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"Se pasa de frenada": sector turístico y epidemiólogos coinciden en que forzar la mascarilla en playas no tiene sentido

31/03/2021 18:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El endurecimiento de los supuestos bajo los que se establece la obligatoriedad de la mascarilla ha generado un gran revuelo entre los que apoyan y los que rechazan la medida, contemplada en la ley de la "nueva normalidad", ya en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de este martes.

En el documento se modifica la norma a la obligatoriedad del uso de las mascarillas y, tras una enmienda presentada por el PSOE, se elimina la excepción que constaba hasta ahora cuando se pudiese mantener una distancia de seguridad de metro y medio. Este cambio, por tanto, establece por ley tener que llevarla puesta incluso en playas, piscinas y, en definitiva, en espacios al aire libre poco concurridos, independientemente de la distancia interpersonal.

"La mascarilla ha llegado para quedarse", aseveraba este miércoles la ministra de Sanidad tras la reunión del Consejo Interterritorial de Salud. Carolina Darias hacía esta afirmación al ser preguntada en numerosas ocasiones por esa polémica modificación; con la cual algunas comunidades y sectores (como la hostelería o el turismo) ya han manifestado su disconformidad y desconcierto.

Por ello, el punto volverá a ser revisado para, según ha señalado, "armonizar, homogeneizar y contextualizar" la regla de cara a la próxima reunión entre Sanidad y las comunidades autónomas. "Las mascarillas son de uso obligatorio. Lo que tenemos que ver es si esa armonización nos permite tener un margen de actuación", ha afirmado Darias, recordando que es una medida "que impide la propagación del virus".

Desde el sector turístico denuncian que la regla propicia una imagen de descontrol de la pandemia a nivel internacional. José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, lamenta que, tras 18 meses de paralización siga castigándose al sector y espera que reculen lo que consideran una "contradicción".

Según asevera a 20minutos , la obligatoriedad de la mascarilla en todos los lugares y bajo cualquier circunstancia "es algo que podría haber tenido sentido hace siete u ocho meses"; por lo que no entienden que, "cuando están empezando a verse los primeros rayos de luz, cuando tenemos la confianza de la vacunación frente a las reticencias", se apliquen medidas como esta que perjudican especialmente al sector.

"En estos momentos sentimos que el efecto sería más bien disuasorio, pues no favorece que un lugar lúdico como es una playa lo vayamos convirtiendo, cada vez más, en espacios pseudomedicalizados", asegura el vicepresidente de la asociación.

Así, Zoreda lamenta que se apliquen medidas más restrictivas "justo cuando empezamos a ver luz al final del túnel", y después de que demostraran tener una actitud de prudencia de cara a la Semana Santa para salvar la temporada de verano, "que es realmente determinante". El problema, según reitera, es la imagen que se va a dar de España respecto al resto de los países, que no han impuesto esta prohibición. "Son decisiones que se pasan de frenada en momentos en los que tenemos que ser proactivos en los mensajes", añade.

El vicepresidente de Exceltur pone el ejemplo de Grecia, donde "están presentando campañas de comunicación, basadas en la confianza, dirigidas a Inglaterra y Alemania asegurando que en julio estarán prácticamente libres de coronavirus. Entonces, si tú tuvieras la posibilidad de irte de vacaciones a Italia -donde supongamos que han puesto esta norma de las mascarillas en las playas- y Grecia, ¿dónde irías? Yo, personalmente, me iría antes a Grecia. Y, sobre todo, lo que pensaría es que qué mal están en Italia para que les hagan ir con mascarilla en la playa".

Además, según lamenta, no se han reunido con ellos para consensuar esta medida, que les llegó por "sorpresa" y a través de un medio de comunicación este mismo martes. "Amanecimos ayer por la mañana con que se había aprobado esta ley. No han consensuado nada con nosotros".

En definitiva, Zoreda manifiesta el hartazgo que viene arrastrando el sector, "al borde de la agonía", que exige al Gobierno que "el control de la sanidad vaya en paralelo a procurar la reactivación". Y, concretamente, la del sector turístico, "que tantas alegrías ha dado a Espala en otras crisis y que fue el principal motor de reactivación".

El dilema en este asunto reside en si lo más favorable para evitar los contagios y una inminente cuarta ola es endurecer las medidas o confiar en la responsabilidad de la ciudadanía. Las autoridades saben que en espacios abiertos el riesgo de contagio es muy reducido, pero la experiencia acumulada tras un año de pandemia demuestra que, en demasiadas ocasiones, la relajación de medidas ha venido de la mano de una ola de contagios.

