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Roberto GomesMiembro desde: 06/07/19

Roberto Gomes
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El “Yo” es semejante a un software. El adelanto en los implantes biónicos nos acerca al futuro de la convivencia con los cíborgs

Extracto del libro:

 

El adelanto en los implantes biónicos nos acerca al futuro de la convivencia con los cíborgs. Criaturas formadas por materia orgánica y dispositivos tecnológicos (cibernéticos).La palabra procede del inglés cyborg. Se trata de un acrónimo formado a mediados del siglo XX con las tres primeras letras de las palabras cybernetic y organism, en español 'organismo cibernético'). La primera derivada del griego κυβερνητικός (kubernētikos, “buen piloto”).

Se trata de un humano con implantes tecnológicos. Está el caso de personas con marcapasos o implantes cocleares, pero en estos casos no se utiliza la palabra 'cíborg'. Actualmente algunas personas han decidido incorporar a sus cuerpos dispositivos que les permiten ampliar sus percepciones.

Está el caso de Neil Harbisson. Nació con acromatopsia, una enfermedad que impide distinguir la gama completa de colores: solo observaba los valores blancos, negros y grises. Adaptó una antena auditiva, que conectada al cerebro le permite "escuchar" los colores, incluso hasta percibir algunos invisibles como infrarrojos y ultravioletas.

La artista española Moon Ribas posee un implante sísmico online en su brazo, que le permite percibir terremotos de nivel 1 en la escala de Ritcher hasta el más grande en cualquier lugar del planeta.

El cineasta y amante de los documentales Rob Spence perdió un ojo  de niño. Lo reemplazó con otro electrónico que le permite grabar y enviar las imágenes a un monitor.

Chris Dancy tiene 11 dispositivos conectados a su cuerpo que digitalizan los movimientos, la temperatura corporal, la presión sanguínea, el oxígeno, el peso, los alimentos ingeridos, la calidad del aire que respira, el volumen de su voz, la temperatura ambiente, la humedad, la luz y el sonido.

Kevin Warwick se introdujo un chip en el brazo y eso le permitió controlar luces, ascensores, puertas y computadoras.

Esto es solo el comienzo de esta evolución híbrida que admite la tecnología digital. De por si todo el mundo ya anda conectado a smartphones, relojes inteligentes y todo tipo de wearables.

Nos encontramos en la antesala del advenimiento de una "Conciencia Híbrida" cuya principal combinación será con la IA. Esto podrá desarrollarse mediante aplicaciones externas o directamente interconectadas al cerebro en forma no invasiva, amplificando la capacidad de procesado de las neuronas; sumando a la inteligencia natural humana, la inteligencia artificial, produciendo una conciencia híbrida, multiplicando el potencial humano por un millón, ya que tendrá acceso directo a toda la data acumulada en internet más la capacidad de la IA actuando en paralelo como soporte de apoyo directo. Y para la funcionalidad directa será clave el apoyo de la tecnología de telepatía digital sintética actualmente en desarrollo, que permitirá la capacidad de los comandos mentales. Esto permitirá que la nueva conciencia emergente pueda controlar todo tipo de aparatos eléctricos y máquinas simplemente con la mente, desde prender y apagar luces hasta conducir un automóvil.

 

NOSOTROS SOMOS MATERIA Y ENERGÍA

En la actual fase del universo, que durará probablemente varias decenas de miles de millones de años más, existe tanto materia como energía. La energía es materia en movimiento, fuerza o trabajo mediante el cual cualquier objeto modifica su estado. Sabemos que la materia es intercambiable con la energía, gracias a la famosa ecuación de Einstein: E=M.C2. Energía es igual a la masa por el cuadrado de la velocidad de la luz. La relación implica que existe una gran cantidad de energía en apenas unos gramos de materia.

La realidad del cuerpo físico del ser humano, se encuentra por dentro del universo, y por tanto, está regulado por las leyes físicas del universo. Lo que pueda hacer el hombre, dependerá siempre de las leyes conocidas y desconocidas del cosmos.

Este cuerpo del hombre, es un complejo compuesto de sustancias químicas orgánicas, extraídas del entorno mediante los alimentos. Tales sustancias están agrupadas y organizadas en forma de células, que hacen las veces de ladrillos de la superior estructura corporal. El gran invento de la vida consistió en la creación de la membrana celular, mediante la cual se establece la relación selectiva con el exterior y se intercambian nutrientes y materiales de desecho.

Cada célula posee inteligencia, obedece a un programa o rutinas de acción, que le permiten realizar funciones crecientemente complejas. A su vez, al lograr agruparse las células, han podido especializarse, transformar sus cuerpos, para dar lugar a la formación de órganos y tejidos, apareciendo así la estructura superior del cuerpo. Todo gracias al potencial de la división del trabajo. El beneficio individual para cada célula al hacer esto, ha sido el poder crear un ambiente interno estable, donde poder sobrevivir durante mayor cantidad de tiempo, que en forma aislada.

