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El penalty está dejando de ser "el máximo castigo" o el "medio gol", gracias a profesores de universidad

27/02/2016 09:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hoy ejecuta el penalty (penalti o penal según las latitudes) el jugador quizás más fino del team, el más psicólogo, el mejor entrenado, lleve el número 10 en la camiseta o el 4. Pero hoy el portero sea o no un internacioal, detiene más penaltis que antaño

En varios estudios realizados por algunas páginas web, se infiere que el lanzamiento de un penalti es de hecho, "la máxima pena" y que el lanzador hace de verdugo.

Cada vez que vemos por televisión a un jugador de futbol tirar un penalti, nos da la sensación de que es algo muy fácil de hacer. Parece como si el portero tuviera muy pocas posibilidades de pararlo y sólo hubiera que apuntar dentro de la portería para marcar gol. Sin embargo, cuando golpea la pelota el lanzador, el tema se complica.

Pero hoy observamos que los porteros detienen más penaltis que antaño. Y eso que el lanzador no es tampoco, como ayer el jugador de más toque del equipo, que va lanzar un cañonazo de forma que el balón entre en la red llevándose al portero por delante. Y hasta rompa la red…

Hoy ejecuta el penalti (penalti o penal según las latitudes) el tipo quizás más fino del team, el más psicólogo, el mejor entrenado, lleve el número 10 en la camiseta o el 4. También hay que decir que normalmente el asesor del club -en el tema portero es otro portero generalmente internacional. . Y el delantero lanzador aunque se entrena con los demás, sabe que es uno de los tres elegidos para que llegado el caso sea el "verdugo". Y afila sus armas para eso. Y hoy DIASPORA saca a colación este tema, porque se trata ya a nivel universitario, como luego veremos.

Hay porteros qe tienen bien estudiados los lanzamientos del argentino del Barça" porque hacen un trabajo previo a cada partido. los guardametas estudian al rival y se ven sus últimos partidos en (video)".Y en ese tiempo se produce un duelo psicológico con él porque el parador ha visto en video, las posturas, el modo, y conocía la táctica de Messi como ejecutor”. Y así mentalmente ha rebajado el porcentaje del 78% de ventaja que tiene Messi como lanzador del penalti de anotar a un, digamos, 40%.Aunque Messi rara vez fracasa.

En resumen: el 78% de ventaja que casi todas las web dan al lanzador, se ha rebajado y según DIASPORA "un portero bien preparado vale ahora por dos"

El portero Diego Alves pareca el especialista en detener penaltis en la liga española. Dice que su habilidad es cuestión de «pura intuición; hay que intentar  desestabilizar al lanzador». Defiende felino la portería del Valencia, con lo que un ritual que arranca con un intento por generar dudas en el lanzador antes de que coloque el balón en el punto de penalti. La fórmula le funciona. Desde que llegó a la Liga española ha tenido que enfrentarse a 35 penaltis. Y ha parado 15. Ha sacado de la red? 18. Su porcentaje de acierto roza el 43% (42, 85%).

Para coronarse definitivamente en esta estadística en la Primera División de la Liga española necesita detener dos penaltis más. Uno para igualar los 16 de Andoni Zubizarreta entre 1981 y 1998. En todo caso, el porcentaje está muy a favor del guardameta brasileño, pues a guaradameta vasco le lanzaron 102 penaltis. Por detrás de Alves, la colección de mejores «parapenaltis» de la Liga  la siguen Santiago Cañizares, que paró 13; Andrés Palop, 12; César Sánchez, 11; e Íker Casillas, Víctor Valdés y Leo Franco, 10..

Según tres profesores de universidad lo mejor es que el guardameta se quede parado

En un artículo publicado por los profesores Rich Masters, John van der Kamp y Robin Jackson del Instituto de Rendimiento Humano de la Universidad de Hong Kong descubren que los lanzadores de penaltis son más dados a disparar hacia el lado que consideran más descubierto. Su teoría respecto al guardameta es más bien pesimista dicen que “en un principio, un penalti coloca a un portero en tal desventaja que solo aproximadamente el 18% de las veces para la pelota”.

“Sin embargo -añaden- algunos entendidos del fútbol piensan que los porteros pueden parar penaltis más fácilmente quedándose parados en el lado izquierdo o derecho de la portería” -lo cual para nosotros es dudoso-.

Esos tres profesores coinciden, después de observar 200 videos de lanzamientos de penaltis, -incluyendo los partidos del mundial, la Copa de África, los partidos de los campeonatos europeos (Liga Española, Premier League, Calcio, Bundesliga…), y los partidos de la UEFA Champions League, etc…- en que los porteros se lanzan hacia algún lado el 96% de las veces.

