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Okinawa resiste desde hace 70 años la presencia de las fuerzas de la Base Naval. Es una lucha diaria

10/06/2018 10:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La Batalla de Okinawa librada entre Abril y Junio de 1945 fue uno de los enfrentamientos más sangrientos de la II Guerra Mundial. Fue el último gran duelo terrestre, aéreo y naval de la contienda entre EE.UU. y Japón.Desde entonces el problema es la base

La Batalla de Okinawa librada entre Abril y Junio de 1945 fue uno de los enfrentamientos más sangrientos de la Segunda Guerra Mundial. Constituyó el último gran duelo terrestre, aéreo y naval de la contienda entre Estados Unidos y Japón, el desproporcionado número de víctimas mortales por ambos bandos forzó a la solución de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki para poner fin de una vez por todas a la Guerra del Pacífico.Okinawa se libró de la bomba atómica porque faltaba un último ensayo.

Bajo el nombre de “Operación Iceberg”, la invasión de la Isla de Okinawa se planeó en Octubre de 1944 y la aprobaron en una reunión el Presidente Franklin Delano Roosevelt como el Primer Ministro Winston Churchill. Básicamente el patrón de esta misión se diseñó según otras similares en el Pacífico, con la excepción de que en esta ocasión se recurrió a una gigantesca fuerza naval y de tierra con 540.000 hombres que sumaban las ocho divisiones, entre estas cinco del ejército (US Army) y tres de de Marines (United States Corps), además de modificar la decodificación clásica de “Día-D” utilizada en los desembarcos por la más encriptada de “Día-L”.

La Marina Aliada del almirante Kelly Turner agrupó a un total de 595 buques para la invasión de Okinawa en lo que constituyó la mayor escuadra desplegada en el Frente del Pacífico. 

El Ejército de Estados Unidos conserva desde esos días una fuerte presencia militar en el este de Asia, particularmente en Japón y Corea del Sur, donde cuenta con gran número de bases e instalaciones, avanzados equipos militares, así como miles de efectivos desplegados.

Japón alberga la mayor cantidad de soldados norteamericanos en comparación con otros países del mundo, según datos del Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono), la Cartera que también tiene 112 bases militares en este país, pese a las continuas denuncias y protestas de los nativoscontra la militarización del Estado, bajo mandos sin educación. 

En Corea del Sur, EE.UU. cuenta con unas 83 bases, algunas de las cuales se podrían cerrar en el caso de un acuerdo de paz entre las dos Coreas, cuyos líderes mantienen conversaciones. Estados Unidos utiliza, además,  cinco de esas bases, muy impopulares en tierras coreanas. Algunos otros países de la región como Tailandia y Singapur aún tienen que soportar el uso de ciertas instalaciones militares de EE.UU..

Okinawa es famosa no por la batalla de 1945 ya olvidada por recientes generaciones, sino por la ocupación yanqui y las bases las polémicas bases militares norteamericanas en la isla. “Okinawa es también un destino muy valorado no solo por los turistas yanquis, y para los nipones por ser un lugar con un ecosistema diverso y muy rico, del que destacan sus arrecifes de coral, y una excepcional historia y cultura”. Está ocupada militarmente desde que cayó en sus manos, en los años 40, y por los acuerdos para establecer una base permanente que se firmaron en los años 70.

La desigual asociación con los americanos disgusta a Ashitomi, el copresidente de una plataforma ciudadana contra la construcción de un helipuerto norteameareicano en la ciudad de Nago, en el norte de Okinawa. Él y Suzuyo Takazato, la copresidenta de la plataforma ciudadana, viajaron hasta Barcelona hace un tiempo para recibir el premio MacBride por la paz que entrega anualmente la organización International Peace Bureau (IPB).El International Peace Bureau (IPB) ha hecho público el nombre de los galardonados con el premio Séan MacBride a Ashitom y personas y organizaciones destacadas en el campo de la Paz, que este año se entregó por primera vez en Barcelona en una ceremonia memorable..

