Comandante, son esos temas sobre los cuales hay que pensar: el ambiente, la ecología, nuevas formas de política.

Mario Silva.—Nueva sociedad.

Vanessa Davies.—Estas son las nuevas ideas, que usted dice: bueno, las ideas de antes eran correctas; pero hay que incorporar otros elementos. La ecología es un elemento, es una preocupación central que usted ha expresado.

Fidel Castro.—Sí, sí.

Vanessa Davies.—Las formas de relación económica, por ejemplo, ¿cómo se las replantearía, al plantearse un modelo...?

Fidel Castro.—No pueden ser capitalistas, porque no vamos a reconstruir otra vez lo mismo y ahora, con todos los conocimientos de que se dispone, y digo que no podemos reconstruir lo mismo, yo no podría decirte cómo lo van a hacer, entre todos tenemos que hacerlo; pero esta es una humanidad que sabe leer y escribir y que el mundo tiene no se sabe cuántos científicos, que no se destruya todo eso. Si logramos que se preserve, es de esperar que logremos que se use, que las inteligencias trabajen. Si han trabajado para provocar la autodestrucción, la desgracia, la infelicidad...

Yo aquí mismo escribí: "En el documental 50 años después de Hiroshima, se ven los cadáveres calcinados y casi transparentes de los niños que perecieron en los vientres de las madres, son imágenes horribles". ¿Vamos a reproducir eso?, es imposible que la inteligencia del hombre se dedique a eso, no puede, no puede, sencillamente.

Mario Silva.—Ya el capitalismo no es viable, simple y llanamente. O sea, ni siquiera como arma de...

Fidel Castro.—Pertenece a la prehistoria.

Mario Silva.—Exacto.

Fidel Castro.—Resulta que Marx tenía toda la razón.

Vanessa Davies.—¿Pero el socialismo pertenece a la prehistoria también?, como dicen sus adversarios.

Fidel Castro.—No, es lo único... ¿Qué es el socialismo?, es una pregunta que tenemos que hacernos.

Vanessa Davies.—¿Qué es el socialismo para usted ahora, siglo XXI?

Fidel Castro.—¿Para mí?, el comunismo, el que el propio Marx definió como comunismo: de cada cual según sus posibilidades, a cada cuál según sus necesidades. Claro que estarán por definir cuáles son las necesidades, no las de un avión ni un barco para andar por el mundo pescando y gastando todo el combustible. ¿Eso es de los hombres inteligentes? ¿Te imaginas?, ¿de los hombres y las mujeres inteligentes? —vamos a recordar aquello que dice Chávez, sin cambiar el idioma. Sí, porque yo trato de ahorrar palabras, si en cada una de las cosas tengo que decir los científicos y las científicas, el otro y la otra, se me enreda más de lo que es ya de por sí enredado el modo de explicar las cosas.

Andrés Izarra.—Comandante, yo quisiera virar un poco la atención sobre Venezuela.

Fidel Castro.—Sí.

Andrés Izarra.—Venezuela va de nuevo a un proceso electoral ahora en septiembre.

Fidel Castro.—Sí, tal vez (Risas).

Andrés Izarra.—Que lo hemos calificado como un proceso de mucha importancia.

Fidel Castro.—En período de tránsito, sí.

Andrés Izarra.—Es de prever que la oposición regrese al Parlamento con alguna representación y eso, ya de por sí, va a ser un evento político que va a obligar a la Revolución a entrar en una nueva etapa. Usted que ha sido tan estudioso de la Revolución Bolivariana, que ha sido un faro para la Revolución Bolivariana en muchas de las decisiones, y por el ejemplo que Cuba revolucionaria representa para nosotros, ¿esta fase en que entra Venezuela en el período electoral, cómo la ve usted, qué análisis hace usted, qué recomendaciones hace usted a la dirigencia de la Revolución y al pueblo venezolano sobre este proceso?

Fidel Castro.—Te voy a responder.

Lo que dije hace un minuto, un segundo, pudiera parecer una crítica a lo que están haciendo en Venezuela, y realmente no lo es, yo creo que lo que están haciendo es absolutamente correcto, las verdades, la explicación que da Chávez de lo que es el socialismo y lo que significa, lo que ha significado para millones de personas en todos los sentidos, es lo que deben hacer, porque ustedes qué van a hacer ahora, es lo que tienen que hacer y seguirlo haciendo hasta el final.

