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El 5 de Octubre del 2000 en Belgrado. El estallido de libertad. Parte 1. Prolegomenos

08/10/2012 20:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El día cinco de octubre de hace ya doce años una gran movilización ocupó las calles de Belgrado, todavía capital yugoslava. El único objetivo de la gran manifestación fue poner fin al mandato de Milosevic. Y lo consiguieron, pero ni los medios usados para ello, ni sus organizadores perseguían el establecimiento de la democracia multipartidista en Serbia pues esta ya existía desde 1990, sino la constitución de un gobierno más proclive a los intereses occidentales. Y todo en medio de unas elecciones cuya segunda vuelta no llego a celebrarse. El detonante fue según la prensa occidental la negativa de Slobodan Milosevic a reconocer la derrota electoral y el uso del muy armado brazo policial para parapetarse en el poder. image Estados Unidos decidió no dar pie a otro Saddam Hussein, sobre todo si este era reclamado por el TPI como el criminal de guerra más terrible desde la cúpula nazi. A pesar de eso como reza el conocido, la realidad estropeó una buena noticia. Aunque la campaña de calumnia periodística mundial contra el pueblo serbio en general y contra Slobodan Milosevic en particular fuera tan masiva como prolongada, no consiguió el mismo éxito a la hora de reunir pruebas judiciales y Milosevic murió sin ser sentenciado. Las acusaciones de genocidio contra Kosovo ni siquiera pasaron de la fase preliminar del TPI. Lo cierto es que USA y sus coaligados decidieron prescindir de él. No lo necesitaban, sus intereses ya estaban a salvo con la ocupación militar de Kosovo, su protectorado sobre la Federación Bosnia y la fuerte colaboración militar otanica de Croacia puesta en práctica con la limpieza étnica de Krajina y Eslavonia. Además él era Yugoslavia y después Serbia, tanto una como "marcas" condenadas al fracaso. Los pretendidos esfuerzos de Milosevic por cambiar su imagen y convertirse en un estadista responsable y hombre de paz lo hicieron firmante de los acuerdos de Dayton en los cuales abandonó a su suerte y a manos de sus verdugos a las poblaciones serbias de Bosnia tal como había hecho antes con los serbios de Croacia, república de la que se retiraron los contingentes militares serbios sin disparar un solo tiro. Después vino su negativa a Rambouillet, ni siquiera un animal político como él pudo aceptar un atropello militar, jurídico y económico como el realizado por la OTAN que se arrogó las funciones de las Naciones Unidas, evitando pasar por el molesto trámite de la votación en el Consejo de Seguridad, en la que siempre hay alguna voz discordante. El ataque militar era a la vez una forma más directa y práctica de defender sus intereses. Los bombardeos con armamento prohibido contra infraestructuras civiles, tales como trenes, hospitales, puentes, plantas tabacaleras, industria farmacéutica, fabricas de electrodomésticos, 3000 víctimas mortales, los miles de heridos, las devastadoras consecuencias para la económica serbia, montenegrina, y por ende kosovar, el premeditado envenenamiento de suelos, tierras, animales, ríos y mar. Nada de esto ha merecido ninguna acción por parte de la justicia internacional. Se interpusieron varías denuncias e iniciativas entre las más sonadas la del célebre músico griego Theodorakis, pero todas acabaron en nada y otras simplemente fueron erradicadas por la fuerza como explicaremos en nuestro documental" Yugoslavos". Pero ahora volvamos a aquel 5 de Octubre en el que supuestamente el pueblo serbio se liberó del "carnicero de los Balcanes" y recuperó su libertad perdida. O mejor todavía retrocedamos un poco en el tiempo para contextualizar los movimientos que hicieron posible aquel multitudinario estallido de "libertad" en las calles belgradenses. Obviamente esto no hubiera pasado nunca si Yugoslavia hubiera resultado vencedora. La derrota suele ser un banquete mucho más apetecible para algunos comensales que una victoria que no les dejaría espacio en la mesa. Las fuerzas que podían haberse vuelto en contra de una comunidad internacional que sometió al pueblo serbio al embargo decretado por la ONU más cruel y completo de la historia, acabaron echando a la masa, harta de guerra, penurias, arbitrariedades, corrupción y abusos a los brazos de una causa de libertades y humanitarismo tan difusa como instrumentalizada por uno de los culpables de la situación que nada tenía que ver con el tan pregonado serbocomunismo de Milosevic o el pavoroso yugoslavismo de un ejército forjado en la lucha contra los nacionalistas, fascistas y nazis durante la segunda guerra mundial. Y es en 1999, aún con ruinas humeantes y pacientes recuperándose de sus heridas agravadas por la carestía cuando la CIA hace acto de presencia, ayudada por el programa de "Energía por la democracia" de la Unión Europea. Milosevic seguía