El Consejo de Okinawa (Japón) contra la nueva base norteamericana de Henoko, el lingüista y activista Noam Chomsky y el japonés Ashitomi, además del político laborista británico (y veterano del movimiento por la paz y contra las nucleares) Jeremy Corbyn son otros de los  premiados de la presente edición.

En un comunicado público, el IPB ha anunciado que la iniciativa japonesa contra las bases militares de EE.UU. será premiada por su lucha constante por el cierre de la base aérea y marítima de Futemna, considerada una de las más peligrosas del mundo, y por su oposición no violenta a la construcción de una nueva base militar en Henoko.

Noam Chomsky, a su vez, será galardonado con el MacBride por su compromiso incansable con la paz y por su labor antiimperialista y crítica con la política exterior americana. Por último, Jeremy Corbyn, uno de los líderes políticos que goza de más popularidad en el Reino Unido, será premiado por su larga trayectoria como activista por la paz y el desarme y por su labor como vicepresidente de la Campaña por el Desarme nuclear en su país.

Y cuentan su problema a quien quiere oirles. Ashitomi desmiente el lugar común de que las bases militares yanquis traen turistas y dólares,   ingresos para los habitantes de la zona: “No necesitamos bases militares, nuestra economía puede ser autosuficiente sin ellas”, asegura. “En Nago existe Camp Schwab, que forma parte de una base militar de marines”, continúa. “Nuestra propuesta es recuperar el territorio a la prefectura de Okinawa para convertirlo en un zona de ecoturismo, para que así la gente pueda venir y disfrutar de la naturaleza y no de l vista de uniformes militares del Imperio ocupante”, una idea, insiste, apoyada incluso por “mucha gente de negocios” de la isla. 

Según explica Takazato, “nos reunimos cada año para tratar esta cuestión porque compartimos experiencias comunes no muy agradables: agresiones contra las mujeres, violación de los derechos humanos y destrucción del ecosistema. Nos oponemos al imperialismo yanqui y al sistema patriarcal que se encuentra en la raíz de este militarismo. Estamos especialmente vinculados con la gente de Corea del Sur, ya que allí también hay enormes bases militares. Tenemos una red considerablemente buena, aunque no tenemos tantos contactos en Europa como en Asia”. 

“La solidaridad internacional es una herramienta para ganar estas luchas populares”, añade Ashitomi: “Tenemos vínculos con gente en Corea, Guam, Hawai’i o Taiwán. Nos une la reivindicacion de que todas las bases militares de EE.UU. tienen que ser retiradas de la región Asia-Pacífico”. 

La construcción de una nueva base en Nago, recuerda, “amenaza a varias especies animales, entre ellas al dugong, que se encuentra en riesgo de extinción, y a los arrecifes de coral, un ecosistema rico y diferente”. El dugong no es el único animal amenazado por la construcción de esta nueva base militar: entre las más de 5.300 especies animales en peligro por la base se encontrarían también unas 262 en riesgo de extinción, algunas de ellas autóctonas, como la tortuga de Ryuku, la serpiente de Okinawa, el escarabajo Yanbaru o la rana de Ishikawa.

Los crímenes y los desastres aéreos de la aviación del imperio 

Las bases americanas, casi sin excepción, se han convertido  en grandes familias de matones de uniforme con o sin estrellas que se creen que la bandera de las barra y estrellas es un escudo que protege a señores que están sobre los pueblos lacayos a los que un día vencieron por la fuerza bruta. Hoy, setenta y pico años despues, no sólo amenazan la estabilidad de los pueblos que les acogieron y olvidaron la brutalidad de las guerras de la suya, sino que no respetan ni su modus vivendi ni los del clima, de los ecosistemas y el medioambiente. Según datos oficiales, desde 1972 hasta 2015 los soldados norteamericanos estacionados en Okinawa han cometido un total de 5.896 delitos de diversa índoles y consideración, incluyendo 2.928 casos de robo y 1.062 delitos violentos, entre los cuales se cuentan numerosas violaciones. “Y esta cifra no es la real”, puntualiza Suzuyo Takazato, ya que “en muchos casos las mujeres no acuden a la policía a denunciar a veces por temor, así que detrás de esta cifra hay numerosos incidentes que quedan fuera de la estadística”.Y esto se ha hecho costumbre que empezó el mismo día de su “victoria” en 1945. En junio de 2017 unas 65.000 personas se manifestaron para exigir la retirada de las bases militares desoués que un contratista militar americano violase y asesinase a una joven de 20 años de Okinawa, cuyo cadáver intentó después ocultar. “El cuerpo estaba en tan mal estado que fue difícil de identificar”, señala Takazato.

