Parar la vida sexual

Priorizando muchas veces otras actividades, entre las más frecuentes están: la educación y vigilancia de los hijos, el mismo trabajo, o las preocupaciones económicas, los quehaceres del hogar, o el estudio de alguna carrera o especialidad. Ponen a la actividad en un tercer o quinto lugar de importancia, sin percatarse siquiera de que la falta de actividad sexual poco a poco va cobrando la factura, al modificar los estados de ánimo, el carácter, la visión que se tiene de uno mismo, la autoestima, el sentirse deseado por el ser amado, además se debe tomar en cuenta el que es tierra fértil para desarrollar un buen número de disfunciones sexuales como la apatía sexual, que es la primera en fincarse en la estructura sexual de los individuos que han decidido parar de forma abrupta sus relaciones sexuales.

Pero, ¿qué es lo que lleva a una pareja a tomar esta decisión? Las causales pueden ser diversas ya que cada pareja tienen diferentes motivaciones para llevarla a cabo. Pero podemos decir, que existen algunas características comunes que pueden llevar a esta toma de decisiones. La más frecuente puede ser la infidelidad por parte de alguno de ellos. Es frecuente que ante una situación en donde lo que más se afectó es la confianza, la parte ofendida trate de llevar una relación sexual más frecuente. Esto sucede porque la víctima de la infidelidad trata de compensar lo que considera que no dio antes y sobre todo para poder sentirse segura (o) de que su pareja no va a necesitar más de otras personas; por su lado el autor de la infidelidad se siente presionado ante tanta exigencia sexual y trata de mejor de parar su vida sexual. Uno y otro están sumamente equivocados. Otra razón, es que sienten que sus relaciones sexuales han caído en un estilo tal, que no les proporciona ya ningún estímulo atractivo, y piensan que de ésta forma, parando sus relaciones sexuales, el tiempo puede darles un cambio cuando reinicien. El tiempo no es la solución de la rutina, por el contrario va a complicar mucho más la problemática, aunando el enfriamiento de la relación. Algunos más argumentan que no es “tan importante la actividad sexual” que existen cosas más importantes en que ocuparse. Recuerdo a una pareja que él mencionaba que sus estudios de pos-grado le llenaban más en ése momento que una sesión de sexualidad, ya que había encontrado nuevamente la pasión en sus estudios, pero además argumentaba, que su pareja estaba de acuerdo, que ella lo comprendía. Cuando charlé con su pareja al inicio ella se mostró complaciente por haber accedido a las peticiones de su pareja de no llevar ninguna actividad sexual, pero posteriormente manifestó que sí se sentía un tanto relegada por los estudios de él, y que su autoestima se había afectado, reportó que su peso era mayor y que no tenía ganas de arreglarse, ella lo refería como su entrada a la menopausia, aunque en realidad ella tenía que masturbarse frecuentemente para no sentirse mal, esto no lo conocía su pareja. También me he encontrado algunos casos en donde son ellas quienes ya no quieren seguir manteniendo una vida sexual activa, por la creencia de que la sexualidad en las mujeres es exclusivamente para la reproducción, y ya sea porque no quieren tener más hijos, o es porque sus parejas varones no quieren utilizar el condón, o bien porque consideran a la sexualidad como una actividad impropia si es que no lleva como fin la reproducción.

Algunas mujeres tratan por todos los medios de satisfacer a sus parejas, se ponen en tratamientos para la reducción de peso, otras más se arriesgan a ponerse implante en aquellas zonas que consideran que les hace falta, tratan de arreglarse, de ponerse “bonitas”, de aprender nuevas técnicas o posiciones que les permitan agradar a sus parejas. El fracaso puede presentarse, cuando sus parejas tienen en sí, priorizado de diferente forma a la sexualidad o bien, que tienen una apatía sexual.
Una de éstas mujeres que había invertido un enorme tiempo en arreglarse y verse como una chica de revista, lloraba de frustración cuando su pareja le mencionó, que para él la sexualidad simplemente era algo aburrido y sin sentido. Tener relaciones sexuales para ese hombre tenía una connotación de sucio y pecaminoso. Cuando ella le recriminó, de porqué él había insistido tanto en tener antes del matrimonio una relación sexual, el le comento apenado, que lo había hecho para que no pensara ella que él no era hombre, ya que entre sus amigos, siempre escuchaba que hacían referencia de aquellos hombres que no tenían relaciones en el noviazgo. El manifestó que realmente las relaciones sexuales no resultaban satisfactorias, sentía una vergüenza profunda al eyacular, se sentía sucio y consideraba que ensuciaba a su esposa; el se sintió sumamente decepcionado cuando ella tenía mucho deseo, el había considerado que la mujer con la que se había casado posiblemente dejara de hostigarlo en cuanto pasaran algunos meses, pero grande fue su sorpresa, cuando su esposa en vez de calmarse, cada día quería hacer las cosas diferentes. El la reportaba como una mujer demasiado fogosa. En realidad fue él quien llevó a su pareja al consultorio, esperando que ella se arreglara, ya que el máximo comportamiento de ella fue su sensualidad, su cambio de aspecto y sus desinhibiciones sexuales. En si, es un caso típico de apatía sexual conjuntado con una educación castrante, en la cual el individuo ha generado las disfunciones por informaciones equivocadas en su formación inicial.
Algunas mujeres tratan por todos los medios de satisfacer a sus parejas, se ponen en tratamientos para la reducción de peso

¿Se puede vivir sin tener actividad sexual? La respuesta es si, pero la calidad de vida es desastrosa. Inclusive los grupos que por voluntad propia o por reglamento de sus creencias, tienen que recurrir a la masturbación para poder mantener en equilibrio su psicología y su sexualidad.
Tanto la falta de actividad sexual, así como las consecuencias de tener una pareja inepta es casi lo mismo, ya que un individuo insatisfecho, lo puede estar, aunque tenga relaciones frecuentes. La importancia de las relaciones sexuales con calidad es esencial para que las parejas no paren su actividad sexual.
Por último les diré, que una de las más recientes investigaciones que se realizaron en Alemania, aportaron que la falta de relaciones sexuales entre las parejas, producen estrés, y que ese estrés produce falta de deseo sexual, cerrándose así el círculo.
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Pero, ¿qué es lo que lleva a una pareja a tomar esta decisión?
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Autor: Dr. Guillermo Carmona (56 noticias)
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