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1° Parte - El Poder del Narcotráfico en Argentina establecido desde México 1996 a 2016. Por Red Amparo - Juan Anibal Gomez

18/07/2016 02:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Situacional, Historial, Análisis, Diagnóstico, Tendencias, Permisividad, y Realidades Narco en Argentina

 

"El Narcotráfico ya forma parte de una cultura que se originó a partir de los antepasados. Y no sólo en México, sino en todo el mundo". Joaquín "El Chapo" Guzmán Líder Mexicano del Crimen Organizado.

 

INTRODUCCIÓN:

 En Agosto de 1986,   mi familia sufre una traumática pérdida de un familiar, mi cuñado de 29 años, en ese entonces, es asesinado en la localidad de Del Viso, del Pdo. de Pilar,  Pcia. de Bs. As., se llamaba Carlos Cámpora, oriundo de una familia reconocida de San Fernando, que al casarse, se muda a dicha localidad, adquiriendo una casa, y con un próspero negocio sobre la Ruta 26 del rubro de Supermercado;  a lo cual su rédito comercial era favorable. Casado con dos hijos, del cual de uno de ellos soy su Padrino, su ambición a mejorar aún mas su posición, un día acepta ser socio, del único Snack-Bar, de la zona, a la entrada del Barrio Privado Highland Park Country Club, en el cual tenían propiedades, las familias mas adineradas de la época.

 Todo iba muy bien, hasta que en distintas oportunidades, me explica en forma reservada de su familia, que encontró pruebas que están vendiendo drogas en su negocio del Snak-bar, con conexiones con el Highland, pero que aún no tiene identificado, quienes son.

 A los dos meses, me explica Carlos, que fue tres veces a la Dependencia Policial de Tortuguitas, donde realizó tres denuncias ante el oficial jefe llamado Steimberg, le explicó lo que estaba pasando, pero no tenia respuestas, solicitándole un resguardo policial. Hasta que un fin de semana en plena tormenta de Santa Rosa, mi cuñado Carlos Cámpora, cae asesinado, con un balazo con entrada en su ojo izquierdo de abajo hacia arriba, y dejado su cuerpo, a solo 70 metros de su casa.

 Lo demás Uds., se lo imaginan, el dolor y las injusticias, de siempre, cuando el Crimen Organizado, atenta con una vida. En la investigación que realicé, posteriormente, gracias al pequeño poder de ser miembro de la Armada, me hizo ver la dura realidad, y la ESTRATÉGICA TRAMA del Poder que ya ostentaba el Narcotráfico, en una mesa que sus cuatro patas, sustentaban dicho poder, uno era el Político, con el Intendente radical de Pilar, que me expresó, tengo las manos atadas y no puedo hacer nada, el Policial, donde me encuentro que Steimberg, era el amante de la mujer poderosa del Highland, la Justicia, donde el Juez Marquievich (Corrupto), cierra la causa en 15 días a pesar de las 75 exposiciones, y la Mano de Obra, militantes políticos de la nada, que viven de migajas que los Narcos locales le sustentan.

 Esta triste experiencia, que terminó con mi matrimonio, y dejó duras consecuencias a la Familia, me introdujo, en el análisis, de prevenir los delitos, luchar por los derechos de las víctimas de la inseguridad, como también, fui un autodidacta que estudió, desarrolló, investigó, todo lo relacionado al Crimen Organizado en Argentina.