Las bases de Estados Unidos ponen en riesgo a la población también de mil maneras, según la activista. Cuando el exsecretario de Defensa, del presidente Bush, Donald Rumsfeld “visitó Okinawa y vio la base desde el cielo, comentó que era un sitio peligroso para el aterrizaje de aviones debido a la zona en que se encuentra”, relata. 

Lejos de la imagen de eficiencia que transmite la propaganda oficial y la industria militaro-industrial y cultural norteamericana, los accidentes en las bases militares son frecuentes: desde 1972 hasta 2015 se han producido 493 aterrizajes forzosos, 63 incidentes de desprendimiento de partes del avión y hasta 45 accidentes aéreos, algunos con víctimas. En 1959, por ejemplo, un caza norteamericano se estrelló contra una escuela primaria en Miyamori, matando a 17 personas entre estudiantes y vecinos (el piloto se eyectóde su asiento y salió ileso). En agosto de 2004 un helicóptero militar yanqui embistió contra la Universidad Internacional de Okinawa. Y más recientemente, el pasado 11 de septiembre 2016, un avión MV-22 Osprey se estrelló a unos 800 metros del municipio de Abu. Se calcula que hay una media de uno o dos  accidentes aéreos al año en Okinawa. 

Okinawa concentra el grueso de las 50.000 tropas destinadas en Japón a pesar de los intentos firmes de la población y el gobierno local de cerrar las bases.Ylos crímenes violentos conpersonalamericano implicado son noticia csi diariaLa implicación de un contratista norteamericano de la base de Kadena en otro crimen violento contra la población local ocurido hace poco acentuará el sentimiento contrario en la isla después de las continuas manifestaciones en la isla..​Estos crimenes provocan la ira del presidente japonés, Shinzo Abe, que tiene que lidiar con la ira popular por la presencia de las tropas norteamericanas en el país."Siento una gran indignación. Carezco de palabras, teniendo en cuenta cómo se siente la familia. Urgimos a Estados Unidos a tomar las medidas necesarias para prevenir la repetición de estos hechos", ha dicho a la prensa.

Son 800 las bases estratëgicas que el Imperio tiene en el mundo, con más de millon y medio de efectivos

El ministro de Exteriores, Fumio Kishida, convocó a la embajadora Caroline Kennedy para elevar una protesta formal.

El asesinato se  produjo después de la cordial despedida del ex-presidente Barack Obama a Okinawa.Kenneth Franklin Shinzato, quien había sido arrestado por las sospechas de haber lanzado el cadáver de Rina Shimabukuro, tuvo que  admitir a la policía que antes la había estrangulado y apuñalado, según la agencia Kyodo.

Bases militares yanquis en Okinawa

Suzuyo Takazato no tiene ninguna duda de los motivos detrás de esta presión: “Los norteamericanos quieren incrementar su presencia militar, por eso desean una nueva base”. Las bases en Okinawa, como apunta Ashitomi, tienen una finalidad estratégica insustituible. “EE UU ha enviado fuerzas desde allí a Afganistán o Irak”. Este es un motivo más, añade, “por el que no queremos ser colaboradores de EE UU” en sus planes bélicos. Con su lucha, prosigue Ashitomi, “esperamos contribuir a poner fin a todas estas guerras del Imperio. Nuestra oposición a la base militar aquí ayuda a construir una paz internacional”. Hiroshi Ashitomi recuerda que desde la base de Okinawa se enviaron antes muchas tropas a Vietnam, y  “los vietnamitas la llamaban ‘la mano del diablo’ por su proximidad”. “No es ése el tipo de reputación que queremos”, asegura.