siendo popular, los trabajos de reconstrucción eran tenaces y continuados y las buenas relaciones con el Kremlin del férreo Putin resultaban inquietantes. Madeleine Albright se reunió con la oposición política, entre ellos destacaba la figura de Zoran Djindjic, presidente del PDS. El plan estaba en marcha, los 25 millones "donados" por la administración Clinton y la ayuda de sus asesores facilitaron la entente de la coalición de las fuerzas demócratas. La creación de un centro de coordinación -laboratorio de ideas en la siempre colaboracionista Budapest allanó el camino y fue el cuartel general perfecto al cual iban y venían tanto diplomáticos estadounidenses pletóricos por el ejercicio de un nuevo plan estratégico que les daría supremacía sobre las zonas más rebeldes de la geografía euroasiáticas, como opositores y aspirantes a demócratas de corte occidental ansiosos por aplicar los tesis la escuela de chicago y practicar el inglés-estadounidense aprendido en sus estancias becadas. Para que este entramado fuera posible era necesaria una gran cobertura que al mismo tiempo sirviera de tapadera. ¿Y que mejor que una ONG de ayuda humanitaria y desinteresada como USAID? La misma que ha sido acusada por algunas voces haitianas como culpable del sobreprecio del arroz haitiano que no ha podido competir por el proporcionado por dicha organización y cuya producción se ha hundido ayudada por los sucesivos desastres naturales. Esta misma ONG, ha sido expulsada recientemente de Rusia catalogada como agente extranjero y contraria a los intereses nacionales rusos que ha extendido sus sospechas hacia todas las ONG de matriz extranjera. Pero esas críticas proceden de fuera de Europa, entonces y ahora no encuentran la menor traba operativa en ningún lugar del viejo continente. No obstante los fondos de ayuda para la oposición serbia tenían otros canales dada su gran caudal y las distintas "sensibilidades" implicadas. Hecho consecuente pues las ayudas económicas, materiales y humanas venían tanto de NDI, (órgano internacional de los demócratas estadounidenses manejado por Madeleine Albright) como de su equivalente republicano comandado por John McCain. Los contestarios serbios ofrecieron un filón fácilmente explotable como era el movimiento estudiantil OTPOR que los Estados Unidos y sus escuderos británicos terminarían por moldear a voluntad. Como aprender del enemigo es algo que nadie puede desechar, OTPOR tomó el modelo de los ya muy infiltrados movimientos antiglobalización para estructurar su funcionamiento. En el Hilton de Budapest el IRI instruyó a los alumnos más aventajados sobre la resistencia no violenta. El libro fundacional (una auténtica loa al liberalismo) lo proporcionó Gene Sharp con su " De la dictadura a la democracia. Un marco conceptual para la liberación". Logos y pegatinas del más moderno diseño occidental salidos de los últimos centros de estudios estratégicos estadounidenses inundaron las universidades y calles serbias. Para que fuera posible la producción de estas 2, 5 millones de superchería merchandising fueron necesarias 80 toneladas de papel adhesivo cuyos costos totales fueron asumidos por USAID. También los espráis con los que garateaban sus sueños de libertad sobre todo lo que recordará a Milosevic o socialismo (esta es una incomprensible asociación de ideas a buen seguro aprendida en clase de marketing) fueron pagados por los ciudadanos norteamericanos(al menos los que pagan impuestos). La maquinaria propagandística estadounidense tiñó de modernidad, rebeldía y desenfado los lemas y mensajes de protesta para hacerlos accesible a la juventud serbia. Y como presumían sus creadores el éxito fue rotundo. Portátiles y ordenadores se repartieron por doquier haciendo más tentador el mensaje. 70 millones de dólares avalaron la muy amplia campaña que recibió como guinda del pastel la colaboración de Pen Schoen and Borland Associates Inc que arrastraron a los medios de comunicación serbios no controlados por l gobierno al total desprestigio de Milosevic. Vuk Draskovic o Zoran Djindjic que eran en la fecha figuras impopulares y profundamente personalistas se unieron al proyecto común con la promesa de cargos de relevancia y hacer tabula rasa de sus pecadillos anteriores relacionados con la corrupción y el ultranacionalismo más furibundo. No obstante aquella operación de lavado de cara no era lo suficiente elocuente. Incluso la opinión pública podía darse cuenta, se necesitaba una nuevo líder, alguien no quemado por la vorágine de la desmembración y la guerra. Y lo encontraron en Vojislav Kostunica, profesor universitario de talante dialogante como debe corresponderse con su cargo, y lo mejor de todo sin pasado comunista o nacionalista.


Sobre esta noticia

Autor:
Edug (203 noticias)
Fuente:
yugoslavos.blogspot.com
Visitas:
5177
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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