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El oído que oye y el ojo que ve..

30/03/2010 18:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Nuestro ojos son como diminutas cámaras de televisión. Convierten las imágenes en señales eléctricas y las trasmiten por el nervio óptico hasta la parte posterior del cerebro

Ahora que vivimos la Edad de la TDT, la tele de plasma, el Digital y un sinfín de modernidades, que si no disponemos de ellas nos quedamos atrás y no avanzamos; se me dio por retroceder en el tiempo y ver los comienzos tan difíciles que fueron para los que luchaban en aquel entonces por descubrir nuevas tecnologías y que tuvieron su merito, pero hoy en día la evolución los ha dejado, como mi buen amigo Víctor Virgós dijo en uno de sus excelentes artículos, sumidos en un sueño eterno.

E indagando en los comienzos, puede relacionar y descubrir, como el ser humano posee una maquinaria perfecta, que muchas veces no le damos el valor que deberíamos, o nos damos cuenta de lo que vale, cuando perdemos alguna capacidad.

En fin, espero que os guste el artículo tanto como a mi.

LA TELEVISIÓN

En cuanto se descubrió cómo retransmitir sonidos, los inventores comenzaron a investigar si podían emitir imágenes en directo. Para comprender lo difícil de la empresa, veamos cómo funciona hoy la televisión.

En primer lugar, una cámara enfoca la imagen a transmitir sobre un dispositivo que la "lee", tal como el ojo humano lee una página impresa. Pero en vez de escanear hileras de palabras, escanea líneas de puntos (o píxeles) de la imagen. Convierte lo que ve en una señal de vídeo electrónica que puede enviarse a cualquier lugar. Luego, un receptor convierte la señal en imágenes en movimiento.

La primera demostración pública de una transmisión televisiva se atribuye al escocés John Logie Baird. Cuando la mala salud lo obligó a abandonar su empleo como ingeniero electrónico, se dedicó al tema que lo había apasionado desde la juventud: la invención de un aparato capaz de transmitir imágenes en movimiento.

La cámara de Baird empleaba un disco (una sombrerera, al principio) con unos treinta agujeros distribuidos en espiral. Con el movimiento, los agujeros efectuaban un barrido secuencial de la imagen y los haces de luz se reflejaban en una célula fotoeléctrica. La célula producía una señal de vídeo que se transmitía a un receptor. En el receptor, la señal se amplificaba a fin de producir una luz variable detrás de otro disco en rotación que reproduciría la imagen. La dificultad consistía en sincronizar ambos discos. Mientras Baird se dedicaba a su invento, se mantuvo trabajando de limpiabotas.

El 2 de octubre de 1925, Baird retransmitió las primeras imágenes de televisión de un extremo de su buhardilla al otro. La primera persona en aparecer en pantalla fue un asustado oficinista que trabajaba en la planta inferior, a quien se le pagó media corona por sus servicios. En 1928, Baird emitió las primeras imágenes televisivas a través del Atlántico. Cuando llegó en persona a Nueva York, este escocés de carácter tímido sintió mucha vergüenza al ser recibido por una banda de gaiteiros. Era famoso.

La primera demostración pública de una transmisión televisiva se atribuye al escocés John Logie Baird

Ahora bien, ¿fue él primero en trasmitir imágenes en movimiento?

EL OJO HUMANO

Nuestros ojos son como diminutas cámaras de televisión. Convierten las imágenes en señales eléctricas y las transmiten por el nervio óptico hasta la parte posterior del cerebro, donde tiene lugar el verdadero proceso de la visión.

El ojo es una maravilla en miniatura. Con 2, 4 centímetros de diámetro y 7, 5 gramos de peso, representa una ingeniosa obra de ingeniería. Un ejemplo de ello es que posee sistemas diferenciados para detectar la luz tenue y la luz brillante. Por eso, unos treinta minutos después de que entramos en una habitación oscura, su sensibilidad a la luz puede aumentar diez mil veces.

En condiciones normales de iluminación, ¿qué hace que veamos imágenes tan nítidas? El ojo tiene más de cien veces la cantidad de células fotosensibles (píxeles) que tienen la mayoría de las videocámaras. Además, un gran número de dichas células están agrupadas en un pequeño punto en el centro de la retina llamado fóvea. Esta es la zona del ojo con mayor agudeza visual. Como movemos la mirada varias veces por segundo, se produce la impresión de que todo el campo visual es nítido. Sorprendentemente, la fóvea es más o menos del tamaño del punto que cierra esta oración.

Las señales eléctricas generadas por las células fotosensibles viajan de una célula nerviosa a otra por el nervio óptico. Pero las células nerviosas hacen más que solo transportar señales: las someten a un procesamiento previo para intensificar la información esencial y eliminar los detalles superfluos.

La corteza visual del cerebro se parece a un fino receptor de vídeo. Incrementa la nitidez de las imágenes definiendo los contornos y compara las señales recogidas por células sensibles a los colores primarios, lo que nos permite distinguir millones de tonalidades. El cerebro también compara las sutiles diferencias entre lo que ven ambos ojos, lo que posibilita el cálculo de distancias.

Pensemos en la manera como los ojos estudian los rostros de una multitud lejana y envían impulsos eléctricos al cerebro, que los transforma en imágenes claras. Consideremos, asimismo, cómo compara el cerebro todos esos rostros con los que ya tenemos guardados en la memoria a fin de que reconozcamos a nuestro amigo en el acto.

La manera como el ojo procesa la información testimonia su ingenioso diseño

¡Qué proceso tan impresionante!, ¿verdad?


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Autor:
Seoane (19 noticias)
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