Ya la Administración Obama evidenció su interés en que la Unión Europea se convirtiese en el “segundo pilar” de la OTAN aumentando sus gastos en defensa para que EE UU pudiera así “pivotar” hacia Asia y “contener” la expansión económica de China, una estrategia que Trump se ha limitado a desarrollar y de la que forman parte sus buenas relaciones con el primer ministro japonés, Shinzo Abe. Con todo, para Takazato, “en la relación entre EE UU y Japón se afirma que ambos son iguales, pero no lo son: Japón es más sumiso”. Incluso cuando “Trump visitó por primera vez Japón, lo que acordaron es que la construcción de la base en Henoko era la única solución. Trump vino a Japón a vender armas y Japón está dispuesto a comprarlas y a aceptar Okinawa como una isla militarizada”.

Para Ashitomi, lo que Japón debería hacer es “diplomacia”, pero “el Gobierno japonés solo mira hacia EE UU, para evitar que Japón mantenga buenas relaciones con China” y “en última instancia quiere que Japón pelee contra China, y que lo haga en vez de EE UU”. En cuanto al cambio constitucional que permitiría a las Fuerzas de Autodefensa de Japón convertirse en un Ejército con capacidad de intervención, “la mayoría de gente en Okinawa se opone a esta medida”, sentencia Ashitomi.

¿No les han acusado de ‘hacerle el juego’ a China? “Por supuesto”, contesta Takazato. “Hay medios que hacen demagogia con ello y, aunque la mayoría de gente en Okinawa está en contra, la derecha japonesa dice que China nos apoya o nos financia”. Esta demagogia, sigue, “se ha extendido y la derecha dice que quien se une a las protestas están comprados por terceros, y que por eso acuden a protestar”. Combatir este tipo de desinformaciones, reconoce, es uno de sus mayores problemas. Por lo demás, “los medios de comunicación mainstream de Japón no cubren este tema, o lo hacen muy poco y lo tratan como un tema local, aunque no lo es”. “Hay una fuerte presión del Gobierno hacia los medios de comunicación, y los medios de comunicación japoneses no son independientes”, añade. 

UNA RED DE SOLIDARIDAD INTERNACIONAL 

Según el investigador americano David Vine, Estados Unidos posee más de 800 bases militares en todo el mundo. ¿Cómo oponerse a lo que constituye una auténtica red de dominio global? ¿Tienen contactos con otras plataformas contra las bases militares norteamericanas, como las de Ramstein, en Alemania, o Rota, en España? “Los tenemos”, contesta Takazato, “especialmente con organizaciones de mujeres, con la red internacional de mujeres contra el militarismo, y en los lugares donde se encuentran bases militares yanquis, como Corea del Sur, Puerto Rico, Guam o Hawai’i” 

Es su inmensa red de bases militares en el extranjero lo que granjea a EE.UU. unas posibilidades operativas fuera del alcance de potencias rivales como Rusia o China. Los datos oficiales hablaban en 2015 de 686 instalaciones militares fuera del territorio de los cincuenta estados de la Unión. Por supuesto, no se incluía n ahí las secretas, como las que  existen en Israel y Arabia Saudí. En realidad, es tal la magnitud del despliegue que resulta muy difícil de cuantificar. David Vine, autor del libro "Base Nation" sostiene que “hay tantas bases en el exterior que ni siquiera el Pentágono sabe en realidad cuántas son”. Según los cálculos de este investigador, el número real rondaría las 800. Tampoco está claro cuántos militares que sirven en ellas. El pasado agosto, «The Economist» aventuraba la cifra de 170.000 efectivos, de los que cerca de 90.000 permanecerían estacionados en Japón y Corea del Sur, los dos vecinos amenazados por el arsenal nuclear con el que ha estado experimentando peligrosamente Pyongyang.

