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Cuando los padres son alcoholicos, los hijos tienen mayor riesgo de serlo

14/08/2009 00:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por lo menos siete millones de niños tienen padres alcohólicos. Los psiquiatras de niños y adolescentes saben que estos niños corren mayor riesgo de tener problemas emocionales que los niños cuyos padres no son alcohólicos. Un niño en esa familia puede tener una gran variedad de problemas

imagen Blogcistemas.blogspot.com/

Aunque el niño trata de mantener el alcoholismo de su papá o su mamá en secreto, sus maestros, parientes, otros adultos o sus amigos pueden darse cuenta de que algo está mal. Los psiquiatras de niños y adolescentes indican que los siguientes comportamientos pueden ser síntomas de un problema de alcohol en el hogar:

  • Fracaso en la escuela y ausencias frecuentes;
  • Falta de amigos, retraimiento de los compañeros de clase;
  • Comportamiento delincuente, como el robar y la conducta violenta;
  • Quejas frecuentes de problemas físicos, como dolores de cabeza o de estómago;
  • Abuso de bebidas alcohólicas o drogas; o
  • Agresión contra otros muchachos.

Algunos hijos de alcohólicos tratan de actuar como "padres" responsables de la familia y entre sus amigos. Tratan de hacerle frente al alcoholismo convirtiéndose en personas controladas, que tienen mucho éxito en la escuela, pero que viven emocionalmente aislados de otros niños y maestros. Sus problemas emocionales no son aparentes hasta que llegan a ser adultos.

Profesionales del Centro para el Estudio del Alcoholismo y Otras Adicciones de la Universidad de Brown, en Estados Unidos, publicaron el año pasado una investigación a través de la cual –luego de entrevistar a 293 mujeres y 115 varones asistentes a diversos centros educativos– hallaron que los adolescentes que poseen una historia familiar relacionada con la adicción a bebidas alcohólicas, y aquellos con padres bebedores, presentan mayores probabilidades de desarrollar esa misma dependencia en el futuro, que sus compañeros sin antecedentes.

Asimismo, un estudio del 2008 de la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research, señaló que los padres bebedores tienen problemas a la hora de establecer rutinas, pautas, horarios y reglas de convivencia para educar a los hijos. Estos son sólo dos ejemplos que sugieren que cuando se trata de conductas nocivas, la influencia de los padres sobre los hijos es determinante. Las adicciones, como el alcoholismo, no escapan a la regla.

“El alcoholismo es una enfermedad para toda la vida. Esto implica que cuando una persona desea abandonar la adicción, debe comprometerse diariamente, por siempre”, señala el Dr. Marcos Suffriti, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Austral. Distingue entre tres conceptos o “etapas” relacionadas con el consumo de alcohol: “El primero es el uso, que implica un consumo moderado y esporádico; el segundo es el abuso, que sugiere un consumo excesivo; y el tercero es la dependencia, cuando el consumo se vuelve un hábito continuo y en cantidades crecientes, debido a la tolerancia y a la abstinencia del alcohol”.

El especialista enfatiza en la importancia de detectar precozmente estos comportamientos frente al alcohol (abuso y dependencia) para concientizar a la persona y a su familia, comenzar un tratamiento adecuado y evitar las consecuencias nocivas de la enfermedad.

PERFILES Y CAUSAS

Las causas del alcoholismo son muchas y variadas. Muchos especialistas remarcan que el alcoholismo tiene una importante carga genética y que, más allá de los genes, tener padres alcohólicos en casa aumentan la predisposición de los hijos a padecer la misma enfermedad.

Por otra parte, a lo largo de la vida suceden hechos que pueden conducir a una persona a estados depresivos o de tristeza que favorecen la adhesión a conductas nocivas. “En los adultos, el estrés, la ansiedad, la angustia, la incertidumbre y las frustraciones son algunos de los factores que confluyen para el desarrollo del alcoholismo; mientras que en los más jóvenes, suele estar más relacionado con la necesidad o el deseo de ser aceptado por sus pares”, admite el Dr. Suffriti.