 

 

Esa dura experiencia que cambió mi vida, traté y trato hasta hoy, a 30 años, de pasarlo a positivo, si cabe la palabra, creando fuentes de participación ciudadana, redes vecinales, foros, etc., es decir toda Organización Ciudadana, que tenga la virtud en prepararse en forma organizada en Redes vecinales y Foros,  Asociaciones, ONGs, ets., para que interprete el vecino, como simple ciudadano, que bajo la exigencia de cumplir con los deberes cívicos, que la Democracia lo instrumenta, participando en la Seguridad Urbana, junto a las autoridades de aplicación de la justicia, como la justicia misma, con las Fiscalías, Juzgados, etc., de ser el órgano de contralor natural, de que se cumplan las leyes y fundamentos legales, en pos de la protección de la vida, y en defensa de los derechos constituidos en la Carta Magna, en pos de la defensa y protección de la vida, y la comunidad, ante el estado de indefensión, que lejos de una sensación, es una dura realidad, de la temática multicausal, que se desarrolla bajo el título de INSEGURIDAD.

 

Por tales motivos, les presento la siguiente nota, es un trabajo personal y del equipo de Red Amparo, para que Ud., interprete la dura realidad del narcotráfico en Argentina, siguiendo las pautas de hacer conocer el desarrollo, que se esta gestando en Argentina desde hace mas de 30 años, pero, que en los últimos 20, las pruebas irrefutables, que presento, configuran lisa y llanamente un futuro incierto, en nuestro país, gracias al desarrollo, del Crimen Organizado y sus consecuencias, en nuestro País.  Pero advierto, que No se perdió la Guerra contra el narcotráfico, porque hasta la fecha, Nunca existió, guerra alguna, por el contrario, les dieron toda las posibilidades a través de la corrupción y negación del avance del narcotráfico en Argentina. Situación que distintas Organizaciones, llevamos esta dura Lucha, que espero sea interpretada por el nuevo Gobierno y los que vengan en el futuro.

 

Juan Aníbal Gómez, Fundador y Presidente de Red Amparo-Argentina y del Foro Seguridad urbano en Redes, sumado a ser colaborador de la creación de distintos Proyectos, Leyes y Foros en distintas provincias y localidades del país, en lo nacional, y reconocido internacionalmente, a través de la 1° Asociación Latino Americana de Participación Ciudadana en Seguridad.

 

 

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 EL CRIMEN ORGANIZADO DEL NARCOTRÁFICO EN AMÉRICA LATINA:

 

La ONU advierte que Latinoamérica es la región más desigual e insegura del mundo

 

La ONU viene recordando desde 2013, que Latinoamérica sigue siendo la región con más desigualdad y con más inseguridad del mundo y ha pedido que se realicen políticas que fomenten un crecimiento económico inclusivo y que se mejore la Justicia como instrumento para reforzar la seguridad. "La seguridad de los ciudadanos es un tema delicado que preocupa a los políticos y que se repite como el centro de las campañas electorales", ha destacado la administradora del Programa de Naciones Unidas

para el Desarrollo, Helen Clark, en la presentación del informe 'Seguridad ciudadana con rostro humano'. Según el informe, un estudio del desarrollo humano de 2013 y 2014 realizado por la ONU, la región ha experimentado un crecimiento económico en la pasada década que ha ido de la mano con un incremento del crimen, con más de 100.000 asesinatos al año.

 

La seguridad "es un tema crucial en muchas regiones, incluyendo Latinoamérica y el Caribe, porque sin paz no puede existir desarrollo, y sin desarrollo no puede haber paz", ha indicado Clark. El informe se ha centrado en seis puntos que impactan negativamente a la región: el crimen en las calles, la violencia contra la juventud, la violencia de género, la corrupción y el crimen organizado. Siendo éste último, el de mayor preocupación por el avance en Latinoamérica, tanto en el lavado de Dinero, Desarrollos Megainmobiliarios, como además de dominios territoriales, y la coaxión de convivencia con Políticos, en la Justicia, policías, etc.

 

 

 

DIAGNÓSTICO DEL CRIMEN ORGANIZADO EN ARGENTINA

 

Definiendo el Crimen Organizado

 

La complejidad, las manifestaciones múltiples y la ilicitud del crimen organizado hacen que sudefinición no sea una tarea sencilla, y por ello no suele haber consenso respecto de la misma.