Toda la complejidad celular en el ser físico del hombre, que reúne más de 400 mil millones de células individuales, cada una con su propio nivel de inteligencia, depende de la capacidad de comunicación entre todas las células. Para esto, cada una de ellas, desarrolló sensibilidad en sus membranas y receptores, para poder emitir y recibir señales a los demás miembros de la gran comunidad. Esta comunicación, se basa en impulsos neuroeléctricos fundamentalmente y en electroquímicos. Dentro del campo del control bioenergético, los que más nos interesan son los neuroeléctricos. 

Creemos saber casi todo respecto a la constitución material del cuerpo, pero ignoramos lo concerniente a los fenómenos implicados en el proceso del pensamiento y sus reales alcances completos. Vemos a las neuronas emitir energía, pero no hemos logrado descifrar la información que tales pulsos de energía contienen. Hemos podido dominar el átomo y las distintas frecuencias de energía física en el exterior, lo que ha derivado en el impresionante desarrollo de la red satelital orbital y las comunicaciones inalámbricas.

Pero, frente al fenómeno interno del pensamiento, nos encontramos igual que en la Edad de Piedra, apenas sabemos que hay algo, pero no sabemos exactamente qué es, ni cómo funciona. Sabemos que el pensamiento es una forma de energía, pero carecemos de una teoría racional completa que lo explique. Directamente, desconocemos los efectos y alcances, cuando la forma de energía que es el pensamiento, incrementa sus niveles de concentración y focalización. Muchos cometen el error de apresurarse y negar fenómenos como la telepatía, pero ¿cómo negar algo que se basa, a su vez, en algo todavía desconocido, como es el proceso completo del pensamiento cerebral humano?

La conciencia cerebral humana depende de la organización del cerebro. La observación de los animales, permite establecer que existe una relación directa entre el tamaño y especialización de las áreas cerebrales, con el desarrollo de la conciencia inteligente y racional. Podemos poner en línea todas las formas de vida terrestres, desde los virus a amebas más primitivas, los organismos prehistóricos, hasta llegar al chimpancé, al gorila y al delfín.

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Al final de toda esta larga cadena se encuentra el ser humano. Y se observa en todos ellos, que el cerebro ha ido creciendo en proporción con el tamaño físico completo, a lo largo de millones de años y la conciencia también fue creciendo al mismo ritmo. El delfín posee un cerebro en proporción a su cuerpo, semejante al del ser humano, pero la diferencia en el desarrollo de la conciencia parece haber consistido en que el hombre logró liberar sus miembros superiores y sus manos, usándolas como herramientas para controlar al entorno. Esto disparó una retroalimentación con el cerebro, tendiente al incremento de las áreas especializadas. 

La idea de Dios, o de la existencia de orden inteligente exterior, apareció en el cerebro humano hace apenas unos cientos de miles de años atrás. Casi nada, si lo comparamos con alrededor de más de 3.500 millones de años de evolución constante de la vida sobre la Tierra.

Esta idea primitiva de Dios u orden inteligente exterior, es lo que activó el desarrollo de la ciencia, cuando el cerebro humano alcanzó madurez en conciencia racional objetiva.

¿Qué podemos extraer de esto? Lo siguiente: la conciencia humana, en su actual fase, es interdependiente de la cantidad de neuronas en el cerebro y de la organización espacial o topográfica de éste. Sin cerebro humano, no hay desarrollo de conciencia humana, tal cual como la conocemos ahora. Desde la gestación del bebé, hasta la adultez, se observan cambios en el cerebro, que a su vez se corresponden con patrones diferenciados de conciencia.

Entonces, el desarrollo y estado del cerebro, condiciona los diferentes niveles de conciencia. El punto sobre el que insiste el NeuroYoga, se refiere a que los estados de conciencia, a su vez, también pueden condicionar al desarrollo y estado cerebral. Un estado particular de conciencia, repetido, puede modificar la estructura funcional sináptica y hasta la química misma del cerebro.

Por lo que el consciente voluntario, puede orientar en cierto grado la evolución del estado cerebral y el funcionamiento neuronal. Este potencial, necesariamente, implica que es posible entrenar al cerebro, no sólo para pensar y recordar, sino para aprender a reorganizar su estructura interna, mejorar la coordinación entre sus diferentes áreas e incrementar todavía más sus especializaciones.

O sea, que el producto del cerebro, que es la conciencia, puede aprender a controlar la evolución misma del cerebro y así posibilitar niveles más elevados de interacción inteligente y controlada con el exterior. Las distintas disciplinas físicas e intelectuales, hacen esto mismo, pero en forma indirecta y externa. No contemplan técnicas directas de reingeniería cerebral. El NeuroYoga se basa en las técnicas tradicionales del Yoga, y busca experimentar con el potencial neurodigital, para perfeccionar estos métodos y encontrar nuevas alternativas para incrementar y acelerar el proceso.

