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Se acabó el mito. El espíritu revolucionario de mayo del 68 ha muerto

04/05/2011 18:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En la historia de la Humanidad ha habido distintas fechas que cambiaron la trayectoria de los acontecimientos. Mayo del 68 fue una de ellas y afectó de formas distintas a grandes núcleos de la población mundial

Al contrario del Mayo Francés, la Primavera de Praga u otras manifestaciones de lo que se vino a llamar "la revolución del 68", en España no se pasó de huelgas, luchas callejeras y manifestaciones públicas enérgicamente reprimidas por el gobierno de la época. La izquierda de entonces -que nada tiene que ver con la de ahora-, supo conectar activamente con movimientos obreros y estudiantiles en Barcelona, Madrid, París, Roma, Londres, Praga, México y gran parte de los EE.UU. y Latinoamérica.

El Mayo Francés o la revolución del 68

Una cadena de sucesos entre los sectores obreros y estudiantiles que se dieron en Francia, especialmente en París, durante el mes de mayo de 1968 vinieron a traer una serie de protestas y manifestaciones contra el imperialismo, el capitalismo insaciable y la guerra del Vietnam que condujeron a la radicalización de las juventudes, especialmente procedentes de las clases medias, y a los obreros que devinieron en la mayor huelga general vivida en Europa al ser secundada por más de diez millones de seres humanos.

Los enfrentamientos con la policía y los alborotos fueron en aumento reinando la anarquía más absoluta que se había visto en los últimos tiempos y el país se vio paralizado por completo de modo que el gobierno quedó simbolizado como enemigo del pueblo dado el número de detenciones masivas que se realizaron y la represión violenta que ejercieron las fuerzas de seguridad y la gendarmería contra los manifestantes. En aquel entonces se llegaron a contabilizar más de 1.000 heridos entre trabajadores, estudiantes y policías.

La Primavera de Praga

En el año 1967, durante la celebración del IV Congreso de Escritores del la antigua Checoslovaquia, Alexander Dubcek accedió a la dirección del Partido Comunista checo a pesar de la reacción adversa del gobierno de entonces presidido por Novotny y apoyado por Breznev, secretario general de Partido Comunista Soviético.

Dubcek fue el primer nacionalista eslovaco que accedió al poder en Praga emprendiendo medidas liberalizadoras apoyadas por los medios de comunicación locales favoreciendo el levantamiento de la censura impuesta por gobiernos pro-soviéticos anteriores. Eso fue el 5 de marzo de 1968 y daba comienzo a lo que se vino a conocer como la Primavera de Praga. Su política de liberalización buscaba lo que él mismo denominó "socialismo de rostro humano".

Las reformas que impuso engendraron una gran euforia popular lo que causó enormes recelos entre los dirigentes del Kremlin y aunque trató de dejar bien claras sus fidelidades hacia el Pacto de Varsovia y la U.R.S.S. nada impidió que los tanques entraran en la capital, Praga, el 21 de agosto de 1968 dando punto final a todos sus procesos de reforma. Se repetían las mismas imágenes que se dieron en Budapest (Hungría) en 1956.

Quién hace a quien, la sociedad al sistema o el sistema a la sociedad

Aquella generación, la generación de mayo del 68, la de la "imaginación al poder" y del "prohibido prohibir" consiguió, entre otras muchas cosas más, la defenestración de la Quinta República francesa y la retirada de la esfera política del General De Gaulle quien había regido los destinos de Francia desde el final de la II Guerra Mundial hasta las elecciones legislativas celebradas el mes de junio de ese mismo año.

Pero no solamente fueron Francia o Checoslovaquia quienes sufrieron las acometidas revolucionarias -si se puede llamar revolución a los hechos que se inician antes del 68-, sino que países como Estados Unidos o México también las sufrieron dentro de sus fronteras.

En EE. UU., con las protestas contra la guerra del Vietnam y el nacimiento del movimiento hippy en el macro festival de Woodstock en 1969. Las constantes manifestaciones antisegregacionistas dirigidas por el pastor Martin Luther King Jr. el cual fue asesinado el año 1968 al igual que el senador Robert (Bob) Kennedy -hermano del asesinado presidente John Fitzgerald Kennedy cinco años antes-, y candidato demócrata a la presidencia de su país así como muchos actos violentos más que cambiaron el panorama político norteamericano de los siguientes años.