No obstante, puede afirmarse que existen dos orientaciones principales para definir al crimen organizado: una intensiva y una extensiva. La primera intenta ofrecer características que todo crimen organizado posee necesaria y suficientemente, mientras que la segunda se encarga de mencionar todos los delitos que caen en esta categoría.

 

Dentro de las definiciones intensivas, Hagan (2006) detalla cuales son las características que más se iteran entre los autores que definen el crimen organizado, mencionando la previsión de lucro, la división del trabajo, la organización jerárquica, el uso de la violencia y algún nivel de complicidad con la esfera estatal. Por su lado, Rojas Aravena (2008) señala que la delincuencia organizada se diferencia de la “común” porque rebasa los controles gubernamentales;

establece líneas de operaciones basadas en un sistema complejo de tipo empresarial; persigue el poder económico y social; posee una marcada orientación transnacional y una fuerte especialización.

 

Desde una perspectiva más jurídica, es meritorio mencionar la definición que realiza la Con vención contra la Delincuencia Organizada Transnacional, también llamada Convención de Palermo, que fue adoptada en 2000 y entró en vigor el 29 de septiembre de 2009, que brinda la siguiente definición de “grupo delictivo organizado” en su artículo 2:

 Por “grupo delictivo organizado” se entenderá un grupo estructurado de tres o más personas que exista durante cierto tiempo y que actúe concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos graves o delitos tipificados con arreglo a la presente Convención con miras a obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material.” (ONU, 2004)

 En cierto sentido, el Código Penal argentino se halla en correspondencia con tal definición,  aunque lo hace respecto de la tipificación de asociación ilícita, en su artículo 210: “Será reprimido con prisión o reclusión de tres a diez años, el que tomare parte en una asociación o banda de tres o más personas destinada a cometer delitos por el solo hecho de ser miembro de la asociación. Para los jefes u organizadores de la asociación el mínimo de la pena será de cinco años de prisión o reclusión.”

 

Por otro lado, las definiciones extensivas consisten en listas de delitos que son tipificados como parte de la delincuencia organizada. No existe una lista determinada, pero pueden mencionarse el narcotráfico, el tráfico de armas, la trata de personas, el tráfico de órganos, el tráfico de bienes culturales, la falsificación de moneda, los delitos ambientales, los delitos cibernéticos, el lavado de dinero y muchos otros. Desde esta perspectiva, Buscaglia (2013),  identifica veintitrés dimensiones o modalidades del crimen organizado, incluyendo al lenocinio, la extorsión, el homicidio calificado, el secuestro extorsivo y el robo de vehículos.

 

Además, es habitual que los grupos dedicados al crimen organizado no siempre se aboquen a una única actividad, sino que por el contrario suelen realizar varias de manera simultánea, e incluso mutar sus actividades predilectas dependiendo de los incentivos que reciban. En este sentido, la ley de El Salvador y la de Brasil son ejemplos de normas que no emplean una lista de delitos, aunque debe aclararse que esta no es la postura habitual (UNODC, 2012).

 

En términos generales, puede aseverarse que un grupo dedicado al crimen organizado, como se entenderá en este trabajo, posee, al menos, las siguientes características:

 

* Su fin es el ánimo de lucro: si bien quienes integran bandas criminales pueden influenciar al poder político y social, su celos no es otro que la obtención y distribución entre sus miembros de recursos materiales.

 

 * El medio para alcanzar el fin es el desarrollo de actividades ilícitas: la gama de actividades que pueden desarrollar estos grupos es muy amplia, y si bien se centran en acciones ilegales, no debe descartarse que muchos grupos posean fuertes interconexiones con empresas u otras organizaciones lícitas.

 

  • Temporalidad: se entiende que un grupo dedicado al crimen organizado no es aquel constituido para realizar un único delito, sino que debe tener cierta continuidad en el tiempo y constancia en el desarrollo de sus actividades.

