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En la oscuridad de la noche, te digo adiós.

23/03/2011 08:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En la oscuridad de la noche, te digo adiós.

Me quedé esperándote toda la noche, solo, compungido, perdido, extraño, pensativo, dolido, imaginativo; en la oscuridad de una fría y solitaria habitación. Ni siquiera mi sombra me hacía compañía. Aparecía y desaparecía a medida que caminaba por la habitación, difuminándose entre las paredes cuando la luz de la farola de delante de mi balcón no arribaba a tocar lo más hondo de este hastío lugar.

El silencio se apoderaba de toda la estancia. Ni un crujir de muebles, ni un silbido del viento colándose por debajo de la puerta, ni un rudo golpe en ninguna parte del mundo, nada. Tampoco se escuchaban los latidos de mi corazón apagado, mustio, triste, desolado, derrotado; acabado por la soledad que iba invadiendo poco a poco mi cuerpo, mi alma, mis sentidos, cada centímetro de mi piel.

No podía imaginar que llegaría este momento, jamás hubiera pensado que algo así me podía llegar a afectar de tal manera que mi mundo se fuera consumiendo poco a poco como cuando termina una obra de teatro y paulatinamente los focos del escenario se van apagando hasta quedar completamente a oscuras; como quien se introduce en un laberinto sabiendo que tarde o temprano no va a poder encontrar la salida, zigzagueando por sus interminables y a la vez cortos y estrechos caminos.

Y, de repente, un suspiro, un aliento, un tímido aire que nace de mi boca y que parece decir casi susurrando... "¿Dónde estarás?". No recibo respuesta, sólo silencio; un cortante silencio que como un hacha parte mi alma en dos de un solo tajo y cuyas mitades van cayendo lentamente a un lado y al otro de la línea invisible que me divide; hasta que caen al suelo sin más ánimo ni fuerza que la de una hoja de papel que se deja llevar por el viento hacia un destino desconocido. Con mi mente en blanco, sin pensamiento alguno, sin idea necesaria, sin imagen que pueda recorrer mi imaginación. Nada, sólo vacío.

Mi respiración pesada y pausada iba dejando paso a un desangelado ser que apoyado contra el ventanal, con la mirada perdida en el infinito, iba apagándose cual vela cuya cera va derritiéndose hasta quedarse en nada.

Y mi mano en el cristal, cerrándose como una flor cuando llega su momento de marchitarse, juntándose mis dedos hasta acabar en puño, convirtiéndose en una piedra golpeando con suavidad haciendo sonar debilmente la cristalera.

Y una vez más susurrando en el silencio... "¿Dónde estarás?".

Ni una llamada, ni un aviso en la noche, ni un comentario de nadie diciéndome que no volverías, que no regresarías más, que no tendrías la menor idea de quererme explicar tu ausencia, que nunca más serías alguien en mí. Y yo aquí queriéndo creer lo increible, queriéndo imaginar lo inimaginable; pero era todo un mal sueño, una cruel pesadilla.

Las telarañas del dolor se fueron transformando en aguados pensamientos, en lágrimas cayendo en orden por mi rostro demacrado. Cada palabra creada mi mente se deslizaba en una gota bien formada rodando por mi cara hasta caer y romperse en el suelo en diminutas partículas de desencanto.

Enun profundo hipnotismo fuí cayendo a medida que mi cuerpo iba cansándose de dolor, quejándose de amor, difuminándose en el sentimiento del temor, derritiéndose en la fuerza de la soledad.

Y una última vez más susurrando en el silencio, sollocé... "Adiós amor. ¿Dónde estarás?".


Sobre esta noticia

Autor:
Antonio P (38 noticias)
Fuente:
artigoo.com
Visitas:
2072
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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