Globedia.com

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Diasporaweb escriba una noticia?

Según la ONU la dieta de insectos será una necesidad en 2100. Hay mucha hambruna y mueren 57.000 personas de inanición al día

29/05/2012 20:27

0 La dieta de insectos echa para atrás a cualquiera. Pero mirando a nuestros antepasados y al futuro, será una necesidad ecológica y logística a fin de siglo

0

Recientemente en la ciudad de Chiang Mai, al norte de Tailandia, se reunieron representantes de la ONU y expertos que buscaban juntos promover el consumo mundial de insectos.

Serge Verniau, director de FAO, acaba de anunciar un proyecto de cría de insectos con fines alimenticios en Laos. "La mayoría de la población mundial va a vivir a la ciudad. Intentar alimentar con proteínas al planeta entero con cría de ganado no puede funcionar", explicó. El objetivo del plan es mejorar la alimentación, reduciendo los costos.

No es casual que la prueba piloto se haga en este país asiático de seis millones de habitantes en el cual casi el 40% de los niños menores de cinco años está desnutrido. Los insectos son ideales, para suplir las carencias alimenticias, en particular en países que carecen de recursos naturales y de espacio geográfico.

Verniau planea una gran conferencia mundial sobre insectos comestibles para el año 2013 con el fin de instalar la idea. Y ya existen experimentos y estudios sobre cómo preparar platos y golosinas con escarabajos, avispas o langostas.

En Laos, los insectos han sido siempre parte de la alimentación. El inconveniente a salvar es su reproducción. "Simplemente los recogen de la naturaleza, los comen y luego no hay más", explica Oudom Phonekhampheng, decano de la facultad de Agricultura de la Universidad Nacional de Laos.

Precisamente los estudiantes de ese establecimiento trabajan en la cría de grillos, una práctica ya extendida en Tailandia, país vecino de Laos. También están experimentando con gusanos de la harina, gorgojos de las palmeras y hormigas tejedoras.

Pero tener insectos en el menú es algo poco común en un restaurante de Occidente, excepto en algunos países como México, con una gran tradición en el consumo de insectos por ejemplo la actriz mexicana Salma Hayek proclama apreciar las hormigas fritas.

Aunque a muchos les echa para atrás el sólo pensamiento de comer insectos, hay países y lugares donde encuentran mayor aceptación y forman parte de la dieta cotidiana, especialmente en las áreas rurales.

En las zonas urbanas aun en países asiáticos no es corriente encontrar lugares que nos ofrezcan insectos en el menú y mucho menos hallarlos en supermercados y centros comerciales. En algunas ciudades pueden encontrar como platos de lujo que ofrecen restaurantes especializados, como manjares para turistas.

Los insectos comestibles poseen un alto valor nutritivo. De acuerdo a investigaciones recientes, 100 gramos de insectos proporcionan más del cien por cien de las necesidades diarias de minerales y vitaminas. Además tienen una mayor cantidad de proteínas y grasas que la carne de res y el pescado y aportan un elevado nivel de energía.

Por ejemplo, las orugas, según la especie de que se trate, contienen abundantes minerales como potasio, calcio, magnesio, zinc, fósforo, hierro y diversas vitaminas. Cien gramos de orugas secas contienen 53 gramos de proteínas, 15% de grasas, 17% de carbohidratos y un valor energético de alrededor de 430 kilocalorías.

En el mundo existen alrededor de 1.600 especies de insectos aptos para el consumo humano, y casi todas las civilizaciones, a lo largo de su historia, han incluido los insectos en la dieta.

Del total de especies de insectos que se consumen en el mundo, 527 forman parte de la dieta en 36 países de África, 29 en Asia y 23 en América.

Entre los insectos más consumidos están los escarabajos, saltamontes, grillos, hormigas, abejas y mariposas, según un informe de FAO de Naciones Unidas.

Esta práctica es conocida como entomofagia y se remonta a la época prehispánica en el continente americano, donde también se les ha utilizado con fines medicinales.

La ONU cede la palabra a los antropólogos que tienen un criterio más científico

Los expertos de Naciones Unidas propusieron un mayor consumo de insectos por parte de los seres humanos en lugar de ternera y otras carnes. Sería una costumbre más ecológica.

Los antropólogos saben que la dieta de una comunidad humana de cazadores y recolectores depende de la ecología del lugar en que viven o han vivido en la historia. Una comunidad, al poco tiempo de asentarse en un lugar, empezará consumiendo los animales más grandes hasta que éstos queden extinguidos o su población sea muy reducida.

Una pieza grande de caza requiere un esfuerzo del cazador casi igual que una pequeña y proporciona mucho más alimento. La comunidad, asumiendo que no está en equilibrio ecológico con el entorno y crece sin parar, irá consumiendo animales cada vez más pequeños hasta que no quede casi ninguno.

Según FAO es necesario implantar la idea de los insectos comestibles en vez de los bistecs o la dieta basura

Al final sólo quedarán insectos, animales que requieren mucha energía para recolectarse y aparentemente proporcionan poco alimento. Una comida compuesta de insectos es algo que repugna a la comunidad, pero si no tiene más remedio la come.

