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Operación Balmis. Despliegue de las FAS en la crisis del Coronavirus

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11/05/2020 02:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La pandemía global de Covid 19 ha obligado a implicar todos los recursos nacionales incluidos los militares para tratar de paliar los efectos de la epidemia, en España todo el esfuerzo militar se ha centralizado en una operación bautizada como "Operación Balmis"

Lo cierto es que desde la epidemia de gripe de 1918, mal llamada "gripe española", el mundo no ha pasado una crisis sanitaria tan grave en todo un siglo, ni las epidemias más señeras del siglo XX como la proliferación del Cáncer o la irrupción del SIDA han provocado un trastorno social y sanitario tan grave y al tiempo un estado de alarma y conmoción social tan demoledor como esta pandemia de Coronavirus, o Covid-19 sí usamos el nombre técnico del patógeno.

Como hace un siglo el despliegue de fuerzas militares en multitud de tareas fue imprescindible para tratar de contener en lo posible los efectos destructores de la pandemia en cualquier país por donde el Coronavirus se ha extendido, prácticamente todo el planeta aunque incidiendo en unos lugares con más virulencia que en otros.

En España ese despliegue militar para contener los efectos del virus ha implicado a todas las FAS bajo mando directo del JEMAD en un despliegue operativo bautizado como "Operación Bálmis".

¿Por que Bálmis?

En 1796, el doctor en medicina británico Edward Jenner luchaba sin descanso y con los rudimentarios medios médicos de la época contra la epidemia de viruela que asolaba el suroeste de Inglaterra.

Mediante una deducción perspicaz descubrió que un tipo de viruela leve que afectaba al ganado vacuno y a humanos por igual, era muy parecida a la viruela aguda que asolaba a la población de la zona con una tasa de mortalidad estimada en más del 30%, sin embargo comprobó que la viruela del vacuno no producía grandes trastornos y que salvo las llagas y estados febriles pasajeros la mayor parte de infectados por esta variedad de viruela sobrevivían y después no se contagiaban de la viruela extrema que masacraba a la población.

En un osado experimento inoculó a un niño con bacilos de la viruela del vacuno obtenidos de las llagas de la ubres de una vaca, el niño desarrollo la viruela vacuna y tras pasar el pico de la enfermedad Jenner lo volvió a inocular, esta vez con el pus extraído de las bubas de una enferma terminal de viruela aguda. De forma increíble el chaval quedo curado en el acto de la viruela de las vacas y nunca desarrolló la viruela aguda quedando completamente inmunizado.

Edward Jenner había inventado lo que hoy llamamos vacuna, nombre que le viene por su extracción de las vacas. A posteriori usando la sangre de otros niños y mujeres jóvenes inoculados y curados de la misma manera Jenner vacunó mediante punciones con sangre de inmunizados a la población de la zona erradicando la epidemia.

El descubrimiento hizo inmortal a Edward Jenner y le reportó fama mundial tanto por la vacuna en sí como por el método de conservación de la cura, dentro del cuerpo de humanos inmunizados, reservorios, y usando su sangre como tratamiento.

En España las enseñanzas de Jenner tuvieron eco en la persona del intelectual ilustrado y médico militar Francisco Javier Balmis que propuso la atrevida idea de llevar a las posesiones españolas en América y Asia a 22 niños inmunizados de viruela como reservorios naturales y usar su sangre para vacunar de viruela a la población, la viruela llevada al nuevo mundo por los conquistadores españoles diezmaba a la población local desde los albores del descubrimiento, esta expedición seria la primera medida medico sanitaria para ponerle coto.

La expedición Balmis partió en 1803 y recorrió los virreinatos del Río de la Plata, Nueva Castilla, Nueva España, Nueva Granada, las Islas Filipinas y Singapur y usando los reservorios originales y los nuevos inmunizados en América supuso la primera expedición internacional de vacunación de la historia dando un primer paso, ya de gigante, para que la viruela se considerase erradicada de la faz de la Tierra en 1980.

