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Paula Bonet: "La pintura me ha devuelto a un lugar de libertad"

05/11/2019 06:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tras una década dedicada a la ilustración y a la escritura, Paula Bonet regresa a la pintura con Un ovillo de víboras. La belleza oscura, muestra programada en el marco del festival artístico Clàssics, y que podrá visitarse en la barcelonesa Galería Àngels hasta el 8 de noviembre. En ella, la pintora nos ofrece su visión más crítica de la belleza y se enfrenta a los versos del poeta francés desde una perspectiva de género.¿Cómo es esa "belleza oscura" a la que hace referencia el título? Suelo considerar inútil la belleza-envoltorio, y es a esa belleza a la que me he ido enfrentando tímidamente primero, y más tarde con obcecación, a lo largo de estos últimos años. La parte oscura de la belleza, en mi caso, es aquello que surge cuando te desentiendes de ella. Un ovillo de víboras se ha creado desde un lugar que todavía no había habitado con plena conciencia: ese en el que lo que importa es el proceso, el no querer controlar la técnica, el no proyectar una imagen resultante a la que se sabe llegar por la facilidad en el manejo de pinceles y médiums, por la repetición de patrones. Técnica y formalmente la belleza surge en el momento en el que una desatiende esa idea de belleza que el contexto nos impone.En Un ovillo de víboras el cuerpo femenino es protagonista. Sí. Porque quien pinta es una mujer que intenta recuperar un cuerpo que se le ha negado desde que tiene conciencia de él. ¿Y de qué manera se revela en el contenido de sus pinturas? La muestra ahonda en temas incómodos, habla de situaciones que, a pesar del dolor son necesarias experimentar. Si cambiamos la mirada y la actitud disfrutaremos de esa belleza que surge de la oscuridad, de lo que por imposición no entendemos como bello pero sí lo es.¿Qué es lo que más le atrae de la obra de Baudelaire? Lo que me cautiva de Las flores del mal [1857] es esa mirada hermosa sobre lo que duele, lo que se pudre, lo que estéticamente se desecharía con facilidad.¿Y de qué manera se manifiesta esa influencia en las pinturas? Hice una relectura rápida y casi en diagonal de Las flores del mal, un libro en el que el sujeto no entiende a mi género como igual al suyo. Escrito, además, en un momento en el que la figura del artista, el flaneur, distaba absolutamente de lo que una mujer -alguien que no podía transitar con libertad por el espacio público- podía ser. No he querido ilustrar la obra de Baudelaire. Simplemente me la he bebido de un trago, casi sin respirar, y me he puesto a pintar. No he querido que la palabra se impusiera, de hecho la he abandonado.La exposición es una metáfora sobre "experiencias femeninas poco nombradas". Es el dolor por la muerte de alguien que todavía no ha nacido, es el sentirse caliente, escurridiza y palpitante y no dejar que nadie te atrape. Es lo desagradable de la visión de un conejo con la piel arrancada. Un ovillo de víboras se refiere a aquello que todavía no he conseguido nombrar con palabras.¿Cómo ha sido volver a la pintura tras una década centrada en la ilustración y la escritura? Ha sido maravilloso. He vuelto al lugar de libertad en el que la opinión ajena o la de aquel o aquella que hace el encargo ha desaparecido por completo. Es volver a relacionarse con la obra (por fin) sin ruido, volver a los tiempos lentos que permiten técnicas como la pintura al óleo y el grabado. Es abandonar la inmediatez a la que he estado sometida estos últimos años.Y le ha permitido expresarte de una manera más simbólica y misteriosa. Creo que eso va unido, irremediablemente, al paso del tiempo. A medida que envejecemos nuestro pensamiento se vuelve más abstracto. Intentamos nombrar desde lugares más complejos. Conseguimos huir de los lugares comunes y de los tópicos. No nos importa que no se nos entienda o que no se consuma nuestra obra. Personalmente me encuentro (a nivel de pulsión) muy cerca del yo que estaba acabando la carrera de Bellas Artes y no tenía miedo de nada. Para mí siempre fue muy importante poder tener un taller y tuve que renunciar a él durante mucho tiempo.Como el poder de esa habitación propia a la que Virginia Woolf hacía referencia. Sí, el hecho de haberlo recuperado (gracias a poder hacer un trabajo con más visibilidad y aceptación social que paga facturas) me ha devuelto a ese lugar de libertad desde el cual me alejo de la zona turbia de esa oscuridad de la que estamos hablando.Recurre a un color pastel como el malva, difuminado y mezclado con el negro, estampados ambos en el lienzo como manchas, líneas y veladuras. ¿Qué significado tienen? No solamente hay pasteles y malvas, hay mucha tierra, mucho ocre y mucho blanco. Pero es el negro el que se impone. Y si lo observas con calma verás que en ese negro hay una búsqueda. Las que pintamos sabemos que las zonas oscuras se tienen que trabajar de la misma manera que las zonas de luces. No concibo las pinturas sin arrastrados ni veladuras. Eso es lo que he intentado hacer en Un ovillo de víboras, no resolver la oscuridad a brochazo limpio.En 'Nido de víboras' también siguen presentes esas sombras a las que ya dio forma en libros como 'La sed' (2016, Lunwerg) o 'Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión' (2018, Literatura Random House). No concibo la obra de ningún autor o autora sin abarcarla en su totalidad. Y la totalidad nos lleva directamente a ese lugar desde el que se entienden los hilos que tejen todos los supuestos proyectos y nos presentan el caos como una obra única. Con errores y aciertos, con repeticiones y roturas. Con la lógica de toda obra mínimamente coherente. Las sombras que aparecen en Roedores ya estaban en La sed y a su vez en The End. Es el suelo tembloroso que aparece en mis pinturas del año dos mil uno.¿Observa ahora esos claroscuros con más distancia? ¿Qué ha aprendido con el paso del tiempo? Mi obra de los últimos años bebe directamente de un par de frases de Clarice Lispector: "¿Cómo se explica que no soporte yo ver solo porque la vida no es la que yo pensaba sino otra? ¡Como si antes hubiera sabido lo que era! ¿Por qué el ver produce una desorganización tal?" Cambiemos la mirada. Vivámonos desde donde nos sea más conveniente vivir. Alejémonos de los modos de hacer que nos han impuesto por más doloroso que eso pueda ser.


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20minutos.es
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