 

Organizaciones, el nivel de violencia puede ser más alto que cuando las deja actuar libremente, aunque esta dicotomía se da sólo cuando se posee una concepción de combate a la criminalidad únicamente vinculada al accionar policial. De cualquier modo, aun cuando las circunstancias permiten que los niveles de violencia efectiva a los que recurren estos grupos sean bajos, éstos siempre operan bajo la lógica de una violencia latente que amenaza con aparecer cuando ello resulte necesario (pueden producir temor en la sociedad -e incluso en los operadores estatales- aun en períodos en que no recurren materialmente a la violencia).

 

  •  Corrupción: casi cualquier organización delictiva de envergadura posee al menos algún vínculo con las esferas estatales, principalmente con funcionarios públicos o aquellos agentes encargados de hacer cumplir la ley mediante el potencial uso de la fuerza,  como policías u oficiales penitenciarios. El desarrollo de actividades delictivas de gran tamaño sería imposible sin estos vínculos de complicidad, que se ven facilitados por los altos niveles de ganancia que estas actividades suelen poseer.
  •  Lavado de Dinero: las enormes ganancias que producen las actividades vinculadas al crimen organizado requieren de otras actividades que sirvan para hacer pasar ese dinero por lícito casi de manera inexorable, y por supuesto esta cuestión se asocia muy fuertemente con la corrupción.
  •  Una dimensión cada vez más transnacional: las actividades delictivas organizadas adquieren cada vez más un carácter transnacional, pues los grupos suelen operar de manera simultánea y coordinada en diferentes países, tanto de una misma región como del globo entero. En este sentido es que ha surgido el concepto de “Crimen Organizado Transnacional”, y la problemática es cada vez más aprehendida como una cuestión “interméstica”, es decir, que abarca tanto dimensiones domésticas como soberanía, y con la forma de resolver problemas que ese modelo trae aparejado.

Algunos autores apuntan que la creciente transnacionalización del crimen es un efecto no deseado de la globalización (Rojas Aravena, 2006).

 

  •  Implica fuertes costos para los Estados y las sociedades: dado el carácter ilícito del crimen organizado, cualquier estimación de sus costos es siempre aproximada, pero no por ello debe dejar de verse su importancia. Así por ejemplo, Rojas Aravena (2011) sostiene que los costos directos asociados al crimen –no sólo al organizado- en Brasil se han estimado entre un 3 y un 5% del PBI al año. Por su parte, Carrillo-Flores (2007) ha informado que el costo para Latinoamérica varía ente un 2 y un 15% del PBI de los países. De cualquier manera, como se verá, no sólo el costo económico es importante,  pues no debe dejar de notarse el importantísimo efecto que el crimen organizado acarrea sobre las instituciones en general y sobre la democracia en particular,  erosionando además la confianza de la ciudadanía y consecuentemente, el desarrollo costos directos sobre la policía, el sistema de salud, el sistema de justicia criminal, la vivienda, los servicios sociales y los derechos humanos en general, y costos indirectos en la salud, la economía y la sociedad (Buvinic, Morrison y Shifter, 1999).

 

TENDENCIAS DEL NARCOTRÁFICO EN AMERICA LATINA:

 

Cuáles son las tendencias más recientes en lo referente al crimen organizado en América. Bagley (2012), identifica ocho puntos clave desde el comienzo del siglo XXI, el repaso de cuatro de ellos servirá para introducir algunos conceptos teóricos.

 

El primer punto es la globalización del consumo de drogas, pues si bien Estados Unidos sigue siendo el principal consumidor, la brecha con el resto del mundo se aminora. En particular en lo que respecta a la cocaína, los niveles de consumo en Estados Unidos han caído desde los 90, mientras que han subido exponencialmente en Europa y crecido en América Latina (Bagley, 2012).

 

Una segunda tendencia refiere a lo que Bagley (2012) denomina “las victorias parciales” en la Guerra andina contra las drogas. Según el autor, las victorias han sido parciales porque han provocado el desplazamiento de la producción más que su finalización.

