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5 pasos para afrontar una lluvia de tareas

18/08/2010 18:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las horas del día no me alcanzan’ parece ser una constante que acecha nuestra rutina laboral. Y si a eso le sumamos las tareas imprevistas que suelen surgir por múltiples motivos, que además se transforman en impostergables, nos invade una sensación de caos que nos paraliza y retrasa aún más la lista de tareas a realizar.

Esta vez te traigo un paso a paso super efectivo para esos momentos en que te sientes abrumada por las circunstancias que te ayudará a a ver con mayor claridad cuál es el paso a seguir que primero te conviene dar.

¿Te ha pasado de sentir que 24 horas en el día son pocas para hacer todo lo que tienes que hacer? ¿Y cómo lo has resuelto?

— — — —

Por Berto Pena

¿Qué hacer? ¿Qué medidas tomar cuando estamos intentando hacer nuestro trabajo pero no paran de llegarnos tareas imprevistas? ¿Cómo salir de ese agujero?

Los lunes son propicios para la "lluvia de tareas": encargos imprevistos, problemas varios, conflictos que surgen o resurgen y tareas que te endosan y que familiarmente conocemos como "marrones".

¿Los lunes? ¿Y por qué no cualquier otro día de la semana? Pues sí, porque en cualquier momento se puede liar una gorda y lo que estaba siendo una mañana medianamente aceptable se convierte en un incesante bombardeo de nuevas tareas. Son momentos difíciles pero si no entramos en modo pánico y sabemos qué hacer, es posible salir de ellos.

1-Supera la primera reacción

Cuando llegan los imprevistos, los marrones en forma de lluvia de tareas, nuestra primera reacción suele ser de indignación, luego de irritación y finalmente de autocompasión. Somos humanos, por supuesto, y reaccionamos así por instinto.

Pero experimentada ya la primera reacción es preciso salir de ahí, recobrar la serenidad y darnos cuenta de lo que tenemos delante: un trabajo que hay que hacer. Para conseguirlo el primer paso ineludible —si es que lo quieres hacer bien, claro—, es desprenderte del drama. Calma, serenidad y decisión. Es con eso con lo que no sólo podrás terminar la tarea sino además hacerla bien.

Recuerda: ninguna batalla se gana con la desesperación o el enfado como armas.

2-Anótala y sigue trabajando

Estás trabajando y recibes una llamada que trae una nueva tarea; miras el correo y llegan dos nuevas tareas; un compañero se acerca a tu mesa y te cae otra tarea; tu jefe te llama a su despacho y sumas otra tarea...

En esos caso, si inmediatamente te pones con cada nueva tarea, sencillamente nunca terminarás nada. Es necesario que anotes la nueva tarea pero también que vuelvas, lo más deprisa que puedas, a la que entonces estabas haciendo.

Si te fijas, cuando aparece una nueva tarea ocurren dos cosas:

  1. Una interrupción: la interrupción ha roto tu concentración, tu ritmo de trabajo y el camino que llevabas para terminar la tarea que antes estabas haciendo.
  2. Una Obligación: la obligación te dice que hay algo que "tienes o debes hacer" próximamente.

Ante la interrupción es necesario volver a lo que estabas y terminarlo con el mismo nivel de compromiso que tenías. Ante la obligación es preciso que la anotes para hacerla, pero (muy importante) seguir con lo que estabas.

¿Y qué pasa si la nueva tarea tiene que "hacerse para ayer"? ¿Qué hacer cuándo lo que me encargan tiene que hacerse ya? Intenta por todos los medios de contener los caballos e igualmente terminar lo que estabas haciendo. "En cuanto termine esto me pongo con eso".

Muchas veces retrasar 30 ó 40 minutos el impulso de empezar "lo urgente", te permitirá 1) terminar lo que hacías y 2) empezar con más seguridad el nuevo encargo.

De otro modo, sólo dejarás cadáveres por el camino, te sumirás en un estado de estrés continuo y todas tus tareas llevarán el apellido precipitación y mediocridad . Terminar, y no empezar, es la clave de tu trabajo.

3-Ponle apellido a la tarea que llega

Del mismo modo que los japoneses no son todos iguales las tareas tampoco. Una vez te sacudes el drama de encima te será mucho más fácil pararte a interpretar esa tarea. O "ponerle un apellido", como me gusta decir a mí.

¿Es una tarea "Clave", una tarea "Menor" o una tarea "Basura"? Párate unos instantes a considerarlo con calma porque ni mucho menos tienen el mismo impacto en tus objetivos, producen resultados y exigen lo mismo de ti.

De hecho, en mi experiencia, ése es uno de nuestros mayores fallos. Tendemos a interpretar "todo lo que va cayendo" como si todo tuviera la misma importancia. Rompe con esa tendencia de actuar irreflexivamente y sabrás priorizar mejor.

Trata, por todos los medios, que las tareas que van llegando, no impacten ni afecten a las Tareas Clave que son las que de verdad van a producir resultados. Preservar, cuidar y proteger las Tareas Clave debe ser uno de tus mandamientos diarios. Ahí está verdaderamente la esencia de tu día productivo.

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Sobre esta noticia

Autor:
Mujeres emprendedoras (38 noticias)
Fuente:
mujeresemprendedorasblog.com
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Tipo:
Tutorial
Licencia:
Creative Commons License
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