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El nombre de Geronimo para la operación que liquidó a Bin Laden enfurece a los indios norteamericanos

06/05/2011 12:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es dificil decir si estamos escribiendo el guión de un western o una historia real. Lo único auténtico es que aquí no hay más ley que la de las armas y la sangre

Este tenaz y valiente guerrero, último gran jefe apache, simboliza la resistencia india frente al avance del hombre blanco americano. Durante mucho tiempo fue considerado como un indio salvaje irreductible, idealizado después como una especie de profeta de los pieles rojas. Era obstinado y práctico, despiadado con sus enemigos y amable y leal con sus amigos. El amor que sentía por su tierra montañosa fue una constante en su vida, junto con su profunda religiosidad. No consiguió frenar la inexorable conquista de un país donde los indígenas ya no volverían a tener su lugar.

Parece que parte de la comunidad india en los EE.UU. están enojados porque Jerónimo fue el nombre elegido para referirse a la operación que terminó con la vida de Osama Bin Laden.

Muchos piensan que la comunidad indígena no ha comprendido bien el porqué de ese nombre.

El asesinato de Osama Bin Laden está muy relacionado con una película del Oeste. En una película del Oeste no hay ley, sólo la ley del revolver. Y en Hollywood hasta hace muy poco los indios eran los fuera de ley, los bandidos, los salvajes. Mientras que los soldados de la Unión con sus casacas azules eran la ley. Por lo que no es de extrañar que el nombre de una personalidad india, un mito, un héroe se haya utilizado para bautizar al chico malo de lo que ha sido la ejecución de Bin Laden. Habrá muchos que piensen que los marines tenían el mismo espíritu que los casacas azules de las películas.

Lo único que no coincide con un western es el empleo sistemático de la tortura por parte de los héroes de la película. Pero, todo el mundo sabe que las cosas cambian, para bien o para mal. Incluso el escenario de este western “Genonimo” no es precisamente el valle Gran Cañón. Ahora el escenario está en el extranjero, en países extraños, porque en este western los marines azules eran muy poderosos y podían disparar sus armas donde quisieran.

Para los pieles rojas que perdieron su propio suelo contra el hombre blanco, el uso de Geronimo es sólo un recordatorio de su última derrota y de su estatus dentro de Estados Unidos.

Imaginamos que lo único que hace realmente diferente esta película respecto a las otras es que en este caso el Jefe Supremo que ha estado al mando de “Geronimo” es un hombre negro. Es la única diferencia.

De todos modos, los indios en los EE.UU. saben que son los únicos norteamericanos verdaderamente genuinos. Para muchos indios de las reservas en Estados Unidos y en Canadá los “cara pálidas” acaban de llegar de Europa o África.

La operación a la que nos referimos sí ha sido en verdad digna del salvaje oeste. Ese es el Salvaje Oeste. Y han llegado para muchos tan lejos, como para insultar al jefe Geronimo.

Si se pudiera retroceder en el tiempo después de la euforia inicial muchos norteamericanos habrían luchado con los indios. Hay en Internet numerosas referencias a la operación pero también abundan las que recuerdan el mal uso de la historia para hazañas militares dudosas. Por ejemplo la web (virtuallinguist.typepad.com), (guardian.co.uk), (blogs.abcnews.com) y otras muchas.

El verdadero Geronimo de la historia de los pieles rojas y su última derrota

Este gran guerrero apache llamado Goyakla (en lengua apache, "el que bosteza"), nació el 16 de junio de 1823 (otros dicen 1829) y falleció el 17 de febrero de 1909 en Fort Hill, Oklahoma. Siempre tuvo una gran curiosidad intelectual y un pensamiento muy original. Era obstinado y práctico, despiadado con sus enemigos y amable y leal con sus amigos. El amor que sentía por sus montañas fue una constante en su vida, junto con su profunda religiosidad, y cuando hacía una promesa, juramento y ceremonia incluidos, que para los blancos eran detalles poéticos, él mantenía su palabra.

