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03/02/2018

Mientras el presidente Rajoy acapta la disciplina neoliberal y sigue velando por la salud de los poderes financieros, su homónimo portugués, planta cara a la austeridad obteniendo con sus políticas de crecimiento un despegue socio económico sin precedentes

Cuando tras la crisis  lo que necesitaba el  país para su resurrección   era la aplicación de estímulos económicos mediante  el aumento de salarios y el incremento del gasto público, el gobierno de Rajoy optó por emplear  políticas de recortes y austeridad como receta de solución,    y como no podía ser de otra manera,   el resultado que no se hizo esperar concluyó en  un rotundo fracaso, causando con los   efectos de  su  repercusión un enorme daño en  nuestra economía, y eso es así,   por mas maquillaje de resultados que se nos quiera hacer tragar

La dirección seguida  fue  la  indicada   por  ortodoxia neoliberal  que guió en todo momento   la hoja de ruta  del Ejecutivo del PP, que  contra toda racionalidad  responde expresamente a criterios políticos que no a preceptos  monetarios o económicos; y como quiera que  la doctrina neoliberal es la que domina  las instituciones de gobernanza del euro,   y sus defensores   sostienen  que  nuestro retraso  viene causado  por la falta de competitividad, por  unos salarios excesivos, y un desmedido estado de bienestar, intentan remediar  la situación  aplicando lo que ellos denominan ·"reformas estructurales" cuyo contenido atiende  expresamente   a las exigencias  del establishment  europeo  que  ha elevado esta ideología a categoría de dogma de obligado cumplimiento.

Negar que el estancamiento económico de España viene dado por la falta de demanda y atribuir  que los males  son  causa de la excesiva intervención pública en la economía, es un desvarío anacrónico, un desbarre   propio de secuaces del  ultraliberalismo, los mismos  que interesadamente ocultan ahora    que fueron ellos con las mismas  políticas  quien marcó  el rumbo del país durante los últimos  treinta y cinco años,   y por tanto, los directos responsables del naufragio.  No siendo de recibo  por tanto que con la utilización de idéntico método y doctrina se postulen de nuevo como redentores del problema.

La persistencia del neoliberalismo  de la mano de Rajoy  hizo  que durante su mandato  se superara con creces  el peor de los escenarios,   al ser  cuando por vez primera en la historia, el endeudamiento público rompió la barrera del 100% del PIB, circunstancia  que nos llevó  al extremo de hacer que el  Estado para financiarse hubiera  de endeudarse en mayor medida  que la riqueza generada por la economía en un año. y todo, por la  repercusión que supuso en nuestra economía  la decisión de rescatar el capital financiero contra los intereses de la mayoría, una medida que por descabellada  llevó a situar nuestra deuda pública  en la descomunal cifra  de 1, 31 billones de euros, o lo que es lo mismo  30000 euros a espaldas de cada habitante. Todo un síntoma de deslealtad patria  y de agrandamiento de la desigualdad.

La alianza lusitana de izquierdas, fue capaz de demostrar con hechos que el neoliberalismo que sometió a su país a una brutal terapia de austeridad fue una completa falacia

Con todo lo que llevan preconizado en favor de la causa   los  defensores del neoliberalismo asumiendo además  la política de austeridad como propia, lo cierto es que  la  realidad de los  hechos vino   a confirmar  que ni con   la aplicación de severos  ajustes fiscales, ni con el control de las cuentas publicas y la inflación, la economía del país ha mostrado síntoma alguno de reactivación. Nulo resultado que no deja duda a su condición de fracaso y exige a la vez   la entrada  en escena  de un modelo inclusivo  como solución alternativa e línea con lo actuado en el vecino Portugal y cuyas resultas hablan positivamente por si mismas.

La alianza  lusitana de las fuerzas progresistas y  de izquierdas fue capaz de demostrar con hechos que el neoliberalismo que sometió a su país a una brutal terapia de austeridad fue una  completa falacia, que no surtió solución alguna en su largo período de aplicación,   en tanto, con  las políticas  de crecimiento impulsadas desde el bloque  del actual  Gobierno opuesto a tal ortodoxia económica, a mitad  de legislatura  ha  logrado entre otros éxitos,   reducir a la mitad el déficit fiscal, a la vez de elevar los salarios  y las pensiones a empleados y jubilados, y rebajar cuantiosamente el desempleo hasta un 9, 4% en un marco de estabilidad, es decir,   justo lo opuesto a lo que está ocurriendo en España con las políticas de austeridad del PP.

La recuperación económica de Portugal  por lo ventajoso de sus resultados  es un precedente que está  creando resquemores en el foro de  La Troika, cuyos miembros observan con preocupación  la evolución  de la política progresista lusa, muy especialmente   por su efecto dominó hacia  otros países de la Unión, por cuanto con su propagación no solo perdería fuerza de autoridad  los estrategas financieros que mueven  actualmente  a su antojo los hilos de la economía global sino muy especialmente  por el riesgo  que su conversión en referente  haga  saltar en añicos  el modelo neoliberal, y por añadidura el gran negocio que su vigencia les aporta.

De todos  modos la reproducción de lo  que esta ocurriendo políticamente  en  tierras lusas  puede resultar un todo testimonial si la  izquierda socialdemócrata alineada actualmente con el neoliberalismo, no rompe amarras y opta por la   representación  de la mayoría social;  pero aun así, si en paralelo las fuerzas de izquierda en su diversidad   no son capaces de establecer acuerdos mas allá de la discrepancia  y crear un marco de lealtad en su acción política, todo intento de conformar un gobierno  progresista y de izquierda a la portuguesa será materialmente imposible.

 Desenlace que hará inviable afrontar políticas para el bienestar de los ciudadanos, y que por tanto,  perpetuará  la continuidad del neoliberalismo

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