“Los porteros no tienen como estrategia el quedarse parados. A pesar de todos los factores que pueden influir en la dirección de un penalti, la mayoría de los penaltis fueron dirigidos hacia el lado de la portería con mayor espacio al descubierto”.

Después de evaluar cuidadosamente los resultados, el profesor Masters y su equipo concluyeron que es factible para un portero influenciar percepciones del espacio y, por lo tanto, la dirección del penalti quedándose parados en un lado o en el centro de la meta. Así el portero puede tirarse estratégicamente al lado con mayor espacio.

La extrapolación de sus datos indica que el desplazamiento óptimo del portero en la vida real es de 6 a 10 cm. Sus resultados sugieren que el lanzador de penaltis es poco proclive a notar un desplazamiento en este rango. Sin duda, es una buena táctica aplicable a los porteros de fútbol".

La que se afirma como la técnica infalible para ejecutar un penalti es patear el balon a 105 km/hora con el cuerpo inclinado a 20-30 grados respecto a la superficie y apuntar a más o menos 50 cm del vertical y horizontal en cualquiera de los extremos izquierdo o derecho, dice un estudio que  es un tiro infalible, efectivo y por ende imposible de atajar para todo guardameta, ya que describe una trayectoria con un ángulo al cual ningún arquero podría llegar a interceptar el balón.

 

Entre los factores psicológicos que pueden incidir en la eficacia de la técnica del penalti y es la presión. No es lo mismo lanzar un penalti en un entrenamiento todo relajado y sin público que lanzar penaltis en la ronda de penales de definición de un campeonato, lanzarlos en los estadios de los visitantes o inclusive en los estadios locales  llenos. Existe un factor de presión psicológica que se incrementa por ejemplo si eres un jugador destacado que se supone no debes de fallar nunca. Es decir que como seres humanos los jugadores de fútbol que ejecutan penaltis, pueden verse afectados por el entorno de juego distrayéndose o colocando a la técnica del tiro en segundo plano sin darse cuenta que lo hacen.

Siendo la máxima sanción en ofensiva en el fútbol, el lanzamiento desde 11 metros debería ser en un 99% gol, dada su naturaleza. Sin embargo es el error humano el que minimiza sus posibilidades.

Se habla que los porteros solamente logran para el 18% de los tiros de penal. Pero no menos del 40% de ese 18% de tiros fallados se deben más a una incorrecta técnica del lanzador que a la los excelentes reflejos de un portero, salvo por supuesto algunos casos excepcionales

Hemos visto a las máximas estrellas fallar un penalti de manera vergonzosa y hasta incomprensible. Para los que lo presenciamos en su momento, seguramente recordamos los casos de Maradona y Platiní, para citar dos casos emblemáticos. Ambos fallaron penales de manera fatal siendo jugadores de gran clase, en el clímax de sus carreras futbolísticas y justamente en partidos clave para sus equipos, es decir teniendo de manera real la presión mediática, deportiva y social en su entorno.

El lanzador se ve obligado a vencer al portero y esta situación es la que tiene que saber aprovechar todo guardameta. Que un portero no ataje un penalti no tiene tanta trascendencia como si un jugador que además es reconocido en el medio no logre concretar gol en el lanzamiento. El guardameta debe tener siempre en cuenta que parar un penalti dice mucho de él como guardameta y además es un empujón de adrenalina pura que puede levantar la moral de su equipo.

El portero debe estudiar  detalles básicos como el lenguaje corporal y la mirada del lanzador, que le oprientartán hacia donde dirigir su máximo esfuerzo y les puedo asegurar que en más de alguna ocasión no tendría que siquiera lanzarse ya que muchos penaltis están tan mal lanzados por culpa del factor presión del entorno sufrida por el lanzador, que terminan siendo lanzados hacia el centro de la meta.

Desde los días de la preguerra la psicología y técnicas sensoriales han cambiado el penalty

En fin, tiene mejores posibilidades de anotación el lanzador de penaltis que logra colocar el entorno en segundo plano y así enfocarse en el arquero y la meta que el que no lo hace. Y tiene mejor posibilidad de atajar un penal un arquero que espera la trayectoria del balon sin lanzarse apresuradamente o al azar hacia los extremos.

Un penalti científicamente calculado para ayudar al portero

Un estudio reciente afirma que “los movimientos sutiles del cuerpo del guardameta podrían indicar hacia dónde se dirige la pelota durante un lanzamiento de penalti. Los porteros podrían utilizar los resultados de este estudio para mejorar sus posibilidades de detener un penalti. Pero también los jugadores contrarios podrían utilizar los resultados para engañar a los porteros.

“En un partido de fútbol de la categoría de un Mundial, la gran mayoría de los penaltis se convierten en goles “en opinión de los autores de este estudio. Enfrentándose a una pelota que se dirige hacia él desde 11 metros de distancia a 90 kilómetros por hora, y que pasa menos de medio segundo en el aire, un guardameta necesita decidir hacia qué lado lanzarse incluso antes de que el pie del jugador entre en contacto con la pelota. Los estudios demuestran que más del 80% del tiempo incluso los mejores porteros fallan” -según los científicos.