Bien, si ocurren cosas mejores, no hay que ponerse triste por eso. A mí me hizo gracia porque como estábamos hablando de fechas y de cosas, yo dije: va y coincide con las elecciones que son..., ¿es el 23?

Andrés Izarra.—Son el 26.

Mario Silva.—El 26 de septiembre.

Fidel Castro.—El 26, bueno, tres días más, está, según cálculos míos, en un período de tránsito. Si viene algo mejor, espero que ustedes se sientan sumamente felices de que haya ocurrido algo mejor.

Vanessa Davies.—¿Algo mejor como qué, Comandante?

Fidel Castro.—A lo mejor que no haya ya ni siquiera imperialismo. Fíjate, es duro, pero, bueno, ¡qué vamos a hacer! (Risas.)

Vanessa Davies.—Comandante, pero es muy pronto.

Fidel Castro.—Bueno, me mandan a mí para un manicomio, saben (Risas), búsquenme un lugarcito allí.

Vanessa Davies.—Es muy pronto, Comandante, para decir que el imperialismo se va a caer en menos de un mes.

Fidel Castro.—Bueno, ¿y qué yo debo decir, que va a durar un siglo, que va a durar 10 años, que no va a haber guerra? ¿Qué yo voy a decir? Porque se supone que el plazo que estableció la Resolución del Consejo de Seguridad vence el 7 de septiembre, como 19 días, creo, que es antes de las elecciones que ustedes tienen anunciadas. Para que haya elecciones, primero no tiene que haber guerra, y si no hay guerra, ni cesa el imperialismo ¿qué pasa? Vanessa, no te eches tú la culpa, échamela a mí, por favor. Es lo que afirmo, pero no es un capricho, es un hilo de pensamiento.

Walter Martínez.—Comandante, usted nos planteaba con mucha exactitud un escenario probable de esta situación que parece estar en cuenta regresiva con respecto a un posible conflicto con Irán, y con mucha precisión usted decía: En el momento en que intenten detener un buque iraní para inspeccionarlo, Irán no va a permitir eso, y ahí puede generarse el casus belli, y centenares de misiles van a caer sobre la flota estadounidense.

Usted también dijo: Los iraníes, más cercanos que nosotros a la idea de la muerte. Yo avalo eso por mi limitada experiencia cuando cubrí un tiempo la guerra entre Iraq e Irán, y aquello llegó a un momento de estancamiento, porque Saddam Hussein podía matar —voy a ser groseramente hipotético— 10 000 iraníes y le mandaban 20 000; le mandaban 20 000 y los mataba, y le mandaban 40 000, y creo que fue usted mismo quien dijo que eran capaces de limpiar los campos de minas caminando sobre las minas para que los otros pudieran venir a combatir.

En ese escenario, parecería que es inevitable una confrontación en esas latitudes, ¿cuál es su punto de vista?

Fidel Castro.—Tú estuviste allí, ¿eh?

Walter Martínez.—Estuve cuando la guerra entre Iraq e Irán, recorrí desde Chat-el-Arab hasta la frontera turca, donde están los kurdos.

Fidel Castro.—¿Y viste eso?

Walter Martínez.—Llegó un momento en que se estancó, porque ya Saddam Hussein no tenía nada más que lanzarles y ellos no se replegaban. La refinería de Abadán estaba ardiendo, en Chat-el-Arab; se estancó, llegó a una posición de cierta quietud en el frente sur, ya no había nada más que ofrecer para decidir la balanza desde el punto de vista estratégico.

Fidel Castro.—¿Te acuerdas que todo el mundo competía por venderle armas a Iraq, todo el mundo, los ingleses vendieron el acero para un cañón de largo alcance, los soviéticos vendieron todos los proyectiles aquellos cuyo alcance alargaron? En fin, el gran negocio de las armas.

Yo discutí, no con los iranios, discutí con los sirios; estaba el canciller aquí en una reunión, y yo decía: "No debieran cruzar la frontera", y el sirio decía que sí, porque los soviéticos cuando invadieron la URSS no se detuvieron en la frontera, siguieron hasta Berlín. Le digo: "Yo no estoy discutiendo problemas legales, no estoy discutiendo problemas morales, estoy discutiendo problemas políticos. ¿Y por qué no llegan hasta El Cairo de una vez? ¿Por qué no llegan hasta El Cairo? Les reiteré".