Por ello es lógico que la que es la primera acción de un médico militar español contra una epidemia de el nombre a la mayor participación de las FAS españolas en su historia contra una epidemia, de ello el nombre de "Operación Balmis".

Estado de emergencia y tipos de despliegue

Cuando el estado de emergencia fue declarado en España el pasado 14 de marzo ya incluía desde el primer momento en sus parámetros la intervención de las FAS en multitud de operativos, activándose la Operación Balmis como tal ya el mismo día 15.

Las primeras actuaciones implicaron a pocos efectivos, apenas unos centenares, en los primeros días del estado de alarma y en localidades cercanas a los acuartelamientos alertados pero paulatinamente y al prolongarse este el número se incrementaría implicando en la "Operación Balmis" a la mayoría de unidades de los tres ejércitos y la UME, esta seria una de las unidades más activa, bajo mando directo del JEMAD, Gral. Miguel Ángel Villarroya, y con la dirección operativa del Mando de Operaciones, del mismo modo que se dirigiría una crisis bélica.

De hecho el Ministerio de Defensa ha movilizado a las FAS en esta misión como si se operase en una guerra aunque no exista un enemigo delante al que combatir sino que la acción militar se dedica a paliar y prevenir los efectos de la epidemia.

Este tipo de misiones pueden catalogarse en: Apoyo sanitario, seguridad y patrullas, apoyo a la población y desinfección.

Apoyo sanitario

El apoyo sanitario de las FAS ha sido continuo desde el inicio de la crisis epidémica, los recursos sanitarios de las FAS son muy notables y era evidente que se emplearían en esta crisis, de este modo la red de hospitales militares fue la primera en ser movilizada para ponerse al servicio del sistema sanitario general para descargar a la sanidad publica de la marea de infectados que anegaban las clínicas.

Como botón de muestra el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla en Madrid se convirtió en uno de los que más casos atendió hasta el punto de poner al límite su capacidad, situación parecida que se vivió en el Hospital Militar de Zaragoza.

Esta saturación forzó el montaje de hasta 16 hospitales de campaña repartidos por toda España, ahora bien al existir ya infraestructuras construidas no hacia falta montarlos desde la nada mediante tiendas de campaña sino acondicionar las infraestructuras existentes, el montaje del hospital del IFEMA en Madrid fuer un ejemplo de esto, la tarea fue titánica pues hubo que acondicionar desde quirófanos y UCI temporales a construir instalaciones de suministro de oxigeno o suministrar camas, hasta 5.300, y material médico.

En la preparación del hospital participaron la Brigada de Sanidad, BRISAN, y el Regimiento de Especialidades de Ingenieros, REI, Nº 11, y la Agrupación de Sanidad nº1, AGRUSAN, destacada en Madrid. 

Lo cierto es que la rapidez que llevo su puesta en funcionamiento, solo cinco días, y la eficiencia de su labor se ganaron su reconocimiento internacional alabado por Organización Mundial de la Salud, OMS, y reconocida públicamente por todos los agentes políticos y sociales, tras más de un mes de operaciones el hospital fue clausurado con una ceremonia multitudinaria aunque las infraestructuras más complicadas permanecen montadas por si fuera necesario reabrirlo sis se diera un rebrote de la epidemia.

Otros ejemplos de hospitales de campaña construidos en apoyo al sistema sanitario fueron los levantados por el Regimiento "Príncipe" Nº 3 de la BRILAT en apoyo del Hospital Universitario Central de Asturias en Oviedo o la adecuación de hoteles para su uso hospitalario como el Hotel Palma en Palma de Mallorca acondicionado por el Regimiento de Infantería"Palma" Nº 47.

