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Nota satánica sobre Nícolo Paganini

06/01/2011 22:06 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuando me ha tocado en mis clases de Literatura Occidental II conversar un poco sobre el Romanticismo comienzo hablando sobre los más importantes grupos de heavy metal de la historia. No me canso de decir que la versión renovada de lo que fueron los románticos del siglo XIX están absolutamente encarnados en los metaleros de los 70, 80 y 90 del siglo pasado. Lord Byron, Percy B. Shelley, Novalis, Robert Schumann, Franz Liszt o Robert Wagner (de quien, por cierto, se inspiraron mucho los padres del rock) son, a mi juicio, los que, de alguna manera, le dan forma al espíritu rebelde e iconoclasta del roquero que surgió a finales del siglo XX. Entre tantas figuras de primer orden del romanticismo europeo, la de Nicolo Paganini se presenta de una manera muy especial. El músico genovés se erige como uno de los personajes más oscuros y misteriosos de la música, tan oscuro y misterioso que podría perfectamente formar parte de las macabras historias que canta King Diamond en sus impresionantes discos. Oscuridad que él supo aprovechar bastante bien para darse publicidad eficiente entre la masa ávida de nuevas experiencias. Sin duda, Paganini, fue un potencial inspirador de Gene Simmons o Sharon Osbourne.

En torno a la figura del genio y virtuoso italiano se tejieron cualquier cantidad de leyendas que él supo aprovechar muy bien. Leyendas que tienen como punto de partida su propio nacimiento. Cuentan que Paganini fue concebido luego de que su madre, Teresa Bocciardo, fue visitada en sueños por el mismo Satanás anunciándole la llegada de un nuevo hijo, clara burla a los acontecimientos que, según la tradición, se desarrollaron en torno a la llegada de Jesucristo. Paganini era un hombre magro con un rostro macilento enmarcado en una larga cabellera enmarañada. Una figura cadavérica que supo cómo manejar la puesta en escena para incrementar aún más sus patéticas formas. Paganini se presentaba en escenarios apenas iluminados por velas que le daban formas a sombras lúgubres que luego, el público hipnotizado, confundía con manos infernales que guiaban el brazo del músico. Hubo espectadores que aseguraron que en una de las tantas veces que Paganini se inclinó para agradecer la asistencia a la sala, de su levita salió agitándose vertiginosamente una cola diabólica.

Se llegó a contar que el músico estuvo entre las rejas durante 8 años por el asesinato de una amante. En ese tiempo tuvo la suerte de compartir las sombras con un violín. Día y noche interpretaba piezas endemoniadas que le iban costando cuerda tras cuerda hasta que, al final, sólo quedó con una cuerda, la cuerda sol. A pesar de la vicisitud, no tuvo reparos en componer de esa manera Variaciones sobre un tema de Rosini.

Paganini se hizo asiduo a los cementerios. Allí sacaba su violín e interpretaba largos conciertos para los muertos, las ánimas en pena y los habitantes de las sombras. Esas almas en pena no eran más que los pobres que no tenían para pagar las entradas a sus presentaciones. También se acostumbró a visitar hospitales y salas quirúrgicas, ya que, según se cuenta, sentía verdadero placer al contemplar el dolor ajeno. El músico –para variar– se hizo enemigo jurado de la Iglesia católica por la cual sentía espesa repulsión. Cuando murió y creyendo a pie juntillas que el músico había pactado con el diablo, el obispo de Niza se negó a darle permiso para su entierro y descanso eterno, lo cual obligó al hijo del músico a mantener el cuerpo de su padre en un sótano por varios años.

Entre las piezas compuestas por Paganini, hay dos que se suponen dedicadas al Diablo. Una de ellas es el Capricho Nº 13 llamado también: La risa del Diablo, y Le Streghe [Las Brujas] con la cual convocaba al príncipe del infierno. Esta última no es propiamente del italiano. En un viaje que hizo el músico a Milano tuvo la oportunidad de familiarizarse con una pieza de Franz Xaver Süssmayr, discípulo y amigo íntimo de Mozart, llamada Las Brujas. Paganini quedó encantado con ella e hizo una serie de variaciones sobre el tema de la composición.

Uno de los aspectos que se hizo enigmático en el músico genovés fue el de sus manos. Las manos del violinista, aseguran, medían más de 45 cm, además de poseer una particular capacidad para flexionar de manera extrema sus dedos, le permitieron acceder a un universo más amplio de posibilidades musicales. Por supuesto, esta extraña capacidad no es producto del Diablo ni mucho más, Paganini sufría una enfermedad llamada Síndrome de Marfan o Síndrome de Ehlers-Danlos que consistía en una impresionante laxitud y fragilidad de la piel asociado a una hipermovilidad articular. Lo que jugó a favor del músico fue que, esta enfermedad, vino a comprobarse en 1949, es decir, 109 años después de su muerte. Sergei Rachmaninoff también sufrió de este síndrome.

Nicolo Paganini nunca sostuvo pactos con el diablo, al menos, no con el habitante de los abismos, en el caso de que ese abismo exista. Quizás el único demonio que hizo mella en el espíritu del virtuoso fue el del alcohol. Todo lo demás es sólo mito que él, en un primer momento aprovechó, y del cual, mucho tiempo después, se arrepintió. No por razones espirituales, ya que Paganini murió de espaldas a la fe, lo hizo por razones comerciales. Cada vez le costaba más presentarse. Muchos, presionados por el poder eclesial, se negaron a brindarle escenario para demostrar su genialidad. Nicolo Paganini fue un portentoso compositor y un excelso violinista, el más grande, que obliga a ser escuchado una y otra y otra vez. Mágico, endemoniadamente mágico. Oscuro, brillantemente oscuro. Termino estas líneas escuchando por décimotercera vez Le Streghe Op. 8 interpretada por Wolfgang Marschner. Un camino se abre hacia la oscuridad que abre los ojos, en la cual vivo mi vida y muero una y otra y otra vez.


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bitacoradelabismo.blogspot.com
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Op. 6 (03/10/2012)

He quedado facinada por tan gran Violinista y compositor.... Saber un poco mas de su vida me hace querer tocar mas como el!! Que le ha pasado a dios que ha dejado de darnos grandes talentosos como el!!
si mis manos mide 18.5 cm no podre interpretar ni la mitad de bien d lo que el lo hizo....