Le quitamos nosotros a Iraq el derecho a ser sede de la siguiente Cumbre de Países No Alineados que le habíamos designado. Bueno, no se sabía dónde iba a ser. Le escribí una carta a cada uno de los miembros del Movimiento, porque no podíamos realizar la reunión formal, y propuse me autorizaran a designar a la India; respondieron que ellos estaban de acuerdo, y así se decidió, que el próximo país de reunión de No Alineados sería la India. Saddam era muy amigo nuestro, porque cuando no estaba en guerra con nadie, estaba empleando bien los recursos; ya desde antes de ser presidente nosotros lo atendíamos, le prestamos servicios importantes relacionados con la salud, y era muy amigo de nuestro país que siempre tuvo una situación apretada; entonces tuvimos que hacer aquello.

Los iranios entraron en Iraq y llegaron a la ciudad aquella próxima a la desembocadura del Eufrates y allí establecieron sus fortificaciones y nidos de ametralladoras, estaban cercados por los iraquíes y con ellos los asesores soviéticos, esos que sí sabían cómo se demolían las defensas, porque a cada nido de ametralladoras le disparaban con un cañón en tiro directo; destruyeron todos los nidos de ametralladoras a los iranios y estos tuvieron que retirarse de la ciudad aquella. ¿Por qué? Le dije al canciller: "Mire, no convierta una guerra de agresión en una guerra patriótica por parte de los iraquíes. Ese es el cálculo político que hago, no cometan ese error". El canciller sirio ni respondió. Se metieron, los iranios no llegaron a El Cairo, no llegaron a ninguna parte, no pudieron retener la ciudad y en definitiva, tuvieron que retirarse. Tú eres testigo de todo eso.

Y Ahmadineyad era el jefe de los Guardianes en la región noroccidental, el jefe total era Khomeini, que más adelante le escribió una carta a Gorbachov, y Gorbachov me envió copia de la carta. Bueno, en la carta argumentaba, le hacía una fuerte crítica, y Gorbachov casi...; bueno, envió copia y se reía: "Mire qué falta de realismo, decía, escribiendo esta carta".

Yo le daba la razón, en el fondo, a Khomeini, porque tenía toda la razón del mundo en la crítica que le hacía a Gorbachov. Fue por aquellos días —creo recordar algo más, Walter— que Gorbachov me escribe, manteníamos relaciones, él hizo una visita aquí; yo fui duro, sin ofenderlo, y decía Gorbachov en una de las cartas que lo había visitado Felipe González; bueno, me pintaba a Felipe como el non plus ultra de los socialistas. Yo lo siento mucho, pero yo no pienso así. Y decía: "Viene a asesorarnos sobre lo que debemos hacer".

Walter Martínez.—¿Quién decía eso?

Fidel Castro.—Gorbachov.

Walter Martínez.—Gorbachov de Felipe González, ¿no?

Fidel Castro.—Sí.

"Viene para asesorarnos de lo que debemos hacer", me comunicaba aquello.

Y, ¿quieres que te diga una cosa? Ahora tú me preguntas, ¿cómo era Gorbachov? Y te digo que a Gorbachov yo lo conocí cuando era como un látigo, haciendo críticas de la dirección del Partido, críticas muy fuertes, y defendía cosas correctas, era opuesto a los ingresos no provenientes del trabajo. Decía: "No estoy de acuerdo con los ingresos no provenientes del trabajo". Sabía que el alcohol ocasionaba un gran daño y lo combatió. El azúcar que nosotros les suministrábamos ya no les alcanzaba, porque los rusos son expertos en manejar los alambiques y te convierten el azúcar en un buen Vodka; Gorbachov no prohibió, pero puso caro el Vodka, puso baratos los juguetes, y tomó una serie de medidas que tú no puedes menos que estar de acuerdo con ellas.

Pero, ¡asómbrate! Eltsin era el secretario del Partido de Moscú, y Eltsin era casi modelo para nosotros, porque era un crítico feroz de todos los errores que se cometían allí en la URSS, con las cosas que hacían; haciendo críticas era formidable, tenía prestigio, aquí lo leía todo el mundo, publicábamos sus declaraciones.

