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Periodismo e historia

21/02/2011 00:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Periodismo e historia

La sociedad actual, tiene, entre otras características, el afán de recordar, de rememorar acontecimientos del presente más o menos próximo. En el caso de España lo vemos cada cierto tiempo en relación con la historia de nuestra Transición.

Este fenómeno se acentúa cada vez que un determinado hecho cumple años con una cifra redonda, es decir, cuando es múltiplo de cinco o de diez. Lo hemos visto con la muerte de Franco o con la aprobación de la Constitución, y en el presente año toca recordar que hace treinta años un grupo de militares intentó dar un golpe de Estado, cuyo acto más significativo y conocido fue el asalto del Congreso de los Diputados por un grupo de guardias civiles capitaneados por el teniente coronel Tejero.

Los periódicos, la radio, la televisión y el cine se encargan de proponernos un ejercicio retrospectivo y que miremos hacia lo que ocurrió aquel 23 de febrero de 1981. Una de las propuestas más repetidas en relación con esa fecha es la de preguntarnos dónde estábamos ese día y a esa hora, algo que casi todo el mundo suele recordar. Ahora se repite hasta la saciedad esa cuestión, a pesar de que carece del mínimo valor desde el punto de vista histórico. Por ejemplo, nada aclara lo ocurrido el 23-F saber que Rodríguez Zapatero se hallaba preparando un parcial de una asignatura, que la ministra de Defensa tenía entonces 9 años y su padre estaba en Almería, que Rajoy estaba en Galicia porque había finalizado su servicio militar en Valencia unos días antes o que el juez Garzón lleva diez días en su primer destino en el pueblo onubense de Valverde del Camino. Cada uno de esos datos es una anécdota sin valor, excepto el que pueda tener de manera particular para el interesado. Los ejemplos que he puesto los pude leer el domingo en un diario donde se dedicaban varias páginas de uno de sus suplementos al golpe de Tejero.

Porque al repasar los ejercicios de recuerdo que proponen los medios de comunicación, suelo echar en falta la presencia de historiadores. Entre los testimonios se recogen los de políticos y periodistas, sobre todo, pero casi nunca aparecen artículos o entrevistas con quienes tienen como objeto de investigación los acontecimientos históricos. Es como si al hablar de los trasplantes de corazón no recurriéramos a la opinión de ningún médico o al tratar sobre la construcción de un puente no apareciera el testimonio de algún ingeniero.

Quizás sea debido a que el ejercicio del periodismo de reportaje ha suplantado a la historia, cuando se trata de dos actividades por diferentes. La metodología del historiador no tiene nada que ver con la del periodista, quede claro que no la califico de mejor ni peor, sino que son diferentes. Al historiador no le interesa dónde se encontraban Carme Chacón o Zapatero el 23 de febrero de 1981, le importa saber cuáles eran los resortes sociológicos y políticos que condujeron al intento de golpe, y sobre todo de qué fuentes puede disponer para su investigación. Así, la historiografía piensa que aún queda por investigar desde un punto de vista interno cómo se movió la cúpula militar tanto esos días como en los meses anteriores. También considera que resulta imprescindible analizar de qué modo se articuló el sistema de partidos en los inicios de la Transición, y muy en especial el grupo que estaba en el poder, la Unión de Centro Democrático, liderada por Adolfo Suárez.

A partir de esos dos elementos se pueden manejar ya otras variables que nos permitan no tanto ofrecer al detalle lo que ocurrió minuto a minuto ni cuáles fueran las palabras pronunciadas por este o aquel, sino estar en disposición de explicar por qué a finales del siglo XX los españoles tuvimos que soportar el espectáculo tan bochornoso de que un grupo militar secuestrara a los depositarios de la soberanía popular, es decir al poder legislativo, y asimismo a los miembros del poder ejecutivo, el Gobierno. El historiador Javier Tusell señaló hace unos años que el golpe sirvió, sobre todo, para “ desprestigiar cualquier intento posterior de involución militar” y para llamar la atención “ acerca del peligro de adoptar posiciones irresponsables” .

* José Luis Casas Sánchez es Profesor de Historia


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