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El origen de la inteligencia humana (I)

03/04/2011 23:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Desde un punto de vista científico, la inteligencia humana, y el cerebro que le sirve de base, surgieron y se propagaron porque proporcionaban ventajas adaptativas y reproductivas a sus portadores. Pero ¿qué circunstancias favorecieron un desarrollo cerebral único en la naturaleza?

La inteligencia es un concepto difícil de abordar ya que existen múltiples definiciones desde múltiples perspectivas. Pero a pesar de todo hay ciertos aspectos sobre los que hay acuerdo (o al menos debería haberlo): 1) la inteligencia está basada en una estructura biológica, el cerebro; 2) tiene una función biológica, la adaptación; y 3) manifiesta su existencia en la conducta.

Es por ello que el estudio del origen de la inteligencia humana conduce necesariamente al estudio de las circunstancias que favorecieron un desarrollo cerebral único en la naturaleza. Pero ¿qué hace que nuestro cerebro sea tan especial?

En primer lugar su tamaño. Entre las medidas que permiten la comparación de distintos grupos de animales, probablemente la más utilizada (aunque no necesariamente la mejor) es el Coeficiente de Encefalización (CE). El CE es la relación que hay entre el peso medio del encéfalo de una especie determinada y el que cabría esperar de acuerdo con su peso corporal, siendo su valor esperado 1. Para nuestra especie el CE estaría entre 6 y 7 (dependiendo de la fuente consultada), lo que significa que nuestro encéfalo es más de seis veces más grande de lo que le correspondería por su peso corporal.

En segundo lugar su gasto energético relativo. Utilizando el porcentaje de la tasa metabólica basal que corresponde al cerebro como medida comparativa, se ha encontrado que el cerebro de ratas, gatos y perros gasta el 5% de la energía total, el de los monos rhesus consume el 10% y el cerebro humano el 20% (el 60% en un recién nacido) lo que supone una enorme inversión energética.

Y en tercer lugar el desarrollo de la neocorteza. Comparando el cerebro humano con el de otros primates a través de mediciones de la estructura cortical, se calculó que el volumen de la neocorteza humana es 3, 2 mayor que el volumen esperable para los primates no humanos en general, y casi 3 veces mayor que el esperable para un chimpancé del mismo peso corporal. Este dato se considera especialmente relevante ya que en la neocorteza se encuentran localizados los circuitos neuronales implicados en las funciones cognitivas superiores (lenguaje, percepción, planificación, etc).

¿Cuáles son las causas de estas diferencias? Desde una perspectiva científica, el punto de partida para su estudio es la teoría de la evolución por selección natural de Darwin. Uno de los principios de esta teoría establece que, ante unos recursos limitados, los individuos que porten rasgos que permitan afrontar mejor las condiciones adversas del entorno tendrán más posibilidades de sobrevivir y reproducirse, pasando estos rasgos a las siguientes generaciones. Partiendo de este principio se deduce que la inteligencia humana, y el cerebro que le sirve de base, surgieron y se propagaron porque proporcionaban ventajas adaptativas y reproductivas a sus portadores, en detrimento de los congéneres no tan bien dotados intelectualmente. En consecuencia, se trata de investigar cuáles fueron las exigencias a las que se vio sometido el ser humano que hicieron que un cerebro de estas características supusiera una ventaja.

Algunos de los factores que se han relacionado con el proceso de encefalización parece que, más que ser una causa, permitieron establecer unas condiciones adecuadas para un posterior desarrollo. Este es el caso del cambio en el sistema digestivo ligado a un cambio en la dieta y la bipedestación. Es conocido que la incorporación de proteínas de origen animal hizo más nutritiva la dieta, lo que favoreció el desarrollo del cerebro, pero son múltiples los ejemplos de animales con hábitos alimenticios similares y ninguno ha alcanzado nuestro nivel de encefalización. En cuanto a la bipedestación, si bien caminar erguidos permite sostener un mayor peso craneal, antepasados bípedos del hombre que sobrevivieron varios millones de años no llegaron a tener un cerebro mayor que el de un chimpancé.

Más probable parece que otros factores, como el uso de herramientas y la adaptación para la caza grupal de grandes presas, supusieran una ventaja para los individuos con “mejores” cerebros. La liberación de los brazos, otro efecto de la bipedestación, permitió el desarrollo de habilidades manuales que son todo un síntoma de la aparición de cambios significativos tanto en el tamaño como en el funcionamiento cerebral. Por su parte, la caza en grupo implica que sus miembros deben tener la capacidad de planificar el ataque, de coordinarse y de comunicarse entre ellos. Parece lógico pensar que los individuos con un mejor dominio de estas habilidades obtuvieron ventajas adaptativas y reproductivas, permitiendo que sus genes pasaran a la siguiente generación. Siendo todo esto cierto, la capacidad de utilizar herramientas e incluso de fabricarlas se da tanto en los homínidos extinguidos como en los chimpancés. Y tampoco es exclusiva del ser humano la capacidad de cazar en grupo, los cánidos (lobos, perros salvajes, etc.) e incluso los chimpancés utilizan estrategias de caza similares.

En general, cuando se analizan las presiones ecológicas a las que fue sometido el ser humano, no parecen significativamente diferentes a las sufridas por otras especies.

¿Por qué el hombre fue el único que necesitó desarrollar un cerebro de ese tamaño y con ese gasto energético?


Sobre esta noticia

Autor:
M. A. Martin (8 noticias)
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Reportaje
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