Marco Normativo, Desarrollo, Evolución en Argentina

 

Hasta mediados de la década del 80, Perú y Bolivia eran los dos principales productores de hoja de coca y de cocaína refinada. En 1985 Perú producía aproximadamente el 65% de la oferta de la hoja de coca, Bolivia el 25 y Colombia sólo el 10. Como consecuencia, Estados Unidos respaldó diferentes acciones: la operación Blast Furnance en Bolivia, en 1986, así como el Plan Dignidad entre 1998 y 2002, y las acciones llevadas adelante por Fujimori en Perú, que incluyeron la interrupción del llamado “puente de aire” que conectaba el Alto Huallaga en Perú con los laboratorios clandestinos en Colombia, a mediados de los 90.

 

Consecuentemente, en los inicios del nuevo milenio Colombia cultivaba alrededor del 90% de la hoja de coca, dejando a los países andinos en valores menores. Por ende, en 2000, la presidencia de Estados Unidos proclamó el Plan Colombia y más apoyo económico fue recibido en la presidencia de Uribe en 2002. Para 2010, el área para el cultivo de coca en Colombia se había reducido un 15% y la violencia había disminuido, no obstante, el foco del tráfico de cocaína giró paulatinamente hacia México (Bagley, 2012).

 Además del desplazamiento, la guerra contra las drogas ha tenido fuertes efectos en el incremento de la violencia y efectos colaterales en las instituciones sociales, políticas y económicas.

 En tercer lugar, se halla el denominado “efecto globo”, concepto que refiere al hecho de que cuando se presiona con políticas represivas a una zona, el crimen organizado se traslada a otra zona muy rápidamente, como al presionar un globo en una de sus puntas el aire se desplaza hacia el otro extremo.

 

Finalmente, el “efecto cucaracha”, que refiere a la tendencia de las organizaciones criminales a fragmentarse y dispersarse. Las organizaciones de menor tamaño y con cabecillas menos identificables suelen ser más difíciles de desmantelar que las grandes organizaciones con un líder visible. Un caso típico es el de Colombia, que luego de la caída de los carteles de Medellín y Cali, fue testigo del surgimiento de una multiplicidad de organizaciones más dispersas.

 

Luego de haber definido el concepto de crimen organizado y estipulado algunas tendencias recientes, a los fines de explicitar cómo es la situación actual en la Argentina, conviene presentar los delitos más importantes por separado: el narcotráfico, el tráfico de armas y la trata de personas. Se han seleccionado estos tres delitos por tratarse de los más relevantes en términos económicos a escala global (Kessler, 2011).

 

Narcotráfico

 El narcotráfico es el tema más resonante en la agenda de la Seguridad Ciudadana argentina del último año. El mismo se erige como la actividad más lucrativa a nivel mundial (DerGhougassian y Evans, 2013). En América Latina se concentra la producción de gran parte de las drogas, en especial la cocaína, y en Estados Unidos se concentra la demanda, al ser el país con los valores más altos de consumo. La Organización Panamericana de la Salud calcula un movimiento de anuales (Dammert, 2009). Bobea (2008), por su parte, estima que el dinero del tráfico de drogas representa el 3, 1% del PBI regional, para tomar sólo dos casos nacionales.

 

A continuación se presenta el marco normativo que rige al narcotráfico en Argentina, para luego analizar algunos factores que pueden fomentar su desarrollo y, posteriormente, realizar un diagnóstico de la situación.

 

Marco Normativo

 

La Argentina ha ratificado los principales tratados e instrumentos internacionales vinculados al control de los estupefacientes. Deben destacarse la Convención Única sobre Estupefacientes,  de 1961, enmendada por el Protocolo de 1972, cuyo objetivo es limitar exclusivamente a usos médicos y científicos el cultivo, la producción, la fabricación, la comercialización, la distribución, la posesión y el empleo de estupefacientes.