Con todo este apoyo sanitario no fue siempre un camino de rosas pues en un par de episodios en Cataluña y País Vasco las autoridades autonómicas encarnadas por partidos nacionalistas trataron de impedir el apoyo militar contra el virus llevados por un antimilitarismo primitivo y sus veleidades separatistas, el caso de un hospital de campaña en Reus cuya construcción fue retrasada porque la delegada de la Generalitat renegaba del "verde militar" de las tiendas fue particularmente sangrante.

La necesidad de aceptar esta ayuda por la urgencia de la ocasión y que este boicoteo podría terminar en consecuencias legales forzó a levantar estos vetos rápidamente terminándose las apoyos sanitarios designados pero pusieron a las claras el resquemor de ciertos sectores de la clase política hacia las FAS.

Apoyo a la población contra la epidemia

En cuanto a tema logístico la actuación del Ejército del aire ha sido constante con continuos despliegues a capitales foráneas par traer a España material médico de toda clase y luego repartidlos por toda la geografía nacional, de este modo el Ala 31 desplegada en Zaragoza con sus nuevos A-400 se ha destacado trayendo material sanitario tanto de Chequia, Francia y China tras vuelos que han durado días en ocasiones y usando especialmente los CN-235 y C-295 para repartir el material a escala local con la mayor versatilidad posible.

A destacar que en uno de estos vuelos logísticos un A-400 resultó dañado por el impacto de un buitre que le provocó un boquete en el fuselaje, afortunadamente el percance se soluciono sin consecuencias y la aeronave pudo aterrizar iniciándose en seguida los trabajos de reparación.

La fabricación de material quirúrgico también ha sido un tarea continua en los diferentes talleres logísticos de las FAS como: mascarillas, guantes, batas, trajes EPI y demás elementos de protección individual ya se fabricaran en centros logísticos centrales como el PCAMI o los talleres de la BRIPAC o de la Escuela Militar de Paracaidismo en Alcantarilla, Murcia. 

Del mismo modo la producción de materiales de desinfección como geles hidrohalcolicos y medicamentos como el Paracetamol que palíen los síntomas del virus ha sido una constante de los laboratorios y de la Academia de Farmacia de las FAS, multiplicándose las existencias de los mismos.

Las actividades contra el virus incluyen la desinfección, la seguridad y patrullaje, el apoyo logístico y sanitario y el auxilio a la población

Uno de los aspectos más duros de esta crisis ha sido la asistencia de las FAS en residencias de ancianos, la epidemia es particularmente virulenta  y letal en las personas de edad avanzada, 66% de victimas totales de la pandemia, y en multitud de residencias las tropas desplegadas en apoyo, ya sea para aportar material o realizar desinfecciones, se han encontrado con espectáculos dantescos con decenas de muertos en sus habitaciones o gente "que se iba" ante la impotencia de militares y personal sanitario con un coste psicológico y emocional terrible.

Situaciones de amargura e impotencia análogas al estar las FAS implicadas en la construcción de morgues improvisadas en distintas ciudades, las morgues temporales del Palacio de Hielo de Madrid o en la Ciudad de la Justicia también en la capital son ejemplos paradigmáticos de esto.

La dureza de estos episodios: el tratamiento de fallecidos, el transporte de cadáveres y de pacientes agonizantes a los que se ha tratado de acompañar en sus últimos momentos, ha provocado casos evidentes de desordenes por estrés postraumático entre las fuerzas actuantes, secuelas probablemente peores a los que se identifican en combate.

En batalla se puede enfrentar al enemigo y ser derrotado o no pero es una lucha cara a cara, pero la impotencia que se vive al tratar contra un virus mortal supera la idea de enfrentarse de frente con un adversario humano con lo que el impacto psicológico de frustración, tristeza e impotencia es brutal.

Militares implicados en la "Operación Balmis" han declarado que este encaramiento con la muerte que provoca el Covid-19 y sus consecuencias humanas han sido "lo peor de todo" de la participación de las FAS en esta crisis, muy por encima del riesgo y la incertidumbre de ser contagiado al trabajar con personas infectadas.