Al estudiar el ciclo de evolución natural del cerebro, a través del reino animal presente y prehistórico, surge el concepto que las distintas programaciones reconocibles de la conciencia, conforman circuitos neuronales directamente relacionados. En el gusano, unas pocas neuronas parecen ser suficientes para comandar los ciclos de reproducción, crecimiento y respuesta condicionada al estímulo externo.

En otro tipo de insectos, como las moscas, se registra un salto y el número de neuronas crece apreciablemente, hasta un número de 10.000. Esto puede deberse a que los hábitos y estrategias de supervivencia, de las moscas con respecto a los gusanos, obligue a un número más elevado de operaciones de cálculo nervioso. Y, en la medida que más aumenta la cantidad de redes neuronales en proporción al tamaño de las formas de vida, especialmente animales y mamíferos, se observa que aumenta la capacidad de reprogramar las respuestas y adaptaciones nuevas por parte de los cerebros.

Ya no se requieren lentas mutaciones genéticas generacionales, sino que el individuo de la especie puede tomar decisiones y aplicar cambios que lo conducirán por líneas de evolución diferentes, más, o menos aceleradas. El cerebro y no la adaptación de la forma o cuerpo al ambiente, comienza a controlar las rutas y velocidad de nueva evolución.

Al aparecer en el cerebro humano, surge la capacidad de evolución retroalimentada por las redes neuronales en forma inteligente, consciente y voluntaria, independientemente de las condiciones externas. Esto se vio acelerado por varios factores convergentes: postura erecta, liberación de las manos para ser usadas en la fabricación de herramientas, incorporación de

 dieta carnívora, comunicación social entre los de la misma especie, transmisión cultural de las mejores estrategias de supervivencia.

El cerebro humano no sólo aumentó y mejoró, también aprendió a crear y conservar cultura. El desarrollo decisivo, que supuestamente condujo al hombre actual, fue la especialización de áreas cerebrales para poder soportar las funciones complejas del lenguaje. La lógica de estas nuevas redes sinápticas especializadas, permitió el nacimiento del pensamiento lógico y mediante éste, el dominio de la naturaleza. Principios como la ley causal, no son posibles, sin una estructura de soporte lógico en el cerebro.

¿Por qué el chimpancé, uno de los animales más cercanos a la inteligencia del hombre, en su estado libre natural no logra encender fuego? Debido a que no posee el nivel de abstracción suficiente del pensamiento. Al crecer, los cerebros no hacen más de lo mismo, sino que logran aprender e incorporar nuevas funciones. La capacidad de la conciencia humana, es un recorrido por capas interconectadas, que se van  añadiendo a partir de la médula oblongada y el cerebelo, en forma concéntrica. Y en la medida que llegamos al neocortex y a los lóbulos frontales, nos encontramos con el nivel que caracteriza la conciencia y el pensamiento racional de los seres humanos de la actualidad.

Pero, en la medida que el cerebro crece, consume mayor cantidad de energía producida por todo el cuerpo, para poder funcionar. De modo, que en algún momento, en obediencia al necesario balance entre producción de energía y consumo, la evolución se desacelera y el tamaño del cerebro se estabiliza. Y es lo que parece estar sucediendo, dado que en los restos de ancestros del hombre actual, no aparecen cambios significativos durante los últimos casi 100 mil años.

¿TODO TERMINÓ Y NO PODREMOS YA EXPERIMENTAR NUEVOS ESTADOS DE CONCIENCIA, SUPERIORES AL QUE DISFRUTAMOS EN EL PRESENTE? QUEDA, TODAVÍA, UNA SEGUNDA ESTRATEGIA, EL CRECIMIENTO NO DEL TAMAÑO, SINO DE LA ESPECIALIZACIÓN INTERNA DEL CEREBRO Y LA NEUROESTIMULACIÓN PARA LA REGENERACIÓN DE REDES SINÁPTICAS PERDIDAS, EN LA TRANSICIÓN DESDE LA NIÑEZ A LA ADOLESCENCIA Y LA MADUREZ.

 

 

 

 

 

 

Roberto Guillermo Gomes

Yogui Mettàtron

 yogi.mettatron@gmail.com

 

 

 

Arquitecto / Periodista / Ecologista / Escritor / Máster en Neurociencia Cognitiva, Psicología, Yoga, Acupuntura, Osteopatía, Yoga Terapéutico  y Mindfulness. Creador del NeuroYoga. Desarrollador del Programa FlashBrain para el incremento intelectual y de la técnica de Meditación Sináptica. Impulsor y líder de la iniciativa por el 2% del PIB mundial, en forma anual, para dar solución definitiva al triple flagelo del hambre, superpoblación y calentamiento global

 

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Master Plan para Salvar al Planeta. Por favor difunda el link entre sus redes sociales. gracias!

https://wikiyogas.files.wordpress.com/2021/03/masterearth-ok-wikiyoga-10.pdf

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