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Pederastia y condición humana

08/05/2010 07:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"Se le devolvió la tortilla al clero", escribió alguien, al leer las acusaciones de los casos de pederastia en estos últimos días. Llama mucho la atención la arremetida comunicacional

“Se les devolvió la tortilla al clero”, escribió alguien, que no quiere mucho a la Iglesia Católica. Pero un sacerdote lúcido dijo: “hemos sido jueces intransigentes contra los pecados del sexo; el adulterio, el aborto, la píldora del día después, y ahora todo el mundo nos está señalando. Algunos de los nuestros han transgredido y en forma grotesca las mismas leyes y han cometido pecado. Debemos ofrecer disculpas y reconocer nuestro error. Tenemos la obligación de dar el ejemplo”. Buen acto de contricción.

Pero no se trata de esto, sino del hombre-mujer en sí y de su condición humana. Las religiones llaman la atención, como grupos humanos, por la gran cantidad de seguidores, que caminan detrás de cada una de ellas, como fieles ovejas. Muy respetable posición dentro de la libertad de elegir. Son instituciones, para muchos sagradas, intocables, incorruptibles. Pero no es así, porque están dirigidas por hombres, con sus debilidades y grandezas. Como los componentes de cualquier grupo.

Cuesta mucho, hasta no alcanzar la madurez, entender el difícil proceso de crecimiento biológico-hormonal, que sufre el hombre-mujer. Si no trae una carga genética equilibrada, y se desarrolla y crece en un medio ambiente educativo sexual apropiado, ese individuo, probablemente, será un ser enfermo, con instintos incontrolados. Además, existe la posibilidad de que ese pederasta hubiese sido abusado cuando niño. Son seres que conviven en medio de toda sociedad, muchas veces pasan inadvertidos, conviviendo con los demás.

La Iglesia Católica, la más poderosa de Occidente, en estos momentos, está en tela de juicio, y no tanto, por los pecados de los curas pederastas, que siempre han existido, como en todo grupo humano, sino porque hoy, por el avance de la tecnología y la enorme influencia que tienen los medios de comunicación, en cosa de segundos, un escándalo es trasmitido a todo el mundo. Lo que antes no sucedía. En toda institución o grupo existen algunas personas desviadas, que cometen graves errores como individuos, pero no por eso se debe atacar a toda la colectividad, que conforma dicha institución, y que en su mayoría son personas honestas.

Qué hipocresía tan grande, la de algunos, que atizan el escándalo contra una sola institución. Con su cara de personas honestas, fustigan, con todo su odio, la acusación. “En honor de la verdad”, dicen. Pero detrás de todo esto están movidos por oscuros intereses.

Déjenle ese trabajo de limpieza a quienes no forman parte de la asociación, "sepulcros blanqueados y compañía"

Eso no significa que no vamos con todo, en defensa de nuestros niños y niñas y en contra de cualquier abusador que aparezca por ahí.

Cuántos casos de este estilo, se esconden detrás de personas que están con la piedra en la mano, hoy; que han abusado sexualmente de sus propios hijos, hijas, sobrinos, sobrinas, nietos, nietas, sin sentir asco de sí mismos, ni remordimiento de conciencia. Y estos depravados pueden pertenecer a grupos tan respetables: profesores, militares, médicos, abogados, carabineros, y otros. No por culpa de unos pocos se va a enlodar a una institución completa.

Que quede claro, estas palabras no van en defensa a ultranza del proceder corrupto de algunos jerarcas del clero, o de cualquier institución, ni se los está exculpando, pero sí es un llamado a guardar silencio, a todos aquellos que se las dan de puritanos, y que en este momento están parados con una piedra en cada mano, “para desenmascararlos”, dicen. ¡Qué hipocresía! Como si fueran sólo los curas los pederastas.

Déjenle ese trabajo de limpieza a quienes no forman parte de la asociación, “sepulcros blanqueados y compañía”.

Señores: es la condición humana que aparece en el mito de la creación del hombre-mujer. El creador, advierte a Eva y Adán a no comer el rico fruto prohibido, pero les coloca el irresistible árbol al alcance de la mano. Junto con eso, toda la cantidad de hormonas sexuales e instintos desatados difíciles de dominar por algunos hombres. Más la excesiva promoción de sexo explícito en los medios de comunicación, exacerbando el instinto.

Rousseau se equivoca, -opinó un filósofo opositor-, al decir: “el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”. Nos crearon con tierra contaminada. Por lo tanto, y que nos perdone Rousseau, el hombre-mujer nace con más maldad que bondad, y la sociedad, dígase, en forma bien entendida; moral, educación, religión, amor, lo trata de componer. Prima por sobre todo esto el amor y la educación.

Llama mucho la atención la arremetida comunicacional, acusaciones contra sacerdotes en estos últimos años y en varios países al mismo tiempo. Detrás de estos “ataques”, pueden estar los más diversos intereses oscuros políticos y económicos, se comenta. Frente a una institución milenaria que tiene millones de seguidores en el mundo entero. Estemos o no de acuerdo con su mensaje, que ha permanecido incólume a través de dos milenios y que será difícil de destruir.

Las religiones son instituciones sagradas que están dirigidas por hombres con sus debilidades y grandezas. Como los componentes de cualquier grupo humano


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Gabrieli (22 noticias)
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