Asia, Europa, Cuba… hasta en los hielos de Groenlandia cuenta el Pentágono con una base aérea. Otras potencias disponen de algunas en el exterior, como Rusia en Latakia y Tartús, en Siria, pero no son más que un puñado que no resiste la comparación con la tupida red tejida por EE.UU.durante la Segunda Guerra Mundial y los años de la Guerra Fría Un vistazo al mapa deja claras cuáles son las áreas prioritarias del interés norteamericano. La mayor densidad se concentra en las zonas de Europa Occidental, el Golfo Pérsico y Oriente Próximo, y la mencionada del Mar de Japón, lo que contrasta con la ausencia de instalaciones permanentes en el gran continente africano. Sin embargo, eso no significa que el Ejército renuncie a actuar allí como Hitler. Desde el cuartel del «African Commander» (Africom) en la ciudad alemana de Stuttgart se ejecutan misiones como la anunciada recientemente para el envío de instructores que adiestren al Ejército somalí en su combate a la milicia yihadista Al-Shabaab.

 En la Unión Europea, donde muchas de las instalaciones forman parte de la estructura de la OTAN, se concentra gran parte del poder aéreo yanqui. En lugares como Ramstein,   Alemania, se almacenan y distribuyen las bombas que caen sobre los yihadistas de Daesh en Siria, Irak o Afganistán. Es este un aeródromo vital para la ruta de aviones de transporte como el C-130, el C-5 Galaxy y el C-17 Globemaster, con los que el Pentágono hace llegar la munición a las zonas de operaciones, declaradas o no. Ramstein es también protagonista en la guerra de los drones. Allí llegan imágenes que captan estos aparatos en su sobrevuelo diario de los escarpados parajes por donde se cree que campa la insurgencia islamista en Oriente Próximo. Después son enviadas a los controladores que manejan los drones desde Estados Unidos y arrojan explosivos a golpe de “joystick”.

De Europa a Arabia Saudí

Pero el grueso contingente que Washington mantiene en el solar europeo, que tiene también la innegable vocación de enseñarle el músculo a la Rusia de Putin, cuenta con otros terminales más al sur. En España están la base aérea de Morón, en Sevilla, y la naval de Rota, en Cádiz, desde la que partieron los dos destructores que bombardearon con misiles Tomahawk a las fuerzas de Al Assad en Siria el pasado 7 de abril. Italia alberga dependencias como el aeródromo de la Alianza Atlántica en Aviano, plataforma que tuvo enorme protagonismo en las campañas aéreas contra la Serbia de Slobodan Milosevic a finales de los 1990.Con el uso abundante de munición con uranio empobrecido.

El otro cinturón desde el que el Pentágono controla, o lo intenta, la siempre inestable zona de los países petroleros del Oriente Próximo, lo forman la media docena de acuartelamientos de que dispone en el litoral oriental de Arabia Saudí, su gran aliado en este avispero, que recibe armas y municiones de los reyes de España y la base aérea de Incirlik, en Turquía. De esta última despegan muchos de losF.16 norteamericanos que, junto con los aparatos de otros miembros de la coalición internacional contra el Daesh, bombardean sin descanso objetivos desde Siria hasta Afganistán. Se calcula que los cazas norteamericanos arrojan unas 70.000 bombas anuales en su incesante actividad en esta parte del mundo. 

En la últimamente caldeada zona del Mar de Japón, el de EE.UU. es el Ejército con más presencia, mayor incluso que las Fuerzas Armadas de los estados de la zona. Desde su rendición en la Segunda Guerra Mundial, los japoneses han evitado armarse y confían su defensa al “amigo americano”, que vigila con especial atención a los movimientos de China y Corea del Norte desde alguna de sus 23 instalaciones permanentes en suelo nipón.Pero Okinawa está harta y es hoy una cabeza e puente contra el Imperio del Mal. Algo parecido a Japón ocurre en la peninsula de Corea dividida desde hace más de medio siglo entre el norte comunista de los Kim y el sur capitalista, con cuyas tropas realizan los norteamericanos unas maniobras conjuntas cada año. Ha sido el motivo para el último lanzamiento fallido de un misil por el régimen de Pyongyang.Las conversaciones amistosas de las dos Corea, son promisoras y más si Trump se les une y no les traiciona como es su costumbre. 