“Entre otros factores de riesgo que pueden llevar a los adultos al alcoholismo, se incluyen: estar divorciado, enviudar, padecer una enfermedad física grave o terminal y estar desocupado. En los adolescentes, en general los factores de riesgo son la inseguridad personal, la baja autoestima y el deseo de aceptación por parte del grupo de amigos”, continúa el especialista. -Usted señor padre de familia, no porque los hijos de sus amigos se alcoholicen, es correcto que su hijo lo haga, esto es un típico caso de lo que se denomina como "alcoholismo permitido o inducido", es cuando los padres conciente -o inconcientemente en el peor de los casos- dan por sentado que es una permisión implícita el hecho de un adolescente beba alcohol hasta grados inmanejables-.

Pedir ayuda a tiempo es clave y representa uno de los principales desafíos. “Es casi la regla que las personas que padecen esta enfermedad no piden ayuda a un especialista por iniciativa propia, sino recién cuando sus familiares lo exhortan a iniciar un tratamiento, debido a las consecuencias familiares, laborales y afectivas que trae aparejado el alcoholismo”, explica el Dr. Suffriti. Resalta que es esencial tratar el problema, para prevenir las consecuencias psicológicas –trastornos de ansiedad, depresión, trastornos del sueño, problemas familiares y laborales– y físicas del alcohol en el organismo: trastornos gastrointestinales, neurológicos, hepáticos, hematológicos, cardiovasculares, problemas durante el embarazo, entre otros.

PARA SOSPECHAR DEL PROBLEMA

Ciertas pautas en un familiar pueden indicar la necesidad de hacer una consulta con un especialista:

- Beber para enfrentar los problemas

- Beber a escondidas

- Tendencia a buscar excusas para beber

- Negación del consumo en exceso y enojo al ser cuestionado

- Comportamiento y adaptación social no coherentes con niveles previos o esperados

- Síntomas somáticos persistentes sin causa aparente

- Inexplicable temblor en las manos

Algunos jóvenes están en "mayor riesgo" que otros de desarrollar problemas relacionados con el alcohol y las drogas. Encabezan la lista aquellos que tienen ya un historial de alcoholismo familiar

- Úlceras y gastritis que no responden al tratamiento

- Deterioro cerebral orgánico precoz

Además, existen cuestionarios internacionales para detectar el alcoholismo. Uno de ellos es el C.A.G.E, conformado de cuatro preguntas: 1) ¿Nunca ha pensado que podría reducir su ingesta de alcohol? 2) ¿Lo han irritado comentarios de la gente sobre su manera de beber? 3) ¿Se ha sentido alguna vez culpable por beber? 4) ¿Ha tomado alguna vez por la mañana para calmar su ansiedad?

ALGUNOS DATOS RELEVANTES

* En una encuesta realizada por la secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), de la que participaron 63.000 estudiantes de enseñanza media de todo el país, muestra que los chicos se inician en el consumo de bebidas alcohólicas a los 13 años.

* De acuerdo con la misma fuente, el 42, 6% de los adolescentes de 14 años consume bebidas alcohólicas. Para la franja entre los 15 y los 16 años el consumo trepa al 75% y a los 17 alcanza el 86, 2 %.

* En Estados Unidos, se calcula que alrededor de 5 millones de jóvenes de entre 14 y 17 años padecen problemas de alcoholismo.

* Los especialistas informan que una concentración sanguínea de alcohol mayor a 150 mg/dl (los controles que habitualmente se realizan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a los automovilistas permiten un máximo de 0, 5 gramos) sin que exista afectación psicomotora permite suponer una ingesta recurrente pues hay presencia de tolerancia.

* El abordaje terapéutico del alcoholismo es interdisciplinario: incluye a Alcohólicos Anónimos (grupo de apoyo), tratamiento psiquiátrico y psicológico, y seguimiento clínico.

