Aynel Martínez Hernández
Miembro desde:
26/01/12
Visitas a noticias (últimos 90 días)
27-01-2012 07:47
El llanto noventa minutos después
Categoría:Deportes
| Tipo: Opinión | Tags:alves
barcelona
clásico
Ozil
REAL MADRID
| 0 Comentarios
Es hora de hablar de ideologías, de evadir términos sociales, de comprimir sentimientos en un corazón que apenas trata de ponerse los botines, se sorprende con un empate merengue en el segundo tiempo del clásico más importante del fútbol mundial. Hoy trataré de simplificar las críticas y, en cambio, sacaré a relucir una nueva fórmula balompética “made in Mourinho”, que se remite al valor y al enfrentamiento con los medios de prensa y a la embestida urgente y necesaria ante los partidos de vuelta.
Ante las arremetidas periodísticas, Mou decide colocar a Pepe entre los titulares, sólo que en esta ocasión lo sitúa de defensa central. Ésta es la verdadera demarcación del brasileño portugués, quien supo jugar a lo que más sabe: hacer faltas premeditadas y furtivas, apelando a si el árbitro asiste al oculista a menudo o no. En esta fecha le salió bien el trabajo sobrecumpliendo el plan con gol incluido. El DT lusitano decidió situar a Kaká junto a Ozil (medida criticada por muchos antes del partido), pero esta situación provocó que la fanaticada merengue pudiera ver al “Messi de Bremen” en el apogeo que sólo ha demostrado esta temporada a nivel de selección. Ante la posición de mediapunta ocupada por el ganador del Balón de Oro de 2007, Mesut pasó al lugar donde alcanzó la fama mundial en su anterior club y no defraudó a los hinchas blancos. Desbordó, recuperó, estremeció un poste de los defendidos por “el Higuita culé”, que más que de colombiano, tiene de musulmán, debido a su alto sentido de autoflagelación. Ozil, sin dudas se convirtió en el sueño nunca deseado del galo Eric Abidal, quien volvió a rememorar los tiempos en que el holandés Robben lo ponía como un borrico por la banda izquierda. El francés se recuperó del tumor del hígado pero no existen cirujanos que le impidan su mala actuación frente a extremos siniestros hábiles con la pierna contraria a la diestra. Riki Kaká tuvo un desempeño aceptable, el cual dista aún de sus desenvolvimientos en el Milan, pero no podemos pedir más a alguien que no ha estado a tiempo completo en las concentraciones y entrenamientos del equipo.
Pasando a otros temas, podemos celebrar también el desempeño de Cristiano Ronaldo, quien sudó, corrió y sacó más balones hasta que el propio Sergio Ramos. No se le dio el gol, pero el consuelo siempre existe: a veces éste último sacia más que el agua. CR7 destacó en par de jugadas a la ofensiva donde logró devolverle “algunos favores” a Dani Alves, pero resaltó más su entrega a un partido que desde el mismo comienzo pintaba a escándalo luego de varios fallos en la definición madridista. Gonzalo Higuaín erró en dos jugadas cantadas a priori por los fanáticos y verdaderamente mereció ser sustituido por un Karim Benzema que no defraudó y convirtió un golazo con un atuendo mexicano para tarzán Puyol, para que sepa que en la selva también se puede usar sombrero. Lassana Diarra no estuvo en su mejor noche y cedió su puesto al “olvidado” Johnny Depp del Fútbol: el “pirata” Esteban Granero. El joven español tuvo un gran recorrido en el encuentro y demostró que puede ser titular ante la inestabilidad de un Khedira que aún estudia en la escuela de Gatusso cómo hacer faltas, y de un Diarra poco involucrado en los últimos noventa minutos, pero que ha sido uno de los hombres de mejor desempeño en la escuadra de Mourinho. A Granero debería dársele más juego. En mi modesta opinión: si estuviera en otro equipo quizás ya hubiera vestido la camiseta de la furia roja. Por otra parte, Xabi Alonso, más que endiosado por los medios de difusión madridistas, se vio en OFF. Parece que la prensa ha jugado un papel negativo en el desenvolvimiento del “hijo de Perico”, que no por esto, deja de ser un hombre fundamental en el esquema de los blancos.