Por aquellos días creo que hace un viaje a Nicaragua, conversa con nosotros, cuando yo iba a Moscú me ponían, precisamente, a Eltsin para que me atendiera, me enseñaba toda la ciudad. Yo le decía: "Eltsin, mira tal cosa, esta ciudad que la han convertido en una bella ciudad moderna". Me llevó a un lugar del antiguo Moscú, pero todo eso ha desaparecido, era muy hermoso y ya no hay nada aquí. Entonces Eltsin, que estaba de acuerdo, me decía: "Yo creo que es mejor poner gratis el metro y los ómnibus". Le respondo: "Eltsin, no hagas eso, porque si pones gratis esos transportes, el número de personas que se van a montar en esos metros y esos ómnibus se va a duplicar y no va a alcanzar nada. No hagas eso". Y él entusiasmado con todas esas ideas. Así que era un modelo de comunista, al extremo que yo tenía que aconsejarle que no fuera tan extremista; a mí que me han acusado tanto de extremismo tenía que estar aconsejándolo. Y mira lo que hicieron toda esa gente, tanto Gorbachov, como Eltsin, tomaron esas decisiones y sus conocidos caminos. Hemos vivido toda esa historia.

Walter Martínez.—Permítame ser perseverante, Comandante.

¿Usted sigue pensando que el casus belli se va a dar cuando la flota intente parar algún mercante o algún buque iraní para ser inspeccionado?

Fidel Castro.—Sí, y esa fecha no pueden dilatarla, no pueden dilatarla porque es ya virar la espalda en retirada. Ese es un punto que llega, o que se cumple, o se va. Si se cumple es la guerra, si se va es la derrota.

Walter Martínez.—Estamos muy cerca de esa circunstancia.

Fidel Castro.—Pero no sería ni la guerra ni la derrota si está consciente de la decisión que va a tomar.

Mario Silva.—De lo que se va a provocar.

Fidel Castro.—Ese es el quid de lo que estoy planteando.

Vanessa Davies.—Pero le correspondería a la ONU dar marcha atrás en su opinión.

Fidel Castro.—La ONU no cuenta nada, nada, para nada.

Vanessa Davies.—El Consejo de Seguridad de la ONU.

Fidel Castro.—Desaparecerá también.

Vanessa Davies.—El Consejo de Seguridad en una guerra nuclear desaparece.

Fidel Castro.—Y sin una guerra también. Nada, nada de eso seguirá existiendo; si no van a existir las armas para qué sirven esos aparatos.

Vanessa Davies.—¿Le corresponderá al Consejo de Seguridad de la ONU dar marcha atrás?

Fidel Castro.—Nadie sabe quién va a decir una palabra, estarán los hombres en el mundo nuevo. Bueno, va a ser así, que es de fantasía pero es así.

Vanessa Davies.—Pero usted se mueve entre el optimismo y el pesimismo con respecto a este escenario que le plantea Walter.

Mario Silva.—¿Todo depende de Obama?

Fidel Castro.—De nosotros que lo persuadamos.

Vanessa Davies.—Con estos mensajes que usted está enviando y muchas personas.

Fidel Castro.—Bueno, haciendo que el máximo de personas en el mundo participen de este punto de vista y él se sienta fortalecido de que va a hacer el bien y no una cosa horrible.

¿Ustedes se imaginan a Obama consciente decidiendo la muerte de cientos de millones de personas, que los niños aparezcan calcinados en los vientres de las madres? ¿Ustedes conciben que un hombre pueda realmente con elemental sentido humano hacer eso?

Vanessa Davies.—Pero hay muchos sectores empujándolo en esa dirección.

Fidel Castro.—¿Y qué son todos esos sectores al lado del mundo? ¿Y si esos sectores tampoco quieren morir, ni quieren que mueran sus familias, ni quieren que mueran sus hijos? Esa es la realidad.

Mario Silva.—También esos sectores, en el caso de los sectores económicos poderosos, no querrían perder su influencia en el mundo económico.

Fidel Castro.—Sí, pero entre la bolsa o la vida, prefieren la vida.

Mario Silva.—Prefieren la bolsa (Risas).

Walter Martínez.—Usted habló de la campaña de Suez y ahí fue una patota entre británicos, franceses e israelitas, y Nasser incluso les hundió los barcos sabiendo que era la yugular del comercio internacional y trancó el canal de Suez; creo que era Eisenhower quien estaba en la Casa Blanca, les dijo: "Se retiran de ahí, paren esa aventura o les pongo el ejército estadounidense". Tenía pantalones y tenía don de mando, venía de ser el ganador de la Segunda Guerra en el teatro europeo.

Fidel Castro.—Sí, sí.

