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No podía ser verdad...

02/06/2011 23:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Seducción… ¿Un libro me va a enseñar a mi seducción? Vaya tontería...me decía La parte racional de mi cabeza, la que me repetía esa frase, "pero si yo ya ligo"... ¿O no?

Me sentía navegando en un mar de dudas, ‘ ¿Pero que demonios me esta pasando? ¿Por qué no consigo sacarme este tema de la cabeza?’ Quizás hay algo que se había activado dentro de mi, como una alarma que llevaba toda la vida apagada y que me estaba telegrafiando mensajes a voz en grito, diciéndome que algo no anda del todo bien en mis relaciones, y que por mucho que quisiera hacer la vista gorda, algo no funcionaba como debería.

Pero... ¿Y si es posible?‘ , me preguntaba, ‘ ¿y si hay una posibilidad de que aprenda a mejorar con las mujeres?’ Joder que rayado estaba...si no hacia algo pronto iba a terminar obsesionándome con el tema, a buena hora había visto el maldito video del seductor dando una lección de presencia delante de un grupo de chicas atractivas, que me hubiesen hecho temblar hasta las orejas solo con pensar en hablar con ellas. Él aseguraba que ‘ cualquier hombre podía convertirse en un seductor’ , que solamente tenia que conocer las reglas del juego de la seducción, con trabajo y esfuerzo podía conseguirse, y si era un juego... ¿Por qué no jugarlo? Podría ser divertido, ya llevaba toda mi vida perdiendo una y otra vez por no saber jugarlo, y ganando solamente de pascuas a ramos gracias a mi ‘ buena amiga’ , la suerte.

Llego el fin de semana, y como un fin de semana cualquiera, quede con Jorge y compañía, para salir de fiesta a hacer un poco el cafre por la noche madrileña, convencidos de que ‘ este’ si era el fin de semana en el que todos íbamos a pillar cacho como cosacos, estábamos seguros, este era nuestro fin de semana, que temblaran las chicas porque allí estábamos dispuestos a darlo todo para ligar con ellas.

Me puse una camiseta, unos vaqueros y mis deportivas Puma, que eran lo más cómodo para salir de fiesta, y patear el Madrid nocturno. Volvimos de nuevo a la discoteca Inn de Moncloa, de la que ya eramos unos habituales, en la cola para entrar nos cruzamos con unas chicas muy guapas que nos llamaron la atención, imposible contenerse y hacer comentarios.

- ¡¡Ey Ey!! ¿Qué pasa chicas?- nos dimos la vuelta todos a la vez para mirarlas como una manada de hienas que observa a su presa indefensa.

Silencio total por su parte, ni siquiera se molestaron en respondernos ni en darse la vuelta, lo habitual… Pagamos y entramos para adentro, directos a la barra a tomarnos la consumición que te dan con la entrada, un buen ron cacique con Coca-Cola, bien fresquito con hielos. Para dentro en tres tragos, ni saborearlo ni leches, y había que ponerse a tono rápido para empezar a estar en el estado "contentillo", y así perder la vergüenza y empezar la caza de chicas, o al menos intentarlo.

Iba de aquí para allá, sin rumbo recorro de arriba abajo la discoteca, dejándome llevar por la intuición y buscando grupos de chicas, mirando que no estén con chicos, no me convence lo que veo de momento, aun no me ha subido el alcohol lo suficiente, y todavía me da algo de palo entrar a las chicas, tengo que ir a la barra, de la que no se han movido todavía mis amigos, a recargar ‘ combustible’ con hielos en vaso de tubo, ya me va subiendo la copa, y me empieza a entrar un ligero mareo, me doy cuenta de que fijo sin querer la mirada en la gente demasiado tiempo...vamos de una vez a por las chicas, ¡con un par de cojones!, a ver quien es el primero en lanzarse.

Agarro a una por detrás, que se pone un poco tensa ante mi inesperada aparición por sorpresa y todo el grupo de amigas me mira con mirada asesina.

- Chicas...estoy buscando a mis amigos… y creo que me he perdido, ¿me podéis ayudar?

- ¡NO! – responde la que me había gustado desde el principio, touchè, parece que son algo duras o que no he debido de hacer algo bien, daba igual…

- Bueno...ehhh ¡gracias de todos modos!, hasta luego chicas. – Ni se despiden de mi, me voy con el rabo entre las piernas y con mal sabor de boca, vaya chicas más bordes, ¡¡ pero si yo he ido de buenas y en plan majo!!. Encuentro a mis colegas también dando vueltas, y para no variar solos, de momento estamos en empate, nadie ha pillado aún, y no seré yo el que les cuente que me acaban de mandar a la mierda un grupo que parecían majas a primera vista.

Saco la cartera y veo que aún me queda algo de dinero, y decido invitar a estos a otra copa, para pasar el mal trago de las chicas, a ver si las próximas son más simpáticas. Probamos varios grupos más y nada, que mala suerte, parece que no es la noche, no duramos ni cinco segundos en los grupos, ¿pero que sucede? Tampoco quiero darle muchas vueltas, es lo de siempre...que le vamos a hacer.

Tengo un mareo bastante grande y me empiezo a encontrar mal, le digo a mis colegas que voy un rato fuera a tomar el aire, a ver si se me pasa un poco, nada más salir por la puerta me tropiezo y casi me caigo contra uno de los porteros de la discoteca.

- ¡Cuidado chaval! – El gorila me mira de arriba abajo con mala cara.

- Perdona tío...me he resbalado... - Intento no parecer que estoy borracho, no lo consigo porque me apesta el aliento a alcohol.

- ¿Sales o entras? – me dice en un tono bastante borde.

Sin contestarle, me dirijo hacia un par de coches que hay aparcados en la puerta de la discoteca, cada vez estoy mas mareado y tengo muchas nauseas, no aguanto mas...me incorporo hacia delante y con una arcada desagradable echo toda la cena en la acera entre los coches, una imagen bastante dantesca, lo peor llega al oír las risas, nada contenidas de las chicas que estaban en la cola, que aún esperaban para entrar en el local.

- Vaya moco lleva el notas ja ja ja – Oigo que dice detrás de mi un chico entre risas.

Vergüenza es poco, lo que sentí en ese momento no tiene palabras, aunque ya se venia repitiendo un fin de semana si, otro no, dependiendo del alcohol de garrafón que tuviese el sitio, nunca he soportado bien el alcohol, pero me ayudaba a atreverme a lanzarme con las chicas. Cuando me sentí un poco mejor, intente entrar de nuevo en la discoteca, pero el portero me detuvo en la puerta…

- No puedes entrar – Era el mismo con el que casi me había tropezado antes.

- Oye, que ya estoy bien tío que...

- Lo siento, no entras ¿esta claro?, échate a un lado por favor – Me aparta de la cola dándome la espalda y ahí me quede yo, plantado con cara de pringao. Eran pasadas las tres de la madrugada, me quede sentado en la cera esperando y calmando el mareo, mis amigos no salieron del sitio hasta el cierre, más borrachos que yo, y sin haberse ligado tampoco a ninguna chica, nadie pareció darse cuenta de mi ausencia… Ese día no lo olvidaré nunca, tuve varias horas para pensar en muchas cosas, en mi, en como me sentía, en como estaba mi vida en ese momento, y si podía hacer algo con ella para mejorarla, en mi cabeza no dejaba de dar vueltas una y otra vez la frase de Mario. "Cualquier hombre puede ser un seductor..."

David del Bass


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Autor:
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Fuente:
seduccionysuperacion.com
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Tipo:
Reportaje
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