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El oro se cotiza y Venezuela lo paga en deuda por no controlar sus valores económicos

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22/08/2019 04:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El oro aumenta su cotización y nosotros lo utilizamos para pagar deudas

 

Aventis

La política de la Flexibilización Cuantitativa ("Quantitative Easing") de la Reserva Federal estadounidense –adoptada también por el Banco de Inglaterra y por el Banco Central Europeo– y las bajas tasas de interés de los países centrales produjeron un gran movimiento de dinero hacia los países emergentes buscando mayores rendimientos para los fondos. Con la mera posibilidad de que esa política cambie, ha habido un reflujo de estos fondos que ha afectado a países emergentes como Brasil o Turquía.  "Si se quiere invertir en estos países hay una fuerte demanda de esas monedas porque se las va a usar para invertir en la bolsa, en propiedades o en bonos. Lo que se vio en los últimos meses es el movimiento inverso en el que el dinero está huyendo de países considerados más riesgosos y yendo a países considerados más seguros como Estados Unidos. Esto ha influido en los volúmenes comerciados en los mercados de divisas y ha llevado a fuertes fluctuaciones en las monedas de países de los mercados emergentes", indicó a BBC Mundo el catedrático Paul Bisping.

Desde Minnesota a Georgia, legisladores preocupados por la crisis fiscal, las políticas de la Reserva Federal y la debilidad del dólar, han presentado proyectos de ley que le permiten a los ciudadanos usar metales preciosos como el oro para declarar impuestos y hacer negocios.

La Constitución de EE.UU. prohíbe a los Estados imprimir sus propios billetes y emitir su propia moneda, pero tiene una cláusula antigua que sí permite que acepten monedas de oro y plata como pago si así lo deciden. Recientemente, Utah se convirtió en el primer Estado en aprobar una ley que reconoce las monedas de oro y plata como método de pago para transacciones comerciales.

"Miren lo que está pasando con nuestra economía. Tendencias preocupantes afectan nuestra prosperidad. Muchos ahora reconocen que una de las amenazas más graves es la condición precaria del dólar", afirma Brad Gálvez, el legislador republicano de Utah que impulsó la medida.

Entre 2010 y 2013, el intercambio de divisas creció un 33% hasta superar los US$5, 3 billones diarios en abril de ese año. En este mismo período, la economía mundial vivió al borde de la cornisa con la crisis de la eurozona y la amenaza de una nueva debacle financiera. En resumen, el mercado de divisas no es un mero reflejo de la marcha de la economía mundial.

"El comercio de divisas no se explica únicamente por el comercio y la exportación e importación, sino que forma parte de la estrategia de los países y las compañías para neutralizar los riesgos que conlleva una pérdida de valor de una moneda. De ahí que haya crecido tanto el intercambio de divisas", indicó a BBC Mundo Schielman en meses anteriores.

Según Gálvez, aunque esta nueva ley no obliga a nadie a utilizar monedas de oro, lo que busca es crear un sistema alternativo al dólar y hacer más fáciles este tipo de intercambios monetarios.

"Si se da una hiperinflación, depresión u otra calamidad económica relacionada a la Reserva Federal, se generaría un caos en las finanzas de los gobiernos locales y la economía privada", estima por su parte el legislador Glen Bradley, republicano de Carolina del Norte que patrocinó una medida similar en su estado.

Según Larry White, profesor de economía de la George Mason University, estas propuestas surgen por la incertidumbre económica que rodea el dólar, la escalada en el precio del oro y el descontento de muchos con las políticas de la Reserva Federal.

White, autor de varios libros de política monetaria, explica que la mayoría de estas iniciativas son simbólicas y con el objetivo de sentar una protesta contra el sistema fiscal promovido por Washington. El académico agrega que, aunque estas ideas son llamativas a pequeña escala, es prácticamente imposible implementar un sistema alternativo en una economía que mueve miles de millones de dólares al día.

White indica que aunque el oro tenga más valor que el dólar, casi nadie va a querer que le paguen en oro, si luego no tiene como gastar, depositar o utilizar ese oro.

"Es muy difícil competir con una moneda oficial, porque esta tiene toda la red de transacciones a su favor y todo el mundo la reconoce", explicó White en una entrevista con BBC Mundo.

"No creo que estos proyectos lleguen a mucho", concluyó.

Ahora bien, el  Sistema Monetario Internacional (SMI) refiere al marco de reglas, regulaciones y convenciones que gobiernan las relaciones financieras entre los países. El SMI asume diversas formas, dependiendo de la manera en que se organiza la conducta financiera externa de las naciones. Todos los sistemas monetarios internacionales tienen características comunes y se diferencian solamente en ciertos aspectos. Para clasificarlos, se utilizan diferentes criterios alternativos, dentro de los cuales los más importantes son el papel de las tasas de cambio y la naturaleza de los activos de reserva. La función principal de un SMI es permitir que los procesos económicos fundamentales de producción y distribución operen lo más suave y eficientemente posible, logrando así la maximización de la producción y el empleo mundial total y una distribución deseable del bienestar económico entre las naciones, así como entre los diferentes grupos dentro de cada nación.

