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Pelotudo pluscuamperfecto

08/06/2009 04:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El vanidoso necesita de los demás, y en este morbo que vive con el campo, entre otros eventuales adversarios; "cegado" por su vanidad, consigue el hombre sentirse de verdad perfecto

…¿hay palabras, palabras de las denominadas malas palabras que son irremplazables, por sonoridad, por fuerza, algunos incluso por contextura física de la palabra. No es lo mismo decir que una persona es tonta o zonza que decir que es un pelotudo. Tonto puede incluso incluir un problema de disminución neurológica realmente agresivo.

El secreto de la palabra pelotudo, ya universalizada —no sé si está en el diccionario de dudas—, está en que también puede hacer referencia a algo que tiene pelotas. Puede hacer referencia a algo que tiene pelotas que puede ser un utilero de fútbol que es un pelotudo porque traslada las pelotas; pero lo que digo, el secreto, la fuerza; está en la letra t. Analicémoslo —anoten las maestras—: está en la letra t, puesto que no es lo mismo decir zonzo que decir peloTUdo. Roberto Fontanarrosa.

El dirigente ruralista Alfredo De Angeli endureció su discurso contra el ex presidente Néstor Kirchner, y calificó al ex mandatario de "pelotudo" por acusar indirectamente al agro de generar un clima destituyente y de haber "cambiado los tanques por los tractores".

"Tengo que tratarlo de eso, de pelotudo; se quedó leyendo el diario de la década del '70", reaccionó el titular de la Sociedad Rural de Entre Ríos, en réplica de los nuevos cuestionamientos de Kirchner contra el agro.

Un acierto de naturaleza semántica-gramatical, tomada en el momento justo, se valió de ella para expresarse abiertamente, tuvo la libertad de seleccionar, de hurgar, de penetrar en el conglomerado léxico que se le presentó y cumplir así su función primordial de comunicación.

El presidente se siente perfecto. Un hombre de selección, para sentirse perfecto, necesita ser especialmente vanidoso, y de jactarse de ello, la creencia en su partido perfecto no está unida a él, no es ingenuo, sino que llega de su inmodestia, y aun para él mismo tiene un carácter ficticio, imaginario e inseguro; porque además sabe que puede perder. Pero el vanidoso necesita de los demás, y en este morbo que vive con el campo, entre otros eventuales adversarios; "cegado" por su vanidad, consigue el hombre sentirse de verdad perfecto. En cambio, al tipo de a pie, de nuestros días, no se le ocurre dudar de su propia plenitud. Su confianza en sí es, maravillosa. El hermetismo nato de su alma le impide lo que sería posición anterior para descubrir su insuficiencia: compararse con otros seres. Compararse sería salir un rato de sí mismo y trasladarse al prójimo. Pero el alma mediocre es incapaz de cambios.

. Hablando en pretérito, HA PERDIDO el uso de la audición. ¿Para qué oír, si ya tiene en sus adentros todas las voces, cuanto falta?

Según Ortega y Gasset, tal vez el gallego más argentino que existió, nos encontramos con la misma diferencia que eternamente existe entre el tonto y el perspicaz. Éste se sorprende a sí mismo siempre a dos dedos de ser tonto; por ello hace un esfuerzo para escapar a la inminente tontería, y en ese esfuerzo consiste la inteligencia. El tonto, en cambio, no se sospecha a sí mismo: se parece discretísimo, y de ahí la envidiable tranquilidad con que el necio se asienta e instala en su propia torpeza. Y agrega: no hay modo de desalojar al tonto de su tontería, llevarle de paseo un rato más allá de su ceguera y obligarle a que contraste su torpe visión habitual con otros modos de ver más sutiles. El tonto es vitalicio y sin poros. Por eso decía Anatole France que un necio es mucho más funesto que un malvado. Porque el malvado descansa algunas veces; el necio, jamás.

Hoy, en cambio, el hombre palmípedo tiene las "ideas" más taxativas, más concretas, más particulares, quizás más tangibles; sobre cuanto acontece y debe acontecer en el caos preelectoral en el cual está sumergido. Hablando en pretérito, HA PERDIDO el uso de la audición. ¿Para qué oír, si ya tiene en sus adentros todas las voces, cuanto falta? Ya no se permite una mínima ocasión para escuchar, sino, al contrario, la posee para juzgar, sentenciar y decidir. No hay tema de vida pública donde no intervenga, ciego y sordo como es, imponiendo sus "opiniones".

He aquí la principal característica, radiografía en mano, del “predicador” del PJ: el derecho a no tener razón, la razón de la sinrazón, es proverbial. Expone Ortega en “La rebelión de las masas”; y revela: … yo veo en ello la manifestación más palpable del nuevo modo de ser las masas, por haberse resuelto a dirigir la sociedad sin capacidad para ello. En su conducta política se revela la estructura del alma nueva de la manera más cruda y contundente; pero la clave está en el hermetismo intelectual. El hombre medio se encuentra con "ideas" dentro de sí, pero carece de la función de idear. Ni sospecha siquiera cuál es el elemento utilísimo en que las ideas viven. Quiere opinar. De aquí que sus "ideas" no sean efectivamente sino apetitos con palabras, como las romanzas musicales.

Pero el “pelotudo” perfecto se siente perdido si acepta la discusión, e instintivamente repudia la obligación de acatar esa instancia suprema que se halla fuera de él. Por eso, irreflexivamente, nos muestra lo que aparenta:"acabar con las discusiones", y se reprueba para no hablar de censura, toda forma de concordia que por si misma implique acatamiento de normas ecuánimes, desde la tertulia hasta el Congreso. Esto quiere decir que se renuncia a la convivencia de cultura, ni más ni menos; que es una convivencia bajo normas, y se retrocede a una convivencia salvaje. Porque el señor, exagera, se extrema cacareando, donde sus “compañeros” lo ponderan y se agranda. El hombre perfecto se recarga, se expande; y como todo serafín del discurso se extralimita. En fin, el “pelotudo” perfecto exagera en retro, digamos. El tractorista HA DICHO: “se quedó leyendo el diario de la década del '70”. Pero también omite en la perorata retrospectiva, sus destellos en los pretéritos años de la segunda década infame donde él HABIA SIDO pieza fundamental del menemato.

Entónces no es un pelotudo perfecto, atención. Es, un pelotudo pluscuamperfecto. Permiso…


Sobre esta noticia

Autor:
Diego Sponton (3 noticias)
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Opinión
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