Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Naomi escriba una noticia?

Para Amantes de la Arquitectura

04/07/2009 05:27 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La impactante Moscu con edificios paradigmaticos, que aun hoy se pueden contemplar

Todavía resulta prematuro hablar de una arquitectura republicana, más allá de cambios cosméticos. Algunos de ellos no tienen el destino original para el que habían sido pensados por los jerarcas del partido, pero permiten imaginarse fogonazos del aspecto que tuvo durante casi ochenta años la impactante Moscú

Cada sistema político, cada organización humana, deja su impronta en el lugar donde convivimos, especialmente en las ciudades. Rusia experimentó durante los últimos noventa años cambios tremendos en su forma de gobierno, que la llevaron de una monarquía centenaria al comunismo de los soviets, para luego desde hace poco más de tres lustros alcanzar un sistema republicano parlamentario.

Cuando cayó el régimen comunista se dijo que los restos de Lenin dejarían de estar permanentemente ante la vista del público y no se mantendría más el embalsamamiento que se le practicó al morir, para dejar que la naturaleza siguiera su curso. Pero la realidad es que hoy, a 18 años de la caída de los soviets, sigue en exposición, aunque con mucho menos afluencia de público.

Para entrar hay que dejar cámaras, filmadoras y bolsos en un depósito especial. No se cobra por el ingreso y está abierto martes, miércoles, jueves, sábado y domingo, de 10 a 13. La fila avanza rápidamente y los guardias de seguridad no permiten que uno se detenga frente al catafalco, situado en un ambiente penumbroso y de silencioso respeto.

Si entramos en el propio Kremlin, encontramos un buen ejemplo de arquitectura comunista: el Palacio de los Congresos. Mandado a construir por Nikita Kruschev, fue completado en 1961 y se destinó a las multitudinarias reuniones del Partido Comunista de la Unión Soviética. De unos 120 metros de lado, muros vidriados y con un auditorio principal para 6000 personas, ahora se utiliza para representaciones de la Compañía del Ballet del Kremlin, conciertos de música clásica y de rock.

Dominando la mayoría de los edificios que encontramos en la capital, se alzan las llamadas Siete Hermanas, siete altos rascacielos mandados a construir por el todopoderoso Joseph Stalin. No podía ser que el mundo capitalista tuviera sus ejemplos de construcciones que acariciaban las nubes y que el paraíso proletario, no.

La última de las Siete Hermanas construidas, en 1955, es el hotel Ukraina, hoy en proceso de modernización y que espera abrir sus puertas nuevamente este año.

Por sólo 19 rublos uno puede recorrer libremente toda la red de subterráneos de la ciudad, es decir, con tarifa plana independiente de los cambios de línea o sentido. Algunas de sus estaciones son excepcionales ejemplos de la construcción comunista de las décadas del treinta, cuarenta y cincuenta. .

El subte, cuya profundidad es mucha mayor que el de Buenos Aires, sirvió lo mismo que el londinense en los aciagos días de la Segunda Guerra Mundial como refugio antiaéreo durante los bombardeos efectuados por los aviones del Tercer Reich. La amplitud de sus pasillos y túneles le permitía cobijar a miles de personas.

Pero al momento de su construcción fue un motivo de orgullo para Stalin. Lujo, puntualidad, comodidad. Tales los estandartes enarbolados para mostrar la supuesta superioridad y logros alcanzados por el sistema económico dirigista.

La Novoslobodskaya se destaca por sus decoraciones con vitrales y paneles de vidrios de exquisitos colores. Otras paradas para destacar son la Mayakovskaya, Kropotkinskaya, Ploshchad Revolyutsii y Arbatskaya, aunque en varias podemos encontrar espléndidos recubrimientos en mármol, acero, arañas inmensas y estatuas gigantescas.

En momentos de la Guerra Fría, cuando los misiles intercontinentales se apuntaban entre Estados Unidos y la Unión Soviética y los bombarderos estaban en vuelo todo el tiempo, con su carga de átomos y muerte, fue muy común la construcción en las grandes capitales de refugios que pudieran soportar un ataque nuclear y que albergaran durante meses las estructuras fundamentales del poder.

Otro icono de la época, aunque no está abierto al público, es el edificio que fue sede de la KGB, en la plaza Lubyanka. Antiguamente, frente a él estaba una monumental estatua de Félix Dzerzhinkiy, odiado líder de la Cheka, antecesora de la KGB.

.Un consejo útil para quien visite Moscú: no comprar souvenirs como gorros de piel, prendas de los uniformes de las fuerzas armadas soviéticas, escuditos, matrioshkas, cajas de Palej y otras artesanías en la Plaza Roja. Pueden costar el doble o el triple de lo que cuestan en un comercio fuera del centro. Siempre tener en mente una ley invariable, el comerciante de estas latitudes junto con su primera papilla aprende el significado del verbo regatear (torgovatsia en ruso). No quedarse con el primer precio que se recibe.

Para souvenirs conviene ir al mercado a cielo abierto de Izmailovsky, cerca de la estación Partizanskaya.

Para completar un buen recorrido soviético se puede hacer una parada en el restaurante Pokrovskie Vorota (calle Pokrovka 19, estación Chistiye Prudy). Ambientado como en la década del 50, detrás de la barra se proyectan continuamente películas soviéticas, como para no olvidarse donde se está. Puertas afuera, la historia continúa.


Sobre esta noticia

Autor:
Naomi (9 noticias)
Visitas:
8483
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.