 

 Por otra parte, en 1971 se aprobó el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas, que establece un sistema de fiscalización internacional de dichas sustancias e introduce controles sobre productos farmacéuticos y otras sustancias psicotrópicas sintéticas, a fin de limitar su empleo a usos científicos y/o medicinales.

 

Más tarde, en 1988, se aprobó la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, que plantea la necesidad de implementar medidas de control respecto de precursores, productos químicos y disolventes, que se usan normalmente en la fabricación de estupefacientes.

 En lo relativo al marco estrictamente nacional, la norma más relevante es la Ley N° 23.737, de multa al que sin autorización o con destino ilegítimo: a) Siembre o cultive plantas o guarde semillas utilizables para producir estupefacientes, o materias primas, o elementos destinados a su producción o fabricación; b) Produzca, fabrique, extraiga o prepare estupefacientes; y c) Comercie con estupefacientes o materias primas para su producción o fabricación o los tenga con fines de comercialización, o los distribuya, o dé en pago, o almacene o transporte.

 También impone de cuatro a quince años y multa al que introduzca al país estupefacientes fabricados o en cualquier etapa de su fabricación o materias primas destinadas a su fabricación o producción, habiendo efectuado una presentación correcta ante la Aduana y posteriormente alterara ilegítimamente su destino o uso. Además estipula una pena de reclusión o prisión de ocho a veinte años y multa al que organice o financie cualquiera de estas actividades ilícitas. La norma posee un enfoque eminentemente represivo, penando no sólo la tenencia (uno a seis años), sino también la tenencia para uso personal (un mes a dos años). Debe puntualizarse que la jurisprudencia de la Corte Suprema, en el caso Arriola, ha declarado la inconstitucionalidad de la punibilidad de la tenencia de estupefacientes para consumo personal, aunque aclarandoque las circunstancias deben analizarse en cada caso concreto -asimismo, debe tenerse en cuenta el alcance a las partes de las sentencias judiciales, incluso cuando declaran la inconstitucionalidad de normas.

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Más recientemente, en 2005, se dictó la Ley 26.045, que creó el Registro Nacional de Precursores Químicos (RENPRE), que funciona en el ámbito de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR).

 

El Registro debe efectuar el control de la tenencia, utilización, producción, fabricación,  extracción, preparación, transporte, almacenamiento, comercialización, exportación,  importación, distribución o cualquier tipo de transacción con sustancias o productos químicos autorizados y que por sus características o componentes puedan servir de base o ser utilizados en la elaboración de estupefacientes. La sanción de la Ley constituye un gran avance, puesto que Argentina posee una industria química desarrollada y su falta de control es sin duda una fuente de cultivo para el narcotráfico

 Pero más allá de la estructura jurídica, resulta importante señalar cuáles son las instituciones que se abocan a controlar y combatir el narcotráfico. En el Poder Ejecutivo, mientras hasta el año 2013 la totalidad de las funciones le competían a la SEDRONAR, en virtud del reciente dictado del Decreto N° 48/2014 se realizó una escisión en los términos siguientes:

  •  La SEDRONAR tiene la función de elaborar políticas y planificar estrategias nacionales para la prevención y capacitación sobre el uso indebido de estupefacientes, brindar asistencia técnica para la capacitación en la materia del personal de las Fuerzas,  centralizar la recopilación de datos y coordinar las actividades de investigación,  además de presidir el Consejo Federal para la Prevención y Asistencia de las Adicciones y Control del Narcotráfico.
  •  Por otra parte, en el ámbito de la Secretaría de Seguridad del Ministerio de Seguridad,  se creó la Subsecretaría de Lucha contra el Narcotráfico, que se debe encargar del desarrollo de políticas nacionales y de la planificación de estrategias contra la producción, el tráfico y la comercialización de estupefacientes. Por su lado, el Poder Legislativo cuenta con una Comisión específica dentro de la Cámara de Diputados,  para la “Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico”, sin perjuicio de la existencia de las Comisiones de Seguridad Interior propias de cada Cámara.