Al momento de escribirse este reportaje un millar de miembros de las FAS se contagiaron de Coronavirus en sus actividades en la Operación Balmis y cinco habían fallecido por esta epidemia.

Patrullas y seguridad

La seguridad era una de las misiones básicas que una emergencia como esta implicaría a las Fuerzas Armadas, tanto por su experiencia en la materia como por que el refuerzo militar en esta tarea descargaría de trabajo a las FCSE lo que les permitiría dedicarse a tareas más necesarias para mantener el orden público mientras los ejércitos les apoyan en las tareas de vigilancia.

De este modo unidades de los tres ejércitos se han desplegado en la vigilancia de infraestructuras críticas como centrales nucleares como las de Cofrentes y Almaraz, aeropuertos, hospitales, estaciones de tren y autobús, desaladoras y depósitos de agua, depósitos de combustible y puertos.

Hay que notar que la presencia del ejército en las calles se entiende como una disuasión ante actos de incivismo que favorezcan la propagación de la enfermedad.

Evitar aglomeraciones, corrillos y concentraciones de gente que por el contacto social habitual puedan contagiarse, pues es sabido que el Coronavirus se propaga en las partículas que sobreviven en la saliva o la mucosidad los instantes que están en el aire, por ello al entrar en contacto con gente contagiada en una aglomeración y romperse la distancia de seguridad se está abierto al contagio.

De esta manera en las patrullas ya sea en la plaza de una ciudad, por las calles o en zonas comerciales con las colas que se forman en los supermercados, el objetivo habitual es avisar a los ciudadanos que mantengan la distancia social básica de dos metros y no se agrupen.

Y al mismo tiempo servir al ciudadano en cualquier tema que se le solicite desde información sobre la cuarentena, sus horarios, condiciones o cualquier petición como la localización de una calle.

En estas disquisiciones la cordialidad y la simpatía es la forma básica de actuar, siempre con buenas maneras para corregir cualquier conducta errónea, de hecho las patrullas destacadas en estas misiones no van armadas, salvo el jefe de patrulla, y si se observa una reacción violenta por parte a alguna persona requerida lo más que se puede hacer es retenerlo hasta que lleguen las FCSE y se hagan cargo del infractor.

Estas actuaciones han servido ocasionalmente para impedir delitos, como el caso en Murcia en que un sargento de la III Bandera de la BRIPAC presenció una agresión machista y se las apaño para inmovilizar y retener al agresor con ayuda de sus hombres hasta que la policía llegó para proceder a su detención, el detenido ya había sido condenado por violencia de genero y tenia una orden de alejamiento de su antigua pareja que es precisamente a la que estaba agrediendo.

También en Murcia otros paracaidistas de patrulla capturaron a un sospechoso que trataba de ocultar un arma ilegal y en Canarias una patrulla de la Brigada “Canarias” XVI que reconocía la localidad de Arona en Tenerife sospecho de dos individuos a los que identificó y retuvo, resultaron ser dos criminales habituales que trataban de asaltar una vivienda

En todas estas acciones la policía es alertada de inmediato para proceder a la detención o no de los sospechosos.

Desinfección

No cabe duda que la desinfección de infraestructuras es una de las misiones más vistosas y publicadas de esta Operación Balmis.

En este aspecto se ha visto desde camiones de la UME pulverizando con aspersores de gran tamaño calles enteras y fachadas de edificios, a patrullas de todas las unidades de las FAS desde la Infantería de Marina al Ejército del Aire, Legión, BRIPÂC, unidades de sanidad o de cualquier regimiento del ET, acometer tareas de limpieza y desinfección en sus zonas de actuación ya sea en estaciones, hospitales, comisarias, residencias de ancianos, aeropuertos, etc.

Las escenas de soldados equipados con Equipos de Protección Individual, EPI, usando rociadores manuales o aspersores mecánicos han sido continuas en toda clase de escenarios y localizaciones.

Por sistema las desinfecciones son de dos tipos: Preventivas y Reactivas.