Geronimo pertenecía a la tribu de los chiricahuas, una de las siete grandes tribus del pueblo apache. Como todos los suyos, llevaba una vida dividida entre la caza y las batidas realizadas contra los colonos y los mexicanos para conseguir armas, alcohol y caballos.

A los 14 años pasó por los ritos de iniciación, según los cuales los jóvenes se convertían en adultos capaces de capturar un caballo. Cuando divisaban la manada, escogían un potro y se acercaban. Entonces los caballos echaban a correr en estampida y los jóvenes detrás.

Así conseguían que el caballo los aceptara como jinetes. Cuando Genónimo se inició su padre falleció.

Mas tarde en el verano de 1858, un día en que los guerreros estaban fuera del campamento, los mejicanos exterminaron a mujeres y niños. Geronimo perdió allí a su mujer y sus hijos. Desde ese trágico hecho, multiplicó las incursiones y los saqueos, el más conocido de los cuales ocurrió el día de San Jerónimo, en 1859, cuando atacó el pueblito de Arizpe y dio muerte a muchos de sus habitantes. Aterrados por la crueldad de los apaches, los pocos sobrevivientes de esta terrible vendetta rebautizaron al jefe de la banda con el apodo de Geronimo.

Cuando la Guerra de Secesión Americana llegó a su fin, en 1865, los norteamericanos volvieron a pensar en conquistar los territorios indios, más codiciados aún desde que se descubrieran yacimientos de oro en Arizona. Al mando de su jefe Cochise, los chiricahuas se oponían a la ineluctable penetración de los blancos y fue allí que Jerónimo se distinguió como un gran guerrero.

La crueldad y la mala predisposición de los soldados hizo que maltrataran inútilmente a los indios, por ejemplo, Mangas Coloradas, jefe reconocido por todos los apaches, fue al encuentro de los blancos en son de paz, y no sólo lo atacaron, sino que lo ataron, azotaron y asesinaron cuando supuestamente trataba de escapar (1863). El sentido del honor y el orgullo se alzó en Cochise y Geronimo, y ya no negociaron más. Geronimo estuvo íntimamente ligado a Cochise y luego a sus hijos Taza y Naiche, a quien él siempre respetó. En realidad, los apaches eran profundamente religiosos y respetaban la vida; muchas veces los prisioneros sirvieron como moneda de cambio o fueron integrados a su grupo.

Gerónimo fue un jefe indio mítico que pasó su vida huyendo de los marines (casacas azules) del Ejército de EEUU. Aquí la historia real del mítico héroe

Escapando siempre de sus perseguidores, se forjó la reputación de saqueador que atacaba convoyes de mineros y acosaba sin descanso a las tropas lanzadas en su búsqueda. Sin embargo, en 1854 se resignó a irse a San Carlos, donde no permanecería mas de un año; huyó de allí en mayo de 1885 para refugiarse en México, donde el General Crook no podía perseguirlo.

Cochise resistió al ejército americano, pero en 1872 tuvo que inclinarse ante el general George Crook y aceptó retirarse a la reserva de San Carlos con su pueblo. Geronimo, en cambio, rechazó las deplorables condiciones de vida que le proponían en el lugar que los chincahuas bautizaron como “los cuarenta acres del infierno”, y siguió luchando junto con algunos guerreros en White Mountains.

En Tucson, la capital de Arizona, la conmoción era intensa porque la fama de Geronimo era bien conocida y nadie quería que anduviese libre. Entonces se impartió orden de encontrar como fuese al fugitivo vivo o muerto. Miles de soldados emprendieron una búsqueda despiadada, dejando sin esperanza a las pocas decenas de guerreros agrupadas en torno a Jerónimo.