 El Poder Judicial será tratamiento de un capítulo aparte, y en lo referido al llamado “cuarto poder”, el Ministerio Público, cabe adelantar la existencia de la PROCUNAR o Procuraduría de la Narcocriminalidad, creada el 19 de febrero de 2013. Se encarga de apoyar la tarea de los fiscales en las investigaciones y juicios sobre narcocrimen, reunir información para diseñar políticas de persecución penal e intervenir en los procesos cuando fuese oportuno.

Con antelación a proceder a presentar algunos datos sobre el narcotráfico en Argentina, la siguiente sección estipula algunos factores que inciden en el desarrollo del mismo. La economía se da sólo cuando se posee una concepción de combate a la criminalidad únicamente vinculada al accionar policial. De cualquier modo, aun cuando las circunstancias permiten que los niveles de violencia efectiva a los que recurren estos grupos sean bajos, éstos siempre operan bajo la lógica de una violencia latente que amenaza con aparecer cuando ello resulte necesario (pueden producir temor en la sociedad -e incluso en los operadores estatales- aun en períodos en que no recurren materialmente a la violencia).

  •  Corrupción: casi cualquier organización delictiva de envergadura posee al menos algún vínculo con las esferas estatales, principalmente con funcionarios públicos o aquellos agentes encargados de hacer cumplir la ley mediante el potencial uso de la fuerza,  como policías u oficiales penitenciarios. El desarrollo de actividades delictivas de gran tamaño sería imposible sin estos vínculos de complicidad, que se ven facilitados por los altos niveles de ganancia que estas actividades suelen poseer.
  •  Lavado de Dinero: las enormes ganancias que producen las actividades vinculadas al crimen organizado requieren de otras actividades que sirvan para hacer pasar ese por lícito casi de manera inexorable, y por supuesto esta cuestión se asocia muy fuertemente con la corrupción.
  •  Una dimensión cada vez más transnacional: las actividades delictivas organizadas adquieren cada vez más un carácter transnacional, pues los grupos suelen operar de manera simultánea y coordinada en diferentes países, tanto de una misma región como del globo entero. En este sentido es que ha surgido el concepto de “Crimen Organizado Transnacional”, y la problemática es cada vez más aprehendida como una cuestión “interméstica”, es decir, que abarca tanto dimensiones domésticas como soberanía, y con la forma de resolver problemas que ese modelo trae aparejado.

Algunos autores apuntan que la creciente transnacionalización del crimen es un efectono deseado de la globalización (Rojas Aravena, 2006).

 

  •  Implica fuertes costos para los Estados y las sociedades: dado el carácter ilícito del crimen organizado, cualquier estimación de sus costos es siempre aproximada, pero no por ello debe dejar de verse su importancia. Así por ejemplo, Rojas Aravena (2011) sostiene que los costos directos asociados al crimen –no sólo al organizado- en Brasil se han estimado entre un 3 y un 5% del PBI al año. Por su parte, Carrillo-Flores (2007) ha informado que el costo para Latinoamérica varía ente un 2 y un 15% del PBI de los países. De cualquier manera, como se verá, no sólo el costo económico es importante,  pues no debe dejar de notarse el importantísimo efecto que el crimen organizado acarrea sobre las instituciones en general y sobre la democracia en particular,  erosionando además la confianza de la ciudadanía y consecuentemente, el desarrollo costos directos sobre la policía, el sistema de salud, el sistema de justicia criminal, la vivienda, los servicios sociales y los derechos humanos en general, y costos indirectos en la salud, la economía y la sociedad (Buvinic, Morrison y Shifter, 1999).