Walter Martínez.—Pero ahora no tenemos un personaje así en la Casa Blanca. Ahora Israel hace lo que le da la gana, el lobby israelí maneja la política, y Sharon, a quien también entrevisté, dijo: "No se preocupen si hacemos cosas que les parece que no van a tener consecuencias. La política exterior de Estados Unidos la hacemos nosotros y ellos lo saben". Ante ese desparpajo, ¿qué queda pensar con un Obama en la Casa Blanca?

Fidel Castro.—Bueno, todo eso que tú dices es verdad, que los israelitas hacen lo que les da la gana. Bien.

Walter Martínez.—Y además tienen el armamento nuclear facilitado por Estados Unidos, entre otros.

Fidel Castro.—Sí, lo tienen, pero están esperando que sea Estados Unidos el que dé la orden. Ellos creen que lo tienen conseguido, que lo tienen persuadido. Ellos han hecho todos sus acuerdos con Arabia Saudita, con los Emiratos Árabes, a qué hora van a volar, cómo van a volar, no les van a disparar.

Walter Martínez.—El puente aéreo sobre Arabia Saudita.

Fidel Castro.—Tienen todos los aviones, van a ser oleadas de aviones, que se los han dado los yankis; pero están esperando que sean los yankis, y saben los yankis que no pueden decir que no; porque ellos dicen que no... Ahora están esperando que alguien apriete el gatillo, y ese es Obama. ¿Y qué pasa si Obama no aprieta el gatillo? Tú puedes decir: Pues lo aprietan ellos. Pero si Obama no aprieta el gatillo porque hay una opinión mundial y todas las potencias exigiendo que no haya guerra, ¡ah!, es cuando entonces estos señores israelitas no se atreverán a disparar un cohete por su cuenta.

Walter Martínez.—Ahí entra la palabra clave que usted utilizó ante la Asamblea Extraordinaria, es decir, tenemos que persuadirlos.

Fidel Castro.—Sí, persuadirlos.

Walter Martínez.—¿Usted cree que en esta carrera en cuenta regresiva, podremos, a través del poder de los medios, llegar a crear una ola de opinión que lo persuada...?

Fidel Castro.—Sí, bueno, pregúntale a Izarra, porque por él me enteré que todo lo que estamos hablando aquí lo están trasmitiendo por Telesur, y entonces, bueno, pregúntale, que él dice que está recibiendo muchos saludos y muchos mensajes. Él debe saberlo, pregúntale a él que está al lado tuyo (Risas).

Walter Martínez.—Una pequeña acotación histórica. Ustedes no tenían la exclusiva en la época caliente, porque durante la IV República, un personaje de la entonces todavía Unión Soviética dijo: "Quiero decirles que Venezuela ya no está entre los blancos de nuestro potencial nuclear". "¿Cómo? ¿Y estábamos como blanco?". "Sí, porque ustedes eran los suministradores estratégicos y seguros de Estados Unidos, y si íbamos a la guerra contra Estados Unidos, también le tocaba su bombita atómica a Venezuela para que no pudieran usar esa fuente de recursos".

Fidel Castro.—Bueno, tienen tantas que pueden repartirlas.

Yo no sabía ese detalle, pero tiene lógica.

Walter Martínez.—Se filtró en la IV República. Lo dijeron con cierto suspiro de alivio, algún político de la IV República.

Fidel Castro.—¿Cuándo lo dijeron?

Walter Martínez.—No sé exactamente quién y cuándo; pero fue en la IV República, en una visita de alto nivel. Estábamos como blanco...

Fidel Castro.—En la IV República ya.

Walter Martínez.—Sí, antes de la Revolución.

Vanessa Davies.—Antes de la Revolución Bolivariana.

Fidel Castro.—¿Aquella era la IV República?

Vanessa Davies.—Sí.

Walter Martínez.—Sí, estamos en la V (Risas), y no es la francesa.

Vanessa Davies.—Comandante, estamos llegando al final de la conversación. Nos quedaría una pregunta para cada uno. Yo voy a consumir la mía con la siguiente interrogante.

A la luz de la experiencia de Cuba, en la guerra fría, de la Revolución Cubana, ¿qué lecciones sacó Cuba, y qué piensa que debemos sacar los latinoamericanos y las latinoamericanas ahora de esas lecciones de Cuba durante la guerra fría?

Fidel Castro.—¿La lección de Cuba en la guerra fría?

