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Pasión y calvario de un cacereño en tierras de Granada

13/08/2009 18:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Juan Enrique Tena Martin es un ciudadano anónimo, al menos lo era hasta no hace mucho, enamorado de las procesiones

Este cacereño de apenas treinta primaveras, aprovechando las vacaciones de Semana Santa y movido por su fervor religioso, el pasado abril decidió viajar unos días hasta Granada, para contemplar en su esplendor la devoción andaluza por esta celebración religiosa. El colorido, el sentimiento, la sincera adoración por lo sagrado que demuestan sus gentes.

Y ahí empezó su particular Calvario. Es de noche. Son las seis de la mañana de su primer día en la ciudad del sol y del agua, y suena el timbre. Entre sorprendido y preocupado, abre la puerta. La autoridad. La Guardia Civil se lo lleva detenido, esposado cual delincuente, a los calabozos de la prisión de Albolote. ¿Formará parte de la fiesta?¿lo soltarán entre aplausos como a Barrabás? Hay muchos interrogantes. ¿Quién es en realidad Juan Enrique Tena Martin? ¿un asesino?, ¿un atracador?, ¿un estafador? ¿un violador?

Sigamos con la narración. Tena Martin ingresa en la cárcel y, agarrado a los barrotes de su celda no se cansa de gritar que es inocente. Todos en la cárcel juran que son inocentes. Hasta pide el habeas corpus, ese derecho de todos los detenidos a ver inmediatamente al juez. Pero el juez no responde. Claro, es Semana Santa, estará rezando. O tomando finos.

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En la cárcel pasa las de Caín y pensar en el calvario del Señor apenas le consuela. Vive y duerme entre maleantes, come con malhechores. Lo peor, en las duchas. Carne fresca. Teme por su vida y aún por algo más pero, al final, lo salva la campana. Terminan sus cinco días de pasión y el juez, de regreso al tajo, lo recibe para descubrir que todo ha sido un terrible error. Una pesadilla sin justificación. Tena es inocente, tal y como clamaba desde su sucio catre en la celda sin que nadie, salvo los piojos, le hiciese caso. Una equivocación había hecho que lo confundieran con otra persona, con la que comparte ¡¡¡¡un apellido!!!!

Claro, una vez en la calle, Tena ha reclamado daños y perjuicios. Pide 300.000 euros por el tema de la ducha y lo demás. Y por haberse perdido sus vacaciones y las desgarradoras saetas. Qué menos. Pero no sé yo... andan diciendo que en el Juzgado no tienen la culpa, que la Guardia Civil tampoco y que acaso haya sido un fallo informático. Ala, Tena, a reclamar a Bill Gates. Salud.

Por... Perromari


Sobre esta noticia

Autor:
Perromari (26 noticias)
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Reportaje
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