Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Diasporaweb escriba una noticia?

El origen del termo: una invención sensacional robada y plagiada hace poco más de un siglo

10/06/2011 12:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para la mayoría de los usuarios el termo sigue siendo algo mágico con el que pueden tomar café caliente lejos de casa. Diáspora explica con detalle este misterio, su invención y la derrota de su inventor por plagio

Mucha gente se pregunta, sin obtener una respuesta simple cómo un termo es capaz de mantener tan calientes y durante tiempo los líquidos en su interior. Muchos indagan mirando dentro y observan su color plateado. Parece que en realidad tiene mucho menos espacio del que aparenta inicialmente al mirar el recipiente por fuera. Pero muy pocos han llegado tan lejos como para buscar la historia de su origen y técnica. Ni la historia detrás de su invención, ni de su nombre, mundialmente conocido como “termo”.

La mayoría de usuarios desconocen las razones por las que un líquido puede pasar horas cerrado y al abrirlo esté tan caliente como al principio como si en el interior se hubiera detenido el tiempo.

En 1891, el físico y químico escocés, Sir James Dewar, trabajaba como científico en la Royal Institution de Londres. Estaba intentando desarrollar un aparato donde poder aislar oxígeno líquido en cantidades industriales. Al año siguiente se le ocurrió utilizar recipientes cubiertos de vacío para poder almacenar gases líquidos y así nació el vaso de vacío o “vaso Dewar”, como se le conoció desde entonces.

El recipiente contaba con una doble pared de cristal (de color plateado) que terminaba en la boca. El espacio entre las dos capas de cristal se encuentra al vacío. Esto genera un eficiente aislamiento térmico por convección y conducción, al no haber partículas que puedan transferir la energía desde una pared a la otra, ni tampoco por radiación, gracias al reflejo que produce el plateado de sus paredes.

Dewar con su frasco benévolo sin intención comercial

El frasco funcionó a la perfección, pero Dewar no buscaba ganancias por el uso y propagación de su invento, sino sólo aportar al desarrollo de la ciencia su revolucionaria botella.

De la fabricación de los recipientes se encargaba Reinhold Burger, un soplador profesional de vidrio y socio de una firma berlinesa especializada en aparatos científicos de cristal. Y fue él quien entendió que este producto podría tener grandes aplicaciones comerciales: creó una versión más pequeña y le añadió un exterior metálico para proteger las paredes de cristal y obtuvo una patente en Alemania en 1903.

Publicidad comercial bajo un nombre griego, "Thermos" (calor)

Burger entonces promovió un concurso para buscarle un nombre al recipiente – al tiempo que buscaba publicidad para el mismo – y la palabra ganadora fue “thermos”, que significa “calor” en griego.

El soplador abrió su propia compañía en 1904 bajo el nombre de Thermos GmbH y comenzó a pavimentar su camino hacia la historia. Pese a ello, Dewar acudió a la justicia para recuperar su invención, pero sólo se le reconoció haberlo inventado; el juicio fue ganado por Thermos y nada pudo impedirles comenzar a vender el producto. Y a partir de entonces pasó a ser conocida como “termo”, gracias al nombre de la compañía. Actualmente sigue siendo una marca registrada en algunos países, pero en 1963 fue declarada genérica en Estados Unidos y a partir de entonces todos son “termos”, independientemente de su fabricante.

Actualmente las paredes del recipiente también son de metal, lo cual permite que los frascos sean más resistentes y duraderos que los de vidrio.

A Sir James Dewar le robaron no sólo el invento en sí sino también el haberlo hecho para la ciencia... gratuitamente. Después dedicó sus días a la fabricación de una máquina con la que en 1898 por primera vez se logró almacenar hidrógeno líquido (y al año siguiente hidrógeno sólido) y sólo le quedaba liquidificar el último gas restante, el helio.

Por razones no muy conocidas se dejó arrebatar su segundo gran invento por su colega Heike Kamerlingh Onnes, quien se hizo famoso en 1908 ganando posteriormente el Premio Nobel de Física, al que Dewar fue nominado en varias oportunidades sin éxito. El pobre físico inventor merecía un mayor reconocimiento.

Esa es la génesis del termo que básicamente es idéntico al primero que concibió la mente de un brillante escocés y explotó un oportunista alemán. Como a veces ocurre, el plagio venció a la invención. Pero ahora sabemos -al tomar nuestro cafecito caliente- que si el plagio parece triunfar al principio, al final, eso no ocurre si el innovador aprende la lección de la auto discreción y del silencio antes de ponerse siquiera a pensar… Las paredes oyen


Sobre esta noticia

Autor:
Diasporaweb (1229 noticias)
Visitas:
10974
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.