Bueno, de la guerra fría nos tocó soportar el bloqueo y sufrir todas las consecuencias; pero también se pudo demostrar que era posible resistir, y los latinoamericanos deben pensar igual, que hay un potencial enorme en las masas, que es posible alcanzar la justicia, la liberación real, verdadera.

Eso es lo que pienso, después de derivarse de aquella experiencia que vivimos.

Vanessa Davies.—Muchas gracias, Comandante.

Mario Silva.—Y en Venezuela, si es que llegamos al 23, ¿cómo la ve?

Fidel Castro.—Yo veo muy bien todo, y no se olviden de una cosa, que lo que más necesita el hombre para vivir, entre otras cosas, son los alimentos, y que esta es el área del mundo que más alimentos produce. Si Estados Unidos produce para 2 000 millones de personas, la América Latina tiene un potencial para producir alimentos para 8 000 millones, por lo menos, aunque, desde luego, el futuro de la humanidad estará más controlado por el propio hombre, porque la población se puede regular.

Yo un día me puse a sacar todas las cuentas del número de personas, cuántos pueden llegar a ser, y dónde ya se para y hasta incluso puede reducirse el número de personas. No debe haber más habitantes en el planeta nacidos que los que puede sostener el planeta. Eso tiene un límite.

Walter Martínez.—¿Malthusiano?

Fidel Castro.—¿Cómo? No, de ninguna manera. Malthus dijo que el hombre no iba a poder sostenerse. Mi criterio no tiene nada que ver con Malthus. Si coincido en algo es una casualidad, y no en un mundo de propiedad privada, no en un mundo nacionalista, no en un mundo de imperio, es un mundo totalmente diferente; es una verdad que el planeta no puede tener más habitantes que los que pueda sostener sin destruirlo.

Walter Martínez.—Es finito.

Mario Silva.—Tiene que ser un mundo de posibilidades.

Fidel Castro.—Esa es una verdad. Yo no sé quién pueda haberlo dicho o no.

Walter Martínez.—El eje geopolítico se desplaza hacia el Lejano Oriente. China, 1 300 millones de habitantes y creciendo; la India, 1 160 millones de habitantes y creciendo.

Fidel Castro.—¿Y por qué tiene 1 300 China ahora y no tiene 3 000?

Walter Martínez.—Cuando estuve allá en 1985 y hablaban del Larga Marcha 3 como un sueño —ahora están pensando poner un chino en la luna—, dijeron un solo hijo por pareja.

Fidel Castro.—¡Ah!, bueno, por eso. ¿Y qué decía Mao? ¿En qué creía? Que en la época nuclear las posibilidades de supervivencia estaban en relación con el número de habitantes del país. Entonces, si no establecen eso, hoy estarían aproximándose los chinos a 3 000 millones. ¿Cómo alimentarían a esa gente?

Walter Martínez.—Imposible.

Fidel Castro.—Y, sin embargo, Mao fue el factor fundamental que hizo posible la Revolución en China, que ha llegado a los niveles que tiene hoy de productividad.

Vanessa Davies.—Pero usted hacía la reflexión de los alimentos con relación a Venezuela. ¿Por qué...?

Walter Martínez.—América Latina es el gran reservorio.

Vanessa Davies.—Pero también sobre Venezuela.

Fidel Castro.—Sí, Venezuela es un lugar ideal, y es lo que está haciendo el gobierno, está tratando de producir, por ejemplo, todos los vegetales. Allí no hay ciclones que vayan a echar por tierra las casas de cultivo, a no ser que los yankis inventaran... Aquí mismo, en esa página web, habla de que los yankis están desarrollando una forma de influir.

Walter Martínez.—La guerra meteorológica.

Fidel Castro.—Y aquí hay nada más que una frase, una sola cosa que debe...

Walter Martínez.—El campo de antenas que tienen en Alaska, el proyecto HAARP.

Fidel Castro.—Tienen campo de antenas y están convencidos de que podrán producir ciclones, lluvias, todo. En eso están.

Walter Martínez.—¿Usted considera eso una posibilidad real o ciencia ficción?

Fidel Castro.—No, eso no es ciencia ficción, eso es ciencia real.

Vanessa Davies.—Aunque hay personas que piensan que es ciencia ficción, efectivamente.

Fidel Castro.—Ya incluso están usando eso. Tú sabes que en este momento los chinos han dicho que no pueden exportar más arroz. ¿Qué precios van a adquirir los alimentos para un país que los importa, como Cuba?

Walter Martínez.—Rusia acaba de prohibir la exportación de granos.