No importa si sus padres están en tratamiento o no, estos niños y adolescentes pueden beneficiarse de programas educativos y grupos de ayuda mutua organizados para los hijos de alcohólicos por Al-Anon y Alateen. La ayuda profesional, mientras más temprano se ofrezca, mejor es ya que es muy importante el prevenir problemas más serios para el niño, inclusive el alcoholismo. Los psiquiatras de niños y adolescentes ayudan a estos niños con sus problemas personales y también los ayudan a entender que no son responsables por los problemas de sus padres.

El programa de tratamiento puede incluir la terapia de grupo con jóvenes en la misma situación, lo cual reduce el aislamiento que sienten los hijos de alcohólicos. El psiquiatra de niños y adolescentes trabaja a menudo con toda la familia, particularmente cuando el padre alcohólico ha dejado de tomar, para así desarrollar formas saludables de relacionarse entre los miembros de la familia.

La mayoría de los adolescentes han tenido alguna experiencia con bebidas alcohólicas y con otras drogas. La mayoría experimenta un poco y deja de usarlas, o las usa ocasionalmente sin tener problemas significativos. Algunos seguirán usandolas regularmente con varios niveles de problemas físicos, emocionales y sociales. Algunos desarrollarán una dependencia y actuarán por años de manera destructiva hacia sí mismos y hacia otros.

Algunos eventualmente dejan de usar el alcohol y las otras drogas. Como no se puede predecir quiénes desarrollarán problemas serios, se debe considerar que todo uso es peligroso. El saber rechazar es parte de la solución, pero el "decir no" no es suficiente.

Los productos legalmente disponibles incluyen las bebidas alcohólicas (para los mayores de 21), el tabaco (la edad legal varía), algunos medicamentos por receta médica, inhalantes y medicinas de venta libre para la tos, la gripe, el insomnio y para adelgazar. Las drogas ilegales incluyen la marijuana, la cocaína/"crack", LSD, PCP, los derivados del opio, la heroína y las "drogas diseñadas."

Aunque el uso de algunas drogas se ha mantenido constante recientemente, el uso de otras está en aumento. En particular, el uso de las bebidas alcohólicas, los cigarrillos y el "crack" continuán siendo áreas de gran preocupación.

Los adolescentes que comienzan a fumar o a beber desde temprana edad corren un grave riesgo. Estas substancias son típicamente las "drogas del umbral" que llevan a la marijuana y de ahí a otras drogas ilícitas. La mayor parte de estos adolescentes siguen usando las primeras drogas que probaron en adición a las otras.

Las señales principales del abuso de drogas por los adolescentes pueden incluir:

  • Físicas: fatiga constante, quejas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente.
  • Emocionales: cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor, comportamiento irresponsable, poco amor propio, depresión y una falta general de interés.
  • Familia: el comenzar argumentos, desobedecer las reglas o el dejar de comunicarse con la familia.
  • Escuela: calificaciones bajas, ausencias frecuentes y problemas de disciplina.
  • Problemas Sociales: amigos nuevos a quienes no les interesan las actividades normales de la casa y de la escuela, problemas con la ley y el cambio hacia estilos poco convencionales en el vestir y en la música.

Algunas de estas señales de aviso pueden también ser señales indicativas de otros problemas. Los padres pueden reconocer las señales de problemas pero no se espera de ellos que hagan el diagnóstico. Una manera eficaz para los padres demostrar su preocupación y afecto por el adolescente es discutir francamente con éste el uso y abuso de las bebidas alcohólicas y de otras drogas. El primer paso que los padres deben de dar es el consultar con un médico para estar seguros de que las señales que descubren no tengan causas físicas. Esto debe de ser acompañado o seguido por una evaluación comprensiva por un psiquiatra de niños y adolescentes.

El alcoholismo es común en las familias, y los hijos de alcohólicos tienen cuatro veces mayor probabilidad que otros niños de convertirse en alcohólicos

fuente.familymanagement.com


Sobre esta noticia

Autor:
Graciela Parra Chacon (714 noticias)
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Suceso
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