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La patada cívica de Guayaquil

18/02/2010 13:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Nebot se fue sobre correa con un discurso intimidatorio

No importa si hubo más o menos de 300.000 ciudadanos en la Avenida 9 de Octubre. La marcha del jueves fue multitudinaria. Una vez más, el Alcalde de Guayaquil demostró que su capacidad de convocatoria es mayor que la de cualquier otro dirigente político ecuatoriano.

Para fines comparativos, el Presidente de la República solamente pudo movilizar a los festejos de su Revolución, en la ciudad de Ambato, a mediados de enero, a unos 30.000 compatriotas provenientes de diferentes provincias. Por su parte, los alcaldes de otras capitales provinciales ni siquiera intentaron convocar a concentraciones. El movimiento indígena, como organización, pudo generar movilizaciones de alguna intensidad.

Con un discurso impecable, directo y cargado de acusaciones, Nebot dijo, con una metáfora, que los asistentes a la marcha, con su sola presencia en la Avenida 9 de Octubre, le dieron una “patada cívica a la dictadura correísta”.

Si la “patada” fue en la rodilla del Primer Mandatario, los médicos cubanos no debieron tener mayores dificultades para aliviar la dolencia presidencial. La solución era cuestión de medicinas y cirugías.

Como la “patada” fue en otro lugar: en el corazón del modelo político y económico de la Revolución Ciudadana, ninguno de los medicamentos tradicionales sirvió para que se diluyan las críticas de Nebot al autoritarismo, centralismo y estatismo, enfermedades de las que se ha contagiado el socialismo del Siglo XXI.

Nebot sabía que, en Guayaquil, casi triplicaba, en credibilidad y popularidad, al Presidente, cuyos índices de aprobación habían descendido a cerca del 30%. En un entorno tan favorable para él, el Alcalde contaba con fortaleza necesaria para “patear” al Primer Mandatario y a su proyecto gubernamental.

Cuando el Presidente era popular y, además, gozaba de credibilidad en el Puerto Principal, Nebot, con su refinado talento político, cuidaba sus palabras. No le llamaba “malcriado” ni le exigía que se fuera a vivir en Caracas y en la Habana junto a sus mentores Chávez y Fidel. Le trataba con algún respeto. Todo cambió cuando se desplomó la popularidad presidencial.

El mensaje de nebot estuvo dirigido al ecuador

¿Por qué el Presidente, a pesar de su impopularidad en Guayaquil, confrontó al Alcalde y no bajó la guardia?.

Por dos razones. La primera: no podía abandonar al 30% de guayaquileños que se habían alineado con él frente a Nebot. La segunda: debía capitalizar el rechazo a la marcha de Guayaquil entre un 46% de ecuatorianos.

Luego de una estratégica espera de 3 años, para su estreno como líder de la oposición, Nebot no solamente aprovechó la baja popularidad del Presidente sino las audaces decisiones gubernamentales de retirarle al Municipio el Plan de Aseguramiento Popular en materia de Salud y de no entregarle las asignaciones presupuestarias reclamadas.

¿Hasta dónde va a llegar Nebot en su lucha contra la dictadura?. Nadie puede anticipar el final. Ni siquiera él mismo. En el Ecuador, la política nacional es vertiginosa y cambiante.

En el discurso hubo más advertencias que precisas acciones de lucha. Advirtió que “ardería Troya” si el Gobierno le deja a Guayaquil sin acceso directo al Océano Pacífico y sin el puerto de la zona ante la pretendida cantonización de una parroquia ribereña del caudaloso Guayas. También dijo que “habría guerra” si el Gobierno absorbe competencias municipales exclusivas. En medio de tantas admoniciones, el Alcalde fijó las condiciones para una “guerra fría”, en la medida que el Gobierno mantenga las amenazas en estado de amenazas. En resumidas cuentas Nebot le dijo a Correa: “hasta aquí llegaste y de aquí no pasas”.

La Asamblea Legislativa, presidida, ahora, por uno de los antiguos socios seccionales del burgomaestre guayaquileño, recibió lo que se merecía. Nebot le llamó “traidora” por haber aprobado leyes benignas con la delincuencia. Le faltó pedir que se la disuelva constitucionalmente.

Nebot decidió luchar dentro y fuera de Guayaquil. Enhorabuena por los ecuatorianos inconformes con el socialismo del Siglo XXI, que, por fin, van a tener un referente nacional con trayectoria de servicio público. Ojalá prospere la presencia de Nebot en la escena nacional para que ponga en su justo lugar a tanto improvisado, vanidoso y ambicioso, que, a pretexto de levantar la bandera de la oposición, desorienta la verdadera lucha por la democracia, la república y el bienestar.

De lo que sí puede estar seguro Nebot es que a él no le va a ocurrir lo que les ha sucedido a los opositores venezolanos, como Manuel Rosales, el popular Alcalde de Maracaibo, candidato presidencial y antiguo Gobernador de Zulia, a quien Chávez le dijo, ante una multitud de camisas rojas, “te voy a meter preso, maldito”. Fiel a su promesa, el dictador venezolano le “fabricó” delitos, redactó la orden de prisión de su rival y le obligó a exiliarse en Lima. En el Ecuador, la Constitución es, al menos en el nombre, garantista y la justicia todavía no está completamente rendida al Gobierno.

(publicado en el periódico el heraldo de ambato, el 14 de febrero, con un tiraje diario de diez mil ejemplares y 50.000 lectores).


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Autor:
Luis Fernando Torres (78 noticias)
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Opinión
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