Visitas a noticias (últimos 90 días)
28-05-2012 20:47
Ya no hay niños en las obras
Categoría:Vivir
| Tipo: Reportaje | Tags:niños
obras
siete
| 0 ComentariosCon siete años, mis padres cambiaron de casa. La nueva, fruto de un gran esfuerzo por su parte, habían tardado más de
cinco años en hacerla; era grande y bonita, con jardín, en una calle poco transitada y con un montón de vecinos con niños de mi edad. Casi al segundo día de habernos mudado ya teníamos a varios mocosos como mi hermano y yo tocando el timbre de la puerta para que saliéramos a jugar. Porque a pesar de que me encantaba mi casa, jugar no era una actividad que hiciéramos entre paredes. Siempre estábamos en la calle. Las horas nos caían encima sin darnos cuenta y ni siquiera la falta de luz, con la noche ya encima, era impedimento para seguir con nuestros juegos. Si me paro a pensar, realmente no recuerdo bien a qué jugábamos, pero sí tengo clavado en la mente que nunca queríamos volver a casa, nunca nos aburríamos y nunca nos parecía tiempo suficiente el que pasábamos todos juntos.
Ya con algunos años más nos dio por el mundo de las casas en obras. Abandonamos las aceras para meternos en aquellas construcciones a medias, hechas de hormigón y cemento, que pasaban meses detenidas, seguramente por falta de dinero para terminarlas. Eran el mejor escenario para nuestros juegos. Sí recuerdo entonces qué hacíamos. Allí corríamos a escondernos, entre trozos de bloques rotos, algunos hierros oxidados, escaleras semiconstruidas sin barras de protección, ventanas por las que trepábamos de piso. Pienso hoy en algo así y lo veo imposible, peligrosísimo, pero lo cierto es que nunca nos pasó nada, más allá del típico raspón en las rodillas. No recuerdo bien si mis padres sabían dónde nos metíamos, pero tampoco podían estar en el limbo si aquellas estructuras aún no terminadas eran casi nuestra segunda casa, después del colegio.
Me apena hoy ver a tantos niños jugar encerrados entre cuatro paredes; verlos enganchados a una Playstation, una Wii o una PSP, nombres tan poco imaginativos…, nada comparables a nuestros bloques de hormigón, nuestras tablas con punchas, nuestros hierros oxidados. Hoy me apena comprobar que no son capaces de inventarse historias como las que nos montábamos en las obras.
Los tiempos cambian y ya no hay niños en las obras, ni las obras son ya como las de antes.
El verdadero final de los cuentos
26-05-2012 por Siempreenmedio | Cultura | 0 Comentarios
El verdadero final de la Bella Durmiente, de Ana María Matute. Siempre me gustó cambiarle el final a los cuentos. Cuando tenía seis años decidí escribir la segunda parte de La Ratita Presumida
Norma
23-05-2012 por Siempreenmedio | Salud | 0 Comentarios
¡Ojalá sientas en tus carnes cada una de las molestias que tengo yo en este momento! Gritó. Quizá así me entenderías, le espetó dándose la vuelta y dejándole con la palabra en la boca
Al carajo con el fútbol!
21-05-2012 por Siempreenmedio | Deportes | 0 Comentarios
En una época en que una madre se ve obligada a abandonar a su hija; en momentos en que miles de familias se ven en la calle ante la imposibilidad de pagar su hipoteca; cuando la Sanidad y la Educación no paran de sufrir importantes recortes que, aunque resulte duro decirlo, provocarán muertes y ...
El tiempo que me regaló Cosme
20-05-2012 por Siempreenmedio | Otros | 0 Comentarios
El tiempo, ese al que criticamos porque nos falta, porque nos sobra, porque nos envejece, porque no nos deja disfrutar lo que quisiéramos, porque se lleva nuestra memoria y muchas otras cosas, también nos acaricia algunas veces, se hace nuestro cómplice y merece nuestro agradecimiento
Resumen semanal de sinsentidos (Hay que ver los guionistas como son)
19-05-2012 por Siempreenmedio | Cine | 0 Comentarios
1.- El siroco nos recordó que geográficamente somos África. Aunque pensamos que somos Europa. 2.- Carlos Fuentes se fue a la Región mas Transparente sin avisar. 3.- Donna Summer decidió hacer lo mismo. (Habrá que contrastar si han coincidido en el camino) 4
| Siguiente | Última | |||
| Mostrando: 1-5 de 290 | ||||


RSS




