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La parálisis Cerebral Infantil

18/06/2009 20:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Valoración fisioterápica de un paralítico cerebral

PARÁLISIS CEREBRAL INFANTIL

GENERALIDADES

A grandes rasgos, podemos definir la Parálisis Cerebral Infantil, como cualquier lesión que sufra un sujeto a nivel del sistema nervioso central, antes de que se vea completado su desarrollo psicomotor normal.

Este desarrollo se suele alcanzar mas o menos alrededor de los 3 años de edad. Pues bien, una lesión producida en el sistema nervioso central antes de esta edad, lo que suele ocasionar es un desequilibrio funcional entre el sistema piramidal, sistema motor voluntario, y el sistema extrapiramidal o sistema motor involuntario. Este desequilibrio se va a manifestar clínicamente en forma de una alteración del tono muscular normal del sujeto.

De manera sencilla, recordaremos que estos 2 sistemas, el piramidal y el extrapiramidal, están estrechamente relacionados. Como ya sabemos, el sistema piramidal es el encargado de la motilidad o contracción muscular voluntaria, mientras que el extrapiramidal se encarga tanto de la contracción muscular que sucede de forma involuntaria, como de la relajación de la musculatura antagonista necesaria para la producción del movimiento de manera coordinada y eficaz. Por ejemplo, si queremos flexionar el codo, el sistema piramidal es el que manda la orden al Bíceps braquial para que se contraiga, mientras que el extrapiramidal se encarga de la relajación del Tríceps braquial, así como de la contracción muscular involuntaria, precisa para estabilizar la cintura escapular.

Por tanto, entenderemos que si estos 2 sistemas no están perfectamente coordinados, como sucede en una parálisis cerebral, y uno de ellos predomina sobre el otro (lo normal es que el extrapiramidal predomine sobre el piramidal), esta descoordinación lo que va a ocasionar es una alteración del tono muscular normal, y como consecuencia el movimiento será imposible o muy difícil de realizar. Esta alteración del tono muscular puede ser de 3 tipos distintos. Puede ser que este tono este aumentado, lo que se denomina hipertonía, que este disminuido, hipotonía, o que este tono muscular fluctúe, lo que llamaremos distonía.

En este punto, ydada esta alteración del tono muscular que va a sufrir el niño afecto por una parálisis cerebral, es fácil suponer que le va a ser imposible pasar por todas y cada una de las diferentes etapas del desarrollo psicomotor normal, y por supuesto completar el mismo. O dicho de otra forma, esta alteración del tono muscular va a impedir que el niño incorpore en su desarrollo los patrones normales de postura y movimiento, que teniendo un tono muscular normalizado incorporaría a base de repetición y experimentación.

El protocolo de actuación que propone el Método Bobath para el tratamiento de patologías neuroevolutivas, intentará entonces a través de diferentes técnicas, normalizar el tono postural del niño afecto de PCI, ya sea elevarlo en el caso de sujetos hipotónicos, o disminuirlo en caso de pacientes hipertónicos o espásticos, para posteriormente facilitar el control postural así como los movimientos que serían espontáneos en el niño normal, y de esta forma, ayudar al niño a completar su desarrollo motor.

Es importante tener en cuenta que en todos los casos, y sobre todo en sujetos muy afectados, este protocolo de actuación no podrá ser llevado a termino en su totalidad, teniéndonos que conformar a veces únicamente con conseguir normalizar mas o menos el tono, o incluso ni siquiera con esto, lo que no deberá hacernos sentir frustrados. En este punto deberemos considerar la posibilidad de plantear otro tipo de tratamiento, quizás mas sobre líneas ortopédicas, para al menos intentar atajar el avance de las deformidades, que como consecuencia de la alteración del tono muscular, es previsible se produzcan.

VALORACION CLINICA DE LA PARALISIS CEREBRAL

A la hora de hacer la valoración de un paralítico cerebral, según muchos autores, lo fundamental es fijarnos en, primero, que es capaz de hacer el niño y como lo hace, segundo, que no hace, y tercero, por que no lo hace.

Ya que estas premisas que por supuesto compartimos pueden parecer un poco ambiguas, basándonos en ellas, hemos elaborado un protocolo de actuación a seguir, en el cual se señalan de forma mas concreta aquellos puntos en los que deberemos fijarnos para ir empezando a conocer al niño.