En México y coincidiendo con la celebración de los JJ. OO. de 1968, millares de estudiantes, profesores, amas de casa, obreros, profesionales liberales y otros, se manifestaron en la plaza de Tlatelolco, llamada también de Las Tres Culturas, siendo reprimidos violentamente por el ejército y los paramilitares del "Batallón Olimpia". El responsable directo de la conocida como "matanza de Tlatelolco" fue Gustavo Díaz Ordaz, presidente del país y agente colaborador de la CIA, Central de Inteligencia Americana, el cual operaba con el nombre en clave Litempo-2.

Mitos e iconos revolucionarios: la lucha armada

Se magnificó a partir de entonces a figuras revolucionarias como por ejemplo la del Che Guevara, pseudo-guerrillero asesinado por la CIA y el ejército boliviano en el año anterior; la de Malcolm X, víctima de atentado de sus propios camaradas, los Panteras Negras, de la Nación del Islam y la de otros líderes asesinados o muertos en atentado como los mencionados anteriormente.

El nacimiento de Al Fatah (Septiembre Negro) en los luctuosos hechos de los JJ.OO. de Múnich del 72 donde fueron cobarde y vilmente asesinados once deportistas israelíes también vio la luz. Pero no fue el grupo de Yasir Arafat el único grupo terrorista que nació a raíz de esas circunstancias revolucionarias. En Alemania, sirva como ejemplo, se creó la Fracción del Ejército Rojo o banda Baader-Meinhof; en Italia, las Brigadas Rojas de Mario Moretti; en España la ETA en las provincias Vascongadas, y en Irlanda del Norte, el IRA, volvió a resurgir.

Latinoamérica también se contagió del fulgor revolucionario surgido a finales de la década de los 60 con la creación de grupos terroristas como Montoneros en Argentina, Tupamaros en Uruguay o Sendero Luminoso en Perú por citar algunos de ellos. Hasta la imperial Japón sufrió los ecos revolucionarios de la década creando su propio grupo terrorista.

Tampoco fueron menos los países árabes donde nacieron bandas armadas terroristas y fundamentalistas como secuela de la revolución de los ayatolahs liderada por Jomeini tras la caída del Sha de Persia. Grupos como Hamás, Hizbolah o como Al Qaida, por citar algunos, han sembrado y sembrarán el terror a menos que se les combata y elimine del ámbito social ya sea por medio de destrucción física, como el recientemente abatido terrorista Osama Bin Laden, o por falta de apoyo social especialmente en los medios de comunicación que se hacen llamar progresistas cuando, paradójicamente, son quienes mayormente combaten al progreso y al bienestar de toda la sociedad. ¡Al ostracismo más absoluto con ellos o al paredón después de un justo juicio! Ese debería ser su final.

Otros grupos revolucionarios son los anti-sistema. La expresión movimiento anti-sistema es una invención de los medios de comunicación que reflejan toda aquella posición disidente y subversiva ante el sistema actual imperante, juntando bajo un mismo nombre una gran variedad de grupos. Su base ideológica, según la prensa, es compleja, amplia y heterodoxa, donde antiglobalización, anti-capitalismo e inconformismo militante se nutren de diversas ideologías, movimientos cívicos y éticos, asociaciones e incluso partidos políticos. Cualquier movimiento que busque una confrontación o un cambio ante las instituciones establecidas puede ser denominado anti-sistema por los medios de comunicación.

Las fuerzas democráticas denominan "grupos anti-sistema" a los grupos y asociaciones de personas descontentos o en desacuerdo con el orden democrático tradicional, y de varias de sus instituciones sociales, políticas o económicas, y que desean de algún modo cambiarlo, y que lo demuestran mediante las protestas callejeras o actividades fuera del sistema político o social.

Estos grupos denominados anti-sistema pueden ser variados y de un amplio espectro (anarquistas, comunistas o fascistas, entre otros). Sin embargo, al igual que en el movimiento antiglobalización, suelen confluir y coincidir en el tipo de acciones y actividades, así como posicionamientos y actitudes tales como las manifestaciones.