Entre 1877 y 1886 la frontera entre los EE.UU. y México fue asolada por dos pequeñas bandas de indios apaches, liderados por los jefes Victorio y Geronimo, que mantuvieron en jaque a las tropas federales durante casi 10 años, hasta que fueron diezmados y el 26 de marzo de 1886, éste aceptó rendirse ante el general Crook. Washington decide que algo hay que hacer con esos indios hostiles, y les ofrece un lugar, una reserva y medios de subsistencia.

Pero esa no era vida para los indios acostumbrados al aire libre de la sierra y Geronimo nuevamente y por última vez escapó con 24 compañeros, por lo que el gobierno destituyó a Crook y envió al Coronel Miles con 5.000 soldados, miles de milicianos y cientos de rastreadores que se lanzaron a su búsqueda durante cinco meses, hasta que el 4 de septiembre de 1886 Geronimo se rindió al general Nelson Miles. Se habían necesitado 5.000 hombres para su captura, 6 generales y una red de puestos para transmitir los mensajes y falsas promesas.

El teniente Gatewood, un hombre íntegro que conocía la lengua apache, consiguió hacer abandonar la senda de la guerra a Geronimo. Geronimo quería regresar y tener una tierra para él y su tribu. Miles tenía orden de llevarlos a Florida. El tratado lo sellaron con una piedra. Duraría hasta que la piedra se hiciera polvo. Gatewood no tuvo suerte y el gobierno no aceptó el pacto y los indios se encaminaron a más de 25 años de cautiverio, alejados de su tierra natal. Se deportó a todos los apaches a Florida, donde fueron diezmados por la fiebre. Los subieron al tren, viajaron hacinados, no soportaban el hedor, ni el ruido, y empezaron los primeros brotes de tuberculosis. La mortalidad era exagerada, 5 de cada 6.

Solo en 1894 el gobierno aceptó que se instalaran bajo estricto control en Fort Hill, pero Geronimo ya era un hombre anciano y sosegado.

El recuerdo de la matanza de los soldados de Custer en Little Big Hom aún estaba en la memoria; los nombres de Toro Sentado, Caballo Loco, Nube Roja o Cochise seguían aterrando, y más aún el de Jerónimo, que representaba la cruel resistencia de los indios a los avances de la conquista del Oeste. Esta vez el gobierno estaba resuelto a actuar con prudencia para evitar a toda costa la reanudación de la guerra contra los indígenas.

Antes de convertir a Jerónimo en el mártir de todo un pueblo, era preferible ganarse los favores de un viejo sabio. Sabiendo que desde entonces toda lucha sería en vano, el jefe indio aceptó de buena gana. Invitado a la Exposición Internacional de Saint Louis, y luego a Washington, en 1901, con ocasión de los festejos para celebrar la elección del presidente Theodore Roosevelt, desfiló a la cabeza del cortejo de indígenas. El anciano apache posó para los fotógrafos y a un periodista le dictó sus memorias, que se publicarían en 1906 con el titulo Historia de la vida de Jerónimo.

Durante los años de Fort Hill, Geronimo se convirtió en un bien comercial, un objeto de exposición para asegurarse el éxito de cualquier celebración. Era cortés, dueño de sí mismo, alerta y amable, y observaba y aprendía con fresca curiosidad y mente despierta. Pedía siempre el regreso a su patria natal. Era un hombre de una pieza, una personalidad sin fisuras a pesar de haber perdido a toda su familia, hijos, nietos, mujer...

En la vejez, la más persistente de las contaminaciones traídas por los blancos, el alcohol, lo llevaría a la muerte. El 15 de febrero de 1909 lo hallaron en el agua, borracho. Cogió una pulmonía. Su fuerte espíritu luchó contra la muerte y en la noche del 17 de febrero se rindió.

Dudamos que los que inspiraron la caza y captura de Bin Laden supieran a fondo la verdadera historia de Geronimo o Jerónimo que aquí contamos. Es Hollywood la que ha inspirado a los marines el montaje de “Geronimo”. Porque si se siguen por curiosidad los datos que ofrecen las webs citadas la Casa Blanca ha metido la pata y los indios están furiosos.


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