En la zaga merengue, el papel de Sergio Ramos fue mejor que en encuentros anteriores frente a los culés pero no brilló como nos tiene acostumbrados en partidos de menor envergadura y presión. Se vio indeciso en ocasiones. Coentrao no estuvo bien. Primeramente fue el hazmerreír de Alves y Messi y luego terminó siendo uno más del montón. La actuación de Pepe ya ha sido valorada. El canterano Álvaro Arbeloa demostró de qué está hecho: de lo mismo que la bolsa de valores (inestabilidad pura). Se vio bien en pocas subidas por la banda derecha y dejaba varios espacios a la hora de bajar. Nada malo que decir para un Iker, dueño de una garganta dorada, apta para contrastar con su uniforme amarillo de cancerbero.
Las líneas de este parlamento son para el equipo catalán. El vencedor, a posteriori, de la noche, pero también el encargado de dejarle las “botas puestas” a los merengues. Guardiola decidió apostar por su fútbol de siempre: el jogo bonito a la catalana. Nada nuevo que agregar a los culés, que ya no se sepa. Un Xavi inmenso; un Messi generando los Pearl Harbor del siglo XXI cada vez que se acercaba al área madridista; un Iniesta que no pudo jugar mucho debido a una lesión; un Pedro sustituto de Iniesta que marcaría el primero en el tanteador; un Fábregas preciso pero cansado; el mismo Busquets de siempre, contundente y de vez en cuando burlaba a algunos rivales pisando la pelota; un Puyol regular, cuyo único error provocó la segunda anotación del Real Madrid; un Piqué nervioso y dormido en los inicios de partido, pero finalmente, a la postre, demostró la baja forma en la que se ha visto en la actual temporada pese a sus destellos de calidad e ímpetu de cara al gol.
Párrafo aparte merecen Abidal, Alexis Sánchez y Daniel Alves. El francés no estuvo nada bien: mal en la salida, desbordes casi nulos, lento, y predecía muy poco lo que iba a hacer Ozil. Parece que el gol en el partido de ida le vino mal y la celebración disparando con una ametralladora formada por sus manos, le hizo gastar todos los “cartuchos”. El chileno no estuvo fino. Las pocas veces que probó al arco resultó un veneno, pero para nadie. Se vio ligeramente fuera de sí. Por otra parte, el brasileño, ex jugador del Sevilla, fue decisivo con el golazo conseguido con un disparo desde fuera del área; mantuvo en ridículo en varias ocasiones a Coentrao, aunque su actitud a la defensa no fue de las mejores, vale destacar que estuvo dentro de la norma para seguir siendo nombrado como el mejor lateral derecho del mundo.
Una vez más, el madridismo, de cierta forma, cambia su filosofía: grandes contrataciones, nuevos galácticos (es la parte que se mantiene desde que Florentino comenzó a utilizar el “materialismo”, esta vez en monedas); pero estos fenomenales jugadores han sabido transformar las ganancias en puntos, más que en resultados. Solo una Copa del Rey se ha ganado en esta nueva era. El Barça ha monopolizado los demás trofeos, y no se trata de culpar a este Madrid por estar en el momento y el lugar equivocado; ni ensalzar aún más la figura de Messi o de Guardiola. Conocemos por el Barcelona a una maquinaria perfecta, donde la clave radica en Xavi Hernández. A quien piense lo contrario, le invito a reflexionar sobre por qué Argentina solo sabe el significado de “secundar”. Conocemos por el Real Madrid a un Michael Jackson deportivo, que solo produce para vender y únicamente compra lo más caro del mercado. No existe un record guiness al despilfarro, pero de existir, sería para el club merengue. Se conoce por clasicismo a una corriente estética e intelectual, pero habrá que llamarle así también a la entrega de los futbolistas en partidos como el que protagonizan estos dos equipos. El empate a dos en el electrónico dio el pase a la siguiente ronda a un Barcelona, a mi entender, a escasos metros de volver a ver el triste final del filme “La era de Rijkaard”.
El fútbol vive momentos complejos. La crisis económica revierte numerosos aspectos de las sociedades. El más universal de los deportes no está exento. Las huelgas, los indignados, la escasez, el desempleo: son tantos problemas como para llorar durante toda una vida. Pero el fútbol existe, y mientras exista, habrá poesía. Mientras logre paralizar a millones de personas, habrá huelgas. Mientras existan equipos archirrivales, habrá indignados. Mientras presenciemos juegos que acaben con empate a cero, habrá escasez. Mientras que existan jugadores sin contrato, habrá desempleo. Es el fútbol, el único espejo de la sociedad que nos saca el llanto aproximadamente 90 minutos después de haber empezado a mirarnos.


RSS