Fidel Castro.—Rusia lo acaba de prohibir, y a nosotros nos dijo que mantendrá los compromisos que tiene, ¿qué le parece?

Walter Martínez.—Solidario.

Fidel Castro.—Que mantiene con Cuba los compromisos que ha suscrito de abastecimiento a pesar de todo eso y a pesar de la catástrofe.

Mario Silva.—Lo que pasa es que el tema del proyecto HAARP fue ridiculizado por los medios de comunicación norteamericanos para que no se profundizara sobre eso, y sobre la información que se debe tener sobre el proyecto HAARP.

Fidel Castro.—Aquí dice: "RIA Novosti en su reporte de los hallazgos del Dr. Areshev, también señala que:

"Los Estados Unidos están, ciertamente, explorando las posibilidades de controlar el clima en varias regiones del mundo. La correspondiente tecnología está siendo desarrollada en el marco del Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP), teniendo como objetivo el construir un potencial para lanzar sequías, huracanes, inundaciones y terremotos. Desde el punto de vista militar, se supone que el HAARP creará un nuevo tipo de armas de destrucción masiva y un instrumento de política expansionista que puede usarse para desestabilizar selectivamente los sistemas del medio-ambiente y agrícolas de países-objetivo."

Están desarrollando otra arma todavía peor.

Vanessa Davies.—Comandante, si no hay guerra nuclear, la guerra climática...

Fidel Castro.—Bueno, u otras, van a seguir inventando; también inventaron la guerra, no nuclear, de los proyectiles esos que suben y caen a 25 000 kilómetros de velocidad arrasándolo todo.

Esto no lo publica Granma, lo publica Ria Novosti. Esto lo tenía yo, lo llevé ayer a la Asamblea. Dice: "El autor concluye su artículo diciendo: Estamos asistiendo a una guerra climática encubierta, un preludio de lo que puede ser el escenario de una futura guerra mundial que acabaría con un balance en pérdidas humanas y medioambientales sin parangón en la Historia de la Humanidad."

Entonces qué, por eso ya todos los inventos son tales que no pueden usarse.

Yo escribo: "Informes fidedignos llegados de Rusia narran la magnitud de la tragedia climática que sufrió ese hermano país."

"La situación objetiva es de una magnitud" —esto está escrito también, no por el Ria Novosti, sino por el otro— "sin precedentes, derivada de incendios naturales forestales y de turbas vegetales, elevadas temperaturas en torno a 39 grados, que ha puesto en alarma y febril actividad a todo el gobierno ruso todos estos días, para tratar de que los incendios no destruyan ningún objetivo energético ruso, entre ellos, algunos movidos por energía nuclear, se nos informa."

Entonces aquí dice: "Esta catástrofe" —esto se lo añadí yo— "nos muestra las consecuencias del cambio climático, que el autor del documental Home, Yann Arthus-Bertrand, el más prestigioso especialista sobre el tema, nos mostró con el apoyo de los mejores especialistas del mundo en ese film.

"Si no se evita la guerra nuclear tampoco se podrían evitar otras iguales o peores. He pensado también que si el hombre puede crear catástrofes, puede promover igualmente energías renovables a partir de fuentes diversas, entre ellas, algunas tan importantes como el agua y el viento.

Mario Silva.—La eólica parece la alternativa.

Fidel Castro.—Bueno, entonces no hay que usar ni la nuclear.

Vanessa Davies.—Comandante, hemos abusado de su tiempo y le damos la oportunidad a Andrés Izarra para que finalice.

Andrés Izarra.—Tengo aquí varias preguntas que llegan por el twitter, Comandante, que, en honor a la gente que ha estado siguiendo la entrevista y enviando sus mensajes, voy solamente a poner dos, para no abusar de su tiempo.

La primera pregunta la hace Mariyán Diez. Ella pregunta que si no teme usted que los halcones de Washington puedan atentar contra Obama como en el pasado lo hicieron contra Kennedy. ¿Cómo ve la cosa interna en Estados Unidos?

Fidel Castro.—Sí, por supuesto, el hecho de que no lo hayan asesinado es casi cosa de azar, porque ya eso lo hicieron. ¿Ustedes recuerdan el atentado a Reagan? Le pusieron una pistolita calibre 22 y le clavaron una bala en el pulmón.

Walter Martínez.—Y Obama tiene un vicepresidente que cada vez levanta más el perfil y entra en el perfil waspish.

