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Emiro Vera SuárezMiembro desde: 03/07/17

Emiro Vera Suárez
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A De Tocqueville le preocupa que la creciente desigualdad erosione de forma gradual la “calidad” de la democracia,

La Tecla Fértil

Una democracia significativa necesita de la participación de la ciudadanía en los asuntos comunes, la que suele mayor en la “clase media”. La creciente polarización económica vació a esta última, redujo la participación civil, y exacerbó el “déficit democrático”. La exclusión y la privación exacerban el alejamiento, causando un mayor abandono de las normas sociales prevalecientes. Mientras, los más privilegiados sienten, de forma indignante, que los otros no son merecedores de “transferencias sociales”.

A De Tocqueville le preocupa que la creciente desigualdad erosione de forma gradual la “calidad” de la democracia, aun en sociedades de altos ingresos. Los discursos públicos y los medios culpan a los “otros”, inmigrantes y personas de otras culturas, de los mayores males sociales. En la actual economía de “el que gana se queda con todo”, los que están en la cima presionan y se aseguran menores impuestos, pero denuncian con indignación los déficits presupuestarios como irresponsables y causantes de inflación, lo que amenaza el valor de los bienes financieros.

En EE.UU. la parte de la renta del 1 por ciento más rico está en su mayor nivel desde la Edad Dorada (1870-1890) mientras la mitad más pobre de los estadounidenses concentró solo el 3 por ciento del crecimiento desde 1980. La disparidad alcanza un grado nunca antes visto en la modernidad.

Así, en 2013, el 0, 01 por ciento de los ciudadanos más ricos, unas 14.000 familias, concentraban el 22, 2 por ciento de la riqueza de Estados Unidos, mientras que el 90 por ciento, unos 133 millones de familias, apenas tenían el 4 por ciento. El 1 por ciento de las familias más ricas triplicaron su parte de la renta en una generación, con el 95 por ciento de los ingresos desde la crisis financiera y económica de 2008-2009 en manos de ese 1 por ciento privilegiado.

Las reformas legislativas, entre otras, así como las designaciones de los magistrados empujaron más al sistema legal contra los sectores con menos poder e influencia. Un nuevo estudio concluyó que más del 70 por ciento de los hogares estadounidenses de bajos ingresos mantuvieron disputas legales civiles el año anterior, en casos de desalojo y laborales, más del 80 por ciento de los cuales sin representación legal.

En la realidad los colores son mucho más variados que el blanco y negro, la izquierda y la derecha o en términos futbolísticos, de River y Boca. Sin embargo, en momentos de polarización hay que optar por una u otra cosa.

Un ejemplo de esa polarización es la línea divisoria del plan neoliberal y fondomonetarista del gobierno de Mauricio Macri. Los argentinos de diferentes clases y capas sociales, de distintas procedencias políticas e ideológicas y de modo de votar opuesto en 2015 y 2017, vienen polarizándose.

Por lo que dicen las encuestas y lo que muestran las calles, una amplia mayoría cuestiona ese plan y su bandera de ajuste con la consigna del “déficit cero” que bien podría sintetizarse en una calavera. Es que el mismo significa la muerte de mucha gente, sofocada por la pobreza y la indigencia, en los escalones más vulnerables, pero también por las privaciones y los ajustes de cinturón en los de mejor vivir.

Con relación a la ciudad capital, El Sundee informó que en octubre la Canasta Básica Total para una familia tipo había aumentado 7, 5 al 13.5%por ciento, por lo que necesitaba 24.241 soberanos para no caer bajo la línea de pobreza y 9.735 soberanos para no ser indigente. Hay millones de personas con ingresos inferiores. Y ese universo está siendo empujado a ubicarse en las antípodas del plan que traicionó desde el vamos la promesa de la “pobreza cero”.

Esos datos de la realidad y las estadísticas no significan que mecánicamente todos los afectados vayan a votar de determinado modo. La política no es una ciencia exacta. Intervienen los sentimientos, la propaganda, las fake news, las tecnologías y la venta de humo.

Las noticias falsas, dan sensaciones extrañas al sistema emocional del venezolano y, estos mensajes vienen desde la presidencia de la república.

Pero, hoy por hoy, el plan económico madurista pierde por goleada. Esa parecida situación se vive entre los trabajadores públicos y privados, formales e informales, activos y jubilados. El bono de no cambiará la goleada en contra que sufrieron los salarios y jubilaciones a manos del madurismo.

Los jubilados en Venezuela, estamos percibiendo menos dinero por causas de la devaluación progresiva, ni hablar de los pensionados. No vaya a creerse que esa crítica se limita a asalariados, desocupados y jubilados. Hay un universo más vasto con la clase media y segmentos de las Pymes y la burguesía nacional. De allí viene un dolor comprensible.

Días pasados, se realizó un encuentro sobre el pensamiento crítico del neoliberalismo, organizado por Clacso, Centro Latinoamericano de Ciencias Sociales.  Disertaron las expresidentas Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff. También hubo otros oradores muy importantes, como el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera y el español de Podemos, Juan Carlos Monedero.

