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Nosotros, Maquiavelo y la lucha de clases

29/05/2010 11:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Puede decirse que en la larga tradición Moderna que llega hasta Clausewitz y Lenin, Maquiavelo puede ser considerado como el primer teórico consciente de la naturaleza política de la guerra

En Septiembre de 1968, en el aula de sociología de la Universidad Nacional de Bogotá, asistí a una extraña y única clase de historia Moderna dictada por el profesor Darío Mesa, en la que a grandes trazos hizo ante un auditorio atiborrado y asombrado; “una comparación de las condiciones históricas de los aspectos técnicos, económicos, sociales, y del paralelismo del proceso de Estado y del pensamiento militar, a partir de los libros sobre la Guerra escritos por Maquiavelo y Clausewitz”.

Fueron dos intensas horas en las que nadie sabía si tomar notas o escuchar. Al final como lo recomendó el profesor, nos quedaron algunas ideas y la extensa bibliografía de los dos clásicos sobre la guerra, más los Discursos y el Príncipe que son parte inseparable de su “arte de la guerra”. ¿Pero quien en aquella fecha de quiebre universal iba a tener tiempo para leer (y lo peor reflexionar) sobre todo aquello?

Poco después el cuchitril ubicado a la entrada de los sanitarios de la facultad, llamado “la oficina de agitación y dogma”, donde la Juventud Comunista de Colombia tenía un mimeógrafo artesanal, logró traducir del francés y publicar entre manchones de tinta unas octavillas con apuntes sueltos de Althusser tituladas por nuestro traductor: “Maquiavelo y nosotros los comunistas”. Éxito total.

Inmediatamente quienes sin lugar a dudas también habían asistido a la clase del profesor Mesa: los trotskistas del PS (Kalmanovitz- Orlando Melo..), los maoístas de testimonio (Alfredo Rangel), de sol rojo y fusil (Marcelo Torres-Cesar Pardo), los enver-hoxistas (L G Vasco) y todos aquellos anticomunistas redomados e incorregibles que, hoy día asesoran con su jerga posmoderna neoliberal la ultima etapa del “Santanderismo” o legalismo moralista y militarista, y que por aquellas fechas se identificaban con una sopa de letras; empezaron a cubrir de autoridad sus citas vacías sobre el poder que nace del fusil o sobre la justificación de los medios o las formas de lucha sin masas, con frases descontextualizadas de Clausewitz y Maquiavelo. De esa manera, de prisa y sin pausa llegaron a la discusión social amplia de Colombia, estos dos clásicos prácticamente inexistentes en nuestro medio: Maquiavelo, porque los curas dominantes decían había escrito todos sus libros con el dedo del diablo, y el general prusiano porque era intraducible e incomparable en nuestra parroquia-global.

Uno de los análisis sobre Maquiavelo escrito por Althusser titulado “la milicia y la política”, que más roncha causó a los anticomunistas redomados disfrazados de marxistas, coincidente (en cierta medida) con lo planteado por el profesor Mesa, era el siguiente: “La convicción de que esta Fuerza debe ser a su vez Nacional y Popular. De que la Fuerza que realice el proyecto de Nación debe ser ella misma independiente del exterior: La convicción de que debe ser homogénea con la obra que debe realizar. Que la Milicia sea el Pueblo mismo en armas. Que la Milicia sea el adelanto de sus efectos. Es decir, que la Milicia no sea solo técnica al servicio de la política, sino que ella misma sea una Fuerza política y en cierto modo el adelanto reflexionado de los fines que ella permitirá alcanzar.

Puede decirse que en la larga tradición Moderna que llega hasta Clausewitz y Lenin, Maquiavelo puede ser considerado como el primer teórico consciente de la naturaleza política de la guerra y de la necesidad de dar a las formas y a los medios de la violencia un contenido político. Maquiavelo tiene una conciencia directa de esta implicación, de la significación política de la guerra y de los problemas militares.”

Desde entonces, ha corrido mucha agua por debajo de los puentes y las diferentes formas de la lucha de clases, nacional e internacional, les ha dado lecciones inmensas a los colombianos. Ya se dispone de excelentes y completas traducciones castellanas de la obra de Clausewitz y Maquiavelo, con comentarios actualizados y análisis clasistas de sus obras. Así como las valoraciones políticas positivas escritas sobre ellos por Lenin y Gramsci. También están los afortunados análisis sobre Maquiavelo que el desafortunado Althusser pudo legar a la posteridad, y a estas alturas, ya resulta muy difícil tratar de satanizar u ocultar sus enseñanzas políticas transformadoras, que están ahí, al alcance y disposición de quien las quiera leer, comentar, reflexionar y aprender sobre ellas con calma y sin prisa, al contrario de cómo nos tocó a nosotros, en 1968.


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