En economía, para comprender el desarrollo real de un sistema monetario internacional, se utilizan tres pruebas: ajuste, liquidez y confianza.

La importancia del problema del ajuste se debe a que cada política implica costos económicos. Si el ajuste es inevitable, el papel del sistema monetario internacional debe ser el de permitir que los países escojan aquellas políticas que minimicen los costos generales del ajuste y que se distribuya ese mínimo costo de manera equitativa entre todos los países. La liquidez se relaciona con el volumen de las reservas monetarias internacionales brutas; un buen SMI debe lograr la existencia de una oferta adecuada de las reservas. El volumen óptimo de las reservas es el que asegura la combinación más eficiente entre financiamiento y ajuste. La confianza necesaria para el funcionamiento armónico del SMI se refiere a la voluntad de los poseedores de activos de reserva para continuar manteniéndolos. Cuando se intenta cambiar un activo por otro en respuesta al descontento producido por la composición de las carteras, se genera una crisis de confianza. Por lo tanto, un buen SMI debe contar con salvaguardias contra la ocurrencia de este tipo de crisis o al menos tener la capacidad de poder sortearlas satisfactoriamente.

La utilización del patrón oro, que surgió durante la década de 1870 y duró hasta el estallido de la primera guerra mundial en 1914, se basó en un conjunto de ideas sobre la política macroeconómica internacional que defieren de aquellas que han formado la base de los acuerdos monetarios internacionales en la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, la importancia de este período se debe a que las posteriores tentativas de reformar el sistema monetario internacional, sobre la base de tipos de cambio fijo, pueden considerarse como el intento de construir un sistema monetario basado en la fortaleza del patrón oro y tratando de evitar sus debilidades.

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El patrón oro se originó en el uso de monedas de oro como medio de cambio, unidad de cuenta y depósito de valor. A pesar de que el oro había sido usado para éstos propósitos desde tiempos antiguos, el patrón oro, como institución legal, tiene su origen en 1819, cuando el Parlamento británico aprueba la Resumption Act.(acta de reanudación). Esta ley toma su nombre de la exigencia de que el Banco de Inglaterra reanudara su práctica, que se había visto interrumpida luego del estallido de las guerras napoleónicas entre 1793 y 1815, de cambiar papel moneda por oro a un tipo de cambio fijo. La Resumption Act fue el primer paso hacia un verdadero patón oro, porque logró abolir a través de su implementación, las restricciones mantenidas durante largo tiempo sobre la exportación de monedas de oro y lingotes desde Inglaterra hacia el resto del mundo.

En los últimos años del siglo XIX, Alemania, Japón y otros países también adoptaron el patrón oro. Por su parte los Estados Unidos efectivizaron su unión al patrón oro en 1879 cuando fijaron al oro los «billetes de banco» emitidos durante la guerra civil, más tarde la ley del patrón-oro de 1900 institucionalizó los vínculos entre el dólar y el oro.

Durante este período, Inglaterra fue el líder económico mundial, era la nación industrial por excelencia; siendo una gran importadora de alimentos y materias primas, se convirtió en la mayor exportadora de bienes manufacturados y además, de convertirse en la última fuente de capital en el corto plazo y el largo plazo. Habiendo implementado el patrón-oro medio siglo antes que otros países industrializados de su época lo hicieran, logró que la libra esterlina se identificara con el oro y fuera libremente aceptada y ampliamente utilizada. Por ello Londres se convirtió en el centro del sistema financiero internacional. Gran parte del comercio mundial era financiado con libras esterlinas, y como consecuencia, se mantenían en Londres sustanciales saldos en libras lo que permitían que el Reino Unido actuara como prestamista de última instancia en tiempos de crisis bancaria.

El único país en endeudarse y pagar con oro es Venezuela y por ello, la desconfianza al bolívar desde que el ministro Merentes dirigía el Banco Central de Venezuela, Rusia y China acoplaron su moneda al patrón oro y le pagamos en ese patrón, pero, llegará el momento que todo quedará en vacío y nadie estará encarcelado por ello.

