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NOSTALGIA Las botellitas en miniatura de Coca-Cola

16/11/2009 09:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aparecieron como la gran novedad del mundial de España ‘82 y prendieron como pasto seco entre los niños

Las botellitas en miniatura de Coca-Cola eran encantadoras copias idénticas de las reales. Todos las coleccionábamos porque eran increíblemente grosas y fáciles de obtener: con sólo siete tapitas de Coca-Cola se canjeaba una, y con otras siete, la cajita roja para almacenarlas. Aparecieron como la gran novedad del mundial de España ‘82 y prendieron como pasto seco entre los niños.

Al menos para mí y mis compañeros se convirtieron en artículos absolutamente imprescindibles; las llevábamos a todas partes y estábamos fascinados. Permanentemente nos hacíamos caldo de cabeza pensando en su origen. Queríamos saber, por ejemplo, si las botellitas habían sido encogidas por fábrica o por acto de magia de los duendes. O si el líquido oscuro que llevaban dentro era simple colorante o Coca-Cola de verdad. Eso era lo que más nos inquietaba. Tanto, que a veces tratábamos de abrirlas para salir de dudas.

Pero nunca lo lográbamos. Al menos el viejo español del emporio de al lado del colegio, donde canjeábamos nuestras botellitas, que se llamaba don Fermín, vivía repitiéndonos que era imposible. Aún lo escucho diciéndonos: “Chavales, los duendes han cerrao pa’ siempre estas botellitas para que sus boquitas no osen tocar esa poción mágica que los puede transportar a lugares insólitos”. Con los años entendí que lo decía para que no las destapáramos, pero en ese entonces creía a pie juntos en los poderes de la pócima. Recuerdo que lo afirmaba con una certeza total, sin despegarse ni por un segundo de su viejo y fiel televisor blanco y negro. Ahí vociferaba por los goles de España y también por los de Chile.

Leo Marcazzolo recuerda esas botellitas que todos los niños que vivimos la era ochentera quisimos tener

En realidad, por ese tiempo, como habíamos clasificado, todo el mundo seguía el mundial: los oficinistas capeaban trabajo, e inclusive yo conmis compañeros hacíamos permanentemente la cimarra para llegar corriendo al emporio de don Fermín. Ahí el viejo solía dejarnos ver tele sin siquiera preguntarnos por el colegio. Se hacía el leso nomás. Le comprábamos unas papas fritas Cena y con eso quedaba listo. Y fue justamente en su emporio donde nos tocó vivir el esperado partido de Chile contra Austria.

Aquel día el anciano estaba eufórico. Afirmaba que había rejuvenecido de la pura esperanza. Reía, contaba chistes y hasta nos regaló un par de botellitas en miniatura a cada uno. Todo era perfecto. Eso, hasta que Caszely perdió el penal y hasta ahí no más llegamos. Pero lo peor fue la reacción de don Fermín. Se lo tomó tan mal, que sólo para descargarse comenzó a exigirnos que le devolviéramos su grandioso regalo. Pero obviamente no lo hicimos, ya que, pese a la derrota, queríamos seguir soñando con ser los primeros en tener una pieza llena de botellitas en miniatura.


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Autor:
Fidelam (4709 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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