Fidel Castro.—Todo eso entra en las normas y en los hábitos.

Vanessa Davies.—¿Podrían asesinar a Obama, Comandante?

Fidel Castro.—Sí, pero no creo que lo vayan a hacer ahora. De todas formas es mejor que se cuide, que no confíe, porque pueden ocurrir cosas absurdas, irracionales.

No, él sabe cuidarse, él toma todas las medidas, se cuida, y la gente que tienen seleccionada para cuidarlo son profesionales de verdad, a esos no los soborna nadie, están ya hechos para eso, están programados para eso.

Vanessa Davies.—¿Y usted cómo lo sabe? (Risas.)

Fidel Castro.—Bueno, como lo sabes tú también.

Walter Martínez.—El vicepresidente Biden está preparado al bate.

Fidel Castro.—¡Oh!, a quien recuerdo es a Johnson.

Andrés Izarra.—Hay un twittero llamado Enriquecido que pregunta que cuándo va usted a visitar Venezuela.

Fidel Castro.—¿Qué falta hago allí yo?

Andrés Izarra.—Y me piden que le diga que en este momento, en el Aló Presidente, está el presidente Chávez leyendo de su libro, del libro que usted le envió.

Fidel Castro.—Sí, se lo envié y le puse "muy fraternalmente", eso fue el mismo día que se lo envié al embajador nuestro.

Walter Martínez.—Yo supongo que nos iremos de aquí cada uno con un ejemplar bajo el brazo, ¿no? (Risas.)

Vanessa Davies.—Comandante, no respondió cuándo va para Venezuela.

Fidel Castro.—Bueno, no es una tarea que me haya planteado ni creo que sea imprescindible, es mejor que me dedique a oírlos a ustedes desde aquí.

Vanessa Davies.—Sobre el libro, ¿cuándo viene la tercera parte de la historia? Ya está la primera, está lista la segunda.

Fidel Castro.—¿Este? La segunda está hecha ya casi, como lo expliqué ayer. Casi no tengo que tocar nada, he hecho ya los enlaces, las explicaciones. Figúrate, un hombre dedicado a eso rinde más, no tiene otras obligaciones, y entonces está muy adelantado.

Bueno, yo le prometí a la Asamblea que nos volveríamos a ver.

Hay tiempo para todo eso, hay mucho tiempo por delante, Izarra, se lo puedes decir a tus lectores. Y el programa mío, mira, yo tengo realmente que reunirme con algún físico para que me explique el concepto del tiempo, porque es que yo no lo entiendo, tal como lo dije ahí: ¿qué es el tiempo?

¡Uuuh!, miren, caramba, una cosa que subrayé sobre el tiempo.

Bueno, aquí hay uno en que hablo de la catástrofe; ese es otro pedacito de lo de ayer en que digo: "La evolución comenzó en la Tierra, con los primeros gérmenes de vida, eso es conocido por todos y por los teólogos, eso no les quita a ellos espacio para tratar de buscar interpretaciones; pero hasta la noción del tiempo desaparece, qué es el tiempo". Y yo digo: "Porque el tiempo es una invención del hombre, es el espacio que media entre sucesos diferentes, así se inventó el tiempo; pero, ¿cuándo empezó el tiempo?, habría que explicarse eso. Es todo muy complicado".

Y yo realmente quisiera conversar con un físico que me explique qué es el tiempo, porque es que a mí se me ha ocurrido y tengo esas grandes dudas, y espero que me ayuden, a ver si a ustedes los ayudan también.

Walter Martínez.—Por lo menos le podemos decir que en televisión el tiempo es realmente perentorio (Risas), y esto está tocando a su fin. Con el permiso de la compañera.

Fidel Castro.—Bien; pero para dolor mío.

Vanessa Davies.—Comandante, muchísimas gracias, de verdad, por esta oportunidad.

Nos sumamos, como venezolanos y venezolanas, a su llamado a la paz y a esta persuasión al presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Gracias, Comandante, muchísimas gracias (Aplausos).

Despedimos esta conversación con el Comandante, líder de la Revolución Cubana, y sigue demostrando todos los días que es el líder no solamente de América Latina, sino de todo el mundo.

Comandante, muchísimas gracias.

Nos despedimos Mario Silva, Andrés Izarra, Walter Martínez y Vanessa Davies. Gracias a Telesur, gracias a la Televisión Cubana, gracias también a Venezolana de Televisión.

Hasta una próxima oportunidad.


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