Somos 7.000 millones de habitantes en este planeta y todo parece indicar que no hay comida para todos o al menos comida de calidad. No todos pueden comer chuletas de ternera o cerdo todos los días, dejando de lado la crisis. Estamos alcanzando los límites ecológicos del planeta y tarde o temprano tendremos problemas.

Por esta razón, de un tiempo a esta parte, los grandes de organizaciones internacionales medioambientales o sociales proponen formas de consumir alimentos más ecológicos. De este modo se propone consumir productos locales en lugar de importados, que gastan mucha energía en su transporte, y conlleven el consumo preferente de vegetales, si es posible procedentes de la agricultura “orgánica” o “biológica”, no transgénicos. Claro que la ecuación no siempre es tan sencilla. Al fin y al cabo, somos animales omnívoros y necesitamos comer proteínas.

Hay además diferencias entre unas carnes y otras. El consumo de pollo, por ejemplo, es mucho más ecológico que el de la carne de vaca, pero la situación cambia si la vaca se alimenta de hierba de un prado que no sirve para otra cosa. Pero si tenemos en cuenta las emisiones de metano las vacas se llevan la palma frente a los demás.

La última idea que propone FAO para alimentar a 7.000 millones de personas es que cambiemos nuestra dieta a una en la que intervengan los insectos. Según estudios no recientes, el consumo de determinadas especies de insectos muy nutritivas -según hemos dicho- ganan terreno últimamente porque además emiten pocos gases de efecto invernadero y los recomiendan internacionalmente Greenpeace, World Watch, todos los eco sitios y hasta DIASPORA, aunque no sea opinión especializada, pero sí solidaria.

Más razones de peso en pro de la nueva dieta: de los pastos al tamaño del animal y los pesticidas

Para producir carne se usan piensos procedentes de grano (en el mejor de los casos) que proceden a su vez de campos de cultivos que han sido arados, irrigados, abonados, rociados con pesticidas y recolectados. Además, el grano producido ha tenido que ser transportado y convertido en pienso. Todas esas acciones consumen bastante energía.

Además convertimos vacas herbívoras en vacas granívoras (en el peor de los casos en carnívoras) y la eficacia del sistema no es buena. El sistema digestivo de estos animales está pensado para la hierba y no para el grano. Encima, la mayor parte de los nutrientes del pienso se desperdician y las bacterias anaerobias de tracto digestivo de estos animales producen metano, gas de efecto invernadero.

Una vaca vive mucho tiempo, tarda en crecer y al ser un animal endotérmico consume más energía que otros. Cuanto más pequeño es un animal más ecológico es su consumo como comida y ya lo pensaban nuestros antepasados. En el otro extremo están los insectos, que gastan poca energía (nada en mantenerse calientes) y crecen rápido.

Dennis Oonincx, un entomólogo de la Universidad de Wageningen en Holanda, y sus colaboradores han calculado las emisiones de amoniaco y tres gases de efecto invernadero (CO2, N2O y metano) de cinco especies de insectos que incluyen a los gusanos de la harina (larvas de Tenebrio molitor) y a los grillos (Acheta domesticus). Todos ellos eran mucho más ecológicos que las vacas y uno mejor que los cerdos. Así por ejemplo los gusanos de la harina emiten un 15% menos de gases de efecto invernadero que las vacas y un 10% que los cerdos. Los grillos eran incluso más ecológicos.

Este investigador sostiene que el consumo de insectos parece ser mejor, desde el punto de vista de la polución atmosférica, que el ganado tradicional, es decir más favorable desde el punto de vista ambiental.

Según Peter Thorne, de Universidad de Iowa y no implicado en el estudio, es hora de ser imaginativos y dice aplaudir a estos investigadores. Pero, según él, no es honesto comparar la carne de vaca e insectos sin un análisis de los ciclos que tienen en cuenta cada componente que al final termina en la hamburguesa, desde el uso del suelo al ganado.

Oonincx se defiende de las críticas y dice que los insectos han sido parte importante de la dieta de muchas culturas durante mucho tiempo. Dice que los gusanos de la harina están bien, pero que prefiere a los grillos, “la estructura y sabor son los mejores”, dice.

Claro que, los hay que están en contra de la dieta de insectos. Ante la expectativa de tener un plato de gusanos delante en lugar de unos tallarines, a cualquiera con sentido común se le ocurren muchos argumentos y alternativas en contra. Además de consumir menos carne, que además es bueno para la salud, la elección de esas carnes, así como un crianza más sana y ecológica de esos animales puede ser mejor alternativa que los insectos.

La estabilización de la población humana también ayudaría. Un futuro con menos gente pero más feliz siempre será mejor que un superpoblado mundo de gente comedora de grillos, por muy gustoso que les parezcan a individuos sin sentido gastronómico alguno.

Comentarios

No hay comentarios, se el primero en