Es importante señalar que la valoración de un paralítico cerebral constituye una parte del tratamiento previa al inicio de la terapia en si, fundamental para el planteamiento de unas pautas de actuación correctas, y que por ello, no deberemos escatimar en tiempo para realizarla. No deberemos pretender conocer al niño en un solo día, y caer en el error de empezar rápidamente a trabajar sin hacernos una buena idea de que es lo que tenemos entre manos.

FICHA DE VALORACION

FISIOTERAPEUTA

FECHA

DATOS DEL PACIENTE:

NOMBRE Y APELLIDOS

FECHA DE NACIMIENTO

DIAGNOSTICO

NOMBRE DEL PADRE O MADRE

TELEFONO DE CONTACTO

1. Actitud postural.

Observar los patrones patológicos de postura presentes en el niño, tanto en decubito como en sedestación, cuadripedia, genu y semigenuflexión, bipedestación etc. Deberemos fijarnos en:

-Patrón patológico dominante (flexor o extensor).

-Existencia de asimetrías.

-Posición de la cabeza.

Flexión, extensión, lateralidad o rotación.

Si esta dentro o fuera de la línea media.

-Posición de hombros.

-Posición de codos.

-Posición de muñecas.

-Posición de tronco.

-posición de la pelvis y caderas.

-posición de las rodillas.

-Posición de tobillos y pies.

Valoraremos también si existe fijación en alguna de estas posturas, es decir, cuanta resistencia encontramos cuando intentamos cambiar las posturas anormales.

2. Motilidad espontánea.

Se deberá valorar si el niño presenta Control cefálico, de tronco y extremidades, tanto en decúbito, sedestación, bipedestación etc.

Observaremos si el niño es capaz de...

-Mantener posición de esfinge

-Reptar (si lo hace de forma patológica)

-Voltear (como voltea)

-Mantener cuadripedia

-Gatear (diferenciar de la marcha de conejo)

-Mantener sedestación libre

-Mantener genuflexión

-Mantener semigenuflexión

-Ponerse en pie con ayuda

-Ponerse en pie por si solo

-Mantener bipedestación afianzada

-Mantener bipedestación libre

-Caminar

-Tipo de marcha

Marcha en cabotaje

Marcha afianzada

Generalidades sobre la Parálisis Cerebral Valoración a realizar por un Fisioterapeuta

Marcha libre

-Subir y bajar escaleras y rampa

-Correr

-Saltar

Observaremos la presencia o no de patrones de movimiento patológicos tales como marcha de conejo, marcha en tijera, marcha de segador etc.

3. Reflejos arcaicos.

Deberemos valorar la persistencia o no de reflejos tales como:

-R.T.A. de cuello.

-Reflejo de Moro.

-Reflejo de Landau.

-R. de enderezamiento del cuello.

4. Tono muscular.

En este apartado se deberá valorar cual es el tono habitual (tono base) que presenta el niño cuando esta en reposo, cómodo y no excitado, en las diferentes partes de su cuerpo (tronco, extremidades). A menudo es fácil encontrar que un mismo paciente puede ser hipotónico en tronco e hipertónico en miembros por ejemplo. Señalaremos pues si el sujeto presenta:

Hipertonía o Espasticidad

Hipotonía o Flacidez

Distonía o Atetosis

Al mismo tiempo, deberemos observar si este tono base se ve modificada al someter al sujeto a diferentes estímulos externos tales como luz, sonido, movimiento etc.

Valoraremos también la presencia o no de reacciones asociadas. Este tipo de reacciones patológicas harán que el niño se vuelva mas rígido o muestre mas movimientos involuntarios, si se le mueve o es movido a una mayor velocidad, o cuando intenta hacer algo difícil, cuando esta en peligro de perder el equilibrio, cuando manualiza o cuando habla. Esto significara que tendremos que graduar la estimulación en el tratamiento, valorando el nivel tolerado, y aumentarla progresivamente a partir de ahí.

5. Movimientos anormales.

Se observara la presencia de movimientos anormales del tipo de estereotipias, clonus, tics nerviosos, oscilaciones repetitivas de cabeza, tronco o extremidades etc.