El mundo islámico sale a escena: revoluciones en el Magreb y en el Oriente Próximo

A raíz del suicidio de Tariq Tayyib Mohammed Bouazizi, bautizado con el sobrenombre de "padre de la revolución tunecina", quemándose a lo bonzo como protesta por el trato recibido por las autoridades y la policía de su país, Túnez, se inicia un proceso de "revolución democrática" en casi todo el mundo islámico que comienza con la caída del propio dictador tunecino Zine El Abidine Ben Ali, continua con la defenestración del presidente egipcio Hosni Mubarak y se extiende como un reguero de pólvora por todo Oriente Medio y el Magreb. Países como Marruecos, Argelia, Libia, Sahara Occidental, Mauritania, Jordania, Siria, Sudán, Omán, Yemen, Arabia Saudí, Barhein, Yibuti, Irán, Irak, Somalia o Kuwait están, en mayor o menor grado, en pleno proceso revolucionario donde la gran mayoría de la sociedad civil exige cambios democráticos y el fin de la tiranía y del feudalismo mas anacrónico y vetusto que se ha dado en la humanidad desde la Revolución Francesa y las posteriores hasta el día de hoy.

Tiranos que hasta ayer mismo se creían intocables y queridos por sus pueblos están en el punto de mira de una sociedad a la que no han sabido o no han querido gobernar salvo a través del temor y la castración mental. Ese temor, hoy, ya lo han superado los libios inmersos en una espantosa y cruel guerra civil forzada por el empecinamiento de Muamar el Gadafi de mantenerse en el poder a costa del oprobio de su propio pueblo. Y los sirios, dispuestos a arrojar al cieno más inmundo a su dinástico presidente Bashar Al Assad empeñado en mantenerse por la fuerza aun y a costa de la eliminación física de sus opositores. También en Irán donde su presidente Mahmud Ahmadineyad, que incita a los demás pueblos islámicos con la insana pretensión de "lanzar a los judíos al mar" -siendo Israel la única democracia de todo Oriente Medio-, queriendo generar la energía nuclear suficiente como para la elaboración de bombas atómicas capaces de destruir no solo a Israel sino a todo el Occidente civilizado; u otros tiranos como Ali Abdullah Saleh, en Yemen, cuya reivindicación es mantenerse en el poder a toda costa a pesar de que se le acuse de fraude electoral.

Las reformas que impuso engendraron una gran euforia popular lo que causó enormes recelos entre los dirigentes del Kremlin

Reinos de corte feudal como Marruecos, Jordania, Arabia Saudí o Bahréin que han tenido que realizar cambios sustanciales en el modo de gobernar a sus pueblos con el fin de frenar las iras de sus súbditos.

Otras Dictaduras deben caer si queremos un Mundo mejor

Sin embargo no solamente es el terrorismo islámico o las tiranías que actualmente están en subversión a las que hay que combatir. Hoy en día existen Dictaduras tanto o más peligrosas como el propio terrorismo islámico.

Dictadores como los Castro, en Cuba, o Hugo Chávez, en Venezuela, han de dejar paso a gobiernos donde sea el pueblo quien decida libremente y sin coacciones de ningún tipo cómo de qué manera quieren ser gobernados. No son tampoco los únicos países regidos por dictadores pues el mismo caso se repite en Corea del Norte con Kim Yong-Il, en Birmania con Tein Sein, en Guinea Ecuatorial con Teodoro Obiang, en Mauritania con Mohamed Uld Abdelaziz, en Sudan con Omar Hasan, y en otros países como Guinea Konacri, Costa de Marfil y casi toda África entera, en algunas de las antiguas repúblicas ex soviéticas, entre muchos otros más, según el índice de democracia publicado por The Economist en el año 2006.

Satélites de los Castro y de Chávez como son Evo Morales, en Bolivia, Correa, en Ecuador, Cristina E. Fernández de Kirchner, en Argentina, entre algunos más, deben de recapacitar y dejarse de mirar en sus propios ombligos gobernando de la forma que más convenga a los intereses de sus pueblos y no a la de sus partidos o al de los amigos circunstanciales que les proporciona el mundo de la política. Los pueblos pueden tener paciencia pero esta nunca es ilimitada.