Con el sistema de patrón-oro, los países debían fijar el valor de sus monedas en términos de oro, teniendo una Criptomoneda como respaldo, así, cualquier déficit o superávit de la balanza de pagos debía ser compensado transfiriendo oro. La oferta monetaria, por lo tanto, queda determinada por el comportamiento de los mercados, especialmente el mercado externo. Más que todo, el dólar. La primera responsabilidad de un Banco Central era preservar la paridad oficial entre su moneda y el oro, para cumplir con este objetivo, el Banco Central debía mantener un determinado stock de reservas en oro. Así, el equilibrio externo no era visto como un objetivo a lograr en su cuenta corriente, sino como una situación en la cual, el Banco Central no ganara ni perdiera oro, lo que era más importante, a una tasa demasiado rápida, de esta manera se intentaban evitar las bruscas fluctuaciones en la balanza de pagos

La hiperinflación ha destruido la buena y sana administración de algunos bancos, convirtiéndolos en la práctica en simple operadores de transacciones de compra venta. No existe una banca de desarrollo, marginalmente subsiste un sector agrícola y agroindustrial, el sector turismo es una quimera, el sector hipotecario se mueve escasamente en muy contados centros comerciales, el sector manufacturero e industrial agonizando. En resumen, las operaciones propias y productivas de un banco se han reducido a su mínima expresión. 

Si algo faltara para darle una estocada vital a la banca nacional, el gobierno se ha encargado de dirigir un proyectil a su banda de flotación, al aumentar el nivel del encaje legal sobre los depósitos. Una medida sin ninguna lógica monetaria, porque estás colocando drenajes al final de la cadena, mientras que, en las fuentes, estás alimentando la liquidez con un brutal incremento del gasto fiscal. En otras palabras,  que el costo de la hiperinflación lo asuma el sector privador, los consumidores y la clientela de los bancos.  Esto unido a la regulación de tasas de interés, coloca a los bancos en una intermediación financiera a pérdida, sin holgura ni maniobra ante un panorama incierto, restringido y punitivo. 

Las opciones son pocas y dolorosas para las familias que dependen del sistema financiero, para la clientela que recurre a sus servicios y para los dueños del negocio. La banca no tiene más opciones que despedir personal, lo cual ha venido haciendo, cerrar oficinas de servicio, reducir el mantenimiento de la red tecnológica, es decir cajeros automáticos y puntos de servicios, transporte de valores, reducir el lanzamiento de nuevos productos, restringir el crédito salvo lo necesario como para subsistir como sistema, vender activos en conocimiento que no va a obtener su valor en libros. 

Las estafas y robos a bancos han migrado al riesgo tecnológico, que garantiza un mayor retorno de las actividades delincuenciales. 

Una crisis bancaria en los actuales momentos pondría lo que queda del sistema financiero en manos del gobierno, sin destinar fondos para su compra, experiencia desarrollada en la intervención enmascarada de Banesco.  Con la ventaja para el gobierno, que tendría una red de bancos que comprarían aún más, todos los papeles que emita el BCV, PDVSA y otros organismos del estado para soportar este desastre económico. 

Resistir y hacer todo lo necesario por doloroso que sea,  para mantener el negocio y esperar mejores momentos debe ser el norte de todos aquellos que apostamos, por un país próspero, con una banca fuerte, internacionalizada y reconocida por su solvencia como era en el pasado. 

Estamos entregando nuestras riquezas en pago de una deuda buscada desde años anteriores para congraciarse con un grupo élite del país.

Lo anterior sumado a una falta de visión política y de desprendimiento personal en los dirigentes de los partidos políticos tradicionales, que no han sabido estar a la altura de las circunstancias, nos han arreado a este cuadrilátero llamado Venezuela, en la cual no está quedando “hueso sano”.

La dualidad nos circunda: tenemos una Asamblea Nacional Constituyente, una Asamblea Nacional, un Tribunal Supremo de Justicia y otro en el exilio, partidos políticos con decenas de años, que, por negarse a participar en una contienda electoral, pierden su condición política electoral. Políticos en el exilio, otros presos, en embajadas o inhabilitados. Adversarios que no se reconocen mutuamente, siendo esto lo fundamental en el sistema democrático. 

A nivel internacional se estrecha el cerco económico político, restando aliados, amigos y apoyo financiero. Como consecuencia de la juramentación para el nuevo período de gobierno, la comunidad internacional, el Grupo de Lima y los representantes de 13 países acordaron desconocerlo, igual han hecho países como Canadá, los Estados Unidos, la Unión Europea y por si fuera poco, España a quien se consideraba por lo menos neutro frente a la crisis,  se   pronuncia con una crítica muy fuerte frente al gobierno venezolano.

Alberto Fernández y Cristina por igual junto a Uruguay y México, se declaran neutros.

La incapacidad gerencial para manejar la industria petrolera le coloca la “guinda” a la crisis al disminuir su nivel de producción en los últimos 15 meses. 

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Emiro Vera Suárez (1146 noticias)
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