6. Alteraciones deformantes de la postura.

En este apartado deberemos valorar la presencia de contracturas musculares. Estableceremos si existe algún patrón patológico, tal como patrón de flexión o extensión, responsable de estas contracturas. Comprobaremos si existe alguna posición determinada (por ejemplo si el niño pasa demasiado tiempo sentado en la silla, o sentado sobre sus talones) responsable de estas deformidades, o si por el contrario, es el patrón patológico existente (flexor o extensor) el responsable de las mismas. Se valorara también la posibilidad de impedir el avance de las deformidades mediante un tratamiento de tipo ortopédico. Comprobaremos también si inhibiendo la espasticidad hasta normalizar el tono, será suficiente para corregir las deformidades, o si están ya tan estructuradas que ni relajando al niño desaparecen, y es necesario emplear otro tipo de técnicas para lograrlo.

Deberemos comprobar también el estado de las diferentes articulaciones en cuanto a su nivel de movilidad. Deberemos comprobar, en caso de que exista algún tipo de limitación articular, el origen de esta limitación. Valoraremos si la falta de movilidad es por causa muscular (espasticidad, acortamiento muscular, retracción de partes blandas…), o bien si es de origen óseo (acuñamiento vertebral, degeneración osteo-ligamentosa, malformaciones óseas). En función del origen de la limitación plantearemos un tipo u otro de tratamiento corrector.

7. Coordinación motora.

Comprobaremos si el niño es capaz de disociar ambas cinturas (escapular y pélvica), es decir, si es capaz de efectuar movimientos de una de ellas tomando como punto fijo la otra, o si por el contrario se mueve en bloque. Por ejemplo, en sedestación girar el tronco a ambos lados, tomando como punto fijo la cintura pélvica, o en cuadripedia sentarse a ambos lados del cuerpo, tomando ahora como punto fijo la cintura escapular.

8. Equilibrio.

En este apartado comprobaremos primero la presencia o no de reacciones de equilibrio. Para ello colocaremos al niño en diferentes posiciones (sentado, cuadripedia, genuflexión, semigenuflexión, bipedestación) y procederemos a desequilibrarlo. Comprobar si el niño recupera o no la posición, o si al menos tiende a ello.

Después deberemos valorar el grado de equilibrio del niño, tanto en las diferentes posiciones señaladas como sobre distintos tipos de superficies (suelo liso, suelo irregular, colchoneta, tablón vasculante etc.).

9. Alteraciones óseas.

Explorar clínica y radiológica mente la existencia de cualquier tipo de malformación ósea. Valorar la posible influencia de esta alteración ósea a la hora de planificar cualquier tratamiento rehabilitador (por ejemplo, escoliosis

Con acuñamiento vertebral, o genu varo con degeneración del cóndilo femoral

Interno, a la hora de intentar la bipedestación del niño).

10. Exploración de columna vertebral.

Comprobar, clínica y radiológica mente, la existencia de algún tipo de deformidad en la columna vertebral. Valorar si esta deformidad es simplemente por una actitud postural, o si bien la deformidad esta ya estructurada (es decir, si existe acuñamiento con rotación vertebral). Igualmente, plantear el tratamiento corrector en función del origen de la deformidad.

11. Exploración del desarrollo psicomotor.

Señalar en que fase del desarrollo psicomotor se encuentra el niño. Indicar también, si existen lagunas en este desarrollo y cuales son. Para ello nos remitimos a cualquier tabla del desarrollo psicomotor normal del niño.

12. Observaciones.

Anotar cualquier otro tipo de dato que consideremos de interés para la ejecución del tratamiento, como pueden ser:

-Si utiliza gafas.

-Si controla esfínteres.

-Si domina lenguaje comprensivo y expresivo.

-Nivel cognitivo.

-Si utiliza silla de ruedas.

-Tipo de silla.

-Si utiliza silla o mesa adaptada en sus AVD (en el aula, en casa).

-Si es capaz de comer solo, y como lo hace.

El conjunto de los datos obtenidos tras esta valoración, nos ayudará de forma inicial a hacernos una idea global del estado general del paciente con parálisis cerebral, y poder así plantear un protocolo de tratamiento adecuado a sus características particulares. No obstante, será el día a día del tratamiento, el que nos hará conocer con más precisión las posibilidades y limitaciones del paciente, para poder así ajustar con mayor precisión la pauta de actuación a seguir


Sobre esta noticia

Autor:
Jose A. Delgado (98 noticias)
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