La corrupción política, religiosa o social: otra clase de tiranía

Cuando se abusa del poder otorgado por el pueblo u obtenido a través de actos ilícitos como son las dictaduras, provenientes o no de golpes de estado, y alguna clase de dinastías hereditarias nos hallamos ante un claro exponente de corrupción política.

Absolutamente todos los tipos de gobierno ya sean estos monarquías o repúblicas, constitucionales o presidencialistas, están predispuestos a la corrupción política ya que es algo consustancial a una mayoría del género humano. Las formas de corrupción varían y son múltiples, pero las más comunes son: el uso ilegítimo de información privilegiada, el tráfico de influencias, el pucherazo, el patrocinio, el cohecho, los fraudes, la malversación, la prevaricación, el nepotismo y la impunidad. La corrupción facilita a menudo otro tipo de hechos criminales como son el tráfico de drogas, el lavado de dinero y la prostitución ilegal; aunque no se restringe a estos crímenes organizados, y no siempre apoya o protege otros crímenes.

La corrupción política pone en serio peligro el desarrollo de cualquier Estado o Nación. En tales circunstancias socava la democracia, mina a las instituciones e impide el buen gobierno ya que supone una subversión de los procedimientos formales. La corrupción en las elecciones y en los cuerpos legislativos los convierte en más irresponsables y distorsiona la representatividad de las políticas diseñadas. En el terreno judicial, la corrupción pone en entredicho el imperio de la ley o estado de derecho; y en las administraciones públicas da como resultado la ineficacia de su gestión. Al mismo tiempo, la corrupción política quebranta la legitimidad y la credibilidad de los gobiernos y, también, de los valores democráticos, tales como la confianza y la tolerancia de los pueblos que en definitiva dejan de creer en su clase política. Muy a menudo muchos políticos olvidan que han sido elegidos para gestionar y administrar a sus connacionales no para enriquecerse a costa de ellos.

Otra forma de corrupción política es el Terrorismo de Estado el cual consiste en la utilización, por parte de un Gobierno, de métodos ilegítimos orientados a inducir el temor dentro de su propia población con el único fin de alcanzar sus objetivos sociales, políticos o militares. Dichas actuaciones se suelen justificar como "razones de Estado" actuándose, las más de las veces, por Decreto Ley.

Una de las consecuencias de la Revolución Francesa, además de marcar el inicio de la Era Contemporánea, fue la separación de los poderes de la Iglesia y del Estado. Pero esa separación nunca llegó a consumarse del todo y, aunque los estados se consideren laicos, religión y política acostumbran frecuentemente a ir de la mano, lo que conlleva a otra clase de corrupción: la religiosa.

Históricamente, la Iglesia -sobre todo el catolicismo- ha sido la salvaguarda y la protectora de sistemas políticos de corte dictatorial qué, salvo honrosas excepciones, ha justificado el constante abuso de poder por parte de los dictadores en su propio beneficio. Con estas premisas, y sin ir más lejos, un claro exponente es el presidente de Venezuela Hugo Chávez el cual declara abiertamente su fe religiosa e incluso llega a utilizarla como instrumento de su política. En muchas ocasiones se ha mostrado públicamente con un "rosario de rezos" entre sus dedos o con un crucifijo a la derecha de su busto parlante.

El silencio de la Iglesia ante los graves casos de pedofilia no es otro síntoma que la concupiscencia dentro del seno de la propia institución y una forma corrupta de actuar. La acumulación de riquezas terrenales contrarias al credo de cualquier creyente también es otra forma de corrupción ante la miseria que, desgraciadamente, hay en el Planeta. La falta de escrúpulos para mantener casos tan deleznables como es el "caso Maciel" sigue siendo algo connotativo de la corrupción más desacerbada. En fin aquellos que predican la palabra de Di's, en muchas ocasiones, contradicen sus propias enseñanzas.