"Hay que tener muy en cuenta los gradientes de riesgo y, en conclusión, aplicar el sentido común" afirma a 20minutos el miembro de la Sociedad Española de Epidemiología, Joan Caylà. El experto explica que, por ejemplo en Barcelona, que tiene playa, si se detecta un aumento importante de contagios, "el porcentaje de positivos que se podría haber dado en espacios tan abiertos como una playa sería prácticamente insignificante".

Porque, según asegura, aunque existe, "la probabilidad de contagiarse en espacios abiertos es mucho menor". Aun así, hay que tener en cuenta las características del virus SARS-CoV-2. "No estamos hablando de un resfriado vulgar", recuerda el epidemiólogo, añadiendo que "se trata de una enfermedad potencialmente muy grave, por lo que es bueno seguir las indicaciones".

Eso sí, esas indicaciones tienen que ir más enfocadas a la vigilancia del cumplimiento de las medidas y las normas impuestas para prevenir contagios, y no en establecer nuevas restricciones que igual podrían obviarse en ciertas situaciones. "Lo que está claro es que si estamos en una playa solitaria con nuestros convivientes no tiene sentido ponerse mascarilla. Porque si la gente se mantiene a una distancia grande no hay ningún problema", asevera Caylà.

El problema, por tanto, se daría en playas abarrotadas. "Algo que puede empezar a darse pronto con la llegada del buen tiempo y las vacaciones de Semana Santa. Quizás estamos en un sitio con nuestros convivientes a varios metros de otros grupos, pero llegado un momento nos levantamos, paseamos, vamos al bar, etc. En ese momento sí que deberíamos ponernos la mascarilla. Y deberían vigilarse sobre todo situaciones que se dan en los chiringuitos o cuando la gente va caminando entre los bañistas", señala.

De hecho, y según apunta el epidemiólogo, el mayor peligro reside en las fiestas y botellones que se producen al caer el sol en esas mismas playas. "Entonces la gente se puede juntar, estar horas cantando, bailando, fumando, bebiendo... y sin mascarilla. Ahí sí que hay mucho riesgo", asevera, insistiendo en la necesidad de "ser conscientes de dónde es más probable que nos infectemos".

En conclusión, Joan Caylà considera que lo importante es "vigilar de forma escrupulosa lo que es de más riesgo", que a día de hoy son las fiestas ilegales e "incluso las aglomeraciones en lugares de 'tapeo' en grandes ciudades, como se ha visto recientemente en Madrid".

Y recuerda: "estamos entrando en una cuarta ola", por lo que tanto las autoridades como la población en general tienen que ser conscientes de que, si no se aboga por la prudencia (sobre todo ahora en Semana Santa), el panorama a corto plazo no es alentador.

Lo cierto es que la norma fue aprobada el pasado 18 de marzo por el pleno del Congreso tras la luz verde del Senado, pero no ha sido hasta esta semana cuando se ha puesto en cuestión su utilidad. Son sobre todo las regiones más turísticas o con zonas del litoral las que han mostrado su rechazo y abogan por mantener la excepción de la distancia de seguridad, especialmente en espacios abiertos.

Es el caso del Gobierno de Canarias, donde su presidente, Víctor Torres, ha apelado al "sentido común" para buscar una "solución razonable" que permita prescindir de la mascarilla a la hora de bañarse o tomar el sol; siempre y cuando se respeten todas las medidas anticovid.

"Para eso, casi mejor prohibir ir a la playa", ha ironizado el alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, asegurando que aplicarán las medidas de control si así lo dicta el Gobierno, al que ha exigido "una cierta lógica" a la hora de adoptarlas.

Baleares, por su parte, ha logrado llegar a un acuerdo con el Gobierno, según ha dado a conocer este miércoles la consellera de Salud y Consumo, Patricia Gómez. Así, las islas del Mediterráneo mantendrán, de momento, la medida que regía en su territorio, y permitirán no portar la mascarilla en sus playas cuando se cumplan una serie de condiciones: si puede respetarse la distancia, si se va solo o con personas del mismo núcleo de convivencia o para tomar el sol. Sí que deberán ponérsela aquellas personas que acudan a la playa con no convivientes (en reuniones de un máximo de seis personas).

Algo parecido ha demandado la Comunidad Valenciana. La consellera de Sandiad, Ana Barceló, La consellera de Sanidad, Ana Barceló, ha propuesto que los usuarios de las playas "estén exentos del uso de la mascarilla siempre y cuando se encuentren dentro de un perímetro de seguridad de dos metros de distancia con respecto a otros usuarios y durante el baño".


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