 

TENDENCIAS DEL NARCOTRÁFICO EN AMERICA LATINA:

 

 Cuáles son las tendencias más recientes en lo referente al crimen organizado en América. Bagley (2012), identifica ocho puntos clave desde el comienzo del siglo XXI, el repaso de cuatro de ellos servirá para introducir algunos conceptos teóricos.

 

El primer punto es la globalización del consumo de drogas, pues si bien Estados Unidos sigue siendo el principal consumidor, la brecha con el resto del mundo se aminora. En particular en lo que respecta a la cocaína, los niveles de consumo en Estados Unidos han caído desde los 90, mientras que han subido exponencialmente en Europa y crecido en América Latina (Bagley, 2012).

 Una segunda tendencia refiere a lo que Bagley (2012) denomina “las victorias parciales” en la Guerra andina contra las drogas. Según el autor, las victorias han sido parciales porque han provocado el desplazamiento de la producción más que su finalización.

 Hasta mediados de la década del 80, Perú y Bolivia eran los dos principales productores de hoja de coca y de cocaína refinada. En 1985 Perú producía aproximadamente el 65% de la oferta de la hoja de coca, Bolivia el 25 y Colombia sólo el 10. Como consecuencia, Estados Unidos respaldó diferentes acciones: la operación Blast Furnance en Bolivia, en 1986, así como el Plan Dignidad entre 1998 y 2002, y las acciones llevadas adelante por Fujimori en Perú, que incluyeron la interrupción del llamado “puente de aire” que conectaba el Alto Huallaga en Perú con los laboratorios clandestinos en Colombia, a mediados de los 90.

 Consecuentemente, en los inicios del nuevo milenio Colombia cultivaba alrededor del 90% de la hoja de coca, dejando a los países andinos en valores menores. Por ende, en 2000, la presidencia de Estados Unidos proclamó el Plan Colombia y más apoyo económico fue recibido en la presidencia de Uribe en 2002. Para 2010, el área para el cultivo de coca en Colombia se había reducido un 15% y la violencia había disminuido, no obstante, el foco del tráfico de cocaína giró paulatinamente hacia México (Bagley, 2012).

 Además del desplazamiento, la guerra contra las drogas ha tenido fuertes efectos en el incremento de la violencia y efectos colaterales en las instituciones sociales, políticas y económicas.

 En tercer lugar, se halla el denominado “efecto globo”, concepto que refiere al hecho de que cuando se presiona con políticas represivas a una zona, el crimen organizado se traslada a otra zona muy rápidamente, como al presionar un globo en una de sus puntas el aire se desplaza hacia el otro extremo.

 Finalmente, el “efecto cucaracha”, que refiere a la tendencia de las organizaciones criminales a fragmentarse y dispersarse. Las organizaciones de menor tamaño y con cabecillas menos identificables suelen ser más difíciles de desmantelar que las grandes organizaciones con un líder visible. Un caso típico es el de Colombia, que luego de la caída de los carteles de Medellín y Cali, fue testigo del surgimiento de una multiplicidad de organizaciones más dispersas.

 

Luego de haber definido el concepto de crimen organizado y estipulado algunas tendencias recientes, a los fines de explicitar cómo es la situación actual en la Argentina, conviene presentar los delitos más importantes por separado: el narcotráfico, el tráfico de armas y la trata de personas. Se han seleccionado estos tres delitos por tratarse de los más relevantes en términos económicos a escala global (Kessler, 2011).

 

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Aquí termina la 1° Parte del presente Documento. Continúa la 2° Parte, con las Historias de Personajes que lideraron el avance en América latina y Argentina del Crimen Organizado del narcotráfico. Los esperamos...

 

Juan Anibal Gómez   

 

Mail: JuanAnibalGomez@gmail.com   // Twitter @AnibalGomez1 

Facebook www.facebook.com/juananibal.gomez 

15 6211 6591 

 

 

Tendencias Criminales del Narcotráfico en América Latina


Sobre esta noticia

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Juan Anibal Gómez (93 noticias)
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Opinión
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