Las más recientes investigaciones podrían tenderles una mano a los guardametas. Utilizando tecnologías de movimiento sensorial y análisis computarizados, un científico ha identificado algunas señales tempranas que predicen de manera confiable la dirección hacia la que se lanzará el penalti. El estudio también descubre que algunos jugadores son mejores para detectar esas señales que otros.

"Hay algunos datos interesantes que sugieren que existe una gran diferencia en la actuación de los guardametas experimentados que juegan en los equipos nacionales”, manifiesta Gabriel Díaz, un científico cognitivo del Instituto Politécnico Rensselaer de Troy, N.Y. Algunos son auténticos bloqueadores de penaltis, mientras que otros actúan como cualquier novato.

"En el futuro me gustaría crear un régimen perceptivo de entrenamiento”, manifiesta

“Quizás podríamos centrar la atención de las personas para enfocarlas en la información más confiable”.

Aunque en un penalti entran en juego un montón de habilidades físicas para colocar el balón fuera del alcance del guardameta, un penalti es en última instancia un juego mental entre el jugador y el portero. En apenas un segundo, cada oponente intentará adivinar qué es lo que hará el otro.

Estudios del pasado han observado cómo las emociones del portero influyen en su decisión de lanzarse o permanecer de pie, cómo su postura afecta la decisión del jugador hacia dónde lanzar el balón y cómo la ansiedad del lanzador también afecta su posibilidad de éxito. Adoptando un enfoque diferente, Díaz pretende averiguar si alguno de los movimientos del lanzador antes del lanzamiento puede ayudar al portero a determinar hacia dónde se dirigirá el balón.

En una especie de frontón, Díaz creó un escenario reducido de un lanzamiento de penalti, concretamente un tercio más corto que la distancia oficial entre el balón y la portería. El experimento también contaba con una portería un tercio más pequeña de lo normal.

Con más de 40 sensores de movimiento en 19 articulaciones importantes, tres jugadores universitarios lanzaron más de 100 penaltis a ambos lados de la portería. Incluso la pelota disponía de un sensor de movimiento. Todos los movimientos fueron seguidos por las cámaras.

De los 27 movimientos posibles del cuerpo, Díaz descubrió cinco que parecían ser indicativos fiables de la dirección hacia la que sería lanzada la pelota, incluyendo la dirección de la planta del pie y el ángulo de sus caderas. Si un jugador intentaba hacer algo inesperado como colocar la planta de su pie hacia una dirección y lanzar la pelota hacia el lugar contrario, el resto del cuerpo también podría seguirlo, manifestó Díaz. El jugador, por ejemplo, tendría que mover sus brazos de una manera determinada para mantener su equilibro.

En un segundo experimento, Díaz mostró las imágenes de los penaltis de su primer experimento a un grupo de jugadores de fútbol principiantes. Ellos observaron el lanzamiento hasta el momento en el que el jugador tocaba la pelota. Después, la pantalla se ponía en blanco. Tenían medio segundo para decidir la dirección de la pelota.

Los resultados, que Díaz planea enviar a diarios científicos cuando termine sus estudios complementarios, muestran que la mitad de las personas no eran muy perspicaces a la hora de adivinar hacia dónde se dirigía la pelota. La otra mitad, sin embargo, conseguía adivinarlo.

Aquellos que lo adivinaron pudieron no haber tenido en cuenta los movimientos específicos del cuerpo, pero instintivamente los tuvieron dice el estudio. También es cierto que tendían a esperar un poco más de tiempo para responder a la pregunta.

Pero ese es precisamente el tiempo del que no disponen los porteros en las situaciones reales de juego, declaró Richard Ginsburg, co-director del programa de psicología del deporte del Hospital General de Massachusetts en Boston.

Mientras que los nuevos hallazgos podrían eventualmente proporcionar nuevas pistas tanto a los porteros como a los jugadores que lanzan los penaltis, diseccionar un deporte en partes científicas nunca puede producir a un jugador perfecto (guardameta o lanzador), declaró.

En un deporte como el fútbol con un seguimiento gigante de espectadores y medios, emociones casi incontroladas fluyendo y tremendas presiones sobre los jugadores, la psicología comienza a jugar un papel muy importante. Eso siempre crea resultados impredecibles… pero no tanto”

"Este tipo de ciencia sobre la psicología del jugador puede llevar lejos”, declaró Ginsburg, quien también jugó y entrenó a jugadores de fútbol. “Existen un gran número de factores que influyen en el deporte. Y siempre habrá esas variables que permanecen desconocidas hasta que alguien las estudie”.

 

 


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