Aquí el elemento naval es de enorme importancia. China comenzó en los últimos años de la era Obama una política de construcción de islas y modernización de su flota con la que pretendía lanzar el mensaje de que no iba a aceptar que fuera una potencia rival como EE.UU. la que controlara las aguas por las que navegan sus exportaciones. Los buques de la VII Flota, que tienen su base en el puerto japonés de Yokosuka, sufrieron más de un encontronazo con embarcaciones chinas. Con el envío del Vinson a la zona, Trump podría estar también intentando disuadir a Pekín de que prosiga con esa escalada.

Pero si hay una base norteamericana es  famosa en el mundo entero, esa es la de Guantánamo, una de los dos ubicadas en Cuba. Pese a las promesas de cierre de Obama, Guantánamo sigue abierta como penal y como foco de la polémica, pero es mucho más que eso. James Stavridis, analista militar, le dijo al Washington Post que permanece como “un activo estratégico y altamente útil”, pese al restablecimiento de relaciones con La Habana.

Las cubanas son las únicas bases en todo Latinoamérica. Sea por la falta de importancia estratégica para las últimas administraciones o por la hostilidad de los gobiernos de izquierda que han marcado la tónica en la zona en las últimas décadas, el caso es que, como en África, en el antiguo patio trasero ya no hay cuarteles americanos.

 Los Estados Unidos conservan la ventaja de que pueden desplegar sus fuerzas donde sea en cuestión de horas

Son estos solo unos retazos de la colosal infraestructura militar que los Estados Unidos tienen en todo el mundo. Es cierto que la pujanza del gigante chino ha reducido su preeminencia económica y que, como quedó claro en Irak y en Afganistán, la superioridad armamentística ya no siempre es sinónimo de victoria en zona hostil. Pero también lo es que, como asegura un mando militar español a los medios, “los americanos conservan una ventaja estratégica que mantendrán durante muchos años, porque, por más que los chinos o los rusos tengan fuerzas muy numerosas y bien equipadas, nunca tendrán la capacidad de desplegarlas en cuestión de horas en cualquier punto de la Tierra” 

Estados Unidos mantiene tropas en más de 560 bases y otros sitios en el exterior y disone de 761 'lugares' militares activos en países extranjeros"

En los recuentos del ejército norteamericano de los puestos de avanzada en el exterior, tiene bajo su control unos 52.000 edificios y más de 38.000 elementos de infraestructuras pesadas como muelles, embarcaderos y gigantescos almacenes. Cuando hablamos de las bases estas son también de la OTAN, no olvidamos que el Pentágono es la cabeza de la OTAN.

En America Latina Cuenta con 50 bases militares conocidas estas con el beneplácito de los gobiernos mas corruptos de America Latina.

Argentina: 2 Bases, EEUU. Y OTAN.

La base Aérea y Naval,  en el archipiélago de Malvinas ocupado colonialmente por Gran Bretaña, la Fortaleza de la OTAN en Mount Pleasant, Isla Soledad, cuya pista mayor tiene una longitud de 2.600 metros. La fuerza más importante de la OTAN en esa región.

La base Aérea,  el ex gobernador de Tierra del Fuego, en la localidad de Tolhuin.  en febrero de 2012, hizo pública, Prov. del Chaco,  la instalación de un Centro Anti catástrofes y Ayuda Humanitaria, financiado por el Comando Sur del Pentágono a inaugurarse en el Aeropuerto Internacional de Resistencia. El Centro dispone de un radar y equipos de comunicación que habilitan a esta construcción como un centro de control y espionaje al servicio de los proyectos imperiales.

 

 


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