Sabemos que Venezuela, está por el suelo

El evento fue muy importante, con 50.000 inscriptos, por mitades argentinos y de la Patria Grande Latinoamericana.

El discurso más esperado y con mayor repercusión fue el de CFK, en parte por su figura política y en parte por su silencio de los últimos meses. En actos masivos llevaba un año sin participar, desde la campaña legislativa de 2017.

No se puede comentar todo ese mensaje de una hora, que debería releerse por quienes tienen más interés en la política. Aunque no develó si será candidata o no en 2019 (parecería que sí), expuso líneas generales de su construcción político-electoral.

Ella planteó un frente social civil solidario y patriótico para superar el neoliberalismo, y afianzar los valores de igualdad y participación democrática. Según la oradora, en ese frente deben participar todos los sectores agredidos por el neoliberalismo, al margen de izquierda y derecha que serían “categorías perimidas”. A modo de ejemplo, pidió la unidad de quienes rezan y de quienes no lo hacen, de los pañuelos verdes y los pañuelos celestes, en relación al derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo.

A tal punto la expresidenta quiere sumar voluntades para enfrentar a Macri, que acentuó su perfil “propositivo”, cuestionando que a esa cita de Clacso se la llamara “Contracumbre” respecto al G-20. También frenó a la numerosa parcialidad que comenzó a cantar el hit del verano y demás estaciones del año, también con la idea de no ofender y no insultar a nadie.

Para otros oradores, como García Linera y Monedero, en cambio, compartiendo la tesis de la amplitud social frente al neoliberalismo, las categorías de izquierda y derecha no están en absoluto perimidas. El vice boliviano remarcó lo que viene diciendo hace años: que en las victorias de la derecha en la región influyeron las limitaciones políticas y culturales de los gobiernos progresistas. Planteó la necesidad de profundizar también medidas antiimperialistas en cuanto a los resortes fundamentales de la economía. Esta no es una receta teórica sino surgida de la práctica del gobierno del MAS en estos casi doce años, que lo han ubicado como el que más viene creciendo económicamente en la región.

El debate quedó planteado al interior del progresismo, centroizquierda e izquierda, una categoría nada perimida. Se tendría que haber realizado ese balance planteado por el vicepresidente boliviano. Sólo así habrá posibilidades reales de derrotar a Cambiemos y avanzar hacia una mayor democracia, con un soporte institucional superador, lo que demandará una nueva Constitución. CFK dejó abierta la puerta a ese debate una Carta Magna acorde a estos tiempos y a estos desafíos planteados a partir de 2015: ¿qué hacer con un candidato que promete el oro y el moro y luego de elegido -engañando al electorado- reparte pobreza, palos y balas a la gente, y offshore y negocios para los amigos, endeudando el país en 140.000 millones de dólares?

Esas críticas no quieren dejar pasar un mundo donde el 1 por ciento de la población más rica se quedó con el 82 por ciento de la riqueza generada en 2017. Y como se sabe, América Latina, región rica en recursos, es la zona más desigual del mundo.

A una de esas capitales del mundo empobrecido, Buenos Aires, vinieron los presidentes de veinte naciones ricas, núcleo conocido como G-20, con otros invitados como Chile y la Unión Europea.

No se puede cometer el error grosero de igualar a Donald Trump con el chino Xi Jinping, por caso, o al magnate neonazi yanqui con Vladimir Putin.

Aún con esas salvedades, los presidentes del G-20 no vienen a solucionar ninguno de los graves problemas que padece el mundo, incluida Argentina. En el mejor de los casos, vendrán a negociar algunos de los cortocircuitos que tienen entre sí esas potencias. Pero, para poner un ejemplo, ninguno de ellos se atreverá a poner sobre la mesa la criminalidad del endeudamiento externo de Macri.

Por eso, entre esos veinte mandatarios habrá matices y diferencias, pero son una suma súper rica que resta al Tercer mundo y por eso deliberarán con zona de exclusión militar y policial. Patricia Bullrich será una policía subordinada a la CIA y otros servicios secretos, en una ciudad sitiada por tierra, aire y mar cercano. Hasta Las Malvinas, con un submarino hundido que busca se esclarezca toda la verdad, como una Venezuela que requiere sea aclarado la enfermedad del presidente Chávez y las diversas conjeturas que ha tomado camino

Esos presidentes que fueron visitantes, no son todos iguales, pero a la hora de la polarización están todos dentro del G-20 y, en cambio, una buena parte de los argentinos afuera. Al igual que los venezolanos por un gobierno que utiliza periódicamente los New falkes a su favor y por dentro, somos una caja de Pandora.

Escrito por Emiro Vera Suárez, Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en El Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, columnista del Aragüeño y coordinador cultural de los diarios La Calle y el Espectador- Valencia. Hora Cero.

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