  • Preventivas. Se realizan en lugares donde no ha habido precedentes de infección por Covid-19 y su objetivo es garantizar la limpieza y desinfección del lugar para su uso cotidiano. Tanto para eliminar cualquier patógeno que eventualmente se halla asentado en el entorno como para con la desinfección generar confianza y tranquilidad al personal que debe usar las instalaciones y al público asistente que acuda a ellas. Instalaciones como estaciones, oficinas o infraestructuras logísticas son los lugares más comunes para realizar desinfecciones de este tipo.

  • Reactivas. Se acometen en instalaciones que tienen antecedentes claros de infección por Coronavirus y se han localizado contagiados por la enfermedad. Por ello la desinfección es muy intensa y se repite a menudo para garantizar la salubridad del lugar y su uso en condiciones. Hospitales, residencias de ancianos, ambulatorios y toda clase instalaciones sanitarias son las infraestructuras mas descontaminadas en esta clase de desinfección.En este tipo de desinfección los instalaciones médicas son evacuadas y tanto pacientes como sanitarios esperan en otra zona designada antes de iniciar la desinfección, cuando esta concluye los pacientes y sanitarios vuelven a la zona designada.

Cada equipo de desinfección se suele formar con tres elementos: jefe de equipo, desinfectador con el aerosol y ayudante, cada estancia es rociada a los 360º y el jefe indica los lugares donde hay que incidir más en la limpieza, cuando el cuarto está desinfectado se cierra y se sigue con el siguiente y se concluye con los pasillos desde el punto más alejado a la entrada, de esta forma sistemática se logra una descontaminación completa en un entorno cerrado, si la infraestructura es exterior se inicia con sendos equipos en los extremos para converger en el centro.

En estos puntos las rociadas con desinfectante inciden en los lugares de contacto físico especialmente puertas, picaportes, pasamanos, asientos, mesas, casilleros, etc. Todo lugar que es comúnmente es usado y tocado en una actividad humana cotidiana.

Para las desinfecciones se emplean desinfectantes comunes como la lejía, el VIRKON usado para desinfectar cuadras y ganado, el agua oxigenada y derivados del alcohol, no olvidemos que pese a su peligrosidad el Coronavirus no es más que una forma de gripe y es totalmente vulnerable a estos desinfectantes como la practica totalidad de gérmenes.

Modificación de despliegues exteriores

Al iniciarse la Operación Balmis el 15 de marzo las primeras fuerzas desplegadas no superaban los 386 efectivos, en una semana ya eran 2.866 los efectivos empleados y tras dos meses de operación son más de 120.000 los militares españoles que en un momento u otro han participado en alguno de los 17.000 operativos desplegados, de suministrar víveres un banco de alimentos a una desinfección o asistir a la población civil en toda clase de cometidos.

Las misiones internacionales de las FAS se han visto alteradas por esta crisis, de este modo las misiones de adiestramiento en Iraq y Mali han reducido sus efectivos y las expediciones navales de los buques Hespérides en el Ártico y del Audaz en el Golfo de Guinea han debido cancelarse por el cierre de los puertos de atraque en zona y con ello bloquear el sostén logístico de ambas misiones.

Otras en cambio como la Policía Aérea del Báltico, BAP, o el destacamento acorazado del ET en Letonia en la misión OTAN de Presencia Reforzada Avanzada se mantienen e incluso han renovado los contingentes, otras misiones como el despliegue en el Líbano que correspondería en esta rotación a La Legión han quedado en suspenso hasta se clarifique la situación epidemiológica.

No cabe duda que la Operación Balmis ha alterado la actividad de las FAS y no cabe duda que esta continuará mientras esta crisis epidémica y el estado de emergencia que ha provocado continúe.

Las FAS han movilizado todas sus capacidades en la Operación Balmis contra el Coronavirus


Sobre esta noticia

Autor:
Antonio Rodríguez Jiménez (141 noticias)
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Reportaje
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