Por último, en la sociedad civil, en el ámbito privado, también se ha acomodado la corrupción social. Uno de los casos más sangrantes e indecentes son el caso de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG's) que siendo asociaciones altruistas sin ningún ánimo de lucro caen en las zarpas de la corrupción. Entendidas estas organizaciones como elementos solidarios ante las diferencias sociales o de desarrollo de los más desfavorecidos en algunas ocasiones, afortunadamente no en todas, obran simple y llanamente en beneficio propio.

¿Un nuevo Orden Mundial? Un nuevo Imperio, el del Terror, está a las puertas si no se evita a tiempo

Terminada la "guerra fría", caído el Muro de Berlín, extinta la antigua U.R.S.S., superado el "american way of live", soporizada, casi narcotizada, la actual sociedad civil algo nuevo había que inventar para mantener en jaque a la opinión pública mundial; a las masas, que diría Lenin.

El abatimiento de Osama Bin Laden, máximo exponente ideológico de Al Qaeda, en una operación clandestina -pues nada sabía Pakistán aunque operaron en su territorio-, a puesto de manifiesto el interés de Occidente, especialmente de EE.UU., en terminar de una vez por todas y de la forma más contundente posible, con el terrorismo global que sacude los cimientos de la propia Humanidad. La subsistencia de los valores tradicionales de Occidente frente a un Islam fanatizado y anacrónico debe de prevalecer aun y a costa de que se deban reconducir a unas masas qué, víctimas de sus dirigentes, están abocadas a la autodestrucción más absoluta. Sin embargo, esa reconducción no debe hacerse cometiendo los mismos errores del pasado. Los Imperios han fenecido fagocitados por ellos mismos o por invasiones de otros imperios superiores a ellos. Los colonialismos han dejado de existir porque el resultado final siempre ha sido, es y será la independencia de los colonizados ya sea de forma pacífica o por medio del uso de las armas. Hoy solamente queda la Unidad de los Pueblos frente a los ataques cada vez más desafortunados de quienes puedan tener la ilusoria pretensión de actuar a modo de conquista ya sea estableciendo un Imperio del Terror o utilizando los medios que las democracias occidentales ponen a disposición de todos sus ciudadanos.

Los parámetros políticos y los intereses económico-sociales de la actual población se dirigen hacia un modelo de sociedad libre, soberana y bien administrada. La crisis económica que azota a la globalidad de los estados democráticos modernos del Primer Mundo obliga a los dirigentes políticos a realizar cambios sustanciales en el rumbo de los acontecimientos y prevenir, de la forma más racional posible, el final de la misma crisis pero ello sin olvidar que dos terceras partes de la humanidad están sometidas a unas deficiencias trascendentales y que también forman parte de la Humanidad.

Se ha de combatir el hambre en el mundo, la falta de atención médica adecuada y la escolarización y protección de la infancia. Se ha de preservar la Naturaleza como la herencia apropiada que hemos de dejar a nuestros descendientes. Se ha de extirpar con contundencia toda clase de corrupción política, religiosa o social. Se ha de terminar, de una vez por todas, con los gobiernos que tiranizan a sus pueblos en beneficio de unos pocos dirigentes privilegiados. Se ha de acabar con toda clase de terrorismo y de fanatismos, ya sean estos políticos o religiosos.

Estados Unidos ha librado al mundo de muchos de los peligros que le acechan.

Tildar a los Estados Unidos de imperialismo es una falacia que solamente los que le temen son capaces de pronunciar y los que la escuchan y lo creen están influenciados por las políticas demagógicas de sus dirigentes y castradas sus mentes por consignas anti-imperialistas de rancio abolengo. Gracias Presidente Obama, ha hecho lo que se debía de hacer: extirpar esa lacra de nuestro Planeta y que respondía al nombre de Osama Bin Laden. Pero Señor Presidente, dura es la tarea que se ha auto-impuesto pues le queda mucho camino por limpiar aun de rastrojos y de mala hierba.

En fin se ha de volver al Imperio. Esta vez sí, pero al Imperio de la Ley. Al de los valores eternos que han regido los destinos de la Humanidad y que se han corrompido con el devenir de los tiempos. A ese Imperio hay que volver, no a otro.

Mientras tanto, y pacientemente, China y Rusia estudian cautelosamente la situación y guardan un prudente silencio difícil de analizar y más difícil de entender